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10 tips para escuchar de forma activa

10 tips para escuchar de forma activa

10 tips para escuchar de forma activa

En esta entrada hablaremos sobre la manera correcta de realizar una escucha activa para atender, aprender y dar la importancia que se merece la otra persona.

Seguro que a muchos/as de vosotros/as habéis escuchado la expresión: “Habla chucho que no te escucho” y además os ha venido a la memoria la escena, de patio de colegio o de momento de juego con amigos, en la que esta frase junto con la melodía que la acompañaba y el teatral gesto de taparse los oídos con las manos, se convertía en la contundente respuesta infantil a aquello que no nos apetecía oír. Como si nuestras manos sirvieran de eficaces escudos protectores ante las palabras que nos estaban intentando hacer llegar y el “habla chucho que no te escucho” la reafirmación sonora de nuestra intención de no escuchar.

Ya como adultos, hay personas que siguen usando de manera interna ese “habla chucho que no te escucho” y realmente no lo hacen, es decir no escuchan a los demás, o para ser más precisos no escuchan porque no saben escuchar. La acción de escuchar (ver claves para la escucha profunda), y además hacerlo de manera activa, de tal forma que la otra parte sienta que de verdad le estamos prestando atención, conlleva la puesta en marcha de una serie de actitudes tanto en el lenguaje verbal como en el lenguaje no verbal. A diferencia de cuando oímos, es decir, percibimos que un sonido llega a nosotros a través del oído, cuando escuchamos tenemos que poner en juego la voluntad de querer hacerlo. Oír es un acto involuntario (podemos oír sin intención de hacerlo) pero para escuchar tenemos que tener la intención.

¿Os ha ocurrido alguna vez intentar contarle algo a alguien y al final tener la sensación de no haber sido escuchados? ¿Qué hace o deja de hacer la otra persona para que sintáis que no os está escuchando?

Estos son algunos de los aspectos que ponen de manifiesto una escucha activa:

  1. NO Interrumpir constantemente a la otra persona cuanto está intentando contar algo. No guardar silencio, estar pendiente del móvil…
  2. Dejar que la otra persona termine de hablar y de expresarse para darle la réplica o emitir nuestra opinión o consejo. Sería aconsejable preguntarle si quiere alguna de las dos cosas porque puede ocurrir que solo necesite nuestra escucha.
  3. No estar pensando, mientras la otra persona habla, qué le vamos a decir en cuanto termine o incluso hacerlo antes de que termine.
  4. No cambiar de tema sin que la otra persona haya terminado de expresarse.
  5. No desconectar, es decir, no estar pensando en nuestras cosas mientras la otra persona habla.
  6. No usar aquello que nos ha contado la otra persona como oportunidad para hablar de nosotros mismos y de nuestras vivencias y experiencias en situaciones similares (e incluso a veces en situaciones que no tienen nada que ver).
  7. Mirar a los ojos a la otra persona y mirar de manera distraída a nuestro alrededor.
  8. Mantener una distancia física cercana con respecto a la otra persona.
  9. Realizar gestos que ayuden a la persona a darse cuenta que le estamos escuchando: asentir con la cabeza, reflejar en nuestro rostro la emoción que siente la otra persona… o no emitir palabras o sonidos que demuestren nuestro interés: claro, lo entiendo…
  10. Pensar que cuando escuchamos a alguien de manera activa solo cuenta en ese momento la otra persona, ella es la protagonista y nosotros pasamos a un segundo plano.

Vivimos en un mundo de inmediatez, del todo para ya, en el que las nuevas tecnologías, que ahora imperan, nos han ayudado a mejorar muchos aspectos de nuestra vida, pero también en cierta manera han provocado una desconexión con los demás. Vivimos pendientes del ordenador, mensajes de WhatsApp, internet… demasiada información al mismo tiempo, lo que obliga muchas veces a nuestro cerebro a ser selectivo con la información que registra para no sufrir una saturación. Si esta técnica la trasladamos a nuestras conversaciones con los demás el resultado es una escucha pobre, sin profundizar, sin darnos cuenta que es lo que la otra persona está intentando comunicarnos.

Todos/as podemos mejorar nuestra capacidad de escucha, es algo que se puede trabajar e ir puliendo y con ello ganaremos muchos puntos en nuestra comunicación con otras personas y sobre todo en la calidad de nuestras relaciones.

Desde EnPositivo siempre hemos defendido la escucha activa y profunda para una buena comunicación.

Ana Alonso

 

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¿Invierto en coaching?

¿Cuáles son las ventajas de invertir en un proceso de coaching?, ¿qué resultados puedo obtener?

En lo que respecta al coaching ejecutivo las cifras hablan por sí solas. Tras un proceso de coaching las empresas consiguen un  retorno del 700% de la inversión realizada. Es decir, de cada euro invertido en coaching, se recuperan hasta 700. Otras fuentes hablan de rentabilidades de entre el 570% y el 1000%. En este caso, el estudio es de una consultora de Florida llamada Manchester realizado tras estudiar a 100 ejecutivos que habían recibido coaching.

Lo que es indudable es que se producen mejoras significativas en relaciones profesionales, tanto con superiores o colaboradores. Se mejora el trabajo en equipo, la satisfacción en el trabajo, la productividad, la calidad, la capacidad organizativa, la orientación al cliente y los beneficios. Sin embargo, se reducen la conflictividad y los costes.

Lo que conseguirás con el coaching personal es encontrar y desarrollar todo tu potencial y utilizarlo para los resultados específicos que deseas alcanzar.

En particular, cambiarás antiguos hábitos por estrategias eficaces, mejorarás la calidad de tus relaciones, ganarás tiempo para dedicarlo a lo que de verdad te importa. Incrementarás tu rendimiento en el trabajo y lograrás una vida más equilibrada.

Mejorarás el control del estrés y favorecerás la canalización de las emociones. Reforzarás la motivación y controlarás la actividad mental, controlando los pensamientos negativos. Además mejorarás la capacidad de concentración, de atención, de aprendizaje y de creatividad.

Lo mejor de todo es que estos cambios son permanentes. No hay que ir cada tres meses a “revisión” y se consiguen en un número limitado de sesiones.

Cuando vamos al dentista o a la clínica de estética no nos planteamos si es caro. Pensamos que es una cosa necesaria para nuestra salud o nuestra estética. Sin embargo, cuando nos hablan de nuestra higiene mental o de nuestra felicidad sí nos planteamos que es mucho gasto.

Cuando renovamos los equipos informáticos o el posicionamiento web de nuestra página de la empresa nos parece un gasto aceptable. Pero si hablamos de coaching para mejorar la rentabilidad o la eficacia, siempre encontramos una excusa para no hacerlo.

En vista de estos datos, ¿cuánto estás dispuesto a invertir en un proceso de coaching?

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa