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Barreras de la comunicación: el emisor

Barreras de la comunicación: el emisor

Barreras de la comunicación: el emisor

En este post vamos a explicar cuáles son las habilidades que tiene que tener el emisor para que no haya barreras en la comunicación. ¿Qué tal te comunicas?

Uno de los grandes mitos es que la mala comunicación causa conflicto, si pudiéramos comunicarnos mejor se acabarían nuestros conflictos. Sin embargo, la mala comunicación no es la fuente de todos los conflictos, aunque los problemas del proceso de comunicación retrasan la colaboración y estimulan los malos entendidos.

Veamos entonces las barreras que se pueden producir en la comunicación. Las dividiremos en las que se producen por parte del emisor y por parte de receptor del mensaje.

Barreras que se producen en la comunicación por parte del emisor

Usar un lenguaje inapropiado.

Para facilitar la comprensión del mensaje, lo más adecuado es adaptar el lenguaje al que es capaz de entender con mayor facilidad el receptor. Debemos evitar el uso de tecnicismos o vocabulario rebuscado para hacerlo más comprensible.

No conocer el tema.

Cuanto mayor sea nuestro conocimiento sobre el tema que se trata, mayor capacidad tendremos para comunicar el mensaje.

Actitud desfavorable hacia el receptor.

La actitud negativa hacia el receptor afecta el mensaje emitido por la fuente y afecta a la forma en que la gente habrá de responder a dicho mensaje. Si tenemos una actitud negativa hacia el receptor, tenderemos a alejarnos de él.  Por el contrario, si el receptor se da cuenta de que el emisor realmente les aprecia, estarán más dispuestos a aceptar lo que les diga y serán menos críticos con sus mensajes.

Juicios de valor.

Los juicios de valor pueden interrumpir cualquier comunicación efectiva que se pueda dar. Es importante saber que los juicios de valor son declaraciones subjetivas, por esta razón no debemos pensar que nuestros juicios (correctos o errados) sobre alguien o algo deben ser considerados como una verdad, simplemente es nuestra forma de ver a las cosas. Ver: Ser feliz sin juzgar: Mindfulness

Falta de seguridad.

El mensaje emitido con dudas, no resultará creíble. Si se usa un tono de voz adecuado, se mira a los ojos al interlocutor y se controla el lenguaje no verbal, transmitiremos seguridad el mensaje.

Falta de empatía.

No ponernos en el lugar del otro, decir lo que queremos decir sin importarnos ni tener en cuenta al destinatario, hace que nuestro mensaje no llegue de la manera que queremos. Ver: 8 tips para empatizar con los demás

No utilizar feedback.

Si ignoramos o no pedimos feedback, no tendremos manera de comprobar si nuestro mensaje ha llegado al receptor.

Imprecisión.

Utilizar un lenguaje vago, no concretar y usar generalidades, dificulta la comprensión del mensaje.

Suponer conocimientos.

Dar por hecho que el receptor tiene conocimientos sobre el tema que vamos a tratar.

¿Identificas alguna de estas barreras en tu comunicación? nosotros podemos ayudarte.

Néstor Villa

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¿Tienes control emocional o eres esclavo de tus emociones?

¿Tienes control emocional o eres esclavo de tus emociones?

En este post vamos a dar pautas para conseguir tener control emocional y no dejarse llevar por ellas.

“Una persona no puede directamente escoger sus circunstancias, pero sí puede escoger sus pensamientos e indirectamente- y con seguridad- darle forma a sus circunstancias”.  James Allen

¿Para qué sirven las emociones?

Las emociones tienen como objetivo aclarar nuestro pensamiento, reforzar nuestro sistema inmunitario, protegernos de los peligros y hacer que tomemos decisiones correctas. Pero también pueden llevarnos a situaciones difíciles, estados de estrés, conflictos, sufrimientos psicológicos o físicos.

Investigaciones recientes ponen de manifiesto que las personas que controlan sus emociones disponen de una mayor probabilidad de tener buena salud, de vivir más y de gozar de relaciones sociales enriquecedoras.

Las emociones actúan principalmente en tres niveles: pensamiento, comportamiento y relaciones sociales. Pero como no hemos aprendido a escuchar nuestros estados interiores, todas estas dimensiones nos resultan indistinguibles. Es importante diferenciarlos y dejar de estar con el “piloto automático”.

Evitar, huir, o luchar con nuestras emociones contribuye a aumentar nuestro mal estar a largo plazo.

Por ejemplo, ante un despido, eludimos hablar del tema con amigos y familiares porque nos sentimos mal reviviendo ese momento o porque nos avergonzamos de ese hecho;  a corto plazo evitar esa situación nos alivia pero a largo plazo el malestar se agrava y perdemos la oportunidad de usar nuestra red de contactos en la búsqueda de empleo.

El siguiente texto de Rumi, resalta la importancia de aceptar las emociones:

“La casa de los huéspedes”

El ser humano es una casa de huéspedes

Cada día, una nueva llegada

Una alegría, una depresión, una decepción,

Una toma de conciencia momentánea llega como un visitante inesperado.

¡Aceptémoslos a todos!

Aunque se trate de un aluvión de tristeza

Que violentamente deja la casa sin muebles,

No obstante, trata a cada invitado con educación,

Podría dar lugar

A una nueva alegría.

El pensamiento sombrío, la vergüenza, la maldad,

Acéptalos riendo a la entrada, y haz que pasen al interior.

Sé agradecido por todo lo que te llegue,

Pues han sido enviados como guía por el más inmenso.

Cómo controlar nuestras emociones

Resumiendo, para poder controlar las emociones y no dejarnos llevar por ellas, primero tenemos que reconocerlas y aceptarlas, así seremos capaces de:

  1. Afrontar los cambios en vez de rechazarlos. Ver Y tú ¿cómo afrontas los cambios?
  2. Enfrentar los conflictos en vez de evitarlos. Ver ¿Cómo afrontas los conflictos?
  3. Asumir riesgos calculados en vez de elegir únicamente la seguridad.
  4. Renunciar a aplazar tus obligaciones, haciendo hoy lo que puedas hacer hoy. No procrastinar. Leer 5 tips para ganar tiempo y no procrastinar
  5. Identificar tus fuerzas y recursos.

Aceptar nuestras emociones es uno de los modos de ser conscientes de nuestros automatismos para crear un espacio de libertad en nuestras vidas.

¿Quieres coger las riendas de tu vida?  nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

¿Cómo afrontas los conflictos?

El otro día estuvimos viendo como podemos solucionar un conflicto o una negociación de manera que ganemos todos. Hoy vamos a ver que diferencias puede haber entre las personas a la hora de enfrentarse a una negociación o a un conflicto de cualquier tipo según nos dicen Thomas y Kilman.

Las diferencias se basan en la importancia que demos al resultado del conflicto y por otro lado, está la importancia que damos a la relación con los otros. Según esto podemos establecer distintas maneras de afrontarlo:

  • Si la mayor importancia se la damos a la relación tendríamos un estilo de acomodación. En este caso da igual el resultado de la negociación o discusión, solo nos importa que la relación no se estropee. Un ejemplo sería cuando pretendemos enamorar a otra persona. No discutimos con ella. Todo nos parece fenomenal porque nuestro interés está centrado en la relación. Nos da igual el resultado de la discusión o de la negociación.
  • Si por el contrario nuestro máximo interés es conseguir unos resultados sin importarnos la relación, nuestro estilo de afrontamiento es de competición o confrontación. Sería el caso contrario al anterior. Cuando se produce una separación de una pareja, ha dejado de importar la relación, ahora solo importan los resultados que se puedan obtener.
  • Puede que no importe ni la relación ni los resultados. En este caso optamos por un estilo evitativo. Puede que sea porque consideramos demasiado alto el coste de entrar en conflicto y se prefiere evitarlo. Esto no quiere decir que el conflicto no exista o que desaparezca. Sería el tipo de actuación de alguien que niega que haya conflicto.
  • Por otro lado puede ocurrir que para la persona sea muy importante tanto la relación como los resultados que se obtengan. Se intenta conseguir el mejor resultado posible manteniendo o incluso fortaleciendo la relación. Se ve el conflicto como algo natural en las relaciones, no como algo malo. La preocupación es encontrar una solución satisfactoria para ambas partes. Este tipo de afrontamiento se relaciona con la idea de ganar-ganar que hablábamos en la anterior entrada. Sería el tipo de colaboración.
  • Por último, tenemos la opción del compromiso. En ella lo que se pretende es ceder un poco pero que la otra parte también ceda algo. Se tienen en cuenta los resultados y la relación pero no tanto como en la colaboración.

Estas diferencias lo único que nos indican es un estilo predominante de actuación ya que variará dependiendo de la situación y de la persona con la que negociemos o entremos en conflicto.

¿Para qué puede ser útil esta información? Desde mi punto de vista, si vemos como se enfrenta cada persona a los conflictos podemos ser conscientes de lo que le importa tanto la relación como los resultados que obtenga.

Néstor Villa

4 pasos para ser más hábil

4 pasos para ser más hábil

4 pasos para ser más hábil

El proceso de coaching supone realizar un cambio, consiste en detectar comportamientos, pensamientos, sentimientos que te limitan y aprender nuevas estrategias que te lleven a tu éxito personal. En este post aprenderemos cuatro pasos para ser más hábiles.

Podemos tener problemas con el jefe, con la pareja, con un vecino, pero no podemos cambiarles, este punto es básico; la buena noticia es que nosotros sí podemos cambiar y estar bien con nosotros mismos.

¿Es fácil cambiar? ¿cuánto tiempo necesito? ¿qué puedo hacer para modificar lo que no me gusta?¿qué puedo hacer para conseguir lo que quiero y no tengo?

En muchos casos actuamos de manera automática, esto nos ahorra mucho tiempo a la hora de “andar por la vida”. A esta manera de hacer las cosas es a lo que llamamos “competencias inconscientes”, desarrollamos hábitos que interiorizamos poco a poco y que al ser inconsciente, no nos damos cuenta de cómo lo hacemos a no ser que nos paremos a pensar. ¿Cuándo cambias de marcha en el coche, piensas cómo lo haces? Seguramente, si eres un conductor experimentado, la respuesta sea NO. Eso sí, si lo piensas, seguro que puedes contestar a esta pregunta.

¿Cuándo nos planteamos un cambio? Normalmente lo hacemos cuando tenemos un conflicto, cuando lo que hacíamos hasta ahora no nos sirve, cuando nos damos cuenta de que algo va mal y que necesitamos hacer algo diferente. En este punto estaríamos en la fase de “incompetencia consciente”

Todo aprendizaje pasa por esas cuatro fases:

  1. Incompetencia inconsciente: Esta fase se produce cuando alguien no sabe que no sabe. Por ejemplo, cuando un buen día nos toca exponer un trabajo en público. Usamos las mismas estrategias que utilizamos cuando hablamos con nuestros amigos, compañeros, familia. Y lo hacemos de la mejor manera que sabemos.
  2. Incompetencia consciente: Cuando nos damos cuenta de que no sabemos algo. Observamos que nuestra audiencia se pierde, distrae o directamente se aburre. Aquí es cuando nos planteamos aprender algo nuevo, preguntándonos ¿qué es lo que no funciona? ¿qué es lo que mejor ha funcionado? ¿cómo lo puedo mejorar?, etc.

Esta etapa es difícil porque descubrimos las limitaciones producidas por nuestros antiguos hábitos físicos, intelectuales y emocionales. Requiere mucha práctica, atención y perseverancia para no abandonar el aprendizaje.

3. Competencia consciente: Después del esfuerzo, tenemos nuestra recompensa, ya hablamos mejor en público aunque todavía debemos prestar mucha atención a todos los pasos que llevamos a cabo, a nuestra comunicación verbal y no verbal, a el contenido de la información, a los soportes de apoyo… porque no dominamos totalmente la nueva habilidad.

4. Competencia inconsciente: Esta es la meta del aprendizaje, ahora fluimos a la hora de hablar en público. La parte consciente fija el objetivo y deja que el inconsciente lo lleve acabo, liberando su atención par otras cosas.

A lo largo de nuestra vida si queremos avanzar y subir un escalón más, nos toca desaprender lo que no funcionaba, antes de re- aprender nuevos modelos de actuar más eficaces.

Aprender a aprender es fundamental porque en este proceso tomamos consciencia y nos permite ser más libres, especialmente de las limitaciones de nuestro inconsciente.

Así que ¡¡re-aprendamos!! las veces que necesitemos para ser y estar bien con nosotros mismos.

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño