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Cómo superar los bloqueos emocionales

Cómo superar los bloqueos emocionales

Cómo superar los bloqueos emocionales

En esta entrada al blog, vamos a hablar cómo podemos superar un bloqueo emocional, reaccionando tal y como nos gustaría y no siendo arrollados por las emociones.

Ante un cambio inesperado, una situación difícil, un acontecimiento impactante, una fuerte emoción, podemos ser víctimas de un bloqueo emocional que nos incapacita para reaccionar como nos gustaría.

Este bloqueo nos produce frustración e indefensión (leer 9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia) nos sentimos fuera de juego y no encontramos recursos para hacer frente a la vida, así que nos enfadamos, quejamos y pensamos que no tenemos alternativas.

Ante esta situación, en un proceso de coaching se trabaja de la siguiente manera:

  1. Definir cuál es nuestro objetivo, es decir, qué conducta queremos promover para sentirnos dueños de nuestra vida. Este propósito ha de ser medible, alcanzable, retador, con unos plazos de tiempo y específico. No es tarea fácil, pero es fundamental, como dijo Nietzsche: «Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo». Ver entrada:  5 tips para conseguir tus objetivos
  2. Detectar la situación real intentando que sea objetiva, sin distorsiones como las frecuentes generalizaciones del tipo “Siempre que conozco a alguien piensa que soy antipático”. En este momento es fundamental detectar cuales son nuestra creencias limitantes (Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo) y conocer el hecho que nos ha producido el bloqueo, todos tenemos potencialidades para resolver conflictos, pero si estamos paralizados no fluyen. Para este segundo paso te recomendamos el post:

Reflexionaremos ante preguntas como ¿qué está sucediendo ahora?, ¿quién está involucrado?, ¿qué he hecho hasta ahora y con qué resultados?, ¿qué más puedo hacer?, ¿qué me ha impedido hacer otras cosas?, etc.

Una vez clarificada la situación actual, es importante generar alternativas, formas diferentes para afrontar el asunto, plantearnos las posibilidades que tenemos, las ventajas y los inconvenientes de cada alternativa para generar un plan de acción (Consigue lo que te propongas: plan de acción)

Cuando hemos aprendido a reaccionar de determinada manera ante una situación, nos sale esa respuesta de forma automática, aunque nos perjudique, estamos en una zona de confort, (Tips para salir de tu zona de confort. Consigue tus sueños) donde ya sabemos lo que hay y nos cuesta cambiar, porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Pero si queremos obtener un resultado diferente, tenemos que actuar de otra manera, más adaptativa para nosotros.

Me parece fundamental pensar cuál es el primer pequeño paso para avanzar hacia nuestra meta, una vez que lo damos, nos damos cuenta de que tenemos capacidad para seguir caminando y nos resulta motivador, por tanto el camino nos parece más liso y fácil de recorrer.

Otras formas de abordar los bloqueos emocionales es aplicando la Técnica de Liberación Emocional (E.F.T) y de los modelos de Programación Neurolingüísitica (P.N.L). La suma de estos recursos, en función de las necesidades del coachee, dan resultados positivos.

Si quieres, EnPositivo te ayuda a liberar tus bloqueos emocionales y ser más feliz.

Sonia Treviño

Ganar seguridad: creencias asertivas

Cómo ganar más seguridad: creencias asertivas

Cómo ganar más seguridad: creencias asertivas

En otras entradas al blog ya vimos lo que significa ser asertivo, incluso dimos algunas pautas para comportarnos de manera asertiva.

Lo que quiero que tratemos hoy es qué creencias nos impiden o nos ayudan a comportarnos con asertividad en algunas situaciones. Es nuestra forma de pensar la que condiciona la manera en la que nos comportamos frente a las presiones externas. Las creencias que desarrollamos sobre como deberíamos comportarnos hacen que nos parezca imperdonable un comportamiento o nos lleve a actuar de determinada forma que en algunos casos puede que no sea asertiva.

Creencias que nos ayudarán para desarrollar un comportamiento asertivo:

  1. Puedo hacer peticiones y decir lo que siento. Además, puedo aceptar un “no” por respuesta y entender los motivos que llevan a denegar nuestra petición, aunque no los comparta. Puedo no sentirme capaz de realizar algo y pedir ayuda sin sentirme torpe o inútil. Puedo mostrar afecto y alabar sin que eso me lleve a tener un sentimiento de debilidad o inferioridad.
  2. Puedo aceptar una crítica. Puedo reconocer mis errores sin que ello me haga sentir inferior y sin ponerme a la defensiva. Si la crítica es positiva, la usaré para mejorar. Si es destructiva, la ignoraré.
  3. Puedo decir “no” y negarme a las peticiones abusivas que me hagan sin sentirme culpable. Puedo mantener mi postura aunque pueda parecer antipático. No puedo gustar a todo el mundo y no tiene porqué gustarme todo el mundo. Lo que sí puedo es respetar y ponerme en el lugar de cualquiera pero no tengo porqué fingir afecto.
  4. Puedo pensarme las cosas. Puedo pedir un plazo de tiempo para pensar pese a que me metan prisa. Puedo esperar el tiempo necesario para serenarme y hablar con tranquilidad. Puedo negarme a actuar con impulsividad aunque me lleven a ello.
  5. Puedo pedir aclaraciones y preguntar mis dudas respecto a cualquier tema. Si no entiendo algo puedo preguntar hasta que me quede claro. Ni necesito sentirme inteligente ni necesito ser especial. Puedo pedir que me expliquen lo que no sé.

Si tenemos claro lo que queremos y su legitimidad, la asertividad formará parte de nuestro repertorio de comportamientos y surgirá de manera espontánea. Algo legítimo es algo que contribuye al bien de todos, que satisface lo que queremos y que no atenta a los derechos de los demás.

Quizá esto haga que los demás nos valoren más y, en consecuencia, que nosotros también nos valoremos más.

Néstor Villa

¿Por qué nos resistimos al cambio?

Según  el diccionario de la RAE, resistir es tolerar, aguantar o sufrir. En otra acepción del término lo define como combatir las pasiones o deseos.

Es posible que estés aguantando o incluso sufriendo situaciones que podrías cambiar pero no lo haces. Lo que sí vamos a hacer hoy y la próxima semana es ver que mecanismos psicológicos más o menos conscientes nos hacen sufrir una situación o combatir nuestros deseos. En definitiva, por qué aguantamos una situación que no nos resulta agradable cuando tenemos la posibilidad de cambiarla.

El primer mecanismo que usamos es el de oposición. Se llama así a la creencia de que si tenemos una cosa no tendremos otra, son opuestas. La realidad es que muchas de estas situaciones son compatibles. Por ejemplo, puedo decir “no” sin que los demás se enfaden conmigo, puedo defender mis opiniones sin entrar en confrontación con los demás. Es más, puedo elegir otro tipo de vida sin perder la que tengo actualmente.

En segundo lugar podemos hablar del mecanismo de defensa. Cuando lo usamos, lo que hacemos es protegernos de algo que identificamos como amenazador, nos protegemos de la incertidumbre. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Este refrán resume perfectamente el mecanismo de defensa. En este caso, el miedo a lo desconocido nos paraliza de tal manera que no intentamos nada fuera de nuestra “zona de confort”. Es posible que estemos sufriendo con nuestra situación actual pero el miedo nos atenaza, no actuamos.

También puede ocurrir que nos falte flexibilidad o tolerancia. Puede que las cosas se puedan modificar o que no sean tan rígidas como pensamos, pero no lo intentamos. Nos agarramos a normas estrictas de cómo se deben hacer las cosas. Tampoco hacemos caso a las opiniones de los demás, actuamos como si nosotros estuviésemos en posesión de la verdad absoluta y de la única manera correcta de hacer las cosas.

Las omnipresentes creencias limitadoras harán que nos resulte muy difícil el cambio. Las creencias limitadoras son todas aquellas creencias o pensamientos que nos impiden progresar y que no están basadas en algo real y concreto. “Tengo que caer bien a todo el mundo”, “no valgo para nada”,  “no se me da bien” “no puedes fiarte de nadie”, son ejemplos de creencias que nos harán resistentes al cambio. En este caso nos decimos: ” para qué voy a intentarlo si no me va a salir bien”. Lo malo de estás creencias es que no las ponemos a prueba y así nunca podremos comprobar si son ciertas.

La próxima semana veremos algunas otras resistencias

¿Detectas alguno de estos mecanismos en tu forma de actuar, de pensar, de enfrentarte al mundo?

¿Alguno de estos mecanismos impide tu desarrollo personal?

Néstor Villa