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8 tips para cambiar

8 tips para cambiar

8 tips para cambiar

En este post, vamos a tratar de cómo poder hacer el cambio que deseamos en nuestras vidas. Iniciar un proceso de coaching supone aceptar el reto a cambiar y comprometerse a ello.

El miedo (ver: Que no te paralice el miedo, ¡atrévete a cambiar!) a cambiar puede venir de pensar que cuando cambiamos sabemos lo que perdemos pero no lo que ganamos. Si pensamos así nos vendrán mil frases que justifiquen el hecho de quedarnos inmóviles en nuestra zona de confort: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”

Sabemos lo que perdemos, pero no lo que ganamos

Si el cambio es impuesto, es decir, que nos ha venido dado sin elegirlo, podemos pasar por las fases de un duelo, como ya vimos en anteriores entradas. (Ver: El duelo)

Pero hoy me quiero centrar en el cambio deseado, buscado, anhelado pero no conseguido, y ¿por qué?, ¿quiero pero no puedo o puedo pero realmente no quiero?

Si pensamos que cambio significa aprender, seguramente tendremos un enfoque más proactivo, aunque aprender supone un esfuerzo (nadie dijo que el cambio fuera fácil).

¿Qué podemos hacer para que el cambio sea lo más agradable y fácil posible?

  1. El cambio debe ser más atractivo que la resistencia, de forma que el esfuerzo tenga una gran recompensa. ¿Qué puedo ganar con este cambio que me propongo? (Ver: ¿Por qué nos resistimos al cambio? )
  2. Además debe de preservar la intención positiva de la conducta que queremos cambiar. Según la PNL todo comportamiento tiene una “intención positiva” un propósito; aunque el comportamiento sea algo negativo, se mantiene por algún motivo, por ejemplo, todos sabemos que fumar es malo, incluso los fumadores, ¿Cuál es la intención positiva de este acto?, para cada persona será diferente: para algunos/as será útil para acercarse a otras personas y conversar, para otros/as puede ser que se sienten que les relaja…etc.
  3. Debemos creer que podemos hacer ese cambio. Ya vimos la importancia de nuestras creencias tanto limitadoras como potenciadoras. (Ver: Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo)
  4. Será importante asumir que podemos cometer errores,  ¿cuántas veces te caíste cuando aprendiste a montar en bicicleta? No hay fracaso, solo retroalimentación
  5. También es importante saber que cuando cambiamos algún hábito, comportamiento, pensamiento, sentimiento o conducta,  no estamos cambiando nuestro ser, nuestra esencia: “Yo soy yo, independientemente de lo que haga o me toque vivir”. No tenemos que tener miedo a perder nuestra identidad porque hagamos cambios en nuestra vida.
  6. Como decía el cambio no es fácil, por lo tanto démonos una tregua, en vez de luchar con nuestro “lado oscuro” que nos atrapa en la zona de confort, escuchémosle y lleguemos a un acuerdo. Mi profesor de mindfulness Rafael G de Silva dice que “bailemos” con la fuerza que nos impulsa a hacer lo de siempre, por ejemplo si un día no me encuentro con fuerza de meditar 20 minutos, negocio mi buena intención de hacerlo con el hábito (llevo toda mi vida sin meditar) de no hacerlo, y llego al punto medio de meditar durante 10 minutos.
  7. Además pensemos que cambiar supone ser responsable de lo que hacemos, dejando de ser víctimas de las circunstancias. (Ver: Independencia personal, sana autoestima)
  8. Pensemos también que si alguien ha conseguido hacer eso que deseamos cambiar, nosotros/as también podemos conseguirlo.

¿Merece la pena? Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Seis maneras de aumentar la autoestima

Seis maneras de aumentar la autoestima II

Seis maneras de aumentar la autoestima II

En este artículo voy a decirte seis maneras de aumentar la autoestima.

En la entrada anterior, hablábamos de cómo aumentar la autoestima y facilitamos estrategias para aumentar la autoestima, ser feliz con uno/a mismo/a y ganar confianza en aquello que emprendemos.

Continuando con la anterior entrada al blog (Seis maneras de aumentar la autoestima), vamos a ver las cuatro estrategias restantes para aumentar la autoestima. Habíamos hablado de que debemos cuidar nuestro diálogo interno y que debemos valorarnos.

Pues bien, la siguiente manera para mejorar nuestra autoestima que os propongo es:

3.- Presta atención a tus éxitos.

Una situación concreta puede tener muchas interpretaciones. Puedo terminar un maratón y sentirme orgulloso por haber acabado. Puedo estar alegre porque contemplo mi progresión desde que empecé a correr y valoro mi esfuerzo hasta haber llegado a este momento. Todos estos pensamientos me harán sentir bien y contribuirán a mejorar la autoestima.

La misma situación puede tener otra interpretación totalmente distinta: “Acabé el maratón pero no quedé entre los quince primeros”. “Total, un maratón lo termina cualquiera, otra cosa son las carreras de cien kilómetros”. Este tipo de pensamientos no ayudarán a mejorar nuestra autoestima. Es más, es posible que incluso la empeoren.

Lo que pretendo decir es que una misma situación puede entenderse de muy distintas maneras. Para mejorar la autoestima debemos reconocer nuestros éxitos, nuestro esfuerzo y valorarlo en su justa medida.

4.- Rodéate de personas positivas.

Hay personas que nos quieren y nos valoran. Tienden a ayudarnos y a reforzar nuestros logros, nuestras fortalezas y nos valoran positivamente. Normalmente son personas que también se quieren y se valoran a sí mismas. Esto no quiere decir que no nos hagan una crítica o nos digan en que aspectos podemos mejorar pero siempre con la idea de ayudarnos a crecer y a hacer mejor las cosas.

Este tipo de personas son las que nos ayudan a valorarnos y a tener una autoestima positiva. Son las personas positivas. Lo ideal es identificar a esas personas y tenerlas cerca.

Recuerda que tendemos a imitar a los que nos rodean. Si las personas que nos rodean tienen una autoestima negativa, se critican de manera destructiva y mantienen un autodiálogo rigorista, podemos “contagiarnos” y terminar comportándonos como ellos.

Si, por el contrario, nos juntamos con personas que se quieren, se valoran, se exigen pero también son conscientes de sus logros y de su valía, nos contagiaremos de esa forma de tratarnos a nosotros mismos y el resultado será que nuestra autoestima aumentará.

5.- Toma tus propias decisiones.

Tomar nuestras propias decisiones es arriesgado ya podemos equivocarnos. Pero también podemos acertar.

En caso de que tomemos la decisión que nos ayude a conseguir aquello que queremos, nuestra autoestima se verá reforzada. Nos sentiremos orgullosos de haber conseguido nuestro objetivo y eso nos ayudará para tomar nuevas decisiones.

Si la decisión que hemos tomado no es la más adecuada siempre podremos hacer dos cosas. En primer lugar, podemos rectificar. Muchas de las decisiones que tomamos no son irreversibles y podemos rectificar. En segundo lugar, en caso de que no podamos rectificar, podemos analizar cómo hemos decidido y aprender del error. Algo hemos aprendido: “como no se hace lo que hemos hecho”.

Si no tomamos decisiones, dejaremos pasar oportunidades y de eso poco podemos aprender. Si no tomamos decisiones, otros las tomarán por nosotros y también pueden equivocarse y, de nuevo, no habremos aprendido. O todo dependerá del azar, de la suerte. ¿Cómo puede ayudarnos esto a aumentar nuestra autoestima?

Si tomamos nuestras decisiones, lo que nos pase será lo que hayamos decidido y siempre podremos tomar otro camino. Tomaremos el control de nuestra vida. ¿Qué hay mejor para la autoestima que esto?

Si quieres, puedes mirar esta entrada sobre toma de decisiones: Cómo tomar buenas decisiones.

6.- Potencia tus características.

Por un sano afán de superarnos hay veces en las que nos centramos en aquello que nos cuesta más trabajo o nos resulta más difícil. Es una manera de mejorar y de superarnos pero, si puedes, trabaja desde tus fortalezas, usa aquello que se te da bien para superarte. Y, sobre todo, no olvides que hay actividades en las que brillas, que se te dan muy bien y de las que te sientes orgulloso.

Potencia tus puntos fuertes, lo que se te da bien, lo que te gusta hacer, tu talento. Practícalo y disfrútalo.

Puedes dar un vistazo a este artículo si quieres saber más sobre talento: 9 tips para desarrollar tu talento.

Y si quieres saber más sobre autoestima o necesitas más ayuda, dirígete a EnPositivo. Estaremos encantados de ayudarte.

Néstor Villa

Cómo ganar el tiempo: orden y limpieza

Cómo ganar tiempo: orden y limpieza

Cómo ganar el tiempo: orden y limpieza

Esta será la última entrega de la trilogía de gestión del tiempo. En las anteriores entradas hablamos de la organización y del estilo de trabajo en aras de realizar una gestión del tiempo más eficaz y que esto redunde en nuestra eficacia personal a nivel laboral y personal.

Pues bien, pasemos ahora a tratar sobre cómo el orden y la limpieza pueden afectar a nuestra gestión del tiempo.

Es muy importante que mantengas ordenado tu lugar de trabajo.

Ten en cuenta que el desorden puede hacernos perder entre un 20 y un 25% de nuestro tiempo. Además generará mucho estrés en situaciones de urgencia.

Un ejemplo muy ilustrativo de esto es cuando vamos a salir de casa con prisa porque vamos con el tiempo justo y no encontramos las llaves.

Puedes comprobar si mantienes el orden necesario midiendo el tiempo que tardas en encontrar información o documentación en papel en tu escritorio y en tu archivo. Quizá te sorprendan los resultados.

Debemos también tener en cuenta si ordenas correctamente la información en tu ordenador. Si no sigues un método previamente establecido, es posible que te cueste mucho trabajo encontrar un determinado archivo. Dedica un tiempo a pensar cómo puedes organizarlos todos.

Es recomendable que uses unos nombres comunes para los archivos ya que te ayudará a localizarlos rápidamente y tener lo que más usas en el escritorio. Pero, ojo, sólo lo que más usas. Una vez que hayas terminado con ello, debes archivarlo correctamente. También deberías cada tres o cuatro meses revisar, borrar y limpiar todo tu disco duro.

Tanto para los documentos en papel como para los digitales, lo ideal es archivarlos en el momento y no dejarlo para más tarde. Si lo vamos dejando, vamos acumulando tarea y al final se convertirá en algo pesado y difícil que, a su vez, hará que lo posterguemos más.

Para terminar me gustaría dejar claro que el orden y la limpieza es una tarea más en tu día a día. Si dedicas unos segundos cada vez que es necesario, te ahorrará mucho tiempo más adelante.

Y para cerrar el ciclo de post de gestión del tiempo, creo que hacerse esta pregunta frecuentemente puede ayudarnos mucho:

¿Cuál es el modo más valioso de usar mi tiempo en este momento?

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

Volviendo al tema de la gestión del tiempo y después de haber hablado sobre la organización y planificación (Gestión del tiempo: organización y planificación), hoy me gustaría que tratáramos sobre cómo puede influir tu estilo de trabajo en la gestión del tiempo.

6 pasos para organizar correctamente tu trabajo

  1. En primer lugar, podemos revisar si te marcas objetivos. Es necesario que tengas unos objetivos claros y unos plazos marcados, así podrás identificar las tareas que has de realizar y los recursos que vas a necesitar. Respecto a los objetivos, ten en cuenta que han de ser claros y viables. (5 tips para conseguir tus objetivos)
  2. A la hora de ponerte a trabajar, lo mejor es que priorices tus tareas (Cómo ganar tiempo y reducir estrés) según importancia y urgencia y no por lo que más te gusta o por lo que más te apetece en el momento. Si trabajas según lo que más te guste, tenderás a procastinar.(5 tips para ganar tiempo y no procrastinar)
  3. Otra cuestión para que tengas en cuenta es si te involucras mucho en tareas de detalle que te llevan mucho tiempo y son poco importantes para el logro de los objetivos, dejando la organización y planificación para más adelante.
  4. Es importante también que analices si vas resolviendo las tareas sobre la marcha, es decir, si según van surgiendo o las resuelves o las resuelves según lo planificado.
  5. Plantéate si tardas menos en acabar tus tareas cuando trabajas bajo presión o si por el contrario, la presión disminuye tu rendimiento. Si estás acostumbrado a trabajar bajo presión, eso hará que tengas dificultades para planificar y cumplir una planificación, ya que lo que perseguimos es precisamente evitar la presión. Acostúmbrate a trabajar al máximo rendimiento para cumplir el objetivo marcado cumpliendo la planificación. Así evitarás la prisa y el estrés de última hora.
  6. Y, en último lugar, observa si delegas. Hay cosas que puedes delegar, no es necesario que lo hagas tú todo. En próximos artículos hablaremos extensamente de la delegación.

Desde EnPositivo queremos que aproveches y disfrutes al máximo de tu tiempo.

Néstor Villa

Claves para el trabajo en equipo

Claves para el trabajo en equipo

Claves para el trabajo en equipo

Ya hemos visto en diversas entradas la importancia que tiene detectar el talento y desarrollarlo. ¿Os imagináis cómo sería trabajar en un equipo en que cada persona desarrollase su talento?

Consideramos que trabajo en equipo es la habilidad de colaborar de forma activa para conseguir los objetivos comunes con otras personas, áreas y organizaciones.

Si cada miembro de ese equipo tiene un talento diferente y todos se vuelcan en la consecución de las metas propuestas, seguro que obtienen éxito.

Claves para trabajar en equipo

Buen liderazgo

Por supuesto, para que ese equipo funcione tendrá que haber un/a buen/a líder que se una al mismo y que tenga en cuenta el siguiente proverbio africano:

“Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”

Un/a buen/a líder enseguida detecta las fortalezas de su equipo, además no teme rodearse de personas que sepan cosas diferentes y tengan otras habilidades que él/ella. Lo importante es hacer que un equipo multidisciplinar actúe en un ambiente de trabajo amistoso, con buen clima y espíritu de cooperación. Que sea resolutivo y que de los conflictos obtenga un aprendizaje. ¿Habéis trabajado en un equipo similar? Yo he tenido mucha suerte y lo he vivido en muchas ocasiones, desde dentro es fantástico, porque te sientes valorado/a y con ganas de dar lo mejor de ti, actitud contagiosa que redunda en muy buenos resultados.

Conocer las competencias más relevantes y hacer un plan de acogida

Si el equipo es nuevo, el primer paso para gestionar talento, sería tener claro qué competencias son claves para ese puesto de trabajo.

Una vez detectadas, en el proceso de selección, a través de la entrevista por competencias sabríamos en qué nivel está cada candidato/a, una vez elegida a la persona, haríamos un plan de acogida para que se adapte al puesto de trabajo, conozca la política y cultura de la empresa y de lo mejor de sí.

Motivar al equipo

La motivación es otro ingrediente fundamental, podemos realizar una evaluación de desempeño y en función de las necesidades detectadas, seleccionar qué formación es útil para el desarrollo del potencial individual. Además el sistema de retribución ha de ser coherente al comportamiento y los resultados obtenidos.

Alinear los valores

Otro paso importante es alinear los valores individuales con los culturales para llegar a los objetivos de la empresa.

De esta manera, la persona que se incorpora al equipo, desarrolla su potencial, vive en un clima de cooperación con sus compañeros/as, intenta dar lo mejor de ella porque sus valores coinciden con los de la empresa, podrá ser proactiva puesto que los errores no se viven como fracasos sino como oportunidades, tendrá oportunidad de ser creativa y si el resto del equipo lo vive igual se generará gran sinergIa.

Si quieres fomentar el talento en tu equipo de trabajo, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Responsable, víctima o acusador/a

¿Cuántas veces, ante algún problema, las personas lo primero que hacen es buscar el/la culpable? Solamente tenemos que leer o ver las noticias para ver cómo unos/as y otros/as lanzan balones fuera para eximirse de SONY DSCposibles “culpas”.

Cuando señalamos a alguien como culpable, nos posicionamos en una situación de víctima, y desde esa posición podemos entrar en una zona de queja poco orientada a buscar soluciones.

Por este motivo, pienso que es más sano que ante un conflicto, problema o situación difícil seamos “responsables”.

La responsabilidad es la capacidad que tenemos para actuar coherentemente con nuestros valores y principios, asumiendo las consecuencias de nuestros actos.

Ser responsable también supone aceptar que nos podemos equivocar, y lo que es más interesante, poder aprender de nuestros errores.

Las personas responsables tienen una actitud proactiva, se mueven en su círculo de influencia, las personas reactivas, es decir, aquellas que buscan culpables o incluso se culpabilizan por todo, se muestran resignadas, sin hacer nada por cambiar lo que no les gusta, porque se sienten víctima de las circunstancias o de las personas que les rodean, quejándose y lamentándose por lo injusta que es la vida.

Cuando nos responsabilizamos de nuestras decisiones en la vida, y de todo lo que sucede debido a las opciones elegidas, asumimos las riendas de nuestras vidas y nos empoderamos. Aceptamos lo que no podemos cambiar pero luchando por lo que queremos, desde la libertad de elegir hacernos cargo de una situación o persona.

Otras capacidades implicadas en la capacidad de responsabilidad son:

  • La asertividad para defender nuestro punto de vista y/o sentimientos respetando a los demás.
  • La humildad para reconocer nuestros errores y aprender de ellos.
  • La gestión del tiempo y planificación para cumplir nuestros propósitos.
  • El compromiso de elegir libremente lo que hacemos para lograr nuestras metas asumiendo el coste y el esfuerzo que esto conlleva.
  • La confianza en nosotros/as mismos/as y en los demás, nos ayudará a asumir mayor responsabilidad.

“La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto”. George Bernard Shaw.

EnPositivo Coaching ayudamos a que nuestros/as clientes tomen las decisione que desean para hacer realidad sus objetivos de forma responsable.

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Ya vimos en distintas entradas la importancia de la aceptación para la transformación, y como paso de superación del duelo o de un gran cambio.

Creo que la aceptación, sobre todo hacia uno/a mismo/a es un pilar fundamental para aumentar la autoestima, aceptar las circunstancias que nos tocan vivir también nos ayuda a ser más felices, esto no significa que no planifiquemos, soñemos y no nos movamos hacia algo mejor.

Según Jon Kabat-Zinn cuando no aceptamos las cosas como son “podemos estar tan ocupados/as negando, forzando y luchando que no nos queden casi energías para sanar y crecer, y que las pocas que nos queden puedan desvanecerse por nuestra falta de conciencia e intención”

El ejemplo que expone explica muy bien la de energía que derrochamos por no aceptarnos tal cual somos: “Si tenemos exceso de peso y nuestro cuerpo no nos gusta, no sirve de nada esperar hasta que tengamos el peso que creemos que deberíamos tener para empezar a que nuestro cuerpo nos agrade y nos guste a nosotros/as mismos/as. En determinado momento y si no queremos vernos empantanados en un frustrante círculo vicioso, podríamos darnos cuenta de que es perfectamente correcto gustarnos con el peso que tenemos en ese momento porque es el único tiempo con que contamos para lo que sea. Tenemos que aceptarnos como somos antes de que en realidad podamos cambiar

De forma que aceptarnos no es resignarnos a quedarnos inactivos con lo que tenemos, ni tampoco significa que nos tenga que gustar todo.

La aceptación es una actitud que nos permite ver las cosas tal y como son y al estar libres de prejuicios (Cómo realizar una buena entrevista usando los estereotipos) podremos ser más proactivos/as (Claves para tomar la iniciativa y ser resolutivo: Proactividad) y resilientes (9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia) aumentado nuestra autoestima.

Aceptarnos tal cual somos, hará que no nos auto-critiquemos constantemente por no alcanzar el estado que “creemos” que es el ideal, no nos afectarán tanto las críticas que hagan otro/as sobre nosotros/as, y nuestras expectativas sobre nosotros/as mismos/as serán más realistas, lo que supone planes de acción ajustados y una aproximación más certera hacia nuestros objetivos.

¿Merece la pena? Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

La semana pasada vimos algunos de las resistencias que podemos tener para evitar cambiar situaciones que nos hacen sufrir, que son incómodas pero a las cuales parece que nos acostumbramos.

Resistencias al cambio

Entre las resistencias que nos ocupan esta semana, está el miedo a equivocarse.

Se cuenta que le dijeron a Thomas Edison durante una entrevista que había fracasado 999 veces antes de dar con el funcionamiento de la bombilla eléctrica. La respuesta de Edison fue: “No fracasé, descubrí 999 formas de como no hacer una bombilla”. Realmente el gran fracaso es no intentarlo por miedo a equivocarse. En el peor de los casos sabré, al igual que Edison, como no volver a hacerlo. Tampoco nos convertimos en “tontos” por habernos equivocado. Podemos parecerlo cuando nos equivocamos pero si no lo intentamos, permaneceremos en la ignorancia para siempre.

Por comodidad, por miedo a abandonar nuestra zona de confort

La pereza nos puede llevar a sufrir situaciones que podríamos evitar con algo de energía. Este relato  tomado de Alberto Blázquez lo define claramente:

resistircambio“Un Hombre va de visita a casa de un amigo y cuando entra al comedor se encuentra con el perro de su amigo. El perro es grande, fuerte, pero está quejándose y llorando.

El visitante pregunta a su amigo, “¿Oye, que le pasa a tu perro?. Parece enfermo”.

No te preocupes, le dice el amigo. Este perro es muy perezoso.

Los dos amigos se sientan a relatar sus viejas historias, mientras que el animal continua quejándose ante lo cual el visitante inquiere de nuevo a su amigo y le dice: “Me sabe mal por tu perro, ¿por qué no lo llevas al veterinario?”. El hombre le contesta nuevamente: “No te preocupes, es que este perro es perezoso”.

El visitante inquieto por la misma respuesta, le pregunta: “Oye ¿por qué dices todo el rato que este perro es perezoso?. Yo lo que veo es que está enfermo y que está sufriendo”. Entonces el amigo le dice:

“Mira lo que le pasa es que lleva sentado encima de un clavo toda la mañana, sé que le duele y por eso se queja y se queja, pero no ha querido mover el culo de su sitio, porque con todo y a pesar del clavo, se siente cómodo y ya se ha acostumbrado a su sufrimiento”.

Baja autoestima

Por último, una autoestima baja puede hacer que no intentemos nada por evitar la situación que nos molesta. Si pensamos que no valemos gran cosa, si dudamos de nuestras capacidades o, incluso, si creemos que no nos merecemos estar mejor, difícilmente vamos a intentar mejorar. En otra entrada del blog, Sonia te da consejos para mejorar.

¡¡No te conformes, no te des excusas a ti mismo!!. ¡¡Avanza, progresa!!, tienes mucho que ganar.

Néstor Villa

¿Por qué nos resistimos al cambio?

¿Por qué nos resistimos al cambio?

¿Por qué nos resistimos al cambio?

En este post vamos a explicar por qué nuestra tendencia natural es la de resistirnos a los cambios.

Según  el diccionario de la RAE, resistir es tolerar, aguantar o sufrir. En otra acepción del término lo define como combatir las pasiones o deseos.

Es posible que estés aguantando o incluso sufriendo situaciones que podrías cambiar pero no lo haces. Lo que sí vamos a hacer hoy y la próxima semana es ver que mecanismos psicológicos más o menos conscientes nos hacen sufrir una situación o combatir nuestros deseos. En definitiva, por qué aguantamos una situación que no nos resulta agradable cuando tenemos la posibilidad de cambiarla.

Factores que influyen en la resistencia al cambio

El primer mecanismo que usamos es el de oposición.

Se llama así a la creencia de que si tenemos una cosa no tendremos otra, son opuestas. La realidad es que muchas de estas situaciones son compatibles. Por ejemplo, puedo decir “no” sin que los demás se enfaden conmigo, puedo defender mis opiniones sin entrar en confrontación con los demás. Es más, puedo elegir otro tipo de vida sin perder la que tengo actualmente.

En segundo lugar podemos hablar del mecanismo de defensa.

Cuando lo usamos, lo que hacemos es protegernos de algo que identificamos como amenazador, nos protegemos de la incertidumbre. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Este refrán resume perfectamente el mecanismo de defensa. En este caso, el miedo a lo desconocido nos paraliza de tal manera que no intentamos nada fuera de nuestra “zona de confort”. Es posible que estemos sufriendo con nuestra situación actual pero el miedo nos atenaza, no actuamos.

También puede ocurrir que nos falte flexibilidad o tolerancia.

Puede que las cosas se puedan modificar o que no sean tan rígidas como pensamos, pero no lo intentamos. Nos agarramos a normas estrictas de cómo se deben hacer las cosas. Tampoco hacemos caso a las opiniones de los demás, actuamos como si nosotros estuviésemos en posesión de la verdad absoluta y de la única manera correcta de hacer las cosas.

Las omnipresentes creencias limitadoras harán que nos resulte muy difícil el cambio. Las creencias limitadoras son todas aquellas creencias o pensamientos que nos impiden progresar y que no están basadas en algo real y concreto. “Tengo que caer bien a todo el mundo”, “no valgo para nada”,  “no se me da bien” “no puedes fiarte de nadie”, son ejemplos de creencias que nos harán resistentes al cambio. En este caso nos decimos: ” para qué voy a intentarlo si no me va a salir bien”. Lo malo de estás creencias es que no las ponemos a prueba y así nunca podremos comprobar si son ciertas.

La próxima semana veremos algunas otras resistencias

¿Detectas alguno de estos mecanismos en tu forma de actuar, de pensar, de enfrentarte al mundo?

¿Alguno de estos mecanismos impide tu desarrollo personal?

Néstor Villa

Cómo ser tu mismo: Afírmate

Cómo ser tu mismo: Afírmate

Cómo ser tu mismo: Afírmate

Afirmarse está muy relacionado con ser asertivo. Supone considerar en igualdad mis necesidades y las del otro, es hacer lo que pienso, digo y siento respetando al otro, pero sin supeditarme a sus deseos.

Cuando queremos expresar nuestros sentimientos, o pensamientos podemos encontrarnos con distintas limitaciones.ç

 Algunas ideas paralizantes:

  1. La opinión que tengo sobre mí mismo/a.
  2. Las opiniones que me merece la otra persona.
  3. Miedo a las consecuencias negativas de nuestras acciones y decisiones.
  4. Ideas preconcebidas, obligaciones y creencias 

A menudo, en el ámbito dejamos de decir lo que pensamos por miedo a romper con la armonía, a provocar un conflicto por ir en contra de los intereses de los demás, pero cuando no nos atrevemos a afirmarnos, podemos mostrarnos pasivos o actuar de forma agresiva estando a la defensiva. 

Para romper este círculo deberíamos aceptar y expresar lo que sentimos, porque si no caeremos en el resentimiento, al aceptar nuestros sentimientos crece nuestro bienestar interior, disminuyen nuestros miedos y enfados.

Tenemos que dejar de ser reactivos y actuar de forma proactiva.

Según Sthephen Covey la reactividad consiste en reaccionar o defenderse con respecto a un hecho, aumentando el círculo de las preocupaciones y se caracteriza por las 4 C de  crítica, comparación, competición y congoja. La crítica no es constructiva, la comparación con el resto de las personas puede bajar nuestra autoestima al igual que la competición contra los demás y la congoja puede convertirse en un estado permanente de ánimo, nuestra energía vital disminuye y está mal focalizada.

En cambio, si aumentamos el círculo de la influencia y somos proactivos actuaremos en función de nuestros valores y nos concentraremos en los elementos sobre los cuales tenemos influencia. Estaremos centrados en nosotros mismos/as, tendremos conciencia de nuestros sentimientos y nuestras aspiraciones (autoempatía), tendremos coraje para expresar nuestros sentimientos, necesidades y valores (asertividad) y comprenderemos a los demás, empatizando con ellos.

A la hora de expresar nuestros sentimientos, opiniones, necesidades y pensamientos tendremos en cuenta a la otra persona, eligiendo el momento adecuado  y  procuraremos que nuestro mensaje sea constructivo 

¿Cuánto tiempo pasas en tu vida intentando agradar a los demás en lugar de ser quien eres? Atrévete a ser tú mismo/a, porque cuando crees en ti mismo/a y haces lo que realmente te gusta, brillas y te muestras excelente.

Para ello te invito a que reflexiones sobre cuáles son las necesidades que se esconden detrás de tus sentimientos, permítete vivir esas sensaciones, una vez que seas consciente de tus deseos anímate y expresarlos, teniendo en cuenta todos los consejos anteriores. 

Puedes seguir el siguiente esquema para que tu petición ante los demás sea asertiva y poco a poco te reafirmes:

 “Soy” o “ me siento” expresión de sentimientos.

“Y me gustaría” expresión de tu necesidad

“Te importa si….” Petición. 

La petición ha de dirigirse a alguien en concreto y dejarle capacidad de decisión, debe ser algo alcanzable y a corto plazo, se debe expresar en términos positivos.

Un ejemplo: “Me encanta el trabajo que realizo, ya sabes que es muy vocacional, necesito tiempo para centrarme en una sola tarea ¿te importaría si planificamos el trabajo semanalmente para que todo sea más productivo?”

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

 Sonia Treviño