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8 tips para comunicar eficazmente

8 tips para comunicar eficazmente

8 tips para comunicar eficazmente

En esta entrada al blog, vamos a facilitar 8 consejos para que seamos buenos comunicadores y que a nuestro interlocutor le llegue exactamente el mensaje que queremos transmitirle.

Ya hemos visto en otros post las características de los buenos oradores( 4 características de los/as buenos/as oradores/as), las barreras que se pueden darse por parte del emisor (Barreras de la comunicación: el emisor) y por parte del receptor (Barreras de la comunicación: el receptor). En este post vamos a explicar qué es la comunicación según la P.N.L (¿Qué es la Programación Neurolingüística?) y cómo podemos mejorarla.

La palabra comunicación puede referirse a cualquier tipo de relación con los otros:

  • Una conversación corriente.
  • La persuasión.
  • La enseñanza.
  • La negociación.

La comunicación es un círculo o ciclo que se realiza entre al menos dos personas. Cuando nos comunicamos con el otro, escuchamos su respuesta y reaccionamos, es decir, que en ese momento nuestra conducta va a estar influida por nuestras respuestas internas hacia lo que hemos visto y oído.

¿Cómo nos comunicamos?

Cuando comunicamos lo hacemos mediante palabras, elementos paralingüísticos (ritmo, entonación, volumen), nuestro cuerpo (postura, gestos y expresiones), influidos por el contexto en el que estamos y por nuestro comportamiento proxémico (cuánto o cómo estamos de cerca o lejos de nuestro interlocutor).

De hecho según la PNL es imposible no comunicar. Seguro que habéis vivido un silencio que lo ha dicho todo.

¿Cómo se produce el proceso de comunicación?

  1. Atención y percepción: recogemos la información del entorno a través de nuestros sentidos.
  2. Pensamiento: procesamos dicha información.
  3. Sentimiento y emoción: la información recibida nos evoca determinados sentimientos.
  4. Acción: cómo reaccionamos ante la información recibida.

Además el proceso de comunicación se realiza simultáneamente a dos niveles:

  1. Nivel racional: elegimos las palabras conscientemente para comunicar nuestro mensaje verbal (pensamiento)
  2. Nivel emocional: se basa en los aspectos emocionales (sentimientos y emoción) y se traduce en nuestro lenguaje no verbal que acompaña a nuestro mensaje.

Este último nivel condiciona al nivel racional, es más difícil de controlar.

Es más importante cómo decimos que lo que decimos

Todo este proceso está condicionado por nuestro propio sistema de valores (¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida), creencias (Cómo aumentar nuestra autoestima. El poder de las creencias.), sentimientos, emociones y prejuicios que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida.

Dicho sistema actúa de manera automática y hace que interpretemos la realidad y el mensaje a nuestra manera, actúan de filtros produciendo:

  • Omisiones: atendemos selectivamente a parte del mensaje y omitimos el resto.
  • Distorsiones: representamos erróneamente la realidad, no procesamos todos los detalles del mensaje.
  • Generalizaciones: sucede cuando extraemos conclusiones globales a raíz de uno o dos experiencias para interpretar la realidad. Una vez hecha esta conclusión, siempre lo vemos de la misma manera sin tener nuevas percepciones sobre el tema.

Aún así, una presuposición importante de la PNL es que en la comunicación siempre hay resultados.

En la comunicación no existen fracasos, solo hay resultados

Vamos a ver cómo hacer que estos resultados sean los más eficaces posibles.

8 tips para comunicar de manera eficaz

  1. Antes de hablar hacer un guión con el mensaje que queremos transmitir.
  2. Hacer explícito qué objetivo queremos conseguir con la comunicación.
  3. Usar un lenguaje sencillo y fácil para que nuestros interlocutores nos entiendan.
  4. Ponernos en lugar del receptor para comprender cómo puede recibir nuestro mensaje.
  5. Hacer una escucha profunda, observar al receptor para obtener feedback sobre cómo interpreta nuestro mensaje.
  6. Estructurar nuestra información para que sea más fácil.
  7. Aportar datos útiles y exactos.
  8. Sintonizar con la audiencia y crear rapport (¿Cómo ganarnos al entrevistador? Genera rapport)

¿Cómo crees que te comunicas?, ¿te gustaría mejorar y ser más eficaz en tus mensajes?

Si quieres contratar un proceso de Coaching de calidad EnPositivo podemos ayudarte.

Sonia Treviño 

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No te preocupes: ocúpate o acéptalo.

No te preocupes: ocúpate o acéptalo.

No te preocupes: ocúpate o acéptalo.

En este post, vamos a dar pautas para vivir relajados y dejar de preocuparnos tanto, puesto que preocuparse no quita los problemas de mañana, lo que quita es la paz del aquí y el ahora.

¿Cuántas noches de insomnio le has dedicado a un problema sin llegar a ninguna solución?, ¿cuánta energía has derrochado?, ¿qué sensaciones invadían tu cuerpo?, ¿y tu mente?

Me encanta el proverbio oriental: “Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? Si no lo tiene ¿por qué te quejas?” Si nuestro mal tiene remedio, pasemos a la acción y si no lo tiene, aceptemos la situación lo antes posible.

En el post de hoy vamos a ver cómo a través del coaching (movilizarnos a la acción) y de mindfulness (aceptar aquello que nos rodea) podemos dejar de “sufrir” y “preocuparnos” desarrollando la capacidad de resiliencia.

Veíamos en entradas anteriores que las personas proactivas analizaban sus preocupaciones distinguiendo aquellos aspectos sobre los que tenían control  de aquellos en los que no podían hacer nada, una vez que sabían dónde podían influir, trazaban su plan de acción para tomar las riendas. Según Covey, las personas proactivas tienen las siguientes características: visión (tiene el objetivo claro), ilusión (aprovechan la fuerza de la emoción), disciplina y conciencia.

Hacer un proceso de coaching sirve para generar estrategias y planes de acción centradas en la tarea que origina nuestra preocupación y alcanzar el objetivo que nos marquemos.  Siguiendo el modelo que hemos visto en otro post: GROW y haciéndonos responsables de nuestras decisiones.

Por otro lado, ante aquellas circunstancias que nos perjudican, pero  que no podemos modificar, lo único que nos queda es aceptarlas y tener la mejor actitud posible:

“Lo que resistes persiste y lo que aceptas se transforma”

A través de Mindfulness cultivamos la “Aceptación” que según Jon Kabat-Zinn consiste en tomar cada momento como nos llega y estar de lleno con él como es. Intentar no imponer nuestras ideas sobre lo que “deberíamos” sentir, pensar o ver en nuestra experiencia, sino solo acordarnos de mostrarnos receptivos y abiertos a lo que sintamos, pensemos o veamos y de aceptarlo porque está aquí y ahora, sin juzgarlo.

4 actitudes que a nos favorecerán a aceptar lo que nos toca vivir:

  1. Entender que no podemos cambiar a los demás y que sólo podemos cambiar nosotros/as mismos/as y “aceptar” a quién nos produce la “preocupación”.
  2. Comprometernos con aquello que realmente nos llena, que esté alineado con nuestros valores personales.
  3. Tener una actitud positiva ante la crisis que podamos vivir, tomarnos los obstáculos como retos y oportunidades de mejora.
  4. Aceptándonos con Autocompasión, renunciando al perfeccionismo.

Si quieres ocuparte, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida

¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida

¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida

En este post, vamos a hablar cómo alinear nuestros valores con nuestros objetivos, de esta manera sentiremos coherencia en nuestras acciones. Lo valores nos guían en la toma de decisiones, son nuestra brújula cuando nos sentimos perdidos (Cómo tomar buenas decisiones).

Leyendo  el libro “Coaching por Valores” me encantó la metáfora de los zapatos que utiliza Simon Dolan (autor de este libro) para explicar la importancia que tiene vivir alineados con nuestros valores:

“Intenta caminar con unos zapatos que no sean de tu talla. ¿Qué sucede? Si son demasiados pequeños, cuando des un par de pasos empezarás a sentir dolor, que aumentará hasta que no aguantes más y tengas que ponerte otros. Lo mismo ocurrirá si los zapatos te quedan grandes. Primero se te deslizará el pie hacia delante y se romperán los calcetines, aunque no habrá daños físicos hasta que recorras una distancia mayor e ininterrumpida; entonces sentirás los efectos de los zapatos grandes. ¿Qué pensarías si alguien te dijera que tienes que adaptar el pie para que te queden bien los zapatos? ¿No sería más razonable adaptar o cambiar los zapatos? Y si no encuentras zapatos adecuados en una tienda, te pasarás por otra hasta que los encuentres. Tal vez te lleve un tiempo y los zapatos nuevos no van a durarte toda la vida, pero te proporcionarán la comodidad que necesitas en ese momento… y tu vida será mejor gracias a ellos”

Los valores sirven de brújula en nuestra vida, son nuestros principios y los que nos ayudan a tomar decisiones y actuar de forma coherente. Pero ¿qué sucede si nuestros valores son como zapatos demasiado grandes o pequeños y no se adaptan a los de nuestra pareja, trabajo, familia o comunidad? Seguramente, la sensación sea de tristeza, inadaptación,  de dolor psicológico e incluso físico.

Cuando esto sucede, lo ideal es buscar cambiar de zapatos, es decir, buscar un ajuste mejor entre nuestros valores y los del entorno.

¿Alguna vez has vivido un episodio en el que actuabas en contra de tus valores (6 preguntas para conocer tus valores y poder reinventarte)? Esta incoherencia produce estrés (Cómo reducir el estrés, aprende a respirar) , y ya vimos en entradas anteriores que estar sometido prolongadamente a un estado de estrés debilita el cuerpo y la mente.

El origen de los valores son las creencias (Cómo aumentar nuestra autoestima. El poder de las creencias), que son estructuras de pensamiento que hemos aprendido a lo largo de los años, en base a nuestras experiencias.

creencias-valores

Conocer nuestras creencias, nos ayudará a conocer la importancia que le damos a determinados valores.

 

 

Cómo podemos alinear nuestros valores con los de nuestro entorno

A grandes rasgos:

  1. Descubre tus valores preferidos.
  2. Valídalos.
  3. Define tus objetivos para que estén en sintonía con tus valores. (5 tips para conseguir tus objetivos)

Si quieres conocer tus valores y darle sentido a tu vida, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo aumentar tu compromiso para alcanzar tus metas

Cómo aumentar tu compromiso para alcanzar tus metas

Cómo aumentar tu compromiso para alcanzar tus metas

En este post vamos a dar pautas para aumentar nuestro compromiso y superar las barreras a la hora de conseguir nuestros sueños.

Compromiso u obligación

En el libro “No es lo mismo” Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárte analizan la diferencia entre distintos conceptos importantes, uno de mis capítulos favoritos es en el que distinguen “compromiso de obligación”, términos fundamentales a la hora de abordar un proceso de coaching.

Según Shearson Lehman: “Compromiso es lo que transforma una promesa en realidad. Es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones. Es la acción que habla más alto que las palabras. Es hacerse el tiempo cuando no lo hay. Es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se ponen adversas. Compromiso es el material con que se forja el carácter para poder cambiar las cosas. Es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo”

Tomamos decisiones (ver: Cómo tomar buenas decisiones) y elegimos en función de nuestro compromiso con aquello que consideramos importante. Este compromiso está nutrido por nuestros valores aunque no siempre seamos conscientes de ellos. Por este motivo, para alcanzar cualquier objetivo que nos marquemos, será fundamental que nuestro plan de acción esté alineado con esa meta y preguntarnos si realmente estamos comprometidos en conseguirla.

Ventajas de trabajar desde el compromiso

Cuando estamos 100% comprometidos con algo, nos mostramos libres a la hora de elegir uno u otro objetivo y nos sentimos motivados/as a la hora de realizar las acciones necesarias, aunque tengamos que esforzarnos.

Nuestro lenguaje está cargado de energía y solemos empezar las frases con “voy a hacer”, “quiero llevar a cabo”, “haré”, etc.

En cambio, cuando nos sentimos obligados a realizar determinadas acciones para alcanzar un objetivo, nuestro lenguaje cambia: “tengo qué..”, “debo hacer…”, “no tengo otra opción que…”, etc,. Lógicamente nuestra actitud y energía cambia, nos sentimos con la obligación de hacer algo impuesto y nos movemos más por las consecuencias negativas que tendríamos si no lo hiciéramos que por el deseo de hacerlo.

En este punto podemos pensar sobre qué creencias están detrás de estos “deberes” y “obligaciones” muchas veces autoimpuestos.

Resumiendo, cuando nos comprometemos con algo, nuestro foco está en la pasión, en la motivación para realizar aquello que hemos elegido en libertad, en cambio, en la obligación nos preocupa cumplir con lo propuesto para no tener malas consecuencias, nos mueve el sentimiento de culpa.

Si el compromiso es demasiado rígido y consideramos que bajo ninguna circunstancia puede romperse, puede transformarse en una obligación. Esto no quiere decir que ante la mínima adversidad abandonemos.

Detecta si es una obligación o un deseo

Para trabajar en este sentido, cuando surjan pensamientos  del tipo “tengo que…” reflexionemos sobre si realmente es una obligación o un compromiso, si se corresponde con este último podemos cambiar mentalmente nuestro lenguaje por: “quiero hacer” o incluso mejor “voy a hacer”. Esta decisión ha de proceder de un proceso mental previo donde nos demos cuenta de las implicaciones que tiene querer hacerlo o tener que hacerlo.

Podemos seguir el siguiente esquema:

  • Tengo que… (A) …
  • Si yo no …(A)…, entonces … (B);
  • Y si … (B) …, entonces … (C);
  • Y si … (C) …, entonces … (Z).
  • Es por eso que prefiero (A) que (Z)
  • Por eso elijo (A)

¿Eliges trabajar y alcanzar tus metas desde el compromiso?

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

 

Claves para el trabajo en equipo

Claves para el trabajo en equipo

Claves para el trabajo en equipo

Ya hemos visto en diversas entradas la importancia que tiene detectar el talento y desarrollarlo. ¿Os imagináis cómo sería trabajar en un equipo en que cada persona desarrollase su talento?

Consideramos que trabajo en equipo es la habilidad de colaborar de forma activa para conseguir los objetivos comunes con otras personas, áreas y organizaciones.

Si cada miembro de ese equipo tiene un talento diferente y todos se vuelcan en la consecución de las metas propuestas, seguro que obtienen éxito.

Claves para trabajar en equipo

Buen liderazgo

Por supuesto, para que ese equipo funcione tendrá que haber un/a buen/a líder que se una al mismo y que tenga en cuenta el siguiente proverbio africano:

“Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”

Un/a buen/a líder enseguida detecta las fortalezas de su equipo, además no teme rodearse de personas que sepan cosas diferentes y tengan otras habilidades que él/ella. Lo importante es hacer que un equipo multidisciplinar actúe en un ambiente de trabajo amistoso, con buen clima y espíritu de cooperación. Que sea resolutivo y que de los conflictos obtenga un aprendizaje. ¿Habéis trabajado en un equipo similar? Yo he tenido mucha suerte y lo he vivido en muchas ocasiones, desde dentro es fantástico, porque te sientes valorado/a y con ganas de dar lo mejor de ti, actitud contagiosa que redunda en muy buenos resultados.

Conocer las competencias más relevantes y hacer un plan de acogida

Si el equipo es nuevo, el primer paso para gestionar talento, sería tener claro qué competencias son claves para ese puesto de trabajo.

Una vez detectadas, en el proceso de selección, a través de la entrevista por competencias sabríamos en qué nivel está cada candidato/a, una vez elegida a la persona, haríamos un plan de acogida para que se adapte al puesto de trabajo, conozca la política y cultura de la empresa y de lo mejor de sí.

Motivar al equipo

La motivación es otro ingrediente fundamental, podemos realizar una evaluación de desempeño y en función de las necesidades detectadas, seleccionar qué formación es útil para el desarrollo del potencial individual. Además el sistema de retribución ha de ser coherente al comportamiento y los resultados obtenidos.

Alinear los valores

Otro paso importante es alinear los valores individuales con los culturales para llegar a los objetivos de la empresa.

De esta manera, la persona que se incorpora al equipo, desarrolla su potencial, vive en un clima de cooperación con sus compañeros/as, intenta dar lo mejor de ella porque sus valores coinciden con los de la empresa, podrá ser proactiva puesto que los errores no se viven como fracasos sino como oportunidades, tendrá oportunidad de ser creativa y si el resto del equipo lo vive igual se generará gran sinergIa.

Si quieres fomentar el talento en tu equipo de trabajo, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Coaching y mindfulness

¿Alguna vez has visto una película de terror en la que sólo con escuchar la música se te erizaba el pelo y te recorría un escalofrío por la espalda? Seguramente en esas escenas de miedo, incluso los amantes de este género notan cómo se acelera el ritmo cardiaco… ¿has probado a ver esa misma escena sin la música? Seguro que la reacción fisiológica es totalmente distinta.

En la primera situación estamos totalmente identificados con la película y aunque sea ficción la sentimos como real, ¿cuántas veces te ha sucedido lo mismo con un recuerdo, pensamiento o emoción? ¿qué sucede cuando son pensamientos, sentimientos y emociones negativas? Muchas veces nos sentimos arrastrados por una gran corriente de la que no podemos salir y nos identificamos con esa experiencia negativa, pero nosotros/as somos más de lo que hacemos, sentimos y pensamos.

perspectivaVamos a hacer un ejercicio. Por un momento, imagínate que eres un tablero de ajedrez en el que hay fichas blancas y negras jugando una partida. Podemos representar los pensamientos “positivos” que tienes con las fichas blancas y los pensamientos y las emociones negativas con las fichas negras, contra las que en muchas ocasiones has luchado. Ahora te pregunto en esa situación hipotética ¿Quién serías?

Quizás tu respuesta es que te identificas con las fichas blancas (pensamientos, sentimientos, acciones y emociones que te gustan)…, ¿qué pasaría si te digo que también eres las fichas negras?,¿o que eres el tablero?

Este ejercicio me gusta porque nos sirve para cambiar de perspectiva para pensar en que a pesar de que sintamos unas veces tristeza (fichas negras) y otras alegría (fichas blancas), unas veces decepción (fichas negras) y otras ilusión (fichas blancas), de que en ocasiones las cosas nos salgan bien y en otros momentos mal; siempre hemos seguido “siendo nosotros/as”, algo siempre permanece constante en cualquier experiencia que podamos tener. Además es importante saber que lo “que resite, persiste”.

Los ejercicios de mindfulness nos ayudan a tener atención plena en el “ser” que somos (valga la redundancia), a que seamos el “observador” de todas las experiencias que son cambiantes en la vida, aceptándolas, pero sin identificarnos con ellas, como en la película de terror.

En un proceso de coaching puede suceder que el/la cliente piense: “No puedo alcanzar mi objetivo porque soy inútil, todo me sale mal y no tengo fuerzas”, quizás después de este ejercicio y hacer mindfulnes piense: “me siento bloqueado y estoy teniendo pensamientos negativos, pero son sólo pensamientos y sentimientos en este momento, y puede que mañana sean diferentes”.

A partir de aquí podemos trazar objetivos que estén más alineados con los valores personales del coachee (cliente) y que le motiven a alcanzar lo que se propongan, viviendo en armonía, siendo responsable y coherente con los aspectos que la persona tiene como fundamentales.

Si quieres, conseguir tus objetivos alineados con tus valores, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Visión, misión y valores

¿Para qué sirve definir la visión, misión y los valores de nuestra empresa?

Sirve para afrontar de forma óptima los imprevistos y elaborar estrategias, por ejemplo de marketing, ya que los empleados y los clientes conocen quienes son, cómo quieren ser y los principios- valores para conseguirlo.

La Visión de la empresa es la idealización del futuro. Muchos emprendedores comienzan su plan a raíz de un sueño, la visión es “nuestro sueño puesto en acción” es un viaje imaginario hacia un futuro deseable.

Es importante conseguir una Visión Compartida para sostener el compromiso del equipo generando un sentimiento de identificación por parte de todos los trabajadores/as.

Para lograr una Visión Compartida, los directivos deben de hacer un esfuerzo por abordar las conversaciones necesarias y  conocer las visiones personales de los trabajadores, teniendo en cuenta sus necesidades y sus aspiraciones. Posteriormente, a la hora de diseñar la estrategia del departamento, por ejemplo, será interesante marcar objetivos y definir planes de desarrollo profesional, buscando integrar y conciliar esas distintas visiones con el objetivo de que todo el equipo se sienta parte de una causa mayor común que los unen. Así se obtiene el compromiso y la implicación de los colabores que sienten que sus visiones personales se tienen en cuenta y están alineadas con la visión global del equipo o la empresa.

El objetivo de la Misión es orientar y optimizar la capacidad de respuesta de la organización ante las oportunidades del entorno, por lo que se la define considerando cuatro aspectos: estrategia, propósito, valores, políticas y normas.

Es esencial que la misión de la empresa se plantee adecuadamente porque permite definir la identidad corporativa, aporta estabilidad y coherencia en las operaciones realizadas y nos indica el ámbito en el que la empresa desarrolla su actuación.

Simon Dolan, en su libro: “Coaching por valores” nos explica que los propósitos y valores de la organización sirven para generar compromiso dentro de la cultura de la organización. A veces, describir esta cultura es difícil, pero los miembros que la componen enseguida la reconocen cuando la experimentan.

Si la cultura es fuerte, las personas actúan con la convicción de que están haciendo lo correcto. Para conseguir esta fuerza, es necesario crear un ambiente cordial en la base de la empresa y que los valores de los empleados estén alineados con los valores empresariales.

A la hora de definir los valores empresariales  podemos plantearnos a qué tipo de empresa me gustaría pertenecer:

  • Una estructura fluida o rígida.
  • Mucha innovación o poca.
  • Con asunción de riesgos o aversión a los mismos.
  • Orientada al proceso o a los resultados.
  • Con un clima de aprendizaje o uno de retención.
  • Abierta al cambio o resistente al cambio.
  • Con alta tolerancia a la diversidad o al contrario.

Descubrir estas preferencias nos ayudarán a saber si queremos una cultura orientada al desarrollo o una cultura orientada al control.

Sonia Treviño