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Seis maneras de aumentar la autoestima

Seis maneras de aumentar la autoestima II

Seis maneras de aumentar la autoestima II

En este artículo voy a decirte seis maneras de aumentar la autoestima.

En la entrada anterior, hablábamos de cómo aumentar la autoestima y facilitamos estrategias para aumentar la autoestima, ser feliz con uno/a mismo/a y ganar confianza en aquello que emprendemos.

Continuando con la anterior entrada al blog (Seis maneras de aumentar la autoestima), vamos a ver las cuatro estrategias restantes para aumentar la autoestima. Habíamos hablado de que debemos cuidar nuestro diálogo interno y que debemos valorarnos.

Pues bien, la siguiente manera para mejorar nuestra autoestima que os propongo es:

3.- Presta atención a tus éxitos.

Una situación concreta puede tener muchas interpretaciones. Puedo terminar un maratón y sentirme orgulloso por haber acabado. Puedo estar alegre porque contemplo mi progresión desde que empecé a correr y valoro mi esfuerzo hasta haber llegado a este momento. Todos estos pensamientos me harán sentir bien y contribuirán a mejorar la autoestima.

La misma situación puede tener otra interpretación totalmente distinta: “Acabé el maratón pero no quedé entre los quince primeros”. “Total, un maratón lo termina cualquiera, otra cosa son las carreras de cien kilómetros”. Este tipo de pensamientos no ayudarán a mejorar nuestra autoestima. Es más, es posible que incluso la empeoren.

Lo que pretendo decir es que una misma situación puede entenderse de muy distintas maneras. Para mejorar la autoestima debemos reconocer nuestros éxitos, nuestro esfuerzo y valorarlo en su justa medida.

4.- Rodéate de personas positivas.

Hay personas que nos quieren y nos valoran. Tienden a ayudarnos y a reforzar nuestros logros, nuestras fortalezas y nos valoran positivamente. Normalmente son personas que también se quieren y se valoran a sí mismas. Esto no quiere decir que no nos hagan una crítica o nos digan en que aspectos podemos mejorar pero siempre con la idea de ayudarnos a crecer y a hacer mejor las cosas.

Este tipo de personas son las que nos ayudan a valorarnos y a tener una autoestima positiva. Son las personas positivas. Lo ideal es identificar a esas personas y tenerlas cerca.

Recuerda que tendemos a imitar a los que nos rodean. Si las personas que nos rodean tienen una autoestima negativa, se critican de manera destructiva y mantienen un autodiálogo rigorista, podemos “contagiarnos” y terminar comportándonos como ellos.

Si, por el contrario, nos juntamos con personas que se quieren, se valoran, se exigen pero también son conscientes de sus logros y de su valía, nos contagiaremos de esa forma de tratarnos a nosotros mismos y el resultado será que nuestra autoestima aumentará.

5.- Toma tus propias decisiones.

Tomar nuestras propias decisiones es arriesgado ya podemos equivocarnos. Pero también podemos acertar.

En caso de que tomemos la decisión que nos ayude a conseguir aquello que queremos, nuestra autoestima se verá reforzada. Nos sentiremos orgullosos de haber conseguido nuestro objetivo y eso nos ayudará para tomar nuevas decisiones.

Si la decisión que hemos tomado no es la más adecuada siempre podremos hacer dos cosas. En primer lugar, podemos rectificar. Muchas de las decisiones que tomamos no son irreversibles y podemos rectificar. En segundo lugar, en caso de que no podamos rectificar, podemos analizar cómo hemos decidido y aprender del error. Algo hemos aprendido: “como no se hace lo que hemos hecho”.

Si no tomamos decisiones, dejaremos pasar oportunidades y de eso poco podemos aprender. Si no tomamos decisiones, otros las tomarán por nosotros y también pueden equivocarse y, de nuevo, no habremos aprendido. O todo dependerá del azar, de la suerte. ¿Cómo puede ayudarnos esto a aumentar nuestra autoestima?

Si tomamos nuestras decisiones, lo que nos pase será lo que hayamos decidido y siempre podremos tomar otro camino. Tomaremos el control de nuestra vida. ¿Qué hay mejor para la autoestima que esto?

Si quieres, puedes mirar esta entrada sobre toma de decisiones: Cómo tomar buenas decisiones.

6.- Potencia tus características.

Por un sano afán de superarnos hay veces en las que nos centramos en aquello que nos cuesta más trabajo o nos resulta más difícil. Es una manera de mejorar y de superarnos pero, si puedes, trabaja desde tus fortalezas, usa aquello que se te da bien para superarte. Y, sobre todo, no olvides que hay actividades en las que brillas, que se te dan muy bien y de las que te sientes orgulloso.

Potencia tus puntos fuertes, lo que se te da bien, lo que te gusta hacer, tu talento. Practícalo y disfrútalo.

Puedes dar un vistazo a este artículo si quieres saber más sobre talento: 9 tips para desarrollar tu talento.

Y si quieres saber más sobre autoestima o necesitas más ayuda, dirígete a EnPositivo. Estaremos encantados de ayudarte.

Néstor Villa

Aumentar autoestima

Seis maneras de aumentar la autoestima

Seis maneras de aumentar la autoestima

En este artículo vamos a explicarte seis maneras de aumentar la autoestima.

Podíamos definir la autoestima como el aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo o como la valoración que hacemos de nosotros mismos. (Ver post: Independencia personal, sana autoestima)

Siempre que hablamos de autoestima es fundamental el componente de apreciación o valoración. (Ver post: Cómo mejorar la autoestima). En función de esta valoración se generará un sentimiento sobre nuestro propio ser que será positivo si la valoración ha sido positiva o negativo si la valoración ha sido negativa.

El resultado de la valoración es siempre subjetivo y dependerá de la estimación que hagamos de nuestros actos. Me explico: para mi puede ser un éxito y sentirme orgulloso de haber corrido un maratón. O puede que considere que un maratón es poca cosa, que casi todo el mundo lo puede hacer con un poco de entrenamiento y que, además, mis tiempos no son muy buenos.

Está claro que el resultado de esta valoración influirá de distinta manera sobre nuestra autoestima. Veamos cómo podemos conseguir que la valoración sea positiva.

1.- Cuida el diálogo interno

El diálogo interno son aquellas verbalizaciones que nos dirigimos. En algunas ocasiones las decimos en voz alta. Son frases del tipo: “soy tonto”, “no me entero”, “soy torpe”. Hay veces en las que nos decimos cosas extraordinariamente duras y que jamás se las diríamos a otra persona.

¡¡Mucho cuidado con esto!! Cuando detectes que te has dicho alguna frase de este estilo, corrígete. Por ejemplo, si te dices “soy tonto”, rectifica y di “me he equivocado”.

No debes dejar pasar ninguna frase de este tipo ya que minará tu autoestima de manera considerable.

2.- Valórate

A la vez que detectamos y detenemos las verbalizaciones negativas dirigidas a nosotros, es importante que de manera consciente valoremos nuestros aspectos positivos.

De la misma manera que nos podemos decir “soy tonto”, podemos decirnos ”soy genial” o “yo valgo mucho”.

Quizá también podemos prestar atención a las cosas que nos gustan de nosotros: nuestra voz, nuestra mirada o nuestra manera de andar y sentirnos bien con ello.

En la siguiente entrada a este blog terminaré con las otras cuatro formas de aumentar la autoestima (Ver post: Seis maneras de mejorar la autoestima II):

Presta atención a tus éxitos

Rodéate de personas positivas

Toma tus propias decisiones

Potencia tus características

Mientras tanto, EnPositivo Coaching está para ayudarte con tu autoestima o con lo que necesites.

Néstor Villa

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

Volviendo al tema de la gestión del tiempo y después de haber hablado sobre la organización y planificación (Gestión del tiempo: organización y planificación), hoy me gustaría que tratáramos sobre cómo puede influir tu estilo de trabajo en la gestión del tiempo.

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

  1. En primer lugar, podemos revisar si te marcas objetivos. Es necesario que tengas unos objetivos claros y unos plazos marcados, así podrás identificar las tareas que has de realizar y los recursos que vas a necesitar. Respecto a los objetivos, ten en cuenta que han de ser claros y viables. (5 tips para conseguir tus objetivos)
  2. A la hora de ponerte a trabajar, lo mejor es que priorices tus tareas (Cómo ganar tiempo y reducir estrés) según importancia y urgencia y no por lo que más te gusta o por lo que más te apetece en el momento. Si trabajas según lo que más te guste, tenderás a procastinar.(5 tips para ganar tiempo y no procrastinar)
  3. Otra cuestión para que tengas en cuenta es si te involucras mucho en tareas de detalle que te llevan mucho tiempo y son poco importantes para el logro de los objetivos, dejando la organización y planificación para más adelante.
  4. Es importante también que analices si vas resolviendo las tareas sobre la marcha, es decir, si según van surgiendo o las resuelves o las resuelves según lo planificado.
  5. Plantéate si tardas menos en acabar tus tareas cuando trabajas bajo presión o si por el contrario, la presión disminuye tu rendimiento. Si estás acostumbrado a trabajar bajo presión, eso hará que tengas dificultades para planificar y cumplir una planificación, ya que lo que perseguimos es precisamente evitar la presión. Acostúmbrate a trabajar al máximo rendimiento para cumplir el objetivo marcado cumpliendo la planificación. Así evitarás la prisa y el estrés de última hora.
  6. Y, en último lugar, observa si delegas. Hay cosas que puedes delegar, no es necesario que lo hagas tú todo. En próximos artículos hablaremos extensamente de la delegación.

Desde EnPositivo queremos que aproveches y disfrutes al máximo de tu tiempo.

Néstor Villa

Desde la aceptación, la transformación

¿Desde la aceptación, la transformación

¿Aceptar lo que nos sucede es lo mismo que resignarnos?

Es frecuente que se confundan ambos términos, pero la diferencia es muy significativa, puesto que la aceptación tiene un enfoque proactivo y quién está resignado tiende más a la reacción, pensando que no puede hacer nada para un mayor bienestar.

Por lo tanto la resignación supone vernos indefensos frente a lo que nos ocurre, sin confiar en nuestra valía y con pensamientos negativos recurrentes del tipo: “haga lo que haga no voy a conseguir nada”. Esta actitud nos invita a “tirar la toalla”

En cambio, la aceptación supone reconocer que algo no nos gusta, para empezar a jugar con las cartas que nos han tocado en esa partida.

Hay una idea oriental que dice “aceptar lo que nos sucede sin cuestionarlo”, esta afirmación se refiere a no cuestionar lo que nos sucede, asumiendo que eso es así, sin negarlo o evitarlo.

La aceptación es el punto de partida para realizar una transformación

“Aunque nada cambie, si yo cambio….¡Todo Cambia!” Aldous Huxley

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

El duelo

dueloCuando a lo largo de la vida nos toca enfrentarnos a una situación difícil que no esperamos, que en muchos casos nos parece tremendamente injusta y que no alcanzamos a comprender en otros muchos como puede ser la muerte de alguien querido, una enfermedad grave, una ruptura sentimental o algo tan común a los tiempos que vivimos como la pérdida de un empleo podemos experimentar una “etapa de duelo” que es la respuesta emocional que ofrecemos ante esa situación que nos toca vivir.

La psiquiatra Elisabeth Kübler- Ross (1926-2004) en su libro “On death and dying”, en 1969 dividió en cinco etapas este proceso de duelo distinguiendo entre:

  1. Negación
  2. Ira
  3. Negociación
  4. Depresión
  5. Aceptación

Tenemos que tener en cuenta que no todo el mundo experimenta estas etapas de la misma forma al enfrentarse a una situación de este tipo, ni siquiera todo el mundo atraviesa por los mismos pasos y en el mismo orden.

Desde mi experiencia acompañando a personas  en procesos de recolocación a partir de su desvinculación de la empresa, en algunos casos además en contra de su voluntad, es muy común la manifestación de emociones de duelo por las que van atravesando estas personas. Frente al impacto inicial de la noticia y el shock que esto produce, algunas de ellas, incluso después de que haya pasado un tiempo, siguen soñando por las noches con el “ficticio”  trabajo del día siguiente o manifiestan la sensación de estar de vacaciones y que en cualquier momento tendrán que volver. Expresiones como “no me lo puedo creer”, “esto no me está pasando a mí”, “parece una pesadilla” dan muestra de la situación que viven en ese momento.

Otra reacción bastante común es la ira, el enfado, una manera de rebelarse contra la realidad que les toca vivir. Esta es una etapa complicada por un lado para la propia persona porque detrás de esas reacciones suele haber mucho sufrimiento y por otro lado para el entorno que le rodea, que se puede llegar  a convertir en blanco o “sparring” de sus ataques. Además es importante tener en cuenta que un aspecto que se puede ver afectado es la propia autoestima de esa persona cuando entran en escena el miedo, la inseguridad, el bajo concepto de uno mismo e incluso las dudas acerca de su capacidad profesional.

El aislamiento, el no querer relacionarse con otras personas,  no salir a la calle, no tener ganas de realizar ninguna actividad e incluso rasgos evidentes de pérdida de peso, incapacidad para conciliar el sueño con normalidad y la constante confluencia de pensamientos negativos, de espiral y de lamento de lo perdido conforman un estado depresivo por el que se puede llegar a pasar.

Por último, solo cuando la persona llega a aceptar su situación totalmente y  equilibra de nuevo su estado emocional, está preparada para afrontar la nueva etapa que se abre en su vida y la búsqueda de nuevas oportunidades, mirando al futuro con optimismo, con seguridad en sí misma y cerrando etapas pasadas para que no se conviertan en lastre de nuestro recorrido.

El duelo es algo natural y superar esta etapa conlleva tiempo. La escucha activa, el permitir que la persona exprese sus sentimientos y manifestar un respeto a los mismos, tener paciencia y ponernos en los zapatos del otro son aspectos determinantes, desde mi punto de vista, para ayudar a alguien a pasar por este trance.

 Ana Alonso

Cómo mejorar las relaciones

Cómo mejorar las relaciones

Cómo mejorar las relaciones

En este post te invitamos a reflexionar sobre tu forma de actuar y cómo puede influir en tus relaciones, para que si quieres, cambies.

Cómo formamos nuestra forma de actuar

Nuestra manera de comportarnos, nuestra conducta es la suma de lo que recibimos por herencia de nuestros progenitores más lo que adquirimos a lo largo de nuestra existencia. Todo ello matizado por el entorno en el que  nos encontramos.

Este cúmulo de circunstancias hace que nos comportemos de manera estable y nuestras actitudes sean similares en nuestra vida. Esto es, siempre que nos enfrentamos a una misma situación, respondemos de forma similar.

De la misma forma, podemos variar nuestra manera de actuar en función de los resultados que obtengamos. Pero también podemos variar en  función de nuestras expectativas, de nuestros criterios o de nuestras necesidades.

Podríamos decir que los comportamientos humanos tienen su origen en estados internos, circunstancias externas, influencias familiares, laborales o sociales y todo aquello que, de una manera o de otra, forma parte de nuestra existencia.

Por qué actuamos en contra de nuestros sentimientos

Si bien todo esto es cierto, hay ocasiones en las que actuamos de una manera que no refleja nuestros sentimientos. Es más, hay veces en las que nuestras actuaciones son abiertamente contrarias a nuestra forma de sentir: nos mostramos ariscos cuando lo que en realidad buscamos es cariño o aceptación, tratamos de manera desconsiderada a las personas que más queremos, nos mostramos retraídos cuando, en realidad, queremos conocer a otra persona.

Por esta razón, muchas veces no estamos contentos con nuestra forma de relacionarnos o de comportarnos. Conocemos parte de nosotros mismos pero hay lagunas en ese conocimiento. Ya sea por desinterés o por miedo, no nos esforzamos en conocernos.

Hay creencias del tipo “Yo soy así” que impiden que profundicemos en nuestro autoconocimiento.

¿Cómo te comportas?

Te invito a que reflexiones sobre tu forma de comportarte:

  • ¿Cómo te gustaría comportarte?
  • ¿Qué quieres conseguir con esa forma de relacionarte?
  • ¿Qué otras opciones puedes tener para conseguirlo?
  • ¿Cuáles pueden ser los resultados?

Como siempre, si quieres, EnPositivo puede ayudarte.

Néstor Villa

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

La semana pasada vimos algunos de las resistencias que podemos tener para evitar cambiar situaciones que nos hacen sufrir, que son incómodas pero a las cuales parece que nos acostumbramos.

Resistencias al cambio

Entre las resistencias que nos ocupan esta semana, está el miedo a equivocarse.

Se cuenta que le dijeron a Thomas Edison durante una entrevista que había fracasado 999 veces antes de dar con el funcionamiento de la bombilla eléctrica. La respuesta de Edison fue: “No fracasé, descubrí 999 formas de como no hacer una bombilla”. Realmente el gran fracaso es no intentarlo por miedo a equivocarse. En el peor de los casos sabré, al igual que Edison, como no volver a hacerlo. Tampoco nos convertimos en “tontos” por habernos equivocado. Podemos parecerlo cuando nos equivocamos pero si no lo intentamos, permaneceremos en la ignorancia para siempre.

Por comodidad, por miedo a abandonar nuestra zona de confort

La pereza nos puede llevar a sufrir situaciones que podríamos evitar con algo de energía. Este relato  tomado de Alberto Blázquez lo define claramente:

resistircambio“Un Hombre va de visita a casa de un amigo y cuando entra al comedor se encuentra con el perro de su amigo. El perro es grande, fuerte, pero está quejándose y llorando.

El visitante pregunta a su amigo, “¿Oye, que le pasa a tu perro?. Parece enfermo”.

No te preocupes, le dice el amigo. Este perro es muy perezoso.

Los dos amigos se sientan a relatar sus viejas historias, mientras que el animal continua quejándose ante lo cual el visitante inquiere de nuevo a su amigo y le dice: “Me sabe mal por tu perro, ¿por qué no lo llevas al veterinario?”. El hombre le contesta nuevamente: “No te preocupes, es que este perro es perezoso”.

El visitante inquieto por la misma respuesta, le pregunta: “Oye ¿por qué dices todo el rato que este perro es perezoso?. Yo lo que veo es que está enfermo y que está sufriendo”. Entonces el amigo le dice:

“Mira lo que le pasa es que lleva sentado encima de un clavo toda la mañana, sé que le duele y por eso se queja y se queja, pero no ha querido mover el culo de su sitio, porque con todo y a pesar del clavo, se siente cómodo y ya se ha acostumbrado a su sufrimiento”.

Baja autoestima

Por último, una autoestima baja puede hacer que no intentemos nada por evitar la situación que nos molesta. Si pensamos que no valemos gran cosa, si dudamos de nuestras capacidades o, incluso, si creemos que no nos merecemos estar mejor, difícilmente vamos a intentar mejorar. En otra entrada del blog, Sonia te da consejos para mejorar.

¡¡No te conformes, no te des excusas a ti mismo!!. ¡¡Avanza, progresa!!, tienes mucho que ganar.

Néstor Villa

¿Por qué nos resistimos al cambio?

¿Por qué nos resistimos al cambio?

¿Por qué nos resistimos al cambio?

En este post vamos a explicar por qué nuestra tendencia natural es la de resistirnos a los cambios.

Según  el diccionario de la RAE, resistir es tolerar, aguantar o sufrir. En otra acepción del término lo define como combatir las pasiones o deseos.

Es posible que estés aguantando o incluso sufriendo situaciones que podrías cambiar pero no lo haces. Lo que sí vamos a hacer hoy y la próxima semana es ver que mecanismos psicológicos más o menos conscientes nos hacen sufrir una situación o combatir nuestros deseos. En definitiva, por qué aguantamos una situación que no nos resulta agradable cuando tenemos la posibilidad de cambiarla.

Factores que influyen en la resistencia al cambio

El primer mecanismo que usamos es el de oposición.

Se llama así a la creencia de que si tenemos una cosa no tendremos otra, son opuestas. La realidad es que muchas de estas situaciones son compatibles. Por ejemplo, puedo decir “no” sin que los demás se enfaden conmigo, puedo defender mis opiniones sin entrar en confrontación con los demás. Es más, puedo elegir otro tipo de vida sin perder la que tengo actualmente.

En segundo lugar podemos hablar del mecanismo de defensa.

Cuando lo usamos, lo que hacemos es protegernos de algo que identificamos como amenazador, nos protegemos de la incertidumbre. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Este refrán resume perfectamente el mecanismo de defensa. En este caso, el miedo a lo desconocido nos paraliza de tal manera que no intentamos nada fuera de nuestra “zona de confort”. Es posible que estemos sufriendo con nuestra situación actual pero el miedo nos atenaza, no actuamos.

También puede ocurrir que nos falte flexibilidad o tolerancia.

Puede que las cosas se puedan modificar o que no sean tan rígidas como pensamos, pero no lo intentamos. Nos agarramos a normas estrictas de cómo se deben hacer las cosas. Tampoco hacemos caso a las opiniones de los demás, actuamos como si nosotros estuviésemos en posesión de la verdad absoluta y de la única manera correcta de hacer las cosas.

Las omnipresentes creencias limitadoras harán que nos resulte muy difícil el cambio. Las creencias limitadoras son todas aquellas creencias o pensamientos que nos impiden progresar y que no están basadas en algo real y concreto. “Tengo que caer bien a todo el mundo”, “no valgo para nada”,  “no se me da bien” “no puedes fiarte de nadie”, son ejemplos de creencias que nos harán resistentes al cambio. En este caso nos decimos: ” para qué voy a intentarlo si no me va a salir bien”. Lo malo de estás creencias es que no las ponemos a prueba y así nunca podremos comprobar si son ciertas.

La próxima semana veremos algunas otras resistencias

¿Detectas alguno de estos mecanismos en tu forma de actuar, de pensar, de enfrentarte al mundo?

¿Alguno de estos mecanismos impide tu desarrollo personal?

Néstor Villa

Ámate a ti mism@

Me gustaría revisar hoy las ideas que plasma Erich Fromm sobre este tema en libro “El arte de amar”:

Existen restos de una creencia que dice que amar a los demás es una virtud pero que amarse a sí mismo es un pecado. Esta creencia supone que en la medida en que me amo a mí mismo, no amo a los demás y que el amor a sí mismo es igual al egoismo.

Calvino califica de “peste” el amor a sí mismo. Freud habla de él en términos psiquiátricos y lo identifica con el narcisismo, es decir, con la incapacidad de amar a los demás. Según él, amor a sí mismo y amor a los demás se excluyen mutuamente de manera que cuando mayor es uno, menor es otro.

Pues bien, si partimos de que no sólo los demás, sino nosotros mismos somos también objeto de nuestros sentimientos y deseos, las actitudes amateenpositivopara con los demás y para con nosotros mismos deben ser conjuntivas y no excluyentes. Es decir, el amor a los demás y a nosotros mismos no son alternativos. Es más, todo individuo capaz de amar a los demás se encontrará una actitud de amor a sí mismo. El amor no se puede dividir entre los demás y yo mismo. Amar a una persona implica amar al hombre como tal y, entre los hombres nos incluímos nosotros mismos.

Por otro lado la persona egoísta sólo se interesa por sí misma, desea todo para ella, no siente placer en dar, sino en tomar. Carece de interés por las necesidades ajenas, no se ve más que a sí misma. Según lo que hemos visto, el egoismo y el amor a sí mismo son realmente opuestos. El egoista no se quiere nada, incluso se odia. Parece preocupado por él pero en realidad sólo realiza un intento de disimular y compensar su incapacidad para cuidar de sí mismo. Lo cierto es que las personas egoistas son incapaces de amar a los demás pero tampoco son capaces de amarse a sí mismos.

Pero también tenemos el extremo opuesto, el de las personas que únicamente se preocupan por los demás. La excesiva preocupación por los demás no obedece a un amor excesivo, sino a la incapacidad de amar. La persona “generosa” no quiere nada para ella, “sólo vive para los demás”, está orgullosa de no considerarse importante pero descubre que pese a su generosidad, no es feliz y que las relaciones con sus más allegados no son satisfactorias. Esta generosidad puede ser un síntoma de que la capacidad de amar o de disfrutar de esa persona está paralizada y que detrás de ella se encuentra un egocentrismo sutil pero intenso.

Meister Eckhart ha sintetizado estas ideas: “Si te amas a ti mismo, amas a los demás como a ti mismo. Mientras ames a otra persona menos que a ti mismo, no lograrás realmente amarte. Pero si amas a todos por igual, incluyéndote a ti, los amarás como una sola persona y esa persona es a la vez Dios y el hombre. Así pues, es una persona grande y virtuosa la que amándose a sí misma, ama igualmente a los demás”.

¿Te quieres a ti mism@?. EnPositivo puede ayudarte.

Néstor Villa

Metas y objetivos en la búsqueda de empleo

Si estás buscando trabajo y te preguntan cual es tu objetivo lo más seguro es que contestes: “encontrar trabajo”. Pues bien, esto más que un objetivo es una meta.

Las diferencias entre ambos es que las metas son más generales, inespecíficas y requieren ir consiguiendo unos objetivos intermedios. Los objetivos sin embargo son concretos, medibles, alcanzables, realistas y temporalizados. Podemos añadir otras características como que sean comprobables por los sentidos y ecológicos pero con estas cinco características serán buenos objetivos.

En el caso de la búsqueda de empleo que nos ocupa el primer objetivo que debemos plantearnos es conocernos a nosotros mismos. Dicho de otra forma, qué ofrecemos a las empresas a las que nos dirigimos. Aquí tenemos que ser conscientes de nuestra formación y nuestra experiencia pero también de qué cualidades o habilidades personales disponemos.

Otro objetivo será comunicar todas estas habilidades a las empresas. Las empresas deben saber que problemas somos capaces de resolver y como los resolveremos. Para ello contamos con tres herramientas: el currículum, la carta de presentación y la entrevista. Preparar concienzudamente cada una de estas herramientas puede ser otro objetivo. En otras entradas al blog hablamos ampliamente sobre como preparar cada una.

Todos estos objetivos deben ser correlativos. Esto es, en primer lugar debemos tener un grado suficiente de autoconocimiento. En segundo lugar, debemos preparar un currículum en el que se reflejen nuestros conocimientos y experiencias de la manera que más nos vayan a yudar. En tercer lugar, preparamos una carta de presentación única para cada empresa o puesto de trabajo al que nos dirijimos.

Una vez conseguidos estos objetivos el siguiente será conseguir una entrevista de trabajo. Sin duda, a la hora de conseguir un trabajo pueden influir multitud de factores, no solo el currículum y la carta de presentación. Muchos de ellos no los podemos controlar como nuestra edad o la cantidad de candidatos que se presenten a un puesto de trabajo pero lo que sí es cierto es que si no conseguimos durante tiempo una entrevista después de habernos presentado a ofertas donde cumplimos los requisitos, sí debemos revisar la información que ofrecemos porque quizá el currículum y la carta no están cumpliendo su objetivo de conseguirnos una entrevista.

Una vez que estemos ante una entrevista, debemos comunicar todo lo que podemos aportar, tanto en experiencia como en capacidades y conocimientos. También nos mostraremos como somos, sin ocultar nada y presentandonos de manera positiva.

Ahora es posible que hayamos cumplido el último de los objetivos que es posible que nos lleve a la tan deseada meta: encontrar un trabajo.

Si quieres, EnPositivo te ayuda a conseguir esta meta.

Néstor Villa