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Cómo desarrollar la resiliencia en los niños y las niñas

Cómo desarrollar la resiliencia en los niños y en las niñas

Imagen de Lisa Runnels en Pixabay 

En este post vamos a dar unas pautas para que los niños sean más resilientes, toleren mejor la frustración e incluso salgan fortalecidos de una situación adversa.

¿Qué es la resiliencia?

La Resiliencia según Edith Grotberg (1998) es “La capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas”.  Si desarrollamos esta capacidad, no sólo afrontaremos las situaciones difíciles como el confinamiento que estamos viviendo por el coronavirus, sino que además sacaremos provecho y creceremos de forma personal y profesionalmente.

Después de leer esta definición podemos entender lo deseable que es que los niños y las niñas desarrollen esta capacidad para ser adultos resolutivos.

Características de los niños y las niñas resilientes

Según la psicóloga Alicia Banderas en su libro “Hijos felices”, los niños resilientes son capaces de sobreponerse a la adversidad. Estas son algunas de las características que tienen:
Se relacionan positivamente con los demás. Son niños y niñas empáticos/as con el resto de las personas. Gracias a este tipo de relaciones tienen una red social sólida.
Son flexibles, se adaptan fácilmente a las situaciones nuevas.
• Tienen sentido del humor, son capaces de reírse de ellos/as mismos/as, esto les permite tomar perspectiva cuando algo no les ha salido como querían.
• Son creativos, buscan alternativas novedosas para solucionar los problemas que se les presentan en la vida.
• Tienen alta tolerancia a la frustración, si algo les sale mal, perseveran y no se rinden.

Cómo podemos ayudar a los niños y las niñas a ser más resilientes

Aceptar los errores
En el colegio donde trabajo, insisto diciendo que los errores son maravillosos, pues de ellos podemos aprender mucho. Cuando algún alumno se confunde, les invito a pensar: ¿por qué te ha salido mal?, ¿qué podrías haber hecho?, ¿qué has aprendido?, si vuelves a estar en esa situación ¿cómo lo vas a hacer?

Cuando yo me confundo (a veces intencionadamente otras como ser humano que soy), actúo de la siguiente manera: reconozco el error, me lo tomo con sentido del humor y les explico lo que he aprendido de él. El mensaje es no pasa nada por confundirse.
Además, es importante enseñarles que hay situaciones que están fuera de nuestro control. Por ejemplo la que estamos viviendo en la actualidad.

Adaptarse al cambio

Nos cuesta mucho adaptarnos al cambio porque sabemos lo que perdemos pero no lo que ganamos. En el colegio fomentamos esta adaptación cambiando de compañeros de trabajo, de sitio donde se sientan habitualmente dentro de las rutinas. (Ver: Cómo aprender de los cambios)

Ver las dificultades como oportunidades

¿Qué puedes aprender de esta situación?, ¿cuál va a ser tu reto?

Una película que me encanta y que ejemplifica muy bien esto es “La vida es Bella”. Esta escena me gusta porque el protagonista con gran sentido del humor protege a su hijo de una horrible situación, en vez de explicar la dificultad a la que se enfrentan, lo transforma en una oportunidad de juego, para que el niño aprenda a esconderse.

Inteligencia emocional

Tal y como hemos visto, una de las características de los niños y las niñas resilientes, es la empatía. Para que puedan ponerse en el lugar de la otra persona, primero tienen que conocer qué son las emociones, para qué sirven, reconocerlas en ellos/as y posteriormente en los demás. (Ver: Tips para desarrollar inteligencia emocional)

Ser resolutivos

Tenemos que enseñar a los niños y a las niñas que se centren en las soluciones y no tanto en el problema. En clase es muy frecuente que se acerque algún alumno a mi mesa a comunicarme su problema: “no tengo lápiz”, yo uso mucho el sentido del humor y les contesto: “yo sí”, algunos sin más se vuelven a su sitio, otros me miran sin entender lo que le digo porque están acostumbrados a que de manera inmediata les demos la solución. A continuación les invito siempre a generar alternativas: “Vale, no tienes lápiz, ¿cómo puedes conseguir uno?” y ya empiezan a generar soluciones: “buscar en objetos perdidos, pedírselo prestado a un compañero (ahí se ofrecen todos voluntarios), pedírtelo a ti”, a continuación le digo: “fenomenal, ¿qué vas a intentar en primer lugar?”

Ser perseverantes

La mayoría de los/as niños/as son perseverantes, si quieren algo suelen intentarlo hasta conseguirlo, pero si no va en su naturaleza tenemos que enseñarles. De nuevo invitándoles a la reflexión, ¿qué has hecho hasta ahora?, ¿qué te ha funcionado?, ¿con qué ayuda has contado?, ¿qué más puedes hacer? Y siempre motivarles a intentarlo. Cuando están cansados o aburridos es frecuente que quieran abandonar la tarea, ahí suele funcionar: “si te esfuerzas un poquito más ¿cómo crees que será el resultado?, ¿quieres intentarlo?”

Vivir el aquí y el ahora

El presente es la única realidad. Nosotros trabajamos a través de la práctica de mindfulness con los ejercicios propuestos en “Tranquilos y atentos como una rana”. Una de las cosas que aprenden es que si están preocupados, asustados o tristes pueden conectar con su respiración y poco a poco tranquilizarse.

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Consejos para la cuarentena del coronavirus

Imagen de Pixabay

Consejos para la cuarentena del coronavirus

Escribimos este post porque son muchas las personas que nos están pidiendo consejo para sobrellevar la ansiedad que les produce quedarse en casa durante el periodo de la cuarentena.

Amigos/as hablan de que sienten “Claustrofobia“.

¿Qué es la claustrofobia?

La claustrofobia pertenece al grupo de las fobias situacionales. Se trata del miedo a estar atrapado en un espacio pequeño y cerrado sin posibilidad de escapar y con el temor a sufrir asfixia en esa situación. Este problema afecta entre el 4 y el 5% de la población general.

En este trastornos es de especial relevancia tanto para su origen como en el mantenimiento del mismo, el tipo de pensamiento que tenemos.

El tratamiento más eficaz es la exposición, que consiste en la confrontación del paciente con los estímulos fóbicos, en ausencia de las consecuencias temidas, descendiendo o eliminando así las respuestas de ansiedad.

Seguramente, después de leer esta definición las personas que dicen sentir “claustrofobia” por estar encerradas en casa, piensen que este no es el término adecuado para describir lo que les sucede.

Recomendaciones para el bienestar

Debida a la pandemia del coronavirus vamos a tener que estar en casa, saliendo solo para cubrir nuestras necesidades básicas.

¿Qué podemos hacer los días que tenemos que estar en casa?

  1. Mantener una rutina: muchas personas tenemos la opción de teletrabajar, esto nos permite levantarnos más tarde y llevar prendas más cómodas. Pero es importante que sigamos las mismas rutinas que teníamos cuando íbamos presencialmente al trabajo: levantarnos, ducharnos, desayunar, arreglarnos (ahora más cómodos/as) y trabajar.
  2. Acondicionar nuestro espacio de trabajo: tener todo el material que necesitamos respetando las medidas ergonómicas: luminosidad, ventilación, orden, limpieza, adecuada distancia al ordenador, silla cómoda…. (Ver: Cómo ganar tiempo: orden y limpieza)
  3. Respetar los horarios: cumplir el horario, incluyendo los periodos de descanso. Movernos de vez en cuando cada 45 minutos. (Ver: 5 tips para ganar tiempo y no procrastinar)
  4. Alimentación sana: rica en alimentos antioxidantes para fortalecer nuestro sistema inmunológico.
  5. Dormir adecuadamente: al levantarnos más tarde, es más fácil que nos vayamos más tarde a la cama, rompiendo la rutina de sueño.
  6. Hacer deporte: en internet hay infinidad de propuestas que podemos realizar en el domicilio.
  7. Mindfulness: en el momento que podamos sentir ansiedad, podemos dirigir nuestra atención al “aquí y el ahora”, a nuestra respiración. (Ver: Cómo reducir la ansiedad con Mindfulness)
  8. Marcarnos un objetivo para estos días: en muchas ocasiones nos quejamos porque no tenemos tiempo para hacer lo que realmente nos gustaría. Haz un listado con todas estas propuestas, elige la que quieres conseguir en estos días y recuerda que el objetivo ha de estar formulado en positivo, debe ser medible, alcanzable, retador, específico y delimitado en el tiempo. (Ver: 5 tips para conseguir tus objetivos)
  9. Realizar actividades de ocio: leer, estudiar, ver películas, escribir, tocar un instrumento, etc.
  10. Relacionarnos con nuestros seres queridos a través de internet, si además podemos ponernos cara, mucho mejor.
  11. Pedir ayuda, si te sientes desbordado/a.

Saca partido a esta situación, #quédateencasa #disfrutaenfamilia #consigueobjetivos

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Imagen Pixabay

Cómo hablar bien en público

Cómo hablar bien en público

¿Te consideras buen orador/a?, ¿te gustaría hablar bien delante del público?. Hoy querría que profundizásemos es las características personales que muestran l@s buen@s orador@s.

¿Qué es ser buen orador?

En primer lugar, es fundamental que lleguemos a un acuerdo sobre lo que consideramos un buen orador. Según la RAE:

La oratoria es el arte de hablar con elocuencia, de deleitar, convencer y conmover por medio de la palabra.

En otras definiciones se habla de influir en los demás y convencerles para tomar una determinada acción. También se define a un buen orador como alguien capaz de cambiar las emociones de los oyentes.

Si pensamos en buen@s orador@s es muy posible que a cada persona nos venga alguien a la cabeza pero si los analizamos, tod@s cumplirán unas características.

Características de los buen@s orador@s 

Naturalidad

Siempre debemos apostar por ser nosotros mismos. Para conseguirlo debemos aceptarnos tal como somos. Si hay algo que queremos mejorar, siempre estamos a tiempo de hacerlo. Esta estrategia suele dar mejor resultado que aparentar ser quienes no somos. Si aparentamos algo, perderemos la naturalidad.

En la comunicación lo ideal es actuar con naturalidad y comportarnos como lo hacemos normalmente en nuestro entorno.

Nos tendremos que adaptar al contexto en el que se desarrolla la comunicación pero sin perder nuestra esencia.

Sinceridad

La característica fundamental de la sinceridad es creer lo que dices. Lo recomendable es consultar múltiples fuentes de información para que nuestras afirmaciones estén suficientemente respaldadas por datos contrastables.

Esto implica prepararse concienzudamente cada exposición. Puede ocurrir que nos planteen alguna duda  que no sabemos responder o que nos rebatan con argumentos sólidos. Si esto ocurre, reconoceremos nuestro desconocimiento o la oportunidad del argumento. Normalmente se recomienda en estos casos que aplacemos la respuesta para una próxima ocasión en la que tendremos la oportunidad de responder adecuadamente.

Es mucho mejor esta opción que ponernos a divagar sobre algo que no sabemos ya que crearemos un clima poco favorable para el desarrollo del discurso.

Confianza

Si en la sinceridad creemos en lo que decimos, en la confianza creemos en nosotros mismos. Es extremadamente difícil que el auditorio confíe en nosotros si nosotros no confiamos.

Al igual que en la naturalidad, debemos aceptarnos para mostrarnos confiados pero hay trucos que te darán confianza. Prepara exhaustivamente el tema sobre el que vayas a hablar. Se aconseja que si tienes que hacer una presentación en la que tienes que saber 5, estudia hasta 10. No me digas que esto no te dará seguridad. Si te hace falta, ensaya lo que vas a decir y pregunta a tu entorno cercano qué les parece tu exposición.

Transmitir energía y entusiasmo

Si conseguimos transmitir energía tendremos a nuestros oyentes en el bolsillo. Hay una clara diferencia entre transmitir un mensaje de una manera plana a hacerlo de manera entusiasta.

No es lo mismo transmitir un mensaje como: “digo esto porque es lo que hay que decir”, a transmitirlo como: “me gusta lo que te estoy diciendo, creo en ello y seguro que te ayuda”.

¿Cuántas de estas características puedes cumplir en tus exposiciones en público? Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa

Cómo reducir la ansiedad con Mindfulness

Cómo reducir la ansiedad con mindfulness

En este post vamos a explicar cómo las preocupaciones y la baja tolerancia a la incertidumbre influyen en el trastorno de ansiedad, cuáles son sus características y cómo podemos ayudarnos de mindfulness para disminuir la ansiedad.

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza básicamente por un estado de ansiedad y preocupación excesiva e incontrolable que causa malestar clínicamente significativo e incapacidad en diferentes áreas de la vida.

La preocupación patológica

Ya vimos en otro post cómo las preocupaciones nos absorben mucha energía (ver: No te preocupes: ocúpate o acéptalo)

La mayoría de las personas nos preocupamos con la falsa ilusión de pensar que así controlamos la situación, esto se trata de una creencia irracional: “si estoy preocupado/a estoy influyendo en la situación que me preocupa”. Además a nivel social se refuerza el hecho de que las personas se preocupen porque se considera una acción de “responsabilidad”. Alguien que no se preocupa por nada puede considerarse como “irresponsable”.

Las preocupaciones empiezan a cuestionarse cuando interfieren en nuestra conducta y se parecen más a una obsesión.

No siempre es fácil establecer la diferencia entre preocupaciones y obsesiones.

Frecuentemente las obsesiones son pensamientos egodistónicas, es decir, pensamientos, preocupaciones que no se comprenden, resultan ilógicas y van acompañadas por impulsos, imágenes, compulsiones y una urgencia por hacerlos desaparecer.

En cambio las preocupaciones son egosintónicas, no las percibimos como extrañas, ilógicas o absurdas, sino más bien coherentes con nuestros intereses, nuestras características o creencias.

Intolerancia a la incertidumbre

Otro factor que influye en la ansiedad es la poca tolerancia a la incertidumbre.

Las personas que tienen niveles altos de ansiedad suelen valorar las situaciones inciertas como estresantes por tener un bajo umbral de tolerancia ante lo desconocido.

Las personas que sufren esta intolerancia piensan que el desenlace de una situación ambigua será negativa, creen que la incertidumbre sobre el futuro es injusta y debe ser eliminada o controlada. Esto hace que no sean resolutivos y que necesiten gran cantidad de información para aumentar la certidumbre.

Pasan de tener una preocupación “normal” a una preocupación “incontrolable”.

Mindfulness y la reducción de la ansiedad

El objetivo del mindfulness es la conciencia del momento presente, este objetivo implica:

  1. La autorregulación de la atención hacia la experiencia inmediata que vivimos. “Aquí y ahora”.
  2. Esa atención se caracteriza por la apertura, la curiosidad y la aceptación. “Sin reaccionar ni juzgar”.

La meditación por mindfulness funciona adoptando un papel de espectador de nuestros propios procesos, para darnos cuenta de que no somos nuestros pensamientos, somos mucho más.

Cuando sentimos ansiedad es importante que nos desidentifiquemos con la ansiedad en sí misma. No somos ansiosos, estamos sintiendo palpitaciones fuertes, nos invaden algunas preocupaciones, tenemos miedo al futuro, no soportamos la incertidumbre. En la meditación hacemos conscientes las sensaciones, los pensamientos y las emociones, las observamos con curiosidad, sin juzgarnos y “las dejamos marchar” y nos centramos de nuevo en la respiración, en el aquí y el ahora.

Habitualmente tenemos una conversación mental que ocurre de forma automática, nos asaltan ideas y creemos que la solución a todos los problemas se obtienen a través del pensamiento, pero realmente la solución se consigue gracias a la acción.

El entrenamiento en mindfulness nos facilita la suspensión del juicio que hacemos sobre nosotros/as y nuestros pensamientos y fomenta la observación y aceptación, sin querer cambiar los procesos cognitivos y emocionales que resultan en las distintas áreas de nuestra vida.

Si quieres bajar tu nivel de ansiedad, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Feliz Nochebuena y feliz Navidad

Feliz Nochebuena y feliz Navidad

Navidad3

 

Enpositivocoaching deseamos:

Que nunca os falte un sueño por el que luchar, un proyecto que realizar, algo que aprender, un lugar donde ir y alguien a quien querer.

¡Feliz Nochebuena y feliz Navidad!

 

Coaching y creatividad: los cinco porqués

Coaching y creatividad: los cinco porqués

En esta entrada vamos a explicar una técnica creativa que sirve para encontrar las verdaderas causas de los problemas.

Los cinco porqués de Toyota

Los cinco porqués de Toyota es una técnica de creatividad que pretende encontrar encontrar las verdaderas causas u orígenes de los conflictos. Los conflictos con nosotros mismos, con nuestra falta de motivación, de ilusión o simplemente de rendimiento en el trabajo o en los estudios.

También nos ayuda a encontrar la causa escondida de nuestros problemas personales o sociales.

¿Cómo funciona?

Esta técnica la inventó un ingeniero de Toyota para descubrir cuál era el origen de los problemas que se daban en su industria: la industria de la automoción. Desde entonces se ha usado sobre todo en esta actividad.

Pues bien, esta técnica consiste en no parar de preguntarse por qué para así llegar a la raíz del problema. No nos detenemos en la primera causa aparente, seguimos preguntando hasta que no se pueda responder nada más. Si llegamos hasta la causa primera del problema, del conflicto, será más fácil encontrar pistas para solucionarlo. No tiene porqué preguntarse cinco veces, el cinco es un número arbitrario. Pueden ser más o menos.

La aplicación es clara y directa en la industria: ¿por qué la producción no llega a lo que debería? Porque las máquinas se averían. ¿Por qué se averían? Porque no tienen un adecuado mantenimiento. ¿Por qué no tienen un adecuado mantenimiento? Porque faltan repuestos. ¿Por qué faltan repuestos? Porque el suministrador no los trae a tiempo. ¿Por qué no los trae a tiempo? Y así llegaremos a las causas y nos permitirán solucionarlo de la mejor manera posible.

Coaching y los cinco porqués

¡Pero si esto es un blog de coaching!, ¿qué hago yo hablando de industria? Pues porque esta técnica puede ser muy aplicable a un proceso de coaching. Os voy a dar un ejemplo de cómo aplicarla tanto en un proceso, como en vuestra vida.

El problema que tengo es que no encuentro trabajo.

P: ¿Por qué no encuentro trabajo?

R: Porque no envío currículums.

P: ¿Por qué no envío currículums?

R: Porque no estoy motivado para encontrar trabajo.

P: ¿Por qué no estoy motivado?

R: Porque mi trabajo no me gusta.

P: ¿Por qué mi trabajo no me gusta?

R: Porque es aburrido.

P: ¿Por qué es aburrido?

R: Porque no trato con otras personas.

P: ¿Por qué no trato con otras personas?

R: Porque mi trabajo es individual.

Resulta que hemos llegado a la conclusión de que lo que a mí me gusta es un trabajo en el que tenga que trabajar en equipo o en contacto con otras personas, cosa que en mis anteriores trabajos, no ocurre.

A partir de aquí podemos empezar a generar alternativas para solucionar el problema inicial: no encuentro trabajo.

Por cierto, ¿podíamos haber seguido preguntando?

Espero que esta técnica os pueda ayudar a solucionar problemas o conflictos. Y, si queréis, EnPositivo os puede ayudar con ésta y con otras muchas.

Néstor Villa

No caer en la tentación

No caer en la tentación

En esta entrada vamos a dar pautas para no caer en la tentación y conseguir mantenernos en nuestros buenos propósitos.

¡Lo hemos conseguido!

Por fin hemos alcanzado nuestra meta, hemos conseguido el peso deseado, hemos dejado de fumar, nos hemos apuntado al gimnasio, hemos comprado los apuntes de la oposición y todo parece que va viento en popa… pero ¿todo es tan sencillo?, a veces tenemos grandes tentaciones y es difícil contenernos.

Ya hemos visto en entradas anteriores cómo gestionar los cambios y alcanzar nuestras metas ver: 8 tips para cambiar .

A menudo lo más complicado es conseguir tener una rutina que nos ayude a mantener el cambio.

Estadios de cambio de Prochaska y DiClemente

En este momento nos encontramos en el estadio “Mantenimiento del cambio”, antes hemos pasado por otros estadios importantes:

Precontemplación

En esta etapa no tenemos intención de cambiar, es frecuente que no tengamos conciencia del problema  o que no conozcamos las consecuencias a corto, medio o largo plazo de nuestra mala conducta (comer dulces, fumar, beber en exceso, etc). Los pros de consumir, por ejemplo, superan los contras.

Contemplación

En esta fase somos conscientes de que existe un problema y se considera abandonar la conducta nociva para nuestra salud en los próximos meses, pero todavía no hemos desarrollado un compromiso firme de cambio.

Preparación o determinación

En este estadio llevamos a cabo pequeños cambios. Además, nos comprometemos a realizar un esfuerzo mayor en un futuro próximo. Los pros de dejar el consumo de dulces, por ejemplo, superan a los contras.

Actuación o acción

Realizamos cambios notorios, fácilmente observables. Es una etapa inestable por el riesgo de recaída o la rápida progresión a la fase de mantenimiento.

Mantenimiento del cambio

En esta fase tenemos que trabajar para consolidar los cambios realizados durante la etapa anterior. En este estadio (tras 6 meses de cambio efectivo) se manejan estrategias para prevenir las recaídas.

Cómo no caer en la tentación 

Las causas principales de la recaída son los estados emocionales negativos, los conflictos interpersonales y la presión social.

Estados emocionales negativos: Son situaciones en las que experimentamos un estado de ánimo o sentimientos negativos como frustración, ira, ansiedad, depresión o aburrimiento.

Conflictos interpersonales: Son situaciones que incluyen un conflicto actual  o reciente asociado con cualquier relación interpersonal, como la pareja, los miembros de la familia , el trabajo, etc.

Presión social: Situaciones en las que distintas personas nos presionan para que volvamos a las conductas anteriores.

Hay tres estrategias que podemos utilizar para evitar la recaída:

  1. Buscar apoyo emocional de nuestros amigos y familia, evitando el conflicto y el estrés.
  2. La aproximación de cambio de estilo de vida, buscaremos desarrollar nuestros nuevos intereses y contactos sociales relacionados con los buenos hábitos que queremos mantener.
  3. Identificar las tentaciones internas y externas y aprender cómo evitarlas o si ocurren que no sea una gran recaída.

Para evitar situaciones de riesgo y mantener nuestra nueva conducta podemos:

  • Abandonar la situación de riesgo. Si no veo la tarta, no me la como.
  • Autoinstrucciones, darnos instrucciones para mantenernos firmes en nuestro propósito.
  • Practicar la relajación, ver: Cómo conseguir una relajación profunda
  • Realizar actividad física o conductas alternativas.
  • Ser asertivo ante la presión social. Ver: Cómo ser más feliz: asertividad
  • Ser benévolo/a con nosotros/as mismos/as. No machacarnos una y otra vez porque hemos caído en la tentación. Caer una vez no significa que hayamos fracasado.

Si quieres mantener tu cambio y no caer en la tentación EnPositivo podemos ayudarte.

Sonia Treviño