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No caer en la tentación

No caer en la tentación

En esta entrada vamos a dar pautas para no caer en la tentación y conseguir mantenernos en nuestros buenos propósitos.

¡Lo hemos conseguido!

Por fin hemos alcanzado nuestra meta, hemos conseguido el peso deseado, hemos dejado de fumar, nos hemos apuntado al gimnasio, hemos comprado los apuntes de la oposición y todo parece que va viento en popa… pero ¿todo es tan sencillo?, a veces tenemos grandes tentaciones y es difícil contenernos.

Ya hemos visto en entradas anteriores cómo gestionar los cambios y alcanzar nuestras metas ver: 8 tips para cambiar .

A menudo lo más complicado es conseguir tener una rutina que nos ayude a mantener el cambio.

Estadios de cambio de Prochaska y DiClemente

En este momento nos encontramos en el estadio “Mantenimiento del cambio”, antes hemos pasado por otros estadios importantes:

Precontemplación

En esta etapa no tenemos intención de cambiar, es frecuente que no tengamos conciencia del problema  o que no conozcamos las consecuencias a corto, medio o largo plazo de nuestra mala conducta (comer dulces, fumar, beber en exceso, etc). Los pros de consumir, por ejemplo, superan los contras.

Contemplación

En esta fase somos conscientes de que existe un problema y se considera abandonar la conducta nociva para nuestra salud en los próximos meses, pero todavía no hemos desarrollado un compromiso firme de cambio.

Preparación o determinación

En este estadio llevamos a cabo pequeños cambios. Además, nos comprometemos a realizar un esfuerzo mayor en un futuro próximo. Los pros de dejar el consumo de dulces, por ejemplo, superan a los contras.

Actuación o acción

Realizamos cambios notorios, fácilmente observables. Es una etapa inestable por el riesgo de recaída o la rápida progresión a la fase de mantenimiento.

Mantenimiento del cambio

En esta fase tenemos que trabajar para consolidar los cambios realizados durante la etapa anterior. En este estadio (tras 6 meses de cambio efectivo) se manejan estrategias para prevenir las recaídas.

Cómo no caer en la tentación 

Las causas principales de la recaída son los estados emocionales negativos, los conflictos interpersonales y la presión social.

Estados emocionales negativos: Son situaciones en las que experimentamos un estado de ánimo o sentimientos negativos como frustración, ira, ansiedad, depresión o aburrimiento.

Conflictos interpersonales: Son situaciones que incluyen un conflicto actual  o reciente asociado con cualquier relación interpersonal, como la pareja, los miembros de la familia , el trabajo, etc.

Presión social: Situaciones en las que distintas personas nos presionan para que volvamos a las conductas anteriores.

Hay tres estrategias que podemos utilizar para evitar la recaída:

  1. Buscar apoyo emocional de nuestros amigos y familia, evitando el conflicto y el estrés.
  2. La aproximación de cambio de estilo de vida, buscaremos desarrollar nuestros nuevos intereses y contactos sociales relacionados con los buenos hábitos que queremos mantener.
  3. Identificar las tentaciones internas y externas y aprender cómo evitarlas o si ocurren que no sea una gran recaída.

Para evitar situaciones de riesgo y mantener nuestra nueva conducta podemos:

  • Abandonar la situación de riesgo. Si no veo la tarta, no me la como.
  • Autoinstrucciones, darnos instrucciones para mantenernos firmes en nuestro propósito.
  • Practicar la relajación, ver: Cómo conseguir una relajación profunda
  • Realizar actividad física o conductas alternativas.
  • Ser asertivo ante la presión social. Ver: Cómo ser más feliz: asertividad
  • Ser benévolo/a con nosotros/as mismos/as. No machacarnos una y otra vez porque hemos caído en la tentación. Caer una vez no significa que hayamos fracasado.

Si quieres mantener tu cambio y no caer en la tentación EnPositivo podemos ayudarte.

Sonia Treviño

 

 

 

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Afrontar conflictos. Win- Win

Afrontar conflictos. Win- Win

En este post vamos a tratar la resolución de conflictos, ¿cuándo tienes un malentendido te sientes atacado/a?, ¿cómo reaccionas?, ¿crees que pueden ganar las dos partes de un conflicto?

Formas de afrontar los conflictos

Hay dos formas de afrontar los conflictos:

  1. Una es la tradicional: yo gano, tu pierdes o al contrario, yo pierdo, tu ganas. Esta idea se basa en la creencia de que los conflictos o las negociaciones son un ataque a un adversario o una defensa de un ataque, depende del lugar en el que nos  coloquemos.
  2. La otra forma es tomarlos como una relación de cooperación, yo gano, tú ganas, es decir, colaboramos para alcanzar un acuerdo que sea beneficioso para los dos. Es un poderoso cambio de actitud que cambia por completo el curso de la comunicación.

¿Cómo discutes?

Normalmente no nos damos cuenta de cómo discutimos. Suele ser una mezcla de hábitos adquiridos, combinada con el estado de ánimo del momento. Experimentamos la sensación de “o él o yo”, pensamos que no hay suficiente para los dos o que si yo tengo la razón, él está equivocado.

En pocas palabras, se convierte en una lucha de poder en la que hay vencedores y vencidos.

Gano yo y ganas tú. Win- Win

En la perspectiva de ganar-ganar, yo quiero ganar y quiero que ganes tú también. Claro que lo difícil es cómo conseguir esto. Hay un relato que lo ilustra perfectamente:

“Hay dos personas en la cocina. Sólo queda una naranja y ambas personas la quieren. ¿Qué
solución proponemos? Para que ninguno pierda y que se llegue a una solución justa se busca un compromiso. Ellos la pueden cortar por la mitad y cada uno se come su mitad, así nadie pierde. Vamos a asumir que eso es lo que hacen. Una persona va al exprimidor y se prepara un zumo de naranja pequeño. La otra, con alguna dificultad, comienza rayar la cáscara de la naranja para hacer un bizcocho”.

Conocer las necesidades

Si hubieran discutido sus necesidades, hubieran obtenido mucho más de lo que obtuvieron de esta manera. Sólo estaban pendientes de encontrar una solución. Con un enfoque ganar-ganar, siempre hay que conocer las necesidades de la otra persona antes de buscar soluciones.

Entonces, unas preguntas sobre las necesidades de la otra persona pueden servir para aclarar e incluso solucionar muchos conflictos. Preguntas que podemos usar son:

  • ¿Qué es lo que realmente necesitas?
  • ¿Qué resultado esperas?
  • ¿Por qué crees que es la mejor solución?

Da el primer paso

La perspectiva ganar-ganar es ética pero lo mejor es que realmente funciona. Cuando las dos partes ganan, las dos partes están comprometidas con la solución. Lo que tu haces apoya la necesidad del otro. Lo que el otro hace, apoya tu necesidad.

Si aplicamos esta forma de resolver los conflictos conscientemente, podemos redirigir el conflicto, por lo tanto los primeros que tenemos que estar convencidos de aplicarla somos nosotros.

Lo único que hay que cambiar es la comunicación: Yo quiero ganar y quiero que ganes tu también.

Néstor Villa

Si quieres  nosotros podemos ayudarte.

 

Alcanza tus metas

Alcanza tus metas

Alcanza tus metas

En este post vamos a hablar sobre la importancia de no abandonar los sueños y en cómo podemos actuar para conseguirlos.

Cuando intentas conseguir algo y no  te sale, tienes dos opciones: tirar la toalla o usarla para secarte el sudor y seguir intentándolo. 

Claves para conseguir tu sueño

Fija tu meta

En primer lugar es fundamental fijarnos una meta clara y definida. Hacemos lista de la compra y nunca hemos apuntado nuestros objetivos vitales. En este sentido os recomiendo la película: “The Bucket List”. Ver 5 tips para conseguir tus objetivos

Persevera

Debemos ser perseverantes y constantes y no doblegarnos ante la primera derrota, como vimos en anteriores entradas un “fracaso” es una oportunidad de aprendizaje, ya sabemos cómo no debemos seguir haciendo las cosas. Ver ¿Aprendes de tus fracasos o eres un rumiante del mismo?

Pide ayuda

Es importante que tengamos habilidades interpersonales y si necesitamos ayuda, seamos capaces de pedirla. Ver Pide un favor, por favor

Traza un plan de acción

Por supuesto, perseguir un sueño implica correr riesgos, incluso romper con lo establecido para obtener resultados positivos que nos aproximen a la meta. Para este paso es fundamental que desglosemos nuestro plan de acción en pequeños pasos, escalones, y tareas que seamos capaces de realizar, obteniendo así un doble beneficio: por un lado estoy más cerca de mi objetivo y por otro me siento motivado/a y satisfecho/ a por dar ese pequeño primer gran paso.

Gestiona tu tiempo

También tendremos que ser capaces de administrar el tiempo, para poder dedicar todo nuestro esfuerzo por conseguir nuestra propuesta. ¿Cuándo es el momento adecuado? ¿Hay un tiempo perfecto? Muchas veces por esperar este instante mágico en el que creemos que todo va a funcionar, dejamos de avanzar. Mi recomendación es si quieres alcanzar tus sueños ponte manos a la obra. Leer 5 tips para ganar tiempo y no procrastinar

Visualízate cumpliendo tu sueño

Es interesante que visualicemos nuestro sueño hecho realidad, cerrar los ojos y vernos a nosotros mismos realizando las actividades que deseamos ejecutar.

Y lógicamente, tendremos que creer firmemente en nuestra causa, es decir creer en nosotros/as mismos/as y en nuestras metas.

Si quieres, puedes

Para este punto os recomiendo ver el siguiente vídeo: “Historia de equipo de fútbol equipo Panyee FC Tailandi” son 5 minutos basados en hechos reales.

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo aprender de los cambios

Cómo aprender de los cambios

En otros post hemos hablado de cómo nos resistimos al cambio y cómo superarlo. En esta entrada nos vamos a basar en el libro de “Héroes cotidianos” de Pilar Jericó para explicar cómo podemos aprender de los cambios que vivimos y cómo salir más fortalecidos/as de ellos.

La aventura del cambio

Según Pilar Jericó todo cambio puede ser una aventura y estaría formada por los siguientes pasos:

LLAMADA A LA AVENTURA

 

Llamada a la aventura

La llamada a la aventura puede ser de dos tipos:

  1. Llamada del cielo: consiste en un cambio que podemos buscar, por ejemplo un buscar otro trabajo, tener un hijo, vivir en otra ciudad… aunque son opciones elegidas por nosotros nos asusta, porque sabemos lo que perdemos pero no lo que ganamos.
  2. Llamada del trueno: son los cambios que nos vienen dados, una enfermedad, una separación, un despido… no contábamos con ellos pero la vida es así.

En este punto es importante reflexionar sobre todos los recursos de los que disponemos para afrontar este cambio.

Miedo y Negación 

En posts anteriores explicamos por qué nos resistimos al cambio, ver: (¿Por qué nos resistimos al cambio?). Tenemos que tener en cuenta que al cerebro le gusta trabajar con certezas.

Los seres humanos estamos programados para la supervivencia y para este fin contamos con las emociones, una de las más valiosas es el miedo. Ver: (6 pautas para vivir sin miedo). Lo más importante es que este miedo no nos paralice y que podamos seguir recorriendo nuestra aventura.

Un mecanismo de defensa que ponemos en marcha ante el miedo es la negación. En esta fase es fácil postergar decisiones importantes, evitar el tema de cambio, responsabilizar a los demás de nuestras dificultades, es decir, negar lo evidente. 

Pilar Jericó recomienda, para superar el miedo y la fase de negación, reflexionar sobre las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué miedo te hace sentir tu aventura? ¿Qué ocurriría si tu temor se cumpliera? ¿Cuál sería la peor de las situaciones? ¿Qué te sucedería entonces y qué podrías hacer?
  • ¿Cuál crees que es tu principal dificultad?
  • ¿Qué te dicen las personas que te conocen bien y que tú no ves en ti?
  • ¿Qué no quieres perder? ¿Qué beneficios te aporta?

Travesía del desierto

En esta fase nos damos cuenta de dónde estamos y realmente y comienza a haber aceptación, tomamos conciencia de las cosas, de aquellas de las que nos tenemos que despedir o deshacer y de las nuevas opciones que se nos presentan.

Es frecuente que se confundan los términos de aceptación y resignación , pero la diferencia es muy significativa, puesto que la aceptación tiene un enfoque proactivo y quién está resignado tiende más a la reacción, pensando que no puede hacer nada para un mayor bienestar.

Por lo tanto la resignación supone vernos indefensos frente a lo que nos ocurre, sin confiar en nuestra valía y con pensamientos negativos recurrentes del tipo: “haga lo que haga no voy a conseguir nada”. Esta actitud nos invita a “tirar la toalla”.

En cambio, la aceptación supone reconocer que algo no nos gusta, para empezar a jugar con las cartas que nos han tocado en esa partida.

Hay una idea oriental que dice “aceptar lo que nos sucede sin cuestionarlo”, esta afirmación se refiere a no cuestionar lo que nos sucede, asumiendo que eso es así, sin negarlo o evitarlo.

En este momento estamos preparados/as para explorar una nueva realidad, algunas claves para este momento son:

Aprendemos nuevos hábitos, ganamos nuevos recursos

Una transformación no se produce si no cambias también tus hábitos

Para cambiar de hábitos tenemos que saber que los antiguos no se olvidan, tenemos que sustituirlos por otros más acordes con nuestras metas, nos tienen que motivar y debemos ser perseverantes. Ver: 7 pasos para conseguir hábitos de vida saludables

En esta fase, podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son los hábitos que serían más recomendables? ¿Te sientes protagonista de tu vida o crees que lo malo que te ocurre es por culpa de los otros? ¿Qué beneficios te otorga sentirte víctima de las circunstancias?
  • ¿Qué pensamientos te autoboicotean? ¿Cómo puedes rebatirlos?
  • ¿Eres capaz de reírte de ti mismo/a?
  • Antes de tomar una decisión, ¿qué tipo de impacto tendría para ti en los próximos diez minutos, diez meses y diez años?

Fin de la aventura

Estamos en la fase final, hemos concluido nuestra aventura, en este momento integramos nuestras realidades. Hemos aprendido, nos hemos desarrollado como personas, somos más sabios.

Por todos estos motivos sabemos que la aventura ha merecido la pena.

Si quieres compañía en tu travesía, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

SER PERFECTO

Ser perfectos

Ser perfectos

¿En qué consiste ser perfectos? En este post vamos a hablar de la importancia que tiene la Autocompasión para nuestra autoestima y de cómo luchar por la perfección nos puede llevar a frustración y a tirar la toalla.

“Tengo derecho a hacer las cosas bien, pero nadie me obliga a ser PERFECTO”

Perfección

¿Existe la perfección? ¿Es universal? ¿Podemos alcanzarla? ¿Qué sucede cuando no llegamos a esa “perfección”? Si te has parado a reflexionar sobre estas preguntas, quizás te hayas dado cuenta de que la perfección no existe, lo que puede ser perfecto para una persona puede no serlo para otra, no podemos alcanzar algo que no existe, por lo tanto cuando nos movilizamos por alcanzar lo inexistente sentiremos: frustración, tristeza, pena, sensación de ser inútil…

Las personas que son muy perfeccionistas suelen tener baja autoestima (verCómo mejorar la autoestima: Acéptate), falta de motivación, obsesiones, falta de confianza y tenderán a la inmovilización (si no me sale perfecto no lo hago)

Renunciar al perfeccionismo no quiere decir que seamos personas “conformistas” o que no tratemos de hacer las cosas lo mejor posible, pero es más sano hacerlo desde otro ángulo.

Leyendo el libro “Mindfulness, aceptación y psicología positiva” de Todd B.Kashdan y Joseph Ciarrochi me llamó gratamente la atención el concepto de “autocompasión”, me parece que es una capacidad muy útil para las personas que luchan una y otra vez para ser “perfectas”.

Aunque la RAE define la compasión como sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias. Mackey y Fanning (1991) entienden la compasión como algo que implica el desarrollo de comprensión, aceptación y perdón.

El psicoterapeuta, profesor e investigador inglés Paul Gilbert, fundador de una Terapia Centrada en la Compasión habla de que la compasión tiene seis componentes principales.

Cómo aumentar nuestra Autocompasión:

  1. Desarrollar una motivación para cuidar del bienestar de uno mismo y del de los demás.
  2. Desarrollar la sensibilidad de uno mismo por su propio malestar, sus necesidades y las de los demás; reconocer cómo las propias emociones de amenaza (por ejemplo la ira) pueden bloquear esa sensibilidad.
  3. Abrirse emocionalmente y conmoverse por los sentimientos, el malestar y las necesidades de los demás.
  4. Desarrollar la capacidad de tolerar el malestar y las emociones, vinculado a la capacidad de “estar con” emociones dolorosas de uno mismo o de los demás sin evitarlas ni intentar atenuarlas, aceptándolas.
  5. Desarrollar empatía, que implica mayores habilidades cognitivas y de imaginación para poder ponerse en el lugar del otro entendiendo cómo pueden sentirse o actuar como lo hacen.
  6. Desarrollar el no juzgar es una manera de abstenerse de condenar y acusar, esto no significa que no tengamos preferencias.

Si nos marcamos un objetivo desde el perfeccionismo, jamás llegaremos, en cambio si aceptamos el reto de conseguir esa meta con “autocompasión”, desarrollando sus seis componentes ¿cómo nos sentiremos en el proceso? Seguro que más confiados/as y con más energía, más motivados/as y benévolos/as con nosotros/as mismas y estos ingredientes son fundamentales para alcanzar lo que nos propongamos.

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Mindfulness y cómo permanecer presente

Mindfulness y cómo permanecer presente

En distintas entradas hemos hablado de las ventajas que tiene para nuestra vida practicar mindfulness. Ver:  Ser feliz sin juzgar: Mindfulness

En este post vamos a explicar cómo se aprende a “permanecer presentes” gracias a la atención plena.

En nuestro día a día es frecuente hacer la mayoría de nuestras actividades en forma de “piloto automático”. (Ver: Cómo actuar correctamente. Desconecta el piloto automático) y pensar que el tiempo que dedicamos a las cosas que nos disgustan es tiempo robado o perdido, cuando cada segundo que pasa forma parte de nuestra vida y nos lo perdemos por no estar presentes en el aquí y el ahora.

En qué consiste permanecer presente

Estar presentes es una práctica de mindfulness que consiste en ser conscientes de lo que nos ocurre, aceptándolo sin ningún tipo de juicio. La dificultad radica cuando nos asaltan pensamientos desagradables, puesto que nuestra naturaleza es intentar que desaparezcan o evitar que vuelvan a suceder. También es complejo cuando los pensamientos que nos abordan son positivos, en este caso la tendencia es aferrarnos a ellos. Sin embargo, estas dos formas de reaccionar pueden ser problemáticas porque cuanto más intentamos apegarnos a ciertas cosas o huir de otras, más difícil nos resulta conseguirlo.

La práctica de mindfulness nos ayuda a superar estas reacciones automáticas de adherencia o aversión, relacionándonos desde la aceptación y el no- juicio con todas las experiencias que vivimos, tanto las agradables como las desagradables.

Cómo estar presentes en el aquí y el ahora

En esta práctica la sesión comienza con una meditación de 5 minutos en la que nos debemos centrar en una única imagen o en un único sonido, siendo lo importante que permanezcamos en el presente escuchando o viendo algo con plena conciencia, y dejando marchar los pensamientos que puedan aparecer.

A continuación pasamos a la meditación en postura sedante, pero ampliando el foco de atención desde la respiración y las sensaciones corporales a los sonidos en primer lugar y a los pensamientos después, la duración de esta nueva meditación puede durar hasta 40 minutos.

Al final de la meditación leemos el poema “Los gansos salvajes” de Mary Oliver que ejemplifica estar presente aceptando las experiencias tal y como son.

Los gansos salvajes

No tienes que ser bueno.
No tienes que caminar sobre tus rodillas, arrepintiéndote,
durante cien millas a través del desierto.
Sólo tienes que permitir que el suave animal de tu cuerpo
ame aquello que ama.

Cuéntame acerca de la desesperación, la tuya, y yo te contaré la mía.
Mientras tanto el mundo sigue girando.
Mientras tanto el sol y las transparentes esquirlas de lluvia
están moviéndose a través de los paisajes,
sobre las llanuras y los profundos bosques,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto los gansos salvajes, altos en el limpio aire azul,
están volviendo a casa otra vez.

Quienquiera que seas, no importa cuan solo estés,
el mundo se ofrece a tu imaginación,
te llama como los gansos salvajes, chillones y emocionados,
una y otra vez anunciando tu lugar
en la familia de las cosas.

Si quieres aprender a estar presente,  nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo afrontamos los conflictos

Cómo afrontamos los conflictos

En otra entrada estuvimos viendo cómo podemos solucionar un conflicto o una negociación de manera que ganemos todos (Ver: Para ganar siempre).

Hoy vamos a ver qué diferencias puede haber entre las personas a la hora de enfrentarse a una negociación o a un conflicto de cualquier tipo según nos dicen Thomas y Kilman.

Las diferencias se basan en la importancia que demos al resultado del conflicto y por otro lado, está la importancia que damos a la relación con los otros. Según esto podemos establecer distintas maneras de afrontarlo:

1 Acomodación

Si la mayor importancia se la damos a la relación tendríamos un estilo de acomodación. En este caso da igual el resultado de la negociación o discusión, solo nos importa que la relación no se estropee. Un ejemplo sería cuando pretendemos enamorar a otra persona. No discutimos con ella. Todo nos parece fenomenal porque nuestro interés está centrado en la relación. Nos da igual el resultado de la discusión o de la negociación.

2 Competición

Si por el contrario nuestro máximo interés es conseguir unos resultados sin importarnos la relación, nuestro estilo de afrontamiento es de competición o confrontación. Sería el caso contrario al anterior. Cuando se produce una separación de una pareja, ha dejado de importar la relación, ahora solo importan los resultados que se puedan obtener.

3 Evitativo

Puede que no importe ni la relación ni los resultados. En este caso optamos por un estilo evitativo. Puede que sea porque consideramos demasiado alto el coste de entrar en conflicto y se prefiere evitarlo. Esto no quiere decir que el conflicto no exista o que desaparezca. Sería el tipo de actuación de alguien que niega que haya conflicto.

4 Estilo de colaboración

Por otro lado puede ocurrir que para la persona sea muy importante tanto la relación como los resultados que se obtengan. Se intenta conseguir el mejor resultado posible manteniendo o incluso fortaleciendo la relación. Se ve el conflicto como algo natural en las relaciones, no como algo malo. La preocupación es encontrar una solución satisfactoria para ambas partes. Este tipo de afrontamiento se relaciona con la idea de ganar-ganar que hablábamos en la anterior entrada. Sería el tipo de colaboración.

5 Compromiso

Por último, tenemos la opción del compromiso. En ella lo que se pretende es ceder un poco pero que la otra parte también ceda algo. Se tienen en cuenta los resultados y la relación pero no tanto como en la colaboración.

Estas diferencias lo único que nos indican es un estilo predominante de actuación ya que variará dependiendo de la situación y de la persona con la que negociemos o entremos en conflicto.

¿Para qué puede ser útil esta información? Desde mi punto de vista, si vemos como se enfrenta cada persona a los conflictos podemos ser conscientes de cuánto le importa tanto la relación como los resultados que obtenga.

Néstor Villa