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Cómo cambiar: desarrollo personal

Cómo cambiar: desarrollo personal

Cómo cambiar: desarrollo personal

En este post, quiero compartir un cuento que en mi opinión refleja muy bien cual es la filosofía de un proceso de coaching para cambiar y desarrollarnos personalmente de manera eficaz:

Un hombre encontró el capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder verla cuando saliera de él. Un día, vio que había un pequeño orificio, y entonces se sentó a observar durante varias horas cómo la mariposa luchaba por poder salir de capullo.
El hombre observó que forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño orificio en el capullo, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado la lucha, pues aparentemente no progresaba en su intento. Parecía que se había atascado. Entonces el hombre, en un acto de bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del orificio del capullo para hacerlo más grande y de esta manera por fin la mariposa pudo salir.
Sin embargo, al salir, tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.
El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba. Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas… Nunca pudo llegar a volar.
Lo que el hombre, en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo, y la lucha requerida por la mariposa para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

En un proceso de coaching sucede lo mismo, si damos las soluciones a nuestros/as clientes o en el caso de coaching educativo, a los alumnos, no podrán volar tan alto como si sus éxitos son fruto de su esfuerzo, de su forma de hacer las cosas.

Cuando mis alumnos/as, a través de mis preguntas, llegan a sus propias conclusiones, su aprendizaje es mucho más significativo.

Los coachs servimos de apoyo, de andamios, de guías, a través de múltiples preguntas ayudamos a nuestros/as clientes a dar con sus propias respuestas, que son las más valiosas.

Como sabemos que el cambio es difícil, alentamos a nuestros/as coachees a seguir en la lucha por sus desafíos, a que amplíen su zona de confort abriendo nuevas opciones que quizás antes, jamás se habían planteado.

Si quieres vivir tu propia metamorfosis  nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo superar los bloqueos emocionales

Cómo superar los bloqueos emocionales

Cómo superar los bloqueos emocionales

En esta entrada al blog, vamos a hablar cómo podemos superar un bloqueo emocional, reaccionando tal y como nos gustaría y no siendo arrollados por las emociones.

Ante un cambio inesperado, una situación difícil, un acontecimiento impactante, una fuerte emoción, podemos ser víctimas de un bloqueo emocional que nos incapacita para reaccionar como nos gustaría.

Este bloqueo nos produce frustración e indefensión (leer 9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia) nos sentimos fuera de juego y no encontramos recursos para hacer frente a la vida, así que nos enfadamos, quejamos y pensamos que no tenemos alternativas.

Ante esta situación, en un proceso de coaching se trabaja de la siguiente manera:

  1. Definir cuál es nuestro objetivo, es decir, qué conducta queremos promover para sentirnos dueños de nuestra vida. Este propósito ha de ser medible, alcanzable, retador, con unos plazos de tiempo y específico. No es tarea fácil, pero es fundamental, como dijo Nietzsche: «Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo». Ver entrada:  5 tips para conseguir tus objetivos
  2. Detectar la situación real intentando que sea objetiva, sin distorsiones como las frecuentes generalizaciones del tipo “Siempre que conozco a alguien piensa que soy antipático”. En este momento es fundamental detectar cuales son nuestra creencias limitantes (Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo) y conocer el hecho que nos ha producido el bloqueo, todos tenemos potencialidades para resolver conflictos, pero si estamos paralizados no fluyen. Para este segundo paso te recomendamos el post:

Reflexionaremos ante preguntas como ¿qué está sucediendo ahora?, ¿quién está involucrado?, ¿qué he hecho hasta ahora y con qué resultados?, ¿qué más puedo hacer?, ¿qué me ha impedido hacer otras cosas?, etc.

Una vez clarificada la situación actual, es importante generar alternativas, formas diferentes para afrontar el asunto, plantearnos las posibilidades que tenemos, las ventajas y los inconvenientes de cada alternativa para generar un plan de acción (Consigue lo que te propongas: plan de acción)

Cuando hemos aprendido a reaccionar de determinada manera ante una situación, nos sale esa respuesta de forma automática, aunque nos perjudique, estamos en una zona de confort, (Tips para salir de tu zona de confort. Consigue tus sueños) donde ya sabemos lo que hay y nos cuesta cambiar, porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Pero si queremos obtener un resultado diferente, tenemos que actuar de otra manera, más adaptativa para nosotros.

Me parece fundamental pensar cuál es el primer pequeño paso para avanzar hacia nuestra meta, una vez que lo damos, nos damos cuenta de que tenemos capacidad para seguir caminando y nos resulta motivador, por tanto el camino nos parece más liso y fácil de recorrer.

Otras formas de abordar los bloqueos emocionales es aplicando la Técnica de Liberación Emocional (E.F.T) y de los modelos de Programación Neurolingüísitica (P.N.L). La suma de estos recursos, en función de las necesidades del coachee, dan resultados positivos.

Si quieres, EnPositivo te ayuda a liberar tus bloqueos emocionales y ser más feliz.

Sonia Treviño

Desarrolla autocompasión y renuncia al perfeccionismo

6 tips para recuperar la ilusión

6 tips para recuperar la ilusión

¿Has perdido la ilusión? ¿Sabes cómo recuperarla? En el post de hoy me gustaría hablar de la “ilusión”. Considero que esta emoción es uno de los ingredientes principales para conseguir cualquier cambio positivo en un proceso de coaching (3 aspectos en los que Enpositivo Coaching puede ayudarte)

Hay varias definiciones de la palabra ilusión, nos quedaremos con la siguiente explicación del término para saber de qué estamos hablando:

Sentimiento de alegría y satisfacción que produce la realización o la esperanza de conseguir algo que se desea intensamente.

En un proceso de coaching, una vez que hemos definido nuestro objetivo, el segundo paso sería pensar distintas alternativas, trazar nuestro plan de acción (Consigue lo que te propongas: plan de acción) y escribirlo, ya sabéis que el papel todo lo soporta, lo difícil es llevar a cabo todos nuestros propósitos y no desinflarnos por el camino. Si sentimos ilusión por la meta que nos hemos marcado, este sentimiento será nuestra energía para avanzar por el camino.

Para mí, la motivación sería el motor del cambio y la ilusión sería la gasolina.

Para que haya motivación es necesario que sintamos cierta inquietud que nos mueva a querer cambiar, bien para aproximarnos a una meta o bien para salir de una situación que no nos satisface, en cualquier caso dicha inquietud dará lugar a un comportamiento orientado a reducir esa tensión.

La ilusión nos da la alegría y la esperanza de seguir luchando por aquello que nos hemos propuesto. Pero si perdemos dicha alegría, nos quedamos sin el combustible necesario para que el cambio sea eficaz.

¿Cómo podemos recuperar la ilusión?

  1. Revisando que nuestro objetivo sea realista, motivador y retador. 5 tips para conseguir tus objetivos
  2. Recordando nuestros logros obtenidos hasta el momento. Cómo hacer una buena entrevista. Reconoce tus logros
  3. Siendo realistas en nuestras expectativas y renunciando al perfeccionismo.

    Desarrolla autocompasión y renuncia al perfeccionismo

  4. Visualizandonos alcanzando nuestra meta.
  5. Canalizando el miedo que nos produce salir de nuestra zona de confort. Tips para salir de tu zona de confort. Consigue tus sueños
  6. Actuando, sin pensar tanto y sin esperar el momento adecuado.

Si quieres recuperar tu ilusión y conseguir tus metas, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

La semana pasada vimos algunos de las resistencias que podemos tener para evitar cambiar situaciones que nos hacen sufrir, que son incómodas pero a las cuales parece que nos acostumbramos.

Entre las resistencias que nos ocupan esta semana, está el miedo a equivocarse. Se cuenta que le dijeron a Thomas Edison durante una entrevista que había fracasado 999 veces antes de dar con el funcionamiento de la bombilla eléctrica. La respuesta de Edison fue: “No fracasé, descubrí 999 formas de como no hacer una bombilla”. Realmente el gran fracaso es no intentarlo por miedo a equivocarse. En el peor de los casos sabré, al igual que Edison, como no volver a hacerlo. Tampoco nos convertimos en “tontos” por habernos equivocado. Podemos parecerlo cuando nos equivocamos pero si no lo intentamos, permaneceremos en la ignorancia para siempre.

Por comodidad, por miedo a abandonar nuestra zona de confort, la zona donde nos sentimos seguros, las situaciones que controlamos. La pereza nos puede llevar a sufrir situaciones que podríamos evitar con algo de energía. Este relato  tomado de Alberto Blázquez lo define claramente:

resistircambio“Un Hombre va de visita a casa de un amigo y cuando entra al comedor se encuentra con el perro de su amigo. El perro es grande, fuerte, pero está quejándose y llorando.

El visitante pregunta a su amigo, “¿Oye, que le pasa a tu perro?. Parece enfermo”.

No te preocupes, le dice el amigo. Este perro es muy perezoso.

Los dos amigos se sientan a relatar sus viejas historias, mientras que el animal continua quejándose ante lo cual el visitante inquiere de nuevo a su amigo y le dice: “Me sabe mal por tu perro, ¿por qué no lo llevas al veterinario?”. El hombre le contesta nuevamente: “No te preocupes, es que este perro es perezoso”.

El visitante inquieto por la misma respuesta, le pregunta: “Oye ¿por qué dices todo el rato que este perro es perezoso?. Yo lo que veo es que está enfermo y que está sufriendo”. Entonces el amigo le dice:

“Mira lo que le pasa es que lleva sentado encima de un clavo toda la mañana, sé que le duele y por eso se queja y se queja, pero no ha querido mover el culo de su sitio, porque con todo y a pesar del clavo, se siente cómodo y ya se ha acostumbrado a su sufrimiento”.

Por último, una autoestima baja puede hacer que no intentemos nada por evitar la situación que nos molesta. Si pensamos que no valemos gran cosa, si dudamos de nuestras capacidades o, incluso, si creemos que no nos merecemos estar mejor, difícilmente vamos a intentar mejorar. En otra entrada del blog, Sonia te da consejos para mejorar.

¡¡No te conformes, no te des excusas a ti mismo!!. ¡¡Avanza, progresa!!, tienes mucho que ganar.

Néstor Villa

¿Por qué nos resistimos al cambio?

Según  el diccionario de la RAE, resistir es tolerar, aguantar o sufrir. En otra acepción del término lo define como combatir las pasiones o deseos.

Es posible que estés aguantando o incluso sufriendo situaciones que podrías cambiar pero no lo haces. Lo que sí vamos a hacer hoy y la próxima semana es ver que mecanismos psicológicos más o menos conscientes nos hacen sufrir una situación o combatir nuestros deseos. En definitiva, por qué aguantamos una situación que no nos resulta agradable cuando tenemos la posibilidad de cambiarla.

El primer mecanismo que usamos es el de oposición. Se llama así a la creencia de que si tenemos una cosa no tendremos otra, son opuestas. La realidad es que muchas de estas situaciones son compatibles. Por ejemplo, puedo decir “no” sin que los demás se enfaden conmigo, puedo defender mis opiniones sin entrar en confrontación con los demás. Es más, puedo elegir otro tipo de vida sin perder la que tengo actualmente.

En segundo lugar podemos hablar del mecanismo de defensa. Cuando lo usamos, lo que hacemos es protegernos de algo que identificamos como amenazador, nos protegemos de la incertidumbre. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Este refrán resume perfectamente el mecanismo de defensa. En este caso, el miedo a lo desconocido nos paraliza de tal manera que no intentamos nada fuera de nuestra “zona de confort”. Es posible que estemos sufriendo con nuestra situación actual pero el miedo nos atenaza, no actuamos.

También puede ocurrir que nos falte flexibilidad o tolerancia. Puede que las cosas se puedan modificar o que no sean tan rígidas como pensamos, pero no lo intentamos. Nos agarramos a normas estrictas de cómo se deben hacer las cosas. Tampoco hacemos caso a las opiniones de los demás, actuamos como si nosotros estuviésemos en posesión de la verdad absoluta y de la única manera correcta de hacer las cosas.

Las omnipresentes creencias limitadoras harán que nos resulte muy difícil el cambio. Las creencias limitadoras son todas aquellas creencias o pensamientos que nos impiden progresar y que no están basadas en algo real y concreto. “Tengo que caer bien a todo el mundo”, “no valgo para nada”,  “no se me da bien” “no puedes fiarte de nadie”, son ejemplos de creencias que nos harán resistentes al cambio. En este caso nos decimos: ” para qué voy a intentarlo si no me va a salir bien”. Lo malo de estás creencias es que no las ponemos a prueba y así nunca podremos comprobar si son ciertas.

La próxima semana veremos algunas otras resistencias

¿Detectas alguno de estos mecanismos en tu forma de actuar, de pensar, de enfrentarte al mundo?

¿Alguno de estos mecanismos impide tu desarrollo personal?

Néstor Villa

¿Aprendes de tus fracasos o eres un rumiante del mismo?

Según la Real Academia Española, fracaso es:

  1. m. Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio.
  2. m. Suceso lastimoso, inopinado y funesto.
  3. m. Caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento.

FracasoEs decir, que fracaso es un resultado fallido, bien porque teníamos altas expectativas en la acción que hicimos o bien porque nada salió según lo previsto. Este suceso va unido a los sentimientos que podemos, a su vez, asociarlos a nuestra identidad y vivirlo como un déficit personal.

Pero la realidad es que no deja de ser un resultado y puede ser una oportunidad para cambiar o aprender. Si lo que hemos hecho no ha funcionado, tendremos que probar formas diferentes de hacerlo. En lugar de entretenernos en culpabilidades, penas o flagelaciones, vale más que aprendamos de lo sucedido.

Albert Ellis, el creador de la terapia A-B-C, en la que A son los hechos neutros; B, lo que hemos interpretado sobre la situación, y C, las consecuencias emocionales y conductuales. Las situaciones, los hechos que nos suceden, no provocan nuestras emociones. Las emociones responden a los pensamientos que en ese momento tenemos.

De forma esquemática, podríamos representar:

 

A

Acontecimiento.

B

Pensamiento

C

Sentimiento/ emoción.

Por ejemplo:

A: perder el trabajo, B: “no he dado la talla”, C: me siento inferior, inútil, nunca me contratarán.

Según Milhaly Csikszentmihaly, la felicidad no es algo que sucede, ni parece depender de los acontecimientos externos, sino más bien de cómo los interpretamos.

Podríamos vivenciar el caso anterior, teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, de la siguiente manera:

A: perder el trabajo, B: “ahora me dedicaré a lo que realmente me gusta”, C: me siento con fuerzas de buscar un trabajo que me llene.

Después de vivir un fracaso estamos inmersos en una crisis, en la que nos replanteamos todo y al final llegamos a la conclusión de que tenemos que cambiar. En este momento nos encontramos con la “resistencia al cambio” que significa salir de nuestra zona de confort, de protección y de control. Las crisis están atenazadas por el miedo, miedo que paraliza.

En este momento, cuando andamos perdidos y no encontramos el sentido a nada, es cuando tenemos que sacar fuerzas del interior

Pensemos que todos/as vamos a pasar por crisis, disgustos y fracasos. Lo que nos diferencia a unos/as de otros/as son los recursos internos que nos permiten recuperar lo antes posible el timón de nuestra vida. Lo importante no es caer, sino levantarse lo antes posible.

Dando vueltas una y otra vez a lo sucedido, rumiando ese pensamiento, no vamos a solucionar nada. Es mejor preguntarnos ¿cómo? para descubrir el punto crítico en el que hemos fallado y ¿para qué? esta pregunta nos orienta hacia el sentido, hacia la intención.

Si nos pasamos la vida evitando tensiones, entonces no vivimos. Las crisis son la respuesta de la vida ante la parálisis que pueden producir un fracaso. A cambio, te regala una gran oportunidad de aprender. Deposita en ti algo más de sabiduría.

Un ejemplo, por muchos conocidos, que ilustra todo lo que hemos comentado es el siguiente:

Cuando le preguntaron a Thomas Edison el por qué seguía intentando hacer funcionar una bombilla si ya había fracasado 2000 veces; Thomas Edison respondió: “No he fracasado 2000 veces, simplemente he descubierto 2000 nuevas formas en las que una bombilla no funciona”

Así que no olvidemos que fracaso no es sinónimo de ser un fracasado, ni significa que no logramos nada, sino que podemos aprender algo, fracaso significa que estuvimos dispuestos a probar.

Fracaso no quiere decir que no tengamos capacidad, sino que debemos hacer las cosas de distinta manera. No significa que seamos inferiores, sino que no somos perfectos y tenemos derecho a equivocarnos.

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Sonia Treviño 

Y tú ¿cómo afrontas los cambios?

No siempre ocurre lo que nosotros deseamos, cuando queremos y de la forma que nos gustaría. A unos se les acaba el contrato sin previo aviso y otros se sienten frustrados al realizar el trabajo que deberían de hacer dos personas. Perdemos seres queridos y en ocasiones tomamos decisiones que afectan a los demás.

Cuando nos planteamos “¿qué puedo hacer para cambiar esa situación?” nos acomodamos en la zona de confort, “más vale malo conocido que bueno por conocer”“buff, quién me va a querer a mí”, “dónde voy a encontrar algo mejor”, el caso es que a la mayoría nos cuesta salir de lo “conocido” porque sabemos lo que perdemos, pero no lo que ganamos.

Tanto en nuestra vida personal como en nuestra vida profesional, cambiar no es fácil. Pero si no cambiamos no aprendemos, no crecemos y no nos desarrollamos, así que ante una situación de cambio debemos preguntarnos ¿Cómo podemos afrontarlo de la mejor manera posible?

Normalmente, ante unas circunstancias de cambio pasamos por varias fases hasta llegar a la aceptación de la nueva situación y empezar a crecer y desarrollarnos. Estas fases son comunes al proceso de duelo.

La primera fase es la negación: asumimos que no es cierto que las cosas hayan cambiado o que vayan a cambiar. Nos repetimos constantemente “Esto no me puede estar pasando a mí”

En la segunda fase aparece la cólera, nos enfadamos con el jefe que nos ha despedido o que no hace más que exigirnos en el puesto de trabajo para entregar  las cosas a tiempo. Para que esta fase sea más ligera, necesitamos que nos expliquen el por qué de las cosas, el para qué se han tomado esas decisiones y la sinceridad. Aunque no compartamos las medidas tomadas, se nos hacen más digeribles.

La tercera fase es la negociación, en la que estamos continuamente regateando internamente con los “si…” “Si al menos me lo hubiese dicho con tiempo….” “Si al menos me dijese el motivo…”, etc.

La cuarta fase es el “Valle de la Desesperanza Transitoria”, podemos caer en una depresión porque la realidad se ha vuelto innegable, ya ni estamos enojados, ni regateamos, y transitoriamente nos sentimos vacíos, sin ganas de hacer nada, desalentados. Ponemos en duda nuestra propia competencia y nuestra autoestima es frágil. Nos sentimos entre dos tierras, ni podemos volver al estado anterior ni sabemos que nos depara el futuro. Eso sí, si aguantamos esta etapa aprenderemos lo que la experiencia del cambio significa, estaremos en una hibernación transitoria que nos fortalece y hace madurar.

Por último, la quinta fase es la de aceptación y crecimiento, por fin aceptamos el cambio, empezamos a probar fuerzas de nuevo, por ejemplo, actualizar nuestro c.v, conocer gente nueva, hacer diversas actividades. En esta fase descubrimos que hemos alcanzado un nuevo estado de cierta tranquilidad u conciliación auténtica con nosotros mismos y que en el proceso hemos madurado y crecido. Aquí estamos en un buen momento para mostrarnos proactivos

Ya vimos que todo depende de nuestra actitud, podemos mostrarnos frustrados, resignados, o ser resilientes

¿Te atreves a cambiar?  nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño