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¿Tienes control emocional o eres esclavo de tus emociones?

¿Tienes control emocional o eres esclavo de tus emociones?

En este post vamos a dar pautas para conseguir tener control emocional y no dejarse llevar por ellas.

“Una persona no puede directamente escoger sus circunstancias, pero sí puede escoger sus pensamientos e indirectamente- y con seguridad- darle forma a sus circunstancias”.  James Allen

¿Para qué sirven las emociones?

Las emociones tienen como objetivo aclarar nuestro pensamiento, reforzar nuestro sistema inmunitario, protegernos de los peligros y hacer que tomemos decisiones correctas. Pero también pueden llevarnos a situaciones difíciles, estados de estrés, conflictos, sufrimientos psicológicos o físicos.

Investigaciones recientes ponen de manifiesto que las personas que controlan sus emociones disponen de una mayor probabilidad de tener buena salud, de vivir más y de gozar de relaciones sociales enriquecedoras.

Las emociones actúan principalmente en tres niveles: pensamiento, comportamiento y relaciones sociales. Pero como no hemos aprendido a escuchar nuestros estados interiores, todas estas dimensiones nos resultan indistinguibles. Es importante diferenciarlos y dejar de estar con el “piloto automático”.

Evitar, huir, o luchar con nuestras emociones contribuye a aumentar nuestro mal estar a largo plazo.

Por ejemplo, ante un despido, eludimos hablar del tema con amigos y familiares porque nos sentimos mal reviviendo ese momento o porque nos avergonzamos de ese hecho;  a corto plazo evitar esa situación nos alivia pero a largo plazo el malestar se agrava y perdemos la oportunidad de usar nuestra red de contactos en la búsqueda de empleo.

El siguiente texto de Rumi, resalta la importancia de aceptar las emociones:

“La casa de los huéspedes”

El ser humano es una casa de huéspedes

Cada día, una nueva llegada

Una alegría, una depresión, una decepción,

Una toma de conciencia momentánea llega como un visitante inesperado.

¡Aceptémoslos a todos!

Aunque se trate de un aluvión de tristeza

Que violentamente deja la casa sin muebles,

No obstante, trata a cada invitado con educación,

Podría dar lugar

A una nueva alegría.

El pensamiento sombrío, la vergüenza, la maldad,

Acéptalos riendo a la entrada, y haz que pasen al interior.

Sé agradecido por todo lo que te llegue,

Pues han sido enviados como guía por el más inmenso.

Cómo controlar nuestras emociones

Resumiendo, para poder controlar las emociones y no dejarnos llevar por ellas, primero tenemos que reconocerlas y aceptarlas, así seremos capaces de:

  1. Afrontar los cambios en vez de rechazarlos. Ver Y tú ¿cómo afrontas los cambios?
  2. Enfrentar los conflictos en vez de evitarlos. Ver ¿Cómo afrontas los conflictos?
  3. Asumir riesgos calculados en vez de elegir únicamente la seguridad.
  4. Renunciar a aplazar tus obligaciones, haciendo hoy lo que puedas hacer hoy. No procrastinar. Leer 5 tips para ganar tiempo y no procrastinar
  5. Identificar tus fuerzas y recursos.

Aceptar nuestras emociones es uno de los modos de ser conscientes de nuestros automatismos para crear un espacio de libertad en nuestras vidas.

¿Quieres coger las riendas de tu vida?  nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

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Control de las emociones en la búsqueda de empleo.

En entradas anteriores vimos la importancia que tenía desarrollar la inteligencia emocional en la búsqueda de empleo.

Es importante porque afecta a nuestra actitud en la ardua tarea de elaborar el c.v, cartas de presentación, autocandidaturas, etc.

Cuando no llegamos a los resultados que deseamos, experimentamos frustración. En este momento nos toca decidir si vivimos esa situación como una amenaza o como un reto para cambiar y probar herramientas diferentes a las usadas hasta ahora.

Evidentemente no resulta sencillo acallar a la vocecita que internamente nos machaca con frases como “nunca lo conseguiré”, “no puedo hacer nada más”, “no tengo suficiente preparación”, etc.

Estos pensamientos disparan una serie de emociones y cada emoción nos predispone a distintas acciones: la ira nos invita a la agresión, la ansiedad nos lleva a un estado de incapacidad, el enfado a la inacción, la tristeza al pesimismo, el asco al rechazo, la sorpresa a la desorientación, la aceptación a la confianza y la alegría al optimismo.

Todas ellas cumplen distintas funciones: motivadora, adaptativa, informativa y social.

Vamos a pensar cómo las podemos poner de nuestra parte y que nos ayuden a tener una mejor actitud en la búsqueda de empleo.

Lo primero que aparece es la emoción de forma automática, después elaboramos un argumento ante esa emoción, es lo que conocemos como sentimiento, éste invita a tener determinados pensamientos, todos estos componentes tienen una correlación corporal.

Veamos un ejemplo, la emoción de tristeza que se dispara ante un fracaso, se vive como una pérdida, el sentimiento es de pena, desolación, nos lleva a la inacción y a pensamientos del tipo “para qué voy a hacer algo si no sirve de nada”, la corporalidad es de encogimiento y llanto.

¿Cómo trabajar sobre estos componentes?

  1. Conocernos y detectar las emociones que nos asaltan. Para ello podemos hacer un registro durante tres semanas en el que recojamos dos o tres veces al día la emoción sentida, qué situación la produjo, cual fue la sensación corporal, los pensamientos y reflexionar sobre si deberíamos seguir a esa emoción (es adaptativa) o si es mejor cambiar de perspectiva y modificarla.
  2. Fomentar un pensamiento positivo.
  3. También nos ayudará visualizar el objetivo de tener una entrevista exitosa, y un puesto de trabajo que nos gusta haciendo este ejercicio:
  4. Tener una corporalidad relajada.

¿Te apetece ponerlo en práctica?

Sonia Treviño Manjón