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Cómo mejorar relaciones. El principio de reciprocidad

Cómo mejorar relaciones. El principio de reciprocidad

Reciprocidad significa: Correspondencia mutua de una persona o cosa con otra. En este post vamos a ver cómo podemos mejorar nuestras relaciones interpersonales gracias a este principio.

¿Qué influye en nuestras relaciones con los demás?

Son muchos los aspectos que influyen en las relaciones con los demás: el contexto, nuestra forma de ser, la forma de ser de la otra persona, nuestras creencias, las suyas, los sentimientos, las expectativas, etc… En esta entrada al blog, nos vamos a centrar en tres aspectos: creencias, estereotipos y el principio de reciprocidad.

Creencias

En entradas anteriores hablábamos de la importancia que tienen nuestras creencias en nuestra forma de ser, (ver: Cómo aumentar nuestra autoestima. El poder de las creencias), si creo que soy gracioso/a mi atención de manera selectiva encontrará hechos que me confirmen esta creencia, actuaré en consecuencia y reforzaré una y otra vez esa creencia hasta hacerla realidad (ver: Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo)

Además, no solo son importantes las creencias sobre nosotros mismos, también lo son las creencias que tenemos sobre los demás. Si pienso que todos los adolescentes son maleducados, tendré una determinada predisposición cuando me relacione con ellos. Esto nos lleva a cómo nos influyen los estereotipos cuando nos relacionamos con otras personas.

Estereotipos

Los estereotipos son representaciones mentales que construimos a partir de información que observamos, pero, ¿cuántas veces te has confundido atribuyendo características a una determinada persona solo por su forma de vestir?

Como ves, los estereotipos que nos formamos del prójimo también influye en la forma de relacionarnos con él/ella. Por eso es importante no dejarnos llevar por esa “primera impresión” y conocer qué imagen proyectamos (ver: Cómo realizar una buena entrevista usando los estereotipos)

Principio de reciprocidad

Otro principio que es importante en nuestra relación con el otro es el de “Reciprocidad”. Si percibís que caéis mal a una persona, ¿cómo os cae dicha persona? Y qué sucede si os enteráis de que a esa persona realmente le parecéis alguien maravilloso, ¿cambiáis de opinión?

La reciprocidad es la correspondencia mutua de una persona con otra. De manera que mi opinión sobre una persona suele ser recíproca. Como decía Jorge Drexler en su canción:

“Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma”

Consejos para mejorar nuestras relaciones

  1. Si nos centramos en los aspectos positivos de las personas que nos rodean, de manera sincera, ellos/as sacarán a la luz esas virtudes y la relación será más sana que si nos centramos en los defectos.
  2. Realizar favores sin esperar nada a cambio.
  3. Disfrutar de lo que los demás quieran darnos, sin sentirnos en deuda o culpables.
  4. Hacer lo que realmente deseamos, sin esperar la aprobación de los demás.
  5. No medir continuamente lo que hacemos por los demás y lo que los demás hacen por nosotros

A continuación os dejamos un anuncio de Coca- cola en el que se ve claramente el cambio que se produce en las personas cuando se centran en los aspectos positivos.

Si quieres mejorar tus relaciones, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

8 tips para comunicar eficazmente

8 tips para comunicar eficazmente

8 tips para comunicar eficazmente

En esta entrada al blog, vamos a facilitar 8 consejos para que seamos buenos comunicadores y que a nuestro interlocutor le llegue exactamente el mensaje que queremos transmitirle.

Ya hemos visto en otros post las características de los buenos oradores( 4 características de los/as buenos/as oradores/as), las barreras que se pueden darse por parte del emisor (Barreras de la comunicación: el emisor) y por parte del receptor (Barreras de la comunicación: el receptor). En este post vamos a explicar qué es la comunicación según la P.N.L (¿Qué es la Programación Neurolingüística?) y cómo podemos mejorarla.

La palabra comunicación puede referirse a cualquier tipo de relación con los otros:

  • Una conversación corriente.
  • La persuasión.
  • La enseñanza.
  • La negociación.

La comunicación es un círculo o ciclo que se realiza entre al menos dos personas. Cuando nos comunicamos con el otro, escuchamos su respuesta y reaccionamos, es decir, que en ese momento nuestra conducta va a estar influida por nuestras respuestas internas hacia lo que hemos visto y oído.

¿Cómo nos comunicamos?

Cuando comunicamos lo hacemos mediante palabras, elementos paralingüísticos (ritmo, entonación, volumen), nuestro cuerpo (postura, gestos y expresiones), influidos por el contexto en el que estamos y por nuestro comportamiento proxémico (cuánto o cómo estamos de cerca o lejos de nuestro interlocutor).

De hecho según la PNL es imposible no comunicar. Seguro que habéis vivido un silencio que lo ha dicho todo.

¿Cómo se produce el proceso de comunicación?

  1. Atención y percepción: recogemos la información del entorno a través de nuestros sentidos.
  2. Pensamiento: procesamos dicha información.
  3. Sentimiento y emoción: la información recibida nos evoca determinados sentimientos.
  4. Acción: cómo reaccionamos ante la información recibida.

Además el proceso de comunicación se realiza simultáneamente a dos niveles:

  1. Nivel racional: elegimos las palabras conscientemente para comunicar nuestro mensaje verbal (pensamiento)
  2. Nivel emocional: se basa en los aspectos emocionales (sentimientos y emoción) y se traduce en nuestro lenguaje no verbal que acompaña a nuestro mensaje.

Este último nivel condiciona al nivel racional, es más difícil de controlar.

Es más importante cómo decimos que lo que decimos

Todo este proceso está condicionado por nuestro propio sistema de valores (¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida), creencias (Cómo aumentar nuestra autoestima. El poder de las creencias.), sentimientos, emociones y prejuicios que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida.

Dicho sistema actúa de manera automática y hace que interpretemos la realidad y el mensaje a nuestra manera, actúan de filtros produciendo:

  • Omisiones: atendemos selectivamente a parte del mensaje y omitimos el resto.
  • Distorsiones: representamos erróneamente la realidad, no procesamos todos los detalles del mensaje.
  • Generalizaciones: sucede cuando extraemos conclusiones globales a raíz de uno o dos experiencias para interpretar la realidad. Una vez hecha esta conclusión, siempre lo vemos de la misma manera sin tener nuevas percepciones sobre el tema.

Aún así, una presuposición importante de la PNL es que en la comunicación siempre hay resultados.

En la comunicación no existen fracasos, solo hay resultados

Vamos a ver cómo hacer que estos resultados sean los más eficaces posibles.

8 tips para comunicar de manera eficaz

  1. Antes de hablar hacer un guión con el mensaje que queremos transmitir.
  2. Hacer explícito qué objetivo queremos conseguir con la comunicación.
  3. Usar un lenguaje sencillo y fácil para que nuestros interlocutores nos entiendan.
  4. Ponernos en lugar del receptor para comprender cómo puede recibir nuestro mensaje.
  5. Hacer una escucha profunda, observar al receptor para obtener feedback sobre cómo interpreta nuestro mensaje.
  6. Estructurar nuestra información para que sea más fácil.
  7. Aportar datos útiles y exactos.
  8. Sintonizar con la audiencia y crear rapport (¿Cómo ganarnos al entrevistador? Genera rapport)

¿Cómo crees que te comunicas?, ¿te gustaría mejorar y ser más eficaz en tus mensajes?

Si quieres contratar un proceso de Coaching de calidad EnPositivo podemos ayudarte.

Sonia Treviño 

Creatividad: creencias limitantes

Creatividad: creencias limitantes

Creatividad: creencias limitantes

Retomando la creatividad, hoy vamos a ver cómo superar las diez barreras que puedes poner tú mismo a la creatividad.

Estas barreras están tomadas del libro de Roger von Oech “El despertar de la creatividad”. Son creencias que podemos tener y que nos impedirán ser más creativos.

Creencias limitantes para la creatividad:

  • “Esta es la respuesta correcta”

No siempre hay una sola respuesta correcta. La vida suele ser más ambigua y suele admitir más de una respuesta correcta. Puedes encontrar una solución válida pero no tiene por qué ser la mejor. Prueba con otras posibilidades. Como dijo Èmile Chartier, “nada es más peligroso que una idea, si no se dispone de ninguna otra”.

  • “Eso no es lógico”

Existen conceptos duros y conceptos suaves. Los conceptos duros son conceptos concretos y sin ambigüedades, mientras que los conceptos suaves admiten muchos matices y buscan similitudes y conexiones entre todas las cosas. Ambos son útiles durante el proceso de creación. En un primer momento puedes utilizar un pensamiento suave para la generación y búsqueda de ideas. Pero se necesita un pensamiento duro para llevar a cabo la realización del proyecto.

  • “Sigue las instrucciones al pie de la letra”

En ocasiones tendemos a ver esquemas y relaciones entre las cosas donde no las hay. Debes ser capaz de romper esos esquemas para crear otros nuevos que te resulten útiles en el momento presente. Todas las reglas se crearon por razones lógicas pero puede que con el paso del tiempo hayan dejado de ser eficientes. Debes estar abierto al cambio y a manejar las reglas con flexibilidad.

  • “Se práctico”

Resolver las cosas de manera rápida puede estar bien en muchas ocasiones pero si tomamos la primera idea para solucionar un problema o alcanzar un reto, es posible que un montón de ideas interesantes no lleguen a producirse.

Pregúntate qué pasaría si ocurre una cosa u otra. Así te prepararás para el futuro. Las respuestas que encuentres las puedes usar para conseguir soluciones nuevas.

  • “Evita la ambigüedad”

Las situaciones ambiguas, escasamente definidas y que aceptan muchas soluciones son excelentes retos para tu creatividad. No las rehúyas. Es más, búscalas y aprovéchate del estímulo que suponen para tu imaginación. La obviedad nos aburre. Busca la ambigüedad.

  • “Equivocarse es vergonzoso”

Ya lo dijimos anteriormente: no hay fracaso, solo retroalimentación. Si tienes miedo a equivocarte, no te arriesgarás. Si no te arriesgas, seguirás las ideas tradicionales y no serás creativo. Cuando intentas algo nuevo es mucho más fácil equivocarte pero esos errores te irán indicando el camino.

Arriésgate, llénate de valor y verás resultados sorprendentes.

  • “Juguetear es mera frivolidad”

Está demostrado: si te diviertes en tu trabajo produces más ideas. Y cuando produces más ideas, es más fácil que alguna sea brillante. Las personas que se interesan por su trabajo y tienen una actitud lúdica, son más entusiastas y generan más ideas innovadoras.

No es tan importante ser serio. Lo fundamental es ser serio en las cosas importantes.

  • “Esa no es mi especialidad”

Algunas de las mejores ideas surgen cuando los conocimientos de una especialidad se aplican a otra diferente. En general, tendemos a estar cada vez más especializados en una materia e ignoramos las demás. Muchas de las mejores ideas han surgido de la colaboración de unos conocimientos con otros.

No rechaces nada a priori por no ser tu especialidad. Seguro que puedes aportar algo.

  • “No quiero hacer el ridículo”

Si nos quedamos con lo tradicional y convencional, nunca haremos el ridículo. Si somos conformistas, tampoco. Pero así nunca seremos innovadores.

Piensa las soluciones contrarias y ríete de lo que te preocupa. Piensa en ideas ridículas, ríete de lo convencional, haz lo que nadie hace y lleva la contraria. Esto te hará perder el miedo al ridículo y además evitarás el conformismo sistemático.

  • “No tengo creatividad”

El efecto Pigmalión o la profecía autocumplida. Si yo pienso que no tengo creatividad, actúo como alguien sin creatividad. Al actuar como alguien sin creatividad, realimento mi idea de que no tengo creatividad.

¿Dónde vas a romper esta cadena?

Piensa que la creatividad se puede entrenar, que no es un privilegio que poseen unos pocos elegidos. Si trabajas en ello, serás más creativo.

Si empiezas librándote de estas creencias, seguramente serás más creativo.

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa

¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida

¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida

¿Te sientes perdido/a? Valores, la brújula de tu vida

En este post, vamos a hablar cómo alinear nuestros valores con nuestros objetivos, de esta manera sentiremos coherencia en nuestras acciones. Lo valores nos guían en la toma de decisiones, son nuestra brújula cuando nos sentimos perdidos (Cómo tomar buenas decisiones).

Leyendo  el libro “Coaching por Valores” me encantó la metáfora de los zapatos que utiliza Simon Dolan (autor de este libro) para explicar la importancia que tiene vivir alineados con nuestros valores:

“Intenta caminar con unos zapatos que no sean de tu talla. ¿Qué sucede? Si son demasiados pequeños, cuando des un par de pasos empezarás a sentir dolor, que aumentará hasta que no aguantes más y tengas que ponerte otros. Lo mismo ocurrirá si los zapatos te quedan grandes. Primero se te deslizará el pie hacia delante y se romperán los calcetines, aunque no habrá daños físicos hasta que recorras una distancia mayor e ininterrumpida; entonces sentirás los efectos de los zapatos grandes. ¿Qué pensarías si alguien te dijera que tienes que adaptar el pie para que te queden bien los zapatos? ¿No sería más razonable adaptar o cambiar los zapatos? Y si no encuentras zapatos adecuados en una tienda, te pasarás por otra hasta que los encuentres. Tal vez te lleve un tiempo y los zapatos nuevos no van a durarte toda la vida, pero te proporcionarán la comodidad que necesitas en ese momento… y tu vida será mejor gracias a ellos”

Los valores sirven de brújula en nuestra vida, son nuestros principios y los que nos ayudan a tomar decisiones y actuar de forma coherente. Pero ¿qué sucede si nuestros valores son como zapatos demasiado grandes o pequeños y no se adaptan a los de nuestra pareja, trabajo, familia o comunidad? Seguramente, la sensación sea de tristeza, inadaptación,  de dolor psicológico e incluso físico.

Cuando esto sucede, lo ideal es buscar cambiar de zapatos, es decir, buscar un ajuste mejor entre nuestros valores y los del entorno.

¿Alguna vez has vivido un episodio en el que actuabas en contra de tus valores (6 preguntas para conocer tus valores y poder reinventarte)? Esta incoherencia produce estrés (Cómo reducir el estrés, aprende a respirar) , y ya vimos en entradas anteriores que estar sometido prolongadamente a un estado de estrés debilita el cuerpo y la mente.

El origen de los valores son las creencias (Cómo aumentar nuestra autoestima. El poder de las creencias), que son estructuras de pensamiento que hemos aprendido a lo largo de los años, en base a nuestras experiencias.

creencias-valores

Conocer nuestras creencias, nos ayudará a conocer la importancia que le damos a determinados valores.

 

 

Cómo podemos alinear nuestros valores con los de nuestro entorno

A grandes rasgos:

  1. Descubre tus valores preferidos.
  2. Valídalos.
  3. Define tus objetivos para que estén en sintonía con tus valores. (5 tips para conseguir tus objetivos)

Si quieres conocer tus valores y darle sentido a tu vida, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo aumentar tu compromiso para alcanzar tus metas

Cómo aumentar tu compromiso para alcanzar tus metas

Cómo aumentar tu compromiso para alcanzar tus metas

En este post vamos a dar pautas para aumentar nuestro compromiso y superar las barreras a la hora de conseguir nuestros sueños.

Compromiso u obligación

En el libro “No es lo mismo” Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárte analizan la diferencia entre distintos conceptos importantes, uno de mis capítulos favoritos es en el que distinguen “compromiso de obligación”, términos fundamentales a la hora de abordar un proceso de coaching.

Según Shearson Lehman: “Compromiso es lo que transforma una promesa en realidad. Es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones. Es la acción que habla más alto que las palabras. Es hacerse el tiempo cuando no lo hay. Es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se ponen adversas. Compromiso es el material con que se forja el carácter para poder cambiar las cosas. Es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo”

Tomamos decisiones (ver: Cómo tomar buenas decisiones) y elegimos en función de nuestro compromiso con aquello que consideramos importante. Este compromiso está nutrido por nuestros valores aunque no siempre seamos conscientes de ellos. Por este motivo, para alcanzar cualquier objetivo que nos marquemos, será fundamental que nuestro plan de acción esté alineado con esa meta y preguntarnos si realmente estamos comprometidos en conseguirla.

Ventajas de trabajar desde el compromiso

Cuando estamos 100% comprometidos con algo, nos mostramos libres a la hora de elegir uno u otro objetivo y nos sentimos motivados/as a la hora de realizar las acciones necesarias, aunque tengamos que esforzarnos.

Nuestro lenguaje está cargado de energía y solemos empezar las frases con “voy a hacer”, “quiero llevar a cabo”, “haré”, etc.

En cambio, cuando nos sentimos obligados a realizar determinadas acciones para alcanzar un objetivo, nuestro lenguaje cambia: “tengo qué..”, “debo hacer…”, “no tengo otra opción que…”, etc,. Lógicamente nuestra actitud y energía cambia, nos sentimos con la obligación de hacer algo impuesto y nos movemos más por las consecuencias negativas que tendríamos si no lo hiciéramos que por el deseo de hacerlo.

En este punto podemos pensar sobre qué creencias están detrás de estos “deberes” y “obligaciones” muchas veces autoimpuestos.

Resumiendo, cuando nos comprometemos con algo, nuestro foco está en la pasión, en la motivación para realizar aquello que hemos elegido en libertad, en cambio, en la obligación nos preocupa cumplir con lo propuesto para no tener malas consecuencias, nos mueve el sentimiento de culpa.

Si el compromiso es demasiado rígido y consideramos que bajo ninguna circunstancia puede romperse, puede transformarse en una obligación. Esto no quiere decir que ante la mínima adversidad abandonemos.

Detecta si es una obligación o un deseo

Para trabajar en este sentido, cuando surjan pensamientos  del tipo “tengo que…” reflexionemos sobre si realmente es una obligación o un compromiso, si se corresponde con este último podemos cambiar mentalmente nuestro lenguaje por: “quiero hacer” o incluso mejor “voy a hacer”. Esta decisión ha de proceder de un proceso mental previo donde nos demos cuenta de las implicaciones que tiene querer hacerlo o tener que hacerlo.

Podemos seguir el siguiente esquema:

  • Tengo que… (A) …
  • Si yo no …(A)…, entonces … (B);
  • Y si … (B) …, entonces … (C);
  • Y si … (C) …, entonces … (Z).
  • Es por eso que prefiero (A) que (Z)
  • Por eso elijo (A)

¿Eliges trabajar y alcanzar tus metas desde el compromiso?

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

 

No hay fracaso, solo retroalimentación

No hay fracaso, solo retroalimentación

No hay fracaso, solo retroalimentación

Lo habrás oído multitud de veces: el fracaso no existe, si no te salen las cosas bien, vuelve a intentarlo. Además de ser una frase conocida y repetida, también es uno de las presuposiciones de la PNL.

La PNL o programación neurolingüística se basa en unas presuposiciones. Se llaman así porque se “presupone” que son ciertas y en ellas se basan las actuaciones que se llevan a cabo. No es que sea un dogma o algo inamovible, es simplemente que se aceptan como si fuesen ciertas y actuamos en consecuencia para conseguir nuestro desarrollo personal y para relacionarnos con los demás.

Si actuamos “como si” esta presuposición fuera cierta, podríamos llegar a unas conclusiones distintas a las que llegaríamos si pensamos de otra forma. Por ejemplo, cuando algo no sale como habíamos planeado, podemos pensar que hemos fracasado o que han salido las cosas mal.

Pues bien, para la PNL lo que haya sucedido no es ni bueno ni malo, es información que debemos usar, que debemos procesar y tener en cuenta para próximas planificaciones.

Cuando algo no ha funcionado como esperamos, no debemos llamarlo fracaso porque llamarlo así no nos sirve para nada. Quedarse en que algo no ha funcionado no nos proporciona información para conseguir nuestro objetivo, nuestra meta o nuestros sueños.

Sin embargo, si decimos que no hemos usado las estrategias adecuadas o la manera correcta de llevarlo a cabo, sí nos da información. Nos dice que hemos de cambiar las estrategias y hemos de llevar a cabo otra que sí nos acerque de verdad a conseguir el objetivo.

Un error siempre es una oportunidad. Es una oportunidad de cambio, es una oportunidad de aprendizaje. Ahora bien, esta es otra premisa fundamental: oportunidad DE CAMBIO. Si nuestras estrategias vuelven a ser las mismas es que no hemos aprendido nada del error. Para obtener resultados nuevos o diferentes, hemos de hacer cosas nuevas o diferentes.

Esto nos lleva a otro presupuesto de la PNL: si algo no funciona, cambia. No es necesario insistir continuamente intentando hacer algo que no nos está funcionando. Si eso ocurre, es que estamos equivocados en el objetivo o en la estrategia. Ese es el momento de decidir cambiar de objetivo o de estrategia.

Si constantemente estamos corroborando que el resultado esperado no se está alcanzando, no debemos persistir en emplear los mismos medios, sino que debemos probar con otros diferentes hasta que logremos lo que nos hemos propuesto.

Cada intento fallido no constituye un fracaso, sino un descubrimiento de una forma más de cómo no lograr nuestro objetivo.

Néstor Villa

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Ya vimos en distintas entradas la importancia de la aceptación para la transformación, y como paso de superación del duelo o de un gran cambio.

Creo que la aceptación, sobre todo hacia uno/a mismo/a es un pilar fundamental para aumentar la autoestima, aceptar las circunstancias que nos tocan vivir también nos ayuda a ser más felices, esto no significa que no planifiquemos, soñemos y no nos movamos hacia algo mejor.

Según Jon Kabat-Zinn cuando no aceptamos las cosas como son “podemos estar tan ocupados/as negando, forzando y luchando que no nos queden casi energías para sanar y crecer, y que las pocas que nos queden puedan desvanecerse por nuestra falta de conciencia e intención”

El ejemplo que expone explica muy bien la de energía que derrochamos por no aceptarnos tal cual somos: “Si tenemos exceso de peso y nuestro cuerpo no nos gusta, no sirve de nada esperar hasta que tengamos el peso que creemos que deberíamos tener para empezar a que nuestro cuerpo nos agrade y nos guste a nosotros/as mismos/as. En determinado momento y si no queremos vernos empantanados en un frustrante círculo vicioso, podríamos darnos cuenta de que es perfectamente correcto gustarnos con el peso que tenemos en ese momento porque es el único tiempo con que contamos para lo que sea. Tenemos que aceptarnos como somos antes de que en realidad podamos cambiar

De forma que aceptarnos no es resignarnos a quedarnos inactivos con lo que tenemos, ni tampoco significa que nos tenga que gustar todo.

La aceptación es una actitud que nos permite ver las cosas tal y como son y al estar libres de prejuicios (Cómo realizar una buena entrevista usando los estereotipos) podremos ser más proactivos/as (Claves para tomar la iniciativa y ser resolutivo: Proactividad) y resilientes (9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia) aumentado nuestra autoestima.

Aceptarnos tal cual somos, hará que no nos auto-critiquemos constantemente por no alcanzar el estado que “creemos” que es el ideal, no nos afectarán tanto las críticas que hagan otro/as sobre nosotros/as, y nuestras expectativas sobre nosotros/as mismos/as serán más realistas, lo que supone planes de acción ajustados y una aproximación más certera hacia nuestros objetivos.

¿Merece la pena? Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo mejorar las relaciones

Cómo mejorar las relaciones

Cómo mejorar las relaciones

En este post te invitamos a reflexionar sobre tu forma de actuar y cómo puede influir en tus relaciones, para que si quieres, cambies.

Cómo formamos nuestra forma de actuar

Nuestra manera de comportarnos, nuestra conducta es la suma de lo que recibimos por herencia de nuestros progenitores más lo que adquirimos a lo largo de nuestra existencia. Todo ello matizado por el entorno en el que  nos encontramos.

Este cúmulo de circunstancias hace que nos comportemos de manera estable y nuestras actitudes sean similares en nuestra vida. Esto es, siempre que nos enfrentamos a una misma situación, respondemos de forma similar.

De la misma forma, podemos variar nuestra manera de actuar en función de los resultados que obtengamos. Pero también podemos variar en  función de nuestras expectativas, de nuestros criterios o de nuestras necesidades.

Podríamos decir que los comportamientos humanos tienen su origen en estados internos, circunstancias externas, influencias familiares, laborales o sociales y todo aquello que, de una manera o de otra, forma parte de nuestra existencia.

Por qué actuamos en contra de nuestros sentimientos

Si bien todo esto es cierto, hay ocasiones en las que actuamos de una manera que no refleja nuestros sentimientos. Es más, hay veces en las que nuestras actuaciones son abiertamente contrarias a nuestra forma de sentir: nos mostramos ariscos cuando lo que en realidad buscamos es cariño o aceptación, tratamos de manera desconsiderada a las personas que más queremos, nos mostramos retraídos cuando, en realidad, queremos conocer a otra persona.

Por esta razón, muchas veces no estamos contentos con nuestra forma de relacionarnos o de comportarnos. Conocemos parte de nosotros mismos pero hay lagunas en ese conocimiento. Ya sea por desinterés o por miedo, no nos esforzamos en conocernos.

Hay creencias del tipo “Yo soy así” que impiden que profundicemos en nuestro autoconocimiento.

¿Cómo te comportas?

Te invito a que reflexiones sobre tu forma de comportarte:

  • ¿Cómo te gustaría comportarte?
  • ¿Qué quieres conseguir con esa forma de relacionarte?
  • ¿Qué otras opciones puedes tener para conseguirlo?
  • ¿Cuáles pueden ser los resultados?

Como siempre, si quieres, EnPositivo puede ayudarte.

Néstor Villa

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

¿Por qué nos resistimos al cambio? 2ª Parte

La semana pasada vimos algunos de las resistencias que podemos tener para evitar cambiar situaciones que nos hacen sufrir, que son incómodas pero a las cuales parece que nos acostumbramos.

Resistencias al cambio

Entre las resistencias que nos ocupan esta semana, está el miedo a equivocarse.

Se cuenta que le dijeron a Thomas Edison durante una entrevista que había fracasado 999 veces antes de dar con el funcionamiento de la bombilla eléctrica. La respuesta de Edison fue: “No fracasé, descubrí 999 formas de como no hacer una bombilla”. Realmente el gran fracaso es no intentarlo por miedo a equivocarse. En el peor de los casos sabré, al igual que Edison, como no volver a hacerlo. Tampoco nos convertimos en “tontos” por habernos equivocado. Podemos parecerlo cuando nos equivocamos pero si no lo intentamos, permaneceremos en la ignorancia para siempre.

Por comodidad, por miedo a abandonar nuestra zona de confort

La pereza nos puede llevar a sufrir situaciones que podríamos evitar con algo de energía. Este relato  tomado de Alberto Blázquez lo define claramente:

resistircambio“Un Hombre va de visita a casa de un amigo y cuando entra al comedor se encuentra con el perro de su amigo. El perro es grande, fuerte, pero está quejándose y llorando.

El visitante pregunta a su amigo, “¿Oye, que le pasa a tu perro?. Parece enfermo”.

No te preocupes, le dice el amigo. Este perro es muy perezoso.

Los dos amigos se sientan a relatar sus viejas historias, mientras que el animal continua quejándose ante lo cual el visitante inquiere de nuevo a su amigo y le dice: “Me sabe mal por tu perro, ¿por qué no lo llevas al veterinario?”. El hombre le contesta nuevamente: “No te preocupes, es que este perro es perezoso”.

El visitante inquieto por la misma respuesta, le pregunta: “Oye ¿por qué dices todo el rato que este perro es perezoso?. Yo lo que veo es que está enfermo y que está sufriendo”. Entonces el amigo le dice:

“Mira lo que le pasa es que lleva sentado encima de un clavo toda la mañana, sé que le duele y por eso se queja y se queja, pero no ha querido mover el culo de su sitio, porque con todo y a pesar del clavo, se siente cómodo y ya se ha acostumbrado a su sufrimiento”.

Baja autoestima

Por último, una autoestima baja puede hacer que no intentemos nada por evitar la situación que nos molesta. Si pensamos que no valemos gran cosa, si dudamos de nuestras capacidades o, incluso, si creemos que no nos merecemos estar mejor, difícilmente vamos a intentar mejorar. En otra entrada del blog, Sonia te da consejos para mejorar.

¡¡No te conformes, no te des excusas a ti mismo!!. ¡¡Avanza, progresa!!, tienes mucho que ganar.

Néstor Villa

¿Por qué nos resistimos al cambio?

¿Por qué nos resistimos al cambio?

¿Por qué nos resistimos al cambio?

En este post vamos a explicar por qué nuestra tendencia natural es la de resistirnos a los cambios.

Según  el diccionario de la RAE, resistir es tolerar, aguantar o sufrir. En otra acepción del término lo define como combatir las pasiones o deseos.

Es posible que estés aguantando o incluso sufriendo situaciones que podrías cambiar pero no lo haces. Lo que sí vamos a hacer hoy y la próxima semana es ver que mecanismos psicológicos más o menos conscientes nos hacen sufrir una situación o combatir nuestros deseos. En definitiva, por qué aguantamos una situación que no nos resulta agradable cuando tenemos la posibilidad de cambiarla.

Factores que influyen en la resistencia al cambio

El primer mecanismo que usamos es el de oposición.

Se llama así a la creencia de que si tenemos una cosa no tendremos otra, son opuestas. La realidad es que muchas de estas situaciones son compatibles. Por ejemplo, puedo decir “no” sin que los demás se enfaden conmigo, puedo defender mis opiniones sin entrar en confrontación con los demás. Es más, puedo elegir otro tipo de vida sin perder la que tengo actualmente.

En segundo lugar podemos hablar del mecanismo de defensa.

Cuando lo usamos, lo que hacemos es protegernos de algo que identificamos como amenazador, nos protegemos de la incertidumbre. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Este refrán resume perfectamente el mecanismo de defensa. En este caso, el miedo a lo desconocido nos paraliza de tal manera que no intentamos nada fuera de nuestra “zona de confort”. Es posible que estemos sufriendo con nuestra situación actual pero el miedo nos atenaza, no actuamos.

También puede ocurrir que nos falte flexibilidad o tolerancia.

Puede que las cosas se puedan modificar o que no sean tan rígidas como pensamos, pero no lo intentamos. Nos agarramos a normas estrictas de cómo se deben hacer las cosas. Tampoco hacemos caso a las opiniones de los demás, actuamos como si nosotros estuviésemos en posesión de la verdad absoluta y de la única manera correcta de hacer las cosas.

Las omnipresentes creencias limitadoras harán que nos resulte muy difícil el cambio. Las creencias limitadoras son todas aquellas creencias o pensamientos que nos impiden progresar y que no están basadas en algo real y concreto. “Tengo que caer bien a todo el mundo”, “no valgo para nada”,  “no se me da bien” “no puedes fiarte de nadie”, son ejemplos de creencias que nos harán resistentes al cambio. En este caso nos decimos: ” para qué voy a intentarlo si no me va a salir bien”. Lo malo de estás creencias es que no las ponemos a prueba y así nunca podremos comprobar si son ciertas.

La próxima semana veremos algunas otras resistencias

¿Detectas alguno de estos mecanismos en tu forma de actuar, de pensar, de enfrentarte al mundo?

¿Alguno de estos mecanismos impide tu desarrollo personal?

Néstor Villa