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Libérate: Date permiso

Libérate: Date permiso

En esta entrada vamos a ver cómo nos podemos liberar dándonos permiso para no ser perfectos, para equivocarnos y para volver a empezar.

Podemos tener tendencia a sobredimensionar nuestros errores porque, en general, estamos más acostumbrados a señalar lo negativo que a valorar nuestros aciertos. (Si quieres más información de este punto puedes visitar: Cómo conseguir un cambio a positivo)

Reconocer nuestras áreas de mejora, lejos de minar nuestra autoestima, nos ayudará a ser más fuertes y a que nuestra autoestima se posicione de manera adecuada.

Sólo cuando conocemos nuestras debilidades podemos desarrollar estrategias para reforzarlas.

Lo ideal es reforzar estas debilidades desde nuestras fortalezas o desde nuestros puntos fuertes.

Debemos darnos permiso para:

No ser perfectos

Es imposible ser perfecto. Si intentamos serlo, tendremos una constante fuente de malestar. Además es muy posible que influya en nuestro rendimiento personal y profesional. si intentamos dejar algo perfecto, nunca dejaremos de trabajar en ello, nunca estará terminado porque nunca estará perfecto. (¿Aprendes de tus fracasos o eres un rumiante del mismo?)

Equivocarnos

Siempre que empezamos algo debemos asumir el riesgo de que salga mal o de que nos equivoquemos. Los errores se pueden convertir en nuestros maestros, podemos aprender mucho de ellos. Además es imposible controlar totalmente todas las cosas que nos puedan ocurrir. Siempre habrá alguna posibilidad de que las cosas no salgan como queremos. (Desarrolla autocompasión y renuncia al perfeccionismo)

Volver a empezar

En ningún sitio está escrito que debamos conseguir todo a la primera. Siempre podemos intentarlo de nuevo. Dijo Benjamin Franklin: “Yo nunca he tenido un error. He tenido 10.000 ideas que no funcionaron”. El éxito es de aquellos que vuelven a intentarlo, que no se desaniman y que después de caer, se vuelven a levantar. 

Si quieres, EnPositivoCoaching te puede ayudar.

Néstor Villa

Cómo liberarte del rencor

Cómo liberarte del rencor

Cómo liberarte del rencor

En entradas anteriores hablábamos de la importancia de la Inteligencia Emocional, (Cómo te afectan tus emociones: Mindfulness e Inteligencia Emocional) veíamos que ninguna emoción es buena o mala por sí misma. Son adaptativas, el problema surge cuando la emoción deja de ser funcional  y sus consecuencias son negativas.

Hoy quiero centrarme en la rabia, que es una emoción intensa que nos predispone para la lucha. El sentimiento de ira y de rabia nos produce calor en la cara y tensión en los brazos, una pequeña dosis de esta emoción nos permite afrontar determinados problemas, pero si no se canaliza adecuadamente, y volvemos a rememorar una y otra vez ese momento, la rabia se convierte en rencor y resentimiento.

“Aferrarse a la ira es como aferrarse a una brasa candente con la intención de tirársela a otro; tú eres el que se quema.” Buda

El hecho de sentir una y otra vez el dolor pasado originado por la ira contenida produce gran malestar. Pero si es algo tan perjudicial ¿por qué lo mantenemos?, ¿qué beneficios obtenemos al aferrarnos a la rabia y al resentimiento? Quizás nos haga sentir más “poderosos/as” o nos proporciona la falsa ilusión de control sobre la situación, lo mismo nos ayuda a “responsabilizar” de todo a la otra persona y nos mantiene en nuestro papel de víctima. Es importante reflexionar sobre este aspecto (que se produce de forma inconsciente) para poder liberarnos de los efectos negativos del rencor.

El siguiente relato explica perfectamente el efecto del resentimiento:

Dos hombres fueron injustamente encarcelados. Compartiendo celda en prisión durante  varios años, soportaron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez en libertad, se encontraron años después. Uno de ellos preguntó al otro: – ¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros? – No, gracias a Dios ya lo olvidé todo – contestó – ¿Y tú? – Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas – respondió el otro. Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo: – Lo siento por ti. – Si eso es así, significa que aún te tienen preso.

¿De qué sirve sentir ese odio por alguien que ni es consciente de ello?, ¿cómo afecta tu odio a la persona odiada?, ¿quién sufre?

El hecho es que quien sufre rencor está irritado/a, experimentando el amargor en su boca y reviviendo una y otra vez la situación que le causó la ofensa. En ese momento, puede aparecer deseos de venganza. Pero, generalmente, el rencor hunde a su víctima en unas arenas movedizas de las que es difícil escapar.

¿Cómo podemos escapar de estas arenas del resentimiento? ¿Cómo hacer para superar el rencor y los deseos de venganza? La solución es el perdón, (4 pasos para perdonarfácil de decir pero difícil de aplicar.

De momento me interesa que seamos capaces de mirar la emoción en sí, sabiendo que todo en la vida es pasajero, aceptar y experimentar las sensaciones que nos produce la rabia. Y reflexionar sobre lo que esta emoción esconde:

  • ¿Qué hay bajo tu ira? ¿Ves tristeza?, ¿miedo?, ¿inseguridad?, ¿abandono?, ¿frustración?
  • ¿Te sientes herido/a o impotente?
  • ¿Sientes que no se han cumplido tus expectativas?
  • ¿Qué necesidad insatisfecha está tras esa emoción? ¿Necesidad de que te escuchen, de reconocimiento?

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño