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Seis maneras de aumentar la autoestima

Seis maneras de aumentar la autoestima II

Seis maneras de aumentar la autoestima II

En este artículo voy a decirte seis maneras de aumentar la autoestima.

En la entrada anterior, hablábamos de cómo aumentar la autoestima y facilitamos estrategias para aumentar la autoestima, ser feliz con uno/a mismo/a y ganar confianza en aquello que emprendemos.

Continuando con la anterior entrada al blog (Seis maneras de aumentar la autoestima), vamos a ver las cuatro estrategias restantes para aumentar la autoestima. Habíamos hablado de que debemos cuidar nuestro diálogo interno y que debemos valorarnos.

Pues bien, la siguiente manera para mejorar nuestra autoestima que os propongo es:

3.- Presta atención a tus éxitos.

Una situación concreta puede tener muchas interpretaciones. Puedo terminar un maratón y sentirme orgulloso por haber acabado. Puedo estar alegre porque contemplo mi progresión desde que empecé a correr y valoro mi esfuerzo hasta haber llegado a este momento. Todos estos pensamientos me harán sentir bien y contribuirán a mejorar la autoestima.

La misma situación puede tener otra interpretación totalmente distinta: “Acabé el maratón pero no quedé entre los quince primeros”. “Total, un maratón lo termina cualquiera, otra cosa son las carreras de cien kilómetros”. Este tipo de pensamientos no ayudarán a mejorar nuestra autoestima. Es más, es posible que incluso la empeoren.

Lo que pretendo decir es que una misma situación puede entenderse de muy distintas maneras. Para mejorar la autoestima debemos reconocer nuestros éxitos, nuestro esfuerzo y valorarlo en su justa medida.

4.- Rodéate de personas positivas.

Hay personas que nos quieren y nos valoran. Tienden a ayudarnos y a reforzar nuestros logros, nuestras fortalezas y nos valoran positivamente. Normalmente son personas que también se quieren y se valoran a sí mismas. Esto no quiere decir que no nos hagan una crítica o nos digan en que aspectos podemos mejorar pero siempre con la idea de ayudarnos a crecer y a hacer mejor las cosas.

Este tipo de personas son las que nos ayudan a valorarnos y a tener una autoestima positiva. Son las personas positivas. Lo ideal es identificar a esas personas y tenerlas cerca.

Recuerda que tendemos a imitar a los que nos rodean. Si las personas que nos rodean tienen una autoestima negativa, se critican de manera destructiva y mantienen un autodiálogo rigorista, podemos “contagiarnos” y terminar comportándonos como ellos.

Si, por el contrario, nos juntamos con personas que se quieren, se valoran, se exigen pero también son conscientes de sus logros y de su valía, nos contagiaremos de esa forma de tratarnos a nosotros mismos y el resultado será que nuestra autoestima aumentará.

5.- Toma tus propias decisiones.

Tomar nuestras propias decisiones es arriesgado ya podemos equivocarnos. Pero también podemos acertar.

En caso de que tomemos la decisión que nos ayude a conseguir aquello que queremos, nuestra autoestima se verá reforzada. Nos sentiremos orgullosos de haber conseguido nuestro objetivo y eso nos ayudará para tomar nuevas decisiones.

Si la decisión que hemos tomado no es la más adecuada siempre podremos hacer dos cosas. En primer lugar, podemos rectificar. Muchas de las decisiones que tomamos no son irreversibles y podemos rectificar. En segundo lugar, en caso de que no podamos rectificar, podemos analizar cómo hemos decidido y aprender del error. Algo hemos aprendido: “como no se hace lo que hemos hecho”.

Si no tomamos decisiones, dejaremos pasar oportunidades y de eso poco podemos aprender. Si no tomamos decisiones, otros las tomarán por nosotros y también pueden equivocarse y, de nuevo, no habremos aprendido. O todo dependerá del azar, de la suerte. ¿Cómo puede ayudarnos esto a aumentar nuestra autoestima?

Si tomamos nuestras decisiones, lo que nos pase será lo que hayamos decidido y siempre podremos tomar otro camino. Tomaremos el control de nuestra vida. ¿Qué hay mejor para la autoestima que esto?

Si quieres, puedes mirar esta entrada sobre toma de decisiones: Cómo tomar buenas decisiones.

6.- Potencia tus características.

Por un sano afán de superarnos hay veces en las que nos centramos en aquello que nos cuesta más trabajo o nos resulta más difícil. Es una manera de mejorar y de superarnos pero, si puedes, trabaja desde tus fortalezas, usa aquello que se te da bien para superarte. Y, sobre todo, no olvides que hay actividades en las que brillas, que se te dan muy bien y de las que te sientes orgulloso.

Potencia tus puntos fuertes, lo que se te da bien, lo que te gusta hacer, tu talento. Practícalo y disfrútalo.

Puedes dar un vistazo a este artículo si quieres saber más sobre talento: 9 tips para desarrollar tu talento.

Y si quieres saber más sobre autoestima o necesitas más ayuda, dirígete a EnPositivo. Estaremos encantados de ayudarte.

Néstor Villa

Aumentar autoestima

Seis maneras de aumentar la autoestima

Seis maneras de aumentar la autoestima

En este artículo vamos a explicarte seis maneras de aumentar la autoestima.

Podíamos definir la autoestima como el aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo o como la valoración que hacemos de nosotros mismos. (Ver post: Independencia personal, sana autoestima)

Siempre que hablamos de autoestima es fundamental el componente de apreciación o valoración. (Ver post: Cómo mejorar la autoestima). En función de esta valoración se generará un sentimiento sobre nuestro propio ser que será positivo si la valoración ha sido positiva o negativo si la valoración ha sido negativa.

El resultado de la valoración es siempre subjetivo y dependerá de la estimación que hagamos de nuestros actos. Me explico: para mi puede ser un éxito y sentirme orgulloso de haber corrido un maratón. O puede que considere que un maratón es poca cosa, que casi todo el mundo lo puede hacer con un poco de entrenamiento y que, además, mis tiempos no son muy buenos.

Está claro que el resultado de esta valoración influirá de distinta manera sobre nuestra autoestima. Veamos cómo podemos conseguir que la valoración sea positiva.

1.- Cuida el diálogo interno

El diálogo interno son aquellas verbalizaciones que nos dirigimos. En algunas ocasiones las decimos en voz alta. Son frases del tipo: “soy tonto”, “no me entero”, “soy torpe”. Hay veces en las que nos decimos cosas extraordinariamente duras y que jamás se las diríamos a otra persona.

¡¡Mucho cuidado con esto!! Cuando detectes que te has dicho alguna frase de este estilo, corrígete. Por ejemplo, si te dices “soy tonto”, rectifica y di “me he equivocado”.

No debes dejar pasar ninguna frase de este tipo ya que minará tu autoestima de manera considerable.

2.- Valórate

A la vez que detectamos y detenemos las verbalizaciones negativas dirigidas a nosotros, es importante que de manera consciente valoremos nuestros aspectos positivos.

De la misma manera que nos podemos decir “soy tonto”, podemos decirnos ”soy genial” o “yo valgo mucho”.

Quizá también podemos prestar atención a las cosas que nos gustan de nosotros: nuestra voz, nuestra mirada o nuestra manera de andar y sentirnos bien con ello.

En la siguiente entrada a este blog terminaré con las otras cuatro formas de aumentar la autoestima (Ver post: Seis maneras de mejorar la autoestima II):

Presta atención a tus éxitos

Rodéate de personas positivas

Toma tus propias decisiones

Potencia tus características

Mientras tanto, EnPositivo Coaching está para ayudarte con tu autoestima o con lo que necesites.

Néstor Villa

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

Volviendo al tema de la gestión del tiempo y después de haber hablado sobre la organización y planificación (Gestión del tiempo: organización y planificación), hoy me gustaría que tratáramos sobre cómo puede influir tu estilo de trabajo en la gestión del tiempo.

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

  1. En primer lugar, podemos revisar si te marcas objetivos. Es necesario que tengas unos objetivos claros y unos plazos marcados, así podrás identificar las tareas que has de realizar y los recursos que vas a necesitar. Respecto a los objetivos, ten en cuenta que han de ser claros y viables. (5 tips para conseguir tus objetivos)
  2. A la hora de ponerte a trabajar, lo mejor es que priorices tus tareas (Cómo ganar tiempo y reducir estrés) según importancia y urgencia y no por lo que más te gusta o por lo que más te apetece en el momento. Si trabajas según lo que más te guste, tenderás a procastinar.(5 tips para ganar tiempo y no procrastinar)
  3. Otra cuestión para que tengas en cuenta es si te involucras mucho en tareas de detalle que te llevan mucho tiempo y son poco importantes para el logro de los objetivos, dejando la organización y planificación para más adelante.
  4. Es importante también que analices si vas resolviendo las tareas sobre la marcha, es decir, si según van surgiendo o las resuelves o las resuelves según lo planificado.
  5. Plantéate si tardas menos en acabar tus tareas cuando trabajas bajo presión o si por el contrario, la presión disminuye tu rendimiento. Si estás acostumbrado a trabajar bajo presión, eso hará que tengas dificultades para planificar y cumplir una planificación, ya que lo que perseguimos es precisamente evitar la presión. Acostúmbrate a trabajar al máximo rendimiento para cumplir el objetivo marcado cumpliendo la planificación. Así evitarás la prisa y el estrés de última hora.
  6. Y, en último lugar, observa si delegas. Hay cosas que puedes delegar, no es necesario que lo hagas tú todo. En próximos artículos hablaremos extensamente de la delegación.

Desde EnPositivo queremos que aproveches y disfrutes al máximo de tu tiempo.

Néstor Villa

4 características de los/as buenos/as oradores/as

4 características de los/as buenos/as oradores/as

4 características de los/as buenos/as oradores/as

¿Te consideras buen orador/a?, ¿te gustaría hablar bien delante del público?. Hoy querría que profundizásemos es las características personales que muestran l@s buen@s orador@s.

En primer lugar, es fundamental que lleguemos a un acuerdo sobre lo que consideramos un buen orador. Según la RAE:

La oratoria es el arte de hablar con elocuencia, de deleitar, convencer y conmover por medio de la palabra.

En otras definiciones se habla de influir en los demás y convencerles para tomar una determinada acción. También se define a un buen orador como alguien capaz de cambiar las emociones de los oyentes.

Si pensamos en buen@s orador@s es muy posible que a cada persona nos venga alguien a la cabeza pero si los analizamos, tod@s cumplirán unas características.

Características de los buen@s orador@s 

En primer lugar, la naturalidad. Siempre debemos apostar por ser nosotros mismos. Para conseguirlo debemos aceptarnos tal como somos. Si hay algo que queremos mejorar, siempre estamos a tiempo de hacerlo. Esta estrategia suele dar mejor resultado que aparentar ser quienes no somos. Si aparentamos algo, perderemos la naturalidad.

En la comunicación lo ideal es actuar con naturalidad y comportarnos como lo hacemos normalmente en nuestro entorno.

Nos tendremos que adaptar al contexto en el que se desarrolla la comunicación pero sin perder nuestra esencia.

En segundo lugar, la sinceridad. La característica fundamental de la sinceridad es creer lo que dices. Lo recomendable es consultar múltiples fuentes de información para que nuestras afirmaciones estén suficientemente respaldadas por datos contrastables.

Esto implica prepararse concienzudamente cada exposición. Puede ocurrir que nos planteen alguna duda  que no sabemos responder o que nos rebatan con argumentos sólidos. Si esto ocurre, reconoceremos nuestro desconocimiento o la oportunidad del argumento. Normalmente se recomienda en estos casos que aplacemos la respuesta para una próxima ocasión en la que tendremos la oportunidad de responder adecuadamente.

Es mucho mejor esta opción que ponernos a divagar sobre algo que no sabemos ya que crearemos un clima poco favorable para el desarrollo del discurso.

La tercera característica es la confianza. Si en la sinceridad creemos en lo que decimos, en la confianza creemos en nosotros mismos. Es extremadamente difícil que el auditorio confíe en nosotros si nosotros no confiamos.

Al igual que en la naturalidad, debemos aceptarnos para mostrarnos confiados pero hay trucos que te darán confianza. Prepara exhaustivamente el tema sobre el que vayas a hablar. Se aconseja que si tienes que hacer una presentación en la que tienes que saber 5, estudia hasta 10. No me digas que esto no te dará seguridad. Si te hace falta, ensaya lo que vas a decir y pregunta a tu entorno cercano qué les parece tu exposición.

Si por último, somos capaces de transmitir energía y entusiasmo, tendremos a nuestros oyentes en el bolsillo. Hay una clara diferencia entre transmitir un mensaje de una manera plana a hacerlo de manera entusiasta.

No es lo mismo transmitir un mensaje como: “digo esto porque es lo que hay que decir”, a transmitirlo como: “me gusta lo que te estoy diciendo, creo en ello y seguro que te ayuda”.

¿Cuántas de estas características puedes cumplir en tus exposiciones en público? Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa

Desde la aceptación, la transformación.

¿Aceptar lo que nos sucede es lo mismo que resignarnos?

Es frecuente que se confundan ambos términos, pero la diferencia es muy significativa, puesto que la aceptación tiene un enfoque proactivo y quién está resignado tiende más a la reacción, pensando que no puede hacer nada para un mayor bienestar.

Por lo tanto la resignación supone vernos indefensos frente a lo que nos ocurre, sin confiar en nuestra valía y con pensamientos negativos recurrentes del tipo: “haga lo que haga no voy a conseguir nada”. Esta actitud nos invita a “tirar la toalla”

En cambio, la aceptación supone reconocer que algo no nos gusta, para empezar a jugar con las cartas que nos han tocado en esa partida.

Hay una idea oriental que dice “aceptar lo que nos sucede sin cuestionarlo”, esta afirmación se refiere a no cuestionar lo que nos sucede, asumiendo que eso es así, sin negarlo o evitarlo.

transformaciónLa aceptación es el punto de partida para realizar una transformación y de aquí precisamente parte la EFT o Técnica de Liberación Emocional, cuyo objetivo es eliminar todo tipo de malestar emocional o físico reequilibrando nuestro sistema energético.

Esta técnica se basa en los principios de la Medicina China y más concretamente de la Acupuntura, trabajando con la energía que circula por el cuerpo a través de los meridianos energéticos.

La metodología de trabajo de EFT consiste en efectuar “tapping” o golpear suavemente con las yemas de los dedos en los puntos de inicio y final de los meridianos energéticos, mientras que nosotros pronunciamos unas frases de aceptación y relativas al tema a solucionar, conectados con la emoción o malestar que queramos eliminar.

Los orígenes de EFT los encontramos en TFT (Thought Field Therapy) Terapia del Campo del Pensamiento del psicólogo Roger Callahan.

Uno de los discípulos de Callahan fue Gary Craig que llegó a la conclusión de que la calidad de la vida de un individuo se puede relacionar directamente con su salud emocional. La salud emocional es el cimiento de la autoconfianza, y la autoconfianza es el trampolín que nos impulsa a perseguir aquello que queremos para nuestra vida. Fue Craig, quien desarrolló la técnica de la EFT

“Aunque nada cambie, si yo cambio….¡Todo Cambia!” Aldous Huxley

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Creatividad al alcance de todos

Tod@s conocemos personas creativas. Esta cualidad se da entre los grandes genios: Mozart, Picasso, Lope de Vega, eran personas muy creativas. La creatividad no es exclusiva de las artes, también son muy creativos Einstein, Steve Jobs y otros científicos y empresarios.

Está claro que la creatividad se da en todos los ámbitos. Pero nosotr@s, pobres mortales, ¿podemos ser creativos?

Pues bien, la respuesta es, sin duda, que sí. La creatividad es una cualidad inherente al ser humano pese a que haya personas que piensan que no lo son. Todos podemos crear e innovar, todos tenemos ese potencial, solo que hay que practicar y dedicarle algo de tiempo, como a casi todo.

La creatividad no es solo el idear inventos que revolucionen al mundo. También buscar una solución a un problema cotidiano o a una situación inesperada que se produce en cualquier momento es creatividad.

No obstante, es verdad que la creatividad es una actitud, una forma de enfrentarnos a la vida. Es no darse por vencid@ ante cualquier dificultad, es buscar soluciones, ser flexible, inconformista y crític@.

Si nos rendimos ante cualquier dificultad o nos dejamos llevar por la crítica o no proponemos alternativas, nuestra creatividad se verá seriamente afectada.

El miedo afecta también, como no, a la creatividad. El temor a equivocarnos o a hacer el ridículo nos paraliza, impide que desarrollemos la creatividad. Piensa: ¿qué harías si no tuvieras miedo?

Dar paseos, hacer las cosas de una manera distinta, no hacer demasiado caso a las opiniones de los demás, llevar una libreta para apuntar las ideas que te surjan, son consejos que vienen bien para casi todos para ser más creativos.

Pero ante todo, disfruta. Disfruta de cada momento, sácale el lado bueno a las cosas, goza con cada cosa que hagas.

Es muy difícil ser creativo cuando estás enfadado con el mundo o frustrado. Si te ocurre esto, busca una actividad que te relaje. Puede ser cantar o escuchar música, mirar un cuadro o un paisaje, ser consciente de la agradable temperatura que hay a tu alrededor o de los atractivos olores que te rodean.

Si ahora te preguntan si eres creativo, ¿qué respondes?

Néstor Villa

El duelo

dueloCuando a lo largo de la vida nos toca enfrentarnos a una situación difícil que no esperamos, que en muchos casos nos parece tremendamente injusta y que no alcanzamos a comprender en otros muchos como puede ser la muerte de alguien querido, una enfermedad grave, una ruptura sentimental o algo tan común a los tiempos que vivimos como la pérdida de un empleo podemos experimentar una “etapa de duelo” que es la respuesta emocional que ofrecemos ante esa situación que nos toca vivir.

La psiquiatra Elisabeth Kübler- Ross (1926-2004) en su libro “On death and dying”, en 1969 dividió en cinco etapas este proceso de duelo distinguiendo entre:

  1. Negación
  2. Ira
  3. Negociación
  4. Depresión
  5. Aceptación

Tenemos que tener en cuenta que no todo el mundo experimenta estas etapas de la misma forma al enfrentarse a una situación de este tipo, ni siquiera todo el mundo atraviesa por los mismos pasos y en el mismo orden.

Desde mi experiencia acompañando a personas  en procesos de recolocación a partir de su desvinculación de la empresa, en algunos casos además en contra de su voluntad, es muy común la manifestación de emociones de duelo por las que van atravesando estas personas. Frente al impacto inicial de la noticia y el shock que esto produce, algunas de ellas, incluso después de que haya pasado un tiempo, siguen soñando por las noches con el “ficticio”  trabajo del día siguiente o manifiestan la sensación de estar de vacaciones y que en cualquier momento tendrán que volver. Expresiones como “no me lo puedo creer”, “esto no me está pasando a mí”, “parece una pesadilla” dan muestra de la situación que viven en ese momento.

Otra reacción bastante común es la ira, el enfado, una manera de rebelarse contra la realidad que les toca vivir. Esta es una etapa complicada por un lado para la propia persona porque detrás de esas reacciones suele haber mucho sufrimiento y por otro lado para el entorno que le rodea, que se puede llegar  a convertir en blanco o “sparring” de sus ataques. Además es importante tener en cuenta que un aspecto que se puede ver afectado es la propia autoestima de esa persona cuando entran en escena el miedo, la inseguridad, el bajo concepto de uno mismo e incluso las dudas acerca de su capacidad profesional.

El aislamiento, el no querer relacionarse con otras personas,  no salir a la calle, no tener ganas de realizar ninguna actividad e incluso rasgos evidentes de pérdida de peso, incapacidad para conciliar el sueño con normalidad y la constante confluencia de pensamientos negativos, de espiral y de lamento de lo perdido conforman un estado depresivo por el que se puede llegar a pasar.

Por último, solo cuando la persona llega a aceptar su situación totalmente y  equilibra de nuevo su estado emocional, está preparada para afrontar la nueva etapa que se abre en su vida y la búsqueda de nuevas oportunidades, mirando al futuro con optimismo, con seguridad en sí misma y cerrando etapas pasadas para que no se conviertan en lastre de nuestro recorrido.

El duelo es algo natural y superar esta etapa conlleva tiempo. La escucha activa, el permitir que la persona exprese sus sentimientos y manifestar un respeto a los mismos, tener paciencia y ponernos en los zapatos del otro son aspectos determinantes, desde mi punto de vista, para ayudar a alguien a pasar por este trance.

 Ana Alonso