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¿Reconoces el talento? Ese es el primer paso

Todos contamos con valores, actitudes y competencias que nos caracterizan. Y como resultados de los tres: el talento.

Ahora bien, hay talentos latentes (aquellos que no se han identificados o no se han desarrollado) y talentos realizados: aquellos desarrollados que ayudan a las personas a creer en sí mismas y conseguir las metas que se proponen.

¿Cómo convertir el talento latente en realizado?

Ya desde pequeños estamos expuestos a situaciones en las que nuestro potencial se pone de manifiesto. A veces se ve frustrado por las falsas creencias de los padres acerca de lo que es bueno para el niño independientemente de su talento. La familia y los profesores son figuras facilitadoras del talento y ayudan a desarrollar en la persona seguridad en sí talentoenpositivomismo y en su potencial.

De mayores, el abanico de posibilidades que se abre ante nosotros se multiplicará si sabemos seguir desarrollando nuestro talento para así obtener los resultados esperados.

Los profesionales de Recursos Humanos en última estancia dentro de la empresa y la sociedad en general somos los encargados de desarrollar, potenciar ese talento y utilizarlo para el buen funcionamiento del sistema. En la situación actual en la que se encuentra nuestro país, es momento clave para ayudar a mantener y no dejar escapar jóvenes que encuentren la oportunidad laboral fuera de nuestras fronteras.

A veces el talento también se ve frenado por el miedo al fracaso; por eso es importante fomentarlo y recompensarlo; este reconocimiento creará personas seguras de sí mismas y satisfechas a nivel laboral, personal y social.

Al hablar de talento no hay que olvidar que hablamos de personas y el respeto de unas hacia otras hará que se potencie ese talento en un escenario de cooperación, desde la igualdad de oportunidades y siendo responsables todos. De esta forma hablamos de una transformación de la sociedad y no de un mero cambio coyuntural.

Cultivemos el talento. Como decía Victor Hugo: “no hay malas hierbas, ni hombres malos; tan sólo malos cultivadores”.

¿Quieres desarrollar tu talento? Nosotr@s podemos ayudarte.

Rosa Alameda 

Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo.

Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo

Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo

En este post, vamos a conocer el poder que tienen nuestras creencias potenciadoras para conseguir aquello que nos propongamos y ganar confianza en nosotros/as mismos/as.

Las creencias y los valores nos dan el permiso, la motivación y la dirección a nuestro comportamiento. El por qué y el para qué. 

Los valores determinan cómo decidimos, si nuestras acciones o las de los demás son buenas o malas, justas o equivocadas. Ver post: 6 preguntas para conocer tus valores y poder reinventarte.

Las creencias son las diversas ideas que tenemos acerca de cómo funciona nuestra vida, las relaciones y el mundo en general. Junto con los valores son las fuentes más importantes de nuestra forma de Ser y Estar en la vida. Son las presuposiciones que tenemos acerca de ciertas cosas, que tanto crean o niegan nuestro poder personal. Son los interruptores de Encendido/ Apagado de nuestras habilidades para hacer algo en el mundo, ya que si crees que no puedes hacer algo, probablemente no buscarás la oportunidad de hacerlo, en cambio, “Si crees, puedes”

Nos vamos a centrar en las creencias que como hemos podido intuir son limitadoras o potenciadoras. Saber identificarlas nos ayudará a cambiar, si queremos.

Algunas creencias limitadoras pueden ser:

  • La imposibilidad tiene lugar cuando pensamos que no es posible lograr nuestro objetivo. Pensamos: “No importa lo que haga, no encontraré trabajo. Está fuera de mi control. Soy una víctima de la crisis”
  • La incapacidad se produce cuando a pesar de que uno creamos que el resultado es posible alcanzarlo, creemos que no podremos conseguirlo. Pensaremos: “Es posible para otras personas alcanzar este objetivo, pero no lo es para mí. No soy suficientemente bueno/a o capaz de lograrlo”
  • El desmerecimiento ocurre cuando, a pesar de que pensemos que el objetivo lo podemos conseguir y que estamos capacitados para ello no nos lo merecemos. Podemos tener la sensación de “No pertenezco a este entorno, no merezco este trabajo, es demasiado bueno para mí”

Creencias Potenciadoras:

Para tener éxito, necesitamos vencer las creencias limitantes y sustituirlas por creencias que nos permitan experimentar:

  • La expectativa de un futuro positivo marcándonos objetivos medibles, alcanzables, relevantes, temporales y específicos.
  • Un sentido de capacitación y responsabilidad que viene de confiar en que tenemos un buen plan , en que poseemos las capacidades necesarias y en volvernos proactivos.
  • Una alta autoestima  que nos facilitará poner en marcha las capacidades para tener éxito.

El siguiente cuento, lo escuché por primera vez en una clase de  Ángela Borja e ilustra muy bien cómo funcionan las creencias.

El paciente muerto

Hay una vieja historia sobre un paciente que estaba bajo tratamiento psiquiátrico. El paciente no comía ni cuidaba de sí mismo, bajo la creencia de que era un cadáver. El psiquiatra pasó muchas horas discutiendo con el paciente, tratando de convencerle de que él no era un cadáver. Finalmente el psiquiatra preguntó al paciente si los cadáveres sangran. El paciente contestó, “por supuesto que no, todas las funciones vitales de un cadáver dejan de funcionar”. Entonces el psiquiatra convenció al paciente para que probaran una cosa. Con mucho cuidado, el psiquiatra pincharía con una aguja y verían si empezaba a sangrar. El paciente accedió.

Después de todo, él era un cadáver. El psiquiatra pinchó suavemente la piel del paciente con una aguja y obviamente, el paciente comenzó a sangrar. Asombrado y con sorpresa este murmuró: “¡Maldita sea… los cadáveres sí que sangran!

Así qué ánimo, seamos capaces de detectar nuestras creencias limitadoras para permitirnos un cambio que sea enriquecedor y fructífero. Os dejo un vídeo que demuestra  que “si creo, puedo”

Si quieres aumentar tus creencias potenciadoras, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

¿Como te afectan tus emociones? Mindfulness e Inteligencia Emocional

¿Como te afectan tus emociones? Mindfulness e Inteligencia Emocional

¿Como te afectan tus emociones? Mindfulness e Inteligencia Emocional

¿Alguna vez te has visto arrastrado/a por tus emociones? En el post de hoy os damos unas pautas de cómo tomar conciencia de dichas emociones y aceptarlas sin dejarte llevar por ellas.

“Lo que no queremos saber de nosotros mismos, acaba por llegar del exterior bajo la forma de destino” C.G.Jung.

En la entrada de la semana pasada, veíamos lo importante que es aceptar nuestras emociones, nos puede resultar difícil porque las emociones siempre han estado en un segundo plano. Pero es importante aceptarlas, hoy se habla mucho de un método que se llama “mindfulness”, o lo que es lo mismo: “plena conciencia”, esta técnica tiene su origen en el budismo y sirve para vivir en el aquí y el ahora, “siendo”, disfrutando de cada momento sin agobiarnos por el futuro, siempre incierto; ni torturarnos por un pasado que ya no podemos cambiar. Para Vivir de esta manera tenemos que ser conscientes de nuestras emociones.

¿Qué podemos hacer para tomar conciencia de nuestras emociones?

Te propongo un ejercicio, la próxima vez que tengas una emoción/ sensación desagradable, sé consciente de tu tendencia automática a evitarla y/o controlarla. Dedica tiempo a observarla, reconocerla y sentirla, es decir, acéptala.

  1. Centra tu atención en las sensaciones corporales que te produce, e identifica cuáles son los sentimientos y dónde se manifiestan: “siento presión en la sien”, “siento un nudo en la garganta”…
  2. Posteriormente, dedica unos instantes a observar los efectos de la emoción. Dirige en ese momento la atención a tu respiración, siguiendo al aire que circula por tu cuerpo durante su trayecto, de la inspiración a la espiración.

En ocasiones, podemos considerar las emociones desagradables como algo negativo. Pero las emociones, por sí mismas, son útiles porque nos dan información sobre lo que nos rodea. A través de esta función informativa, la emoción nos vincula a nuestras necesidades.

De hecho, cuando nuestras necesidades no están satisfechas, sentimos emociones desagradables. Si sabemos cuáles son estas necesidades, podemos poner en marcha las acciones apropiadas, para ello podemos responder a la siguiente pregunta “¿qué puedo hacer de forma sencilla, eficaz y positiva para mí y para las personas que me rodean, para dar respuesta a esta necesidad?”

En este punto, entran en juego nuestros valores que son los principios que guían nuestras acciones y que dan sentido a nuestra vida. Conocer tus valores te ayudará a saber “cómo” satisfacer esas necesidades.

Dar respuesta a las siguientes preguntas te pueden ayudar a detectar tus valores principales:

Si quieres aumentar tu inteligencia emocional, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

6 preguntas para conocer tus valores y poder reinventarte

6 preguntas para conocer tus valores y poder reinventarte

6 preguntas para conocer tus valores y poder reinventarte

En este post, vamos a hablar de la importancia de conocer tus valores para posteriormente poder reinventarte y ser más feliz.

Según la RAE valor es, entre otras muchas cosas: “cualidad del ánimo que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros, denotando osadía y hasta desvergüenza”.

Si lo ponemos en plural, nos aparecen los valores. Según esto, “los valores” son aquellas cualidades que nos mueven a pasar a la acción.

Es posible que hayamos estado trabajando en una empresa y hayamos sentido siempre un malestar interno. Algo no demasiado evidente pero que no para de molestar. La piedra en el zapato laboral. Esto se puede deber a que nuestros valores personales no son los mismos que los de la empresa.

Si un valor de la empresa es el enriquecimiento rápido y la venta a toda costa y el nuestro es tener un buen trato al cliente seguramente chocaremos y esto nos creará malestar.

Ahora que estamos buscando trabajo es un buen momento para darnos cuenta de cuales son nuestros valores y en función de ellos, intentar integrarnos en una empresa o crear alguna con la que nos sintamos plenamente identificados.

Es posible que ya conozcas tu valores y los tengas identificados pero si no es así, te propongo unas preguntas para que te resulte más fácil identificarlos.

6 preguntas para conocer tus valores:

  1.  ¿Qué es aquello que realmente te importa?
  2. ¿Qué es lo que te motiva a trabajar?
  3. Recuerda un momento importante a nivel laboral. Un momento en el que te sentiste en plenitud, ¿qué valores pusiste en juego? ¿cuáles te reconocieron tus compañeros?
  4. Si vivieras tu trabajo ideal, ¿qué valores pondrías en juego?
  5. ¿Qué clase de persona eres cuando trabajas?
  6. ¿Cómo te comportas en el trabajo?

Una vez que tengas identificados tus valores puedes buscar los de cada empresa para ajustarlos a los tuyos y evitar ese malestar que pueda ir surgiendo.

También hay que tener en cuenta que en el ámbito laboral pondremos en juego unos valores distintos a los que pondremos cuando estemos con nuestros amigos o nuestra pareja.

Si nuestro trabajo está alineado con nuestros valores tendremos armonía en él y nos encontraremos más cómodos. Así será más fácil aprobarnos y estar bien con nosotr@s mism@s. (¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida).

¿Cómo te ha influido en tu rendimiento laboral el que estés cómodo, alineado con tus valores?, ¿cómo influirá en nuestra vida personal estar cómodos y alineados con nuestros valores en el trabajo?

 Néstor Villa.