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Cómo tomas tus decisiones: Intuición vs Razón

Cómo tomas tus decisiones: Intuición vs Razón

Cómo tomas tus decisiones: Intuición vs Razón

En esta entrada vamos a ver la diferencia que existe entre tomar las decisiones de forma intuitiva o tomar decisiones sobre todo a la razón.

¿Qué es la intuición?

Intuición es la capacidad de comprender las cosas instantáneamente sin necesidad de razonar, es la vía más rápida de nuestro cerebro para llegar a una conclusión. Esta capacidad depende de la confianza en nosotros mismos y la experiencia que tengamos.

La intuición a diferencia de la razón es fruto de procesos inconscientes de la mente, es lo que conocemos como “hacer caso al corazón”.

Cuando alguien quiere tomar una decisión de forma racional, debería seguir el siguiente proceso (ver: Cómo tomar buenas decisiones) pero necesita tiempo y no siempre es eficaz.

A diferencia de lo que solemos pensar, buscar muchos motivos para decidir correctamente no es lo más adecuado. Según el psicólogo Gerd Gigerenzer, autor del libro “Decisiones instintivas”, tomamos mejores decisiones si tenemos en cuenta una buena razón que si tenemos diez buenas razones.

Si nos fijamos en la etimología de la palabra intuición, esta proviene del latín intueri “mirar hacia dentro”, es decir,  es el canal directo de comunicación con el inconsciente que está lleno de sabiduría, pero estamos acostumbrados a racionalizar todo lo que nos acontece y pocos tienen la capacidad de escuchar al corazón.

Además, la intuición es clave para la creatividad (ver: Creatividad, creencias limitantes)

Cómo desarrollar nuestra intución

Ser intuitivo supone un desarrollo personal, espiritual, mental, intelectual y emocional.

  • Una buena manera de poder desarrollar esta capacidad es acallar la voz de la conciencia a través de la meditación o mindfulness (ver: Qué es mindfulness)
  • Además  es importante dejar la mente como si fuese una pantalla blanca, para que se pueda proyectar las ideas del inconsciente, estas ideas son un regalo para el autoconocimiento.

¿Te atreves a escuchar a tu intuición?

Si quieres conocerte mejor, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo saber si tengo estrés

Cómo saber si tengo estrés

Cómo saber si tengo estrés

¿Te sientes agotado/a y no encuentras el motivo? En este post, te damos las claves para saber si sufres estrés y poder poner remedio.

Después de haber tratado anteriormente en este blog los efectos del estrés en la alimentación y de haber dado unas pautas para conocerlo y afrontarlo a través de la Relajación progresiva de Jacobson, hoy veremos si sufrimos estrés.

4 características que ha de tener una situación para ser estresante

  1. Tiene que ser una situación novedosa. Las situaciones que no conocemos nos causan estrés.
  2. Han de ser situaciones impredecibles, que no sepamos qué va a ocurrir.
  3. Que nos provoque sensación de descontrol, que no podemos controlarla.
  4. Que sea una situación que suponga una amenaza para nuestra personalidad. Un ejemplo es cuando alguien duda de nuestra capacidad para hacer algo.

Estas cuatro características hacen que una situación sea estresante. No tienen que darse todas para que nos provoque la sensación de estrés pero siempre aparece alguna o varias de ellas.

Podemos ver que muchas de estas características se dan hoy en día más que nunca para los trabajadores en activo pero también para los que se encuentran en paro. Las personas que pierden su empleo no saben qué les va a ocurrir, pueden controlar una parte de su situación pero no toda, es una situación novedosa y además es posible que con el tiempo duden de su capacidad para trabajar.

“Si el 60% de los trabajadores se consideran estresados y los parados lo sufren igualmente, es bueno identificar los signos que deja el estrés en nuestro cuerpo para atajarlo cuanto antes”

Fases de adquisición del estrés

  1. En la primera, empieza a cronificarse. El primer signo que vemos en nuestro cuerpo es que se altera el proceso digestivo. Notamos que no hacemos bien la digestión y sufrimos de dolor de estómago, diarrea o estreñimiento entre otros.
  2. En la siguiente fase, el cerebro está agotado por el sobreesfuerzo al que le hemos sometido y necesita calmarse. Es posible que se abuse de tabaco, alcohol u otras drogas como ansiolíticos. Si no se recurre a estas sustancias se abusará de dulces o cualquier sustancia que provoque una sensación rápida de placer.
  3. La tercera fase es la enfermedad. En ella aparecen problemas de memoria y los cambios en la personalidad. Es frecuente que la persona estresada se muestre más irritable y tenga la sensación de estar quemada. Es habitual que la persona no se reconozca como ella misma y pronuncie frases del tipo “yo antes no era así”. Todos estos síntomas terminarán llevándonos a la depresión.

Si ya sabemos qué situaciones son susceptibles de provocar estrés y podemos identificar los cambios que se producen en nosotros cuando el estrés nos hace mella, estamos preparados para afrontarlo tanto con técnicas de relajación como con meditación o gestión del tiempo, dependiendo de cuál sea la causa de nuestro estrés.

Si te has sentido identificado/a, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa