Archivo de la etiqueta: psicología positiva

Amor ¿Qué significa para ti?

Amor ¿Qué significa para ti?

Amor ¿Qué significa para ti?

En esta entrada al blog, vamos a reflexionar sobre la importancia que tiene saber qué significa para nosotros/as el amor para poder vivirlo en libertad. Para ti, ¿qué es el amor?

Hace unos años en una clase de Psicología, viví una experiencia sencilla que me gustó mucho y que he repetido en múltiples ocasiones con mis alumnos/as.

Empiezo preguntándoles: ¿qué es una ventana?, cada cual responde su definición de dicho término y a pesar de parecer algo obvio y bastante fácil, pocas veces coinciden sus explicaciones. Unas personas dicen que es un hueco en la pared para que entre luz, otras que sirve para ver el exterior, algunas que sirve para ventilar la habitación e incluso me dijeron que era lo que se abre en el ordenador…Entonces les digo:

“Si a algo tan tangible como una ventana que podemos ver y tocar, cada uno le damos una utilidad, un significado y no coincidimos unos/as con otros/as…que sucedería si os pregunto: para ti ¿qué es el amor?”

Qué es el amor

En la RAE dan diferentes significados de amor, entre ellos:

AMOR

  1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
  2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
  3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.

El factor común que se repite es que el Amor es un sentimiento, y los sentimientos son las etiquetas que ponemos a esas emociones que experimentamos en un momento determinado. (Tips para desarrollar Inteligencia Emocional )

Un dato curioso, es que en las diversas clasificaciones que hay de las emociones pocas hacen referencia a este sentimiento. Y eso que el amor ha inspirado a millones de artistas.

Pero volviendo al hilo de esta entrada, dependiendo del significado que tenga para nosotros el “amor” tendremos más o menos libertad para experimentarlo.

Por ejemplo, si una mujer piensa que el amor que siente una madre por sus hijos es incondicional, un instinto natural que las hace dar todo para ellos y cuando tiene hijos no siente esto, le pueden surgir preguntas como: “¿Qué me pasa?, ¿soy mala madre?, ¿no les quiero lo suficiente?”…

Amor romántico

Pongamos otro ejemplo, para una persona el amor romántico consiste en no poder respirar si no es en presencia de su amado/a, es sentir mariposillas en el estómago constantemente, pero si no siente esto, ¿qué pensamientos le pueden asaltar?: “el amor no está hecho para mí”, “nunca conoceré a nadie”…

Además en esto del amor romántico están implicadas al menos dos personas, así que si combinamos lo que una de las partes piensa sobre el amor, con lo que piensa la otra parte ¿qué sucederá?

Se me ocurren situaciones tipo “Ella no está enamorada de mí porque prefiere salir con sus amigas” o “Él está muy enamorado porque me llama cada 5 minutos para ver qué estoy haciendo” o “Me está agobiando, no me deja mi espacio”  y todo esto porque para uno el amor significa estar con la otra persona a cada momento y para su pareja el amor consiste en complementarse y que cada uno tenga su espacio.

Cómo afrontar los conflictos en el amor

Para no tener malentendidos podemos:

  1. Explicar qué significa el amor para nosotros/as.
  2. Ser generosos/as con el amor sin esperar nada a cambio.
  3. Si queremos algo de nuestra pareja, hacer peticiones asertivas.  ¿Cómo evitar malentendidos? Peticiones asertivas
  4. No dar nada por hecho.
  5. Si algo nos molesta, decirlo. 4 pasos para mejorar la comunicación con tu pareja

Una buena comunicación en la pareja es imprescindible para que el amor funcione

Para finalizar, os dejo este poema de Mario Benedetti “Enamorarse y no”

Cuando uno se enamora las cuadrillas Amor
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.

Y para ti ¿qué es el amor? 

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Anuncios

5 actitudes para prevenir el estrés

Cinco actitudes para prevenir el estrés.

Vamos a descubrir cinco actitudes para prevenir el estrés.

Cuando se habla de estrés, es frecuente que se indiquen técnicas para reducir sus efectos perjudiciales (Puedes ver también la entrada: Cómo saber si tengo estrés). Es decir, se hablará de relajación, meditación, ejercicio físico y otras técnicas para combatir los síntomas del estrés.

Lo que pretendo hoy es que nos adelantemos y prevengamos el estrés, que nos vacunemos contra la enfermedad antes de que ocurra. O lo que es lo mismo, que vayamos a las causas del estrés para impedir su desarrollo. Y, ¿cómo podemos hacer esto?

Una de las maneras puede ser adquirir unas determinadas actitudes que nos inmunicen frente al estrés.

Para tener claro de qué estamos hablando cuando nos referimos a actitud, vamos a definirla como la predisposición a comportarse de una determinada manera. Vamos a ver cinco actitudes que nos indica Andrés Martín Asuero en su libro “Con rumbo propio”.

La primera actitud es la aceptación.

Para cambiar tenemos que reconocer o aceptar que hay algo que queremos cambiar. Puede ocurrir que no reconozcamos o no seamos conscientes del estrés que estamos sufriendo. O puede que sí seamos conscientes pero lo neguemos. Hay un aforismo que lo puede explicar: “Lo que resistes, persiste, lo que aceptas se transforma”.

La segunda actitud es el compromiso.

Cuanto más comprometido estés con la actividad que estés realizando, menos estrés sentirás. Esto es debido a que sabes que tus esfuerzos son por una buena causa o por que le encuentras sentido a lo que haces. Es saludable revisar qué queremos hacer en la vida, cuál es nuestra misión y comprobar si tenemos ocasión de practicar nuestros valores personales.

La tercera actitud es la forma en que afrontamos las crisis.

Nos enfrentamos a muchas situaciones en las que parece que ninguna solución es buena o que directamente no tienen solución. La mente se centra en la amenaza o en el peligro que son los causantes del estrés.

Pero siempre hay un componente de oportunidad. De acuerdo que es difícil percatarse de la oportunidad  pero cuanto antes recuperes el equilibrio mental, antes podrás ver las cosas de manera más clara. A esta capacidad de superar las crisis y salir fortalecido de ellas es a lo que llamamos resilencia. ( Si quieres saber más sobre resilencia puedes visitar: 9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia)

La cuarta actitud es el cuidado de la salud.

Toda situación es susceptible de empeorar si falla la salud. Si tenemos estrés en nuestra vida, debemos cuidarnos aún más ya que el estrés hará su labor de desgaste. Puedes consultar esta entrada para saber más sobre cómo afecta el estrés a nuestra manera de alimentarnos: Estrés y alimentación.

La quinta actitud es referente a las relaciones sociales.

Las personas que nos quieren, nos aceptan como somos sin juzgarnos. Esto nos hace sentirnos seguros en su presencia. Si el estrés tiene un componente de amenaza, cultivar unas buenas relaciones sociales supondrá una “vacuna” contra el estrés.

Si tienes estas actitudes, ¡enhorabuena!, eres poco vulnerable al estrés.

Si no las tienes, EnPositivo puede ayudarte.

Néstor Villa

Desarrolla autocompasión y renuncia al perfeccionismo

Desarrolla autocompasión y renuncia al perfeccionismo

Desarrolla autocompasión y renuncia al perfeccionismo

En este post vamos a hablar de la importancia que tiene la Autocompasión para nuestra autoestima y de cómo luchar por la perfección nos puede llevar a frustración y a tirar la toalla.

“Tengo derecho a hacer las cosas bien, pero nadie me obliga a ser PERFECTO”

¿Existe la perfección? ¿Es universal? ¿Podemos alcanzarla? ¿Qué sucede cuando no llegamos a esa “perfección”? Si te has parado a reflexionar sobre estas preguntas, quizás te hayas dado cuenta de que la perfección no existe, lo que puede ser perfecto para una persona puede no serlo para otra, no podemos alcanzar algo que no existe, por lo tanto cuando nos movilizamos por alcanzar lo inexistente sentiremos: frustración, tristeza, pena, sensación de ser inútil…

Las personas que son muy perfeccionistas suelen tener baja autoestima (ver: Cómo mejorar la autoestima: Acéptate), falta de motivación, obsesiones, falta de confianza y tenderán a la inmovilización (si no me sale perfecto no lo hago)

Renunciar al perfeccionismo no quiere decir que seamos personas “conformistas” o que no tratemos de hacer las cosas lo mejor posible, pero es más sano hacerlo desde otro ángulo.

Leyendo el libro “Mindfulness, aceptación y psicología positiva” de Todd B.Kashdan y Joseph Ciarrochi me llamó gratamente la atención el concepto de “autocompasión”, me parece que es una capacidad muy útil para las personas que luchan una y otra vez para ser “perfectas”.

Aunque la RAE define la compasión como sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias. Mackey y Fanning (1991) entienden la compasión como algo que implica el desarrollo de comprensión, aceptación y perdón.

El psicoterapeuta, profesor e investigador inglés Paul Gilbert, fundador de una Terapia Centrada en la Compasión habla de que la compasión tiene seis componentes principales.

Cómo aumentar nuestra Autocompasión:

  1. Desarrollar una motivación para cuidar del bienestar de uno mismo y del de los demás.
  2. Desarrollar la sensibilidad de uno mismo por su propio malestar, sus necesidades y las de los demás; reconocer cómo las propias emociones de amenaza (por ejemplo la ira) pueden bloquear esa sensibilidad.
  3. Abrirse emocionalmente y conmoverse por los sentimientos, el malestar y las necesidades de los demás.
  4. Desarrollar la capacidad de tolerar el malestar y las emociones, vinculado a la capacidad de “estar con” emociones dolorosas de uno mismo o de los demás sin evitarlas ni intentar atenuarlas, aceptándolas.
  5. Desarrollar empatía, que implica mayores habilidades cognitivas y de imaginación para poder ponerse en el lugar del otro entendiendo cómo pueden sentirse o actuar como lo hacen.
  6. Desarrollar el no juzgar es una manera de abstenerse de condenar y acusar, esto no significa que no tengamos preferencias.

Si nos marcamos un objetivo desde el perfeccionismo, jamás llegaremos, en cambio si aceptamos el reto de conseguir esa meta con “autocompasión”, desarrollando sus seis componentes ¿cómo nos sentiremos en el proceso? Seguro que más confiados/as y con más energía, más motivados/as y benévolos/as con nosotros/as mismas y estos ingredientes son fundamentales para alcanzar lo que nos propongamos.

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

El lenguaje de la felicidad

Todos tenemos una forma específica de hablar, hacemos un uso propio del lenguaje. Por un lado, infinidad de estudios psicológicos y sociales y por otro lado, los estereotipos sociales nos hablan de como en el lenguaje se refleja nuestra formación académica, nuestro estrato social o nuestra profesión.

felicidad enpositivoLo que propongo hoy es justo lo contrario, cómo el lenguaje afecta a nuestra forma de ver el mundo. Es decir, cómo nuestra forma de expresarnos y de nombrar los acontecimientos, las personas y sus actos, crea nuestra realidad.

Si al llegar al trabajo decimos que nos ha costado “un horror” levantarnos de la cama, ¿cómo estamos viviendo el momento de levantarnos? Claramente, lo estamos viviendo como una situación horrible.

Si a continuación comentamos que hemos cogido un atasco “angustioso”, igualmente estamos viviendo esa situación de manera angustiosa.

Y si además, resulta que el jefe es “insoportable” ya tenemos un cóctel que no nos hará felices en absoluto.

Si nos fijamos, esta mañana hemos pasado en por algo horrible, algo que nos provoca angustia y estamos con una persona que no podemos soportar. Esta es nuestra realidad en ese momento. Es lo que hemos vivido en cada momento de la mañana y lo que vivimos en el momento en el que se lo contamos a un amigo  o lo recordamos. Y esto es así por la forma en que nos referimos a ello. El lenguaje que hemos  usado para nombrar a cada acontecimiento, ha dado una connotación negativa a todo.

Pero es que es así, me diréis. Es que el levantarse por la mañana es horrible. O al menos yo lo siento así. Es mi forma de ver las cosas. 

En este caso os propongo que penséis qué es lo que hace que sea horrible levantarse, por ejemplo. Puede ser que sea porque me levantado cansado. Porque no he dormido suficiente. Porque no he tenido un sueño reparador. Porque me angustia todo lo que me voy a encontrar a lo largo del día: el atasco angustioso, el jefe insoportable y demás.

Una vez que sepamos qué es lo que hace horrible el levantarse, lo podemos decir de otra forma. En vez de “es un horror levantarse”, me he levantado cansado o no he dormido suficiente o no he descansado bien.

Tiene dos ventajas fundamentales esta forma de expresarse. Primero, no estoy viviendo algo “horrible”. Segundo, puedo poner remedio a esa situación. Si me levanto cansado porque he dormido poco, lo soluciono fácilmente durmiendo más. Si es por lo que me espera a lo largo del día tendré que idear alguna solución para que esto no siga siendo así.

En resumen, podemos elegir entre vivir un momento horroroso, una situación de la que no podemos escapar o vivir una situación neutra, con una explicación y una solución.

Nos podemos esconder tras defensas de tipo: yo soy así, yo lo veo así, es mi forma de ver el mundo que son excusas para no salir de nuestra zona de confort. Pero realmente es una cuestión de elección.

Tod@s, y digo TOD@S, podemos elegir entre cambiar nuestro lenguaje para vivir una vida más feliz o seguir viviendo situaciones horrorosas, angustiosas e insoportables. Si optas por ser más feliz, el coaching puede ayudarte.

Néstor Villa