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Cómo mejorar relaciones. El principio de reciprocidad

Cómo mejorar relaciones. El principio de reciprocidad

Reciprocidad significa: Correspondencia mutua de una persona o cosa con otra. En este post vamos a ver cómo podemos mejorar nuestras relaciones interpersonales gracias a este principio.

¿Qué influye en nuestras relaciones con los demás?

Son muchos los aspectos que influyen en las relaciones con los demás: el contexto, nuestra forma de ser, la forma de ser de la otra persona, nuestras creencias, las suyas, los sentimientos, las expectativas, etc… En esta entrada al blog, nos vamos a centrar en tres aspectos: creencias, estereotipos y el principio de reciprocidad.

Creencias

En entradas anteriores hablábamos de la importancia que tienen nuestras creencias en nuestra forma de ser, (ver: Cómo aumentar nuestra autoestima. El poder de las creencias), si creo que soy gracioso/a mi atención de manera selectiva encontrará hechos que me confirmen esta creencia, actuaré en consecuencia y reforzaré una y otra vez esa creencia hasta hacerla realidad (ver: Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo)

Además, no solo son importantes las creencias sobre nosotros mismos, también lo son las creencias que tenemos sobre los demás. Si pienso que todos los adolescentes son maleducados, tendré una determinada predisposición cuando me relacione con ellos. Esto nos lleva a cómo nos influyen los estereotipos cuando nos relacionamos con otras personas.

Estereotipos

Los estereotipos son representaciones mentales que construimos a partir de información que observamos, pero, ¿cuántas veces te has confundido atribuyendo características a una determinada persona solo por su forma de vestir?

Como ves, los estereotipos que nos formamos del prójimo también influye en la forma de relacionarnos con él/ella. Por eso es importante no dejarnos llevar por esa “primera impresión” y conocer qué imagen proyectamos (ver: Cómo realizar una buena entrevista usando los estereotipos)

Principio de reciprocidad

Otro principio que es importante en nuestra relación con el otro es el de “Reciprocidad”. Si percibís que caéis mal a una persona, ¿cómo os cae dicha persona? Y qué sucede si os enteráis de que a esa persona realmente le parecéis alguien maravilloso, ¿cambiáis de opinión?

La reciprocidad es la correspondencia mutua de una persona con otra. De manera que mi opinión sobre una persona suele ser recíproca. Como decía Jorge Drexler en su canción:

“Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma”

Consejos para mejorar nuestras relaciones

  1. Si nos centramos en los aspectos positivos de las personas que nos rodean, de manera sincera, ellos/as sacarán a la luz esas virtudes y la relación será más sana que si nos centramos en los defectos.
  2. Realizar favores sin esperar nada a cambio.
  3. Disfrutar de lo que los demás quieran darnos, sin sentirnos en deuda o culpables.
  4. Hacer lo que realmente deseamos, sin esperar la aprobación de los demás.
  5. No medir continuamente lo que hacemos por los demás y lo que los demás hacen por nosotros

A continuación os dejamos un anuncio de Coca- cola en el que se ve claramente el cambio que se produce en las personas cuando se centran en los aspectos positivos.

Si quieres mejorar tus relaciones, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Barreras de la comunicación: el receptor

Barreras de la comunicación: el receptor

Barreras de la comunicación: el receptor

Veamos las barreras de la comunicación por parte del receptor

En todo proceso de comunicación surgen barreras que pueden dificultar la comprensión del mensaje que se trata de transmitir. Existen muchos tipos de barreras que la dificultan pero nosotros seguimos hablando de las se pueden producir por parte de las personas y que se puedan evitar.

La persona cumple dos roles en la comunicación: puede ser emisor o receptor de la información. En otra entrada hablamos de las barreras que se pueden producir por parte del emisor del mensaje: Barreras de la comunicación: el emisor. Hoy vamos a ver las barreras que se pueden producir en el receptor.

El efecto halo

El efecto halo es primera barrera del receptor en la comunicación. El efecto halo es un sesgo cognitivo que consiste en atribuir una serie de características a partir de una sola cualidad.

Por ejemplo, si una persona es atractiva físicamente, le atribuimos otra serie de características positivas como inteligentes, educadas o agradables.

También funciona en negativo. Es el llamado “efecto diablo”. Si una persona luce un aspecto descuidado es posible que se le atribuyan otras características como despistado, antipático o torpe.

Evitar este sesgo cuando se hace de receptor, implica no dejarse llevar por primeras impresiones y permanecer atento al mensaje que emita.

Cuando somos los emisores de la información, si lo usamos a nuestro favor, podemos obtener mejores resultados en nuestra comunicación.

Los estereotipos

Los estereotipos producirían la misma reacción que el efecto halo. Puedes saber más sobre los estereotipos aquí: Cómo realizar una buena entrevista usando los estereotipos.

De nuevo, para evitar que se convierta en una barrera para la comunicación, lo mejor es escuchar activamente. Mira estos 4 consejos para escuchar activamente.

La proyección

El mecanismo de proyección puede jugar malas pasadas cuando somos receptores de información.

Este mecanismo, un clásico mecanismo de defensa del  psicoanálisis freudiano, consiste en atribuir a otros las virtudes o defectos  que percibimos en nosotros.

Entonces es posible que “observemos” que el emisor está nervioso, aunque no se le note mucho, o que “se enreda” demasiado explicando algún concepto.

En principio, y al ser éste un mecanismo inconsciente, no se puede hacer mucho por evitarlo. Lo mejor es ser conscientes de que podemos estar proyectando para que nos afecte lo menos posible.

La atención

Debemos tener cuidado también con cómo nos puede afectar la atención. Si hay algo que nos distrae, se producirán errores en la comunicación.

Para evitarlo, mantener la atención. En caso de que estemos cansados, podemos pedir un descanso o un aplazamiento ya que es preferible esto a perder la información.

Estar más pendientes de los detalles que del contenido

En otras ocasiones lo que puede ocurrir es que estemos más pendientes de los detalles que del contenido. Nuestra atención se centra en la corbata o los pendientes de la persona emisora cuando debería centrarse en el propio mensaje y escuchar activamente.

Resumiendo, podemos categorizar las barreras en la comunicación por parte del receptor en dos tipos. Los errores debidos a la atribución de características al emisor y los errores debidos a nuestra atención.

Dos tipos de errores:

  • Los errores debidos a la atribución de características al emisor

  • Los errores debidos a nuestra atención

¿Quieres mejorar tu comunicación? Nosotros podemos ayudarte.

Néstor Villa