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Cómo ser tu mismo: Afírmate

Cómo ser tu mismo: Afírmate

Cómo ser tu mismo: Afírmate

Afirmarse está muy relacionado con ser asertivo. Supone considerar en igualdad mis necesidades y las del otro, es hacer lo que pienso, digo y siento respetando al otro, pero sin supeditarme a sus deseos.

Cuando queremos expresar nuestros sentimientos, o pensamientos podemos encontrarnos con distintas limitaciones.ç

 Algunas ideas paralizantes:

  1. La opinión que tengo sobre mí mismo/a.
  2. Las opiniones que me merece la otra persona.
  3. Miedo a las consecuencias negativas de nuestras acciones y decisiones.
  4. Ideas preconcebidas, obligaciones y creencias 

A menudo, en el ámbito dejamos de decir lo que pensamos por miedo a romper con la armonía, a provocar un conflicto por ir en contra de los intereses de los demás, pero cuando no nos atrevemos a afirmarnos, podemos mostrarnos pasivos o actuar de forma agresiva estando a la defensiva. 

Para romper este círculo deberíamos aceptar y expresar lo que sentimos, porque si no caeremos en el resentimiento, al aceptar nuestros sentimientos crece nuestro bienestar interior, disminuyen nuestros miedos y enfados.

Tenemos que dejar de ser reactivos y actuar de forma proactiva.

Según Sthephen Covey la reactividad consiste en reaccionar o defenderse con respecto a un hecho, aumentando el círculo de las preocupaciones y se caracteriza por las 4 C de  crítica, comparación, competición y congoja. La crítica no es constructiva, la comparación con el resto de las personas puede bajar nuestra autoestima al igual que la competición contra los demás y la congoja puede convertirse en un estado permanente de ánimo, nuestra energía vital disminuye y está mal focalizada.

En cambio, si aumentamos el círculo de la influencia y somos proactivos actuaremos en función de nuestros valores y nos concentraremos en los elementos sobre los cuales tenemos influencia. Estaremos centrados en nosotros mismos/as, tendremos conciencia de nuestros sentimientos y nuestras aspiraciones (autoempatía), tendremos coraje para expresar nuestros sentimientos, necesidades y valores (asertividad) y comprenderemos a los demás, empatizando con ellos.

A la hora de expresar nuestros sentimientos, opiniones, necesidades y pensamientos tendremos en cuenta a la otra persona, eligiendo el momento adecuado  y  procuraremos que nuestro mensaje sea constructivo 

¿Cuánto tiempo pasas en tu vida intentando agradar a los demás en lugar de ser quien eres? Atrévete a ser tú mismo/a, porque cuando crees en ti mismo/a y haces lo que realmente te gusta, brillas y te muestras excelente.

Para ello te invito a que reflexiones sobre cuáles son las necesidades que se esconden detrás de tus sentimientos, permítete vivir esas sensaciones, una vez que seas consciente de tus deseos anímate y expresarlos, teniendo en cuenta todos los consejos anteriores. 

Puedes seguir el siguiente esquema para que tu petición ante los demás sea asertiva y poco a poco te reafirmes:

 “Soy” o “ me siento” expresión de sentimientos.

“Y me gustaría” expresión de tu necesidad

“Te importa si….” Petición. 

La petición ha de dirigirse a alguien en concreto y dejarle capacidad de decisión, debe ser algo alcanzable y a corto plazo, se debe expresar en términos positivos.

Un ejemplo: “Me encanta el trabajo que realizo, ya sabes que es muy vocacional, necesito tiempo para centrarme en una sola tarea ¿te importaría si planificamos el trabajo semanalmente para que todo sea más productivo?”

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

 Sonia Treviño  

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Claves para tomar la iniciativa y ser resolutivo: Proactividad

Claves para tomar la iniciativa y ser resolutivo: Proactividad

Claves para tomar la iniciativa y ser resolutivo: Proactividad

En este post, vamos a dar unas claves para aumentar nuestra iniciativa y mostrarnos resolutivos, es decir, hablaremos de cómo ser más proactivos.

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?”

-“Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta.

Le hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. A continuación le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Después de quitarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.
Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, padre?”

Él le explicó que los tres elementos se habían enfrentado a la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido ¿te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?
¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú,  ¿cuál de los tres eres?

Estamos viviendo una situación complicada, muchas personas están rodeadas de problemas, no tienen trabajo, no les llaman para hacer una entrevista, la hipoteca sigue siendo la misma a pesar de que las circunstancias personales y profesionales han cambiado, etc, llega un momento en el que nos podemos ver saturados por los problemas sintiendo un gran desamparo y podemos caer en un estado de indefensión.

Aún así, y sé que no es fácil, tenemos que intentar ser lo más proactivos posibles, para recuperar las riendas de nuestra vida. Sería ideal actuar como los granos de café.

Stephen Covey en su libro de “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, explica la proactividad como la capacidad de actuar de adentro hacia fuera. Significa tomar la iniciativa y la responsabilidad de las cosas que suceden.

Las personas proactivas piensan: “cambio primero yo para lograr los cambios en mi entorno”.

Las personas reactivas actúan de forma inversa, suelen pensar “el problema está allí afuera y tengo que vivir con esto” se conforma, y piensa que no puede hacer nada para cambiar las cosas, se resignan (ver post 9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia)

Gráficamente se representaría de la siguiente manera:

círculo influencia

Si somos una persona proactiva, nos centraremos en el círculo de influencia, hablaremos en primera persona “yo puedo, yo hago, yo elijo,…” buscaremos alternativas y haremos planes de actuación para solucionar esos problemas. Tendremos un pensamiento más positivo.

Si después de hacer todo lo que está en nuestra mano, no hay solución, no tiene mucho sentido que ese hecho sea una preocupación, es infructuoso. Como dice un proverbio oriental: “Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? Y si no lo tiene ¿Por qué te quejas?”

Por ejemplo en mi círculo de preocupación están los siguientes problemas:

  • La crisis.
  • No me llaman de entrevista.
  • En muchas de las ofertas piden inglés.
  • En la mayoría de los puestos de trabajo exigen conocimientos de informática.
  • No tengo la experiencia deseable para el puesto de trabajo.
  • Nunca me van a seleccionar porque quieren gente joven.
  • El paro aumenta y hay más competencia.

Desde el círculo de influencia puedo analizar la información, pensar qué puedo cambiar y tomar esa iniciativa.

  • La crisis no la puedo cambiar, no depende de lo que yo haga a corto plazo, dejo de pensar en ello.
  • ¿Por qué no me llaman de la entrevista? ¿Estoy buscando en los sitios adecuados? Si utilizo siempre las mismas herramientas y aún así no lo consigo, tengo que revisarlas y modificar lo que estime conveniente.
  • El inglés es importante para ocupar un puesto de trabajo, voy a buscar cursos gratuitos para desempleados y mientras sigo buscando empleo, me formo en idiomas.
  • Me piden informática, de momento me voy a centrar en el inglés y más adelante ya veremos.
  • Para ampliar mi experiencia puedo colaborar como voluntario/a, así aprendo y amplío mi red de contactos.

Y así sucesivamente, de esta manera actúo cambiando lo que quiero de mí. Esto hace que me sienta mejor, que obtenga resultados y que la percepción de la misma realidad cambie y sea más positiva. ¡Es mejor ser café!

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño