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Cómo conseguir hábitos saludables

Cómo conseguir hábitos saludables

En este post hablaremos del proceso de cambio de hábitos perjudiciales por rutinas más saludables. ¿Quiéres tener una vida más sana?

¿Qué son los hábitos?

Un hábito es el resultado de una acción que se repite frecuentemente (una rutina) de forma inconsciente. Es inconsciente porque el cerebro automatiza determinadas acciones para ahorrar energía y poder realizar otras actividades que requieren más esfuerzo.

Para poder cambiar un hábito necesitamos conocer cómo se ha formado y crear un hábito nuevo fuerte que vaya sustituyendo al hábito negativo.

Los hábitos se forman para cubrir una necesidad, pero cuando esa rutina no cumple esa función se transforma en un hábito no sano. En este punto te invito a que reflexiones sobre uno de tus hábitos negativos: ¿cómo surgió?, ¿qué necesidad inicial satisfizo?, ¿sigue dando respuesta a esa necesidad?, ¿cómo te hace sentir en la actualidad?, ¿quieres cambiarlo?

Pasos para cambiar de hábitos

Para poder cambiar hábitos poco saludables por otros más sanos tenemos que seguir los siguientes pasos:

  1. Identificar el hábito poco saludable (sobrepeso, adicciones, ansiedad…). ¿Qué acciones realizo que son tóxicas?, ¿qué acciones me perjudican física o mentalmente? Por ejemplo, nos puede perjudicar a la salud tener sobrepeso. En este momento tenemos que asumir la responsabilidad de querer hacer un cambio en nuestra vida.
  2. Reflexionar sobre cuál será la nueva conducta que sustituya a la negativa. Esta nueva conducta ha de formarse de acciones que realmente queramos poner en práctica y no vivirla como una obligación “tengo que comer menos” o “tengo que adelgazar”. Nos podemos hacer la pregunta ¿para qué quiero el nuevo hábito? Aquí nos marcaremos nuestro objetivo. (Ver: 5 tips para conseguir tus objetivos)
  3. Superar la resistencia al cambio. (Ver: ¿Por qué nos resistimos al cambio?)
  4. Fortalecer el nuevo hábito.

Cómo fortalecer el nuevo hábito

Como hemos visto hasta ahora, es fundamental que sintamos que realmente queremos cambiar. Por este motivo es importante que iniciemos el cambio desde nuestra parte emocional, que realmente sintamos que “queremos hacer el cambio” y desde ahí pensar racionalmente las ventajas que vamos a obtener con el cambio, para así poder gestionarlo y saber lo que “tenemos que hacer”.

Para este paso podemos trabajar el esquema de “Tengo que-quiero”:

Tengo que A,

si yo no A…. tendré consecuencias B

y si B, ……. tendré consecuencias C,

y así sucesivamente hasta que lleguemos al punto “Si Y,…. tendré consecuencias Z

y cómo prefiero A que tener consecuencias Z, “quiero” hacer A

No necesariamente tenemos que plantearnos todo el abecedario, pero sí llegar a un punto en el que sintamos que las consecuencias de no hacer A, sean realmente negativas, para darnos cuenta que A es la mejor opción.

A continuación ponemos un ejemplo de este esquema. “Tengo que dejar de comer bollería industrial, si yo no dejo de comer bollos tendré alto el colesterol, si tengo alto el colesterol se me pueden obstruir las arterias, si se me obstruyen las arterias me puede dar un infarto. Y como prefiero dejar de comer bollos a que me dé un infarto, elijo y quiero dejar de tomar bollos. O mejor aún, quiero comer frutas o verduras que sustituyan a la bollería.

Una vez que tenemos claro el nuevo hábito, tenemos que fortalecerlo. Para fortalecer las nuevas acciones tenemos que ser conscientes de qué creencias limitantes nos influyen en la resistencia al cambio. (Ver: Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo) y buscar creencias potenciadoras.

Un ejercicio que nos puede ayudar a potenciar el nuevo hábito, es visualizarnos con él en nuestras vidas. (Ver: Visualización para la búsqueda de empleo)

Además tenemos que reflexionar sobre si nuestro nuevo hábito satisface la necesidad que dio lugar al hábito perjudicial.

Por supuesto, ¡tenemos que recompensarnos! Tenemos que pensar qué premio vamos a regalarnos cada vez que realicemos un paso que nos aproxime al nuevo hábito.

Tenemos que realizar el nuevo hábito mínimo 21 días para adquirirlo y de 33 a 66 días para que esté totalmente integrado en nuestra vida.

Si quieres, EnPositivo te ayuda a conseguir hábitos más saludables.

Sonia Treviño

No caer en la tentación

No caer en la tentación

En esta entrada vamos a dar pautas para no caer en la tentación y conseguir mantenernos en nuestros buenos propósitos.

¡Lo hemos conseguido!

Por fin hemos alcanzado nuestra meta, hemos conseguido el peso deseado, hemos dejado de fumar, nos hemos apuntado al gimnasio, hemos comprado los apuntes de la oposición y todo parece que va viento en popa… pero ¿todo es tan sencillo?, a veces tenemos grandes tentaciones y es difícil contenernos.

Ya hemos visto en entradas anteriores cómo gestionar los cambios y alcanzar nuestras metas ver: 8 tips para cambiar .

A menudo lo más complicado es conseguir tener una rutina que nos ayude a mantener el cambio.

Estadios de cambio de Prochaska y DiClemente

En este momento nos encontramos en el estadio “Mantenimiento del cambio”, antes hemos pasado por otros estadios importantes:

Precontemplación

En esta etapa no tenemos intención de cambiar, es frecuente que no tengamos conciencia del problema  o que no conozcamos las consecuencias a corto, medio o largo plazo de nuestra mala conducta (comer dulces, fumar, beber en exceso, etc). Los pros de consumir, por ejemplo, superan los contras.

Contemplación

En esta fase somos conscientes de que existe un problema y se considera abandonar la conducta nociva para nuestra salud en los próximos meses, pero todavía no hemos desarrollado un compromiso firme de cambio.

Preparación o determinación

En este estadio llevamos a cabo pequeños cambios. Además, nos comprometemos a realizar un esfuerzo mayor en un futuro próximo. Los pros de dejar el consumo de dulces, por ejemplo, superan a los contras.

Actuación o acción

Realizamos cambios notorios, fácilmente observables. Es una etapa inestable por el riesgo de recaída o la rápida progresión a la fase de mantenimiento.

Mantenimiento del cambio

En esta fase tenemos que trabajar para consolidar los cambios realizados durante la etapa anterior. En este estadio (tras 6 meses de cambio efectivo) se manejan estrategias para prevenir las recaídas.

Cómo no caer en la tentación 

Las causas principales de la recaída son los estados emocionales negativos, los conflictos interpersonales y la presión social.

Estados emocionales negativos: Son situaciones en las que experimentamos un estado de ánimo o sentimientos negativos como frustración, ira, ansiedad, depresión o aburrimiento.

Conflictos interpersonales: Son situaciones que incluyen un conflicto actual  o reciente asociado con cualquier relación interpersonal, como la pareja, los miembros de la familia , el trabajo, etc.

Presión social: Situaciones en las que distintas personas nos presionan para que volvamos a las conductas anteriores.

Hay tres estrategias que podemos utilizar para evitar la recaída:

  1. Buscar apoyo emocional de nuestros amigos y familia, evitando el conflicto y el estrés.
  2. La aproximación de cambio de estilo de vida, buscaremos desarrollar nuestros nuevos intereses y contactos sociales relacionados con los buenos hábitos que queremos mantener.
  3. Identificar las tentaciones internas y externas y aprender cómo evitarlas o si ocurren que no sea una gran recaída.

Para evitar situaciones de riesgo y mantener nuestra nueva conducta podemos:

  • Abandonar la situación de riesgo. Si no veo la tarta, no me la como.
  • Autoinstrucciones, darnos instrucciones para mantenernos firmes en nuestro propósito.
  • Practicar la relajación, ver: Cómo conseguir una relajación profunda
  • Realizar actividad física o conductas alternativas.
  • Ser asertivo ante la presión social. Ver: Cómo ser más feliz: asertividad
  • Ser benévolo/a con nosotros/as mismos/as. No machacarnos una y otra vez porque hemos caído en la tentación. Caer una vez no significa que hayamos fracasado.

Si quieres mantener tu cambio y no caer en la tentación EnPositivo podemos ayudarte.

Sonia Treviño

 

 

 

8 tips para cambiar

8 tips para cambiar

8 tips para cambiar

En este post, vamos a tratar de cómo poder hacer el cambio que deseamos en nuestras vidas. Iniciar un proceso de coaching supone aceptar el reto a cambiar y comprometerse a ello.

El miedo (ver: Que no te paralice el miedo, ¡atrévete a cambiar!) a cambiar puede venir de pensar que cuando cambiamos sabemos lo que perdemos pero no lo que ganamos. Si pensamos así nos vendrán mil frases que justifiquen el hecho de quedarnos inmóviles en nuestra zona de confort: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”

Sabemos lo que perdemos, pero no lo que ganamos

Si el cambio es impuesto, es decir, que nos ha venido dado sin elegirlo, podemos pasar por las fases de un duelo, como ya vimos en anteriores entradas. (Ver: El duelo)

Pero hoy me quiero centrar en el cambio deseado, buscado, anhelado pero no conseguido, y ¿por qué?, ¿quiero pero no puedo o puedo pero realmente no quiero?

Si pensamos que cambio significa aprender, seguramente tendremos un enfoque más proactivo, aunque aprender supone un esfuerzo (nadie dijo que el cambio fuera fácil).

¿Qué podemos hacer para que el cambio sea lo más agradable y fácil posible?

  1. El cambio debe ser más atractivo que la resistencia, de forma que el esfuerzo tenga una gran recompensa. ¿Qué puedo ganar con este cambio que me propongo? (Ver: ¿Por qué nos resistimos al cambio? )
  2. Además debe de preservar la intención positiva de la conducta que queremos cambiar. Según la PNL todo comportamiento tiene una “intención positiva” un propósito; aunque el comportamiento sea algo negativo, se mantiene por algún motivo, por ejemplo, todos sabemos que fumar es malo, incluso los fumadores, ¿Cuál es la intención positiva de este acto?, para cada persona será diferente: para algunos/as será útil para acercarse a otras personas y conversar, para otros/as puede ser que se sienten que les relaja…etc.
  3. Debemos creer que podemos hacer ese cambio. Ya vimos la importancia de nuestras creencias tanto limitadoras como potenciadoras. (Ver: Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo)
  4. Será importante asumir que podemos cometer errores,  ¿cuántas veces te caíste cuando aprendiste a montar en bicicleta? No hay fracaso, solo retroalimentación
  5. También es importante saber que cuando cambiamos algún hábito, comportamiento, pensamiento, sentimiento o conducta,  no estamos cambiando nuestro ser, nuestra esencia: “Yo soy yo, independientemente de lo que haga o me toque vivir”. No tenemos que tener miedo a perder nuestra identidad porque hagamos cambios en nuestra vida.
  6. Como decía el cambio no es fácil, por lo tanto démonos una tregua, en vez de luchar con nuestro “lado oscuro” que nos atrapa en la zona de confort, escuchémosle y lleguemos a un acuerdo. Mi profesor de mindfulness Rafael G de Silva dice que “bailemos” con la fuerza que nos impulsa a hacer lo de siempre, por ejemplo si un día no me encuentro con fuerza de meditar 20 minutos, negocio mi buena intención de hacerlo con el hábito (llevo toda mi vida sin meditar) de no hacerlo, y llego al punto medio de meditar durante 10 minutos.
  7. Además pensemos que cambiar supone ser responsable de lo que hacemos, dejando de ser víctimas de las circunstancias. (Ver: Independencia personal, sana autoestima)
  8. Pensemos también que si alguien ha conseguido hacer eso que deseamos cambiar, nosotros/as también podemos conseguirlo.

¿Merece la pena? Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo cambiar: desarrollo personal

Cómo cambiar: desarrollo personal

Cómo cambiar: desarrollo personal

En este post, quiero compartir un cuento que en mi opinión refleja muy bien cual es la filosofía de un proceso de coaching para cambiar y desarrollarnos personalmente de manera eficaz:

Un hombre encontró el capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder verla cuando saliera de él. Un día, vio que había un pequeño orificio, y entonces se sentó a observar durante varias horas cómo la mariposa luchaba por poder salir de capullo.
El hombre observó que forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño orificio en el capullo, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado la lucha, pues aparentemente no progresaba en su intento. Parecía que se había atascado. Entonces el hombre, en un acto de bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del orificio del capullo para hacerlo más grande y de esta manera por fin la mariposa pudo salir.
Sin embargo, al salir, tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.
El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba. Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas… Nunca pudo llegar a volar.
Lo que el hombre, en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo, y la lucha requerida por la mariposa para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

En un proceso de coaching sucede lo mismo, si damos las soluciones a nuestros/as clientes o en el caso de coaching educativo, a los alumnos, no podrán volar tan alto como si sus éxitos son fruto de su esfuerzo, de su forma de hacer las cosas.

Cuando mis alumnos/as, a través de mis preguntas, llegan a sus propias conclusiones, su aprendizaje es mucho más significativo.

Los coachs servimos de apoyo, de andamios, de guías, a través de múltiples preguntas ayudamos a nuestros/as clientes a dar con sus propias respuestas, que son las más valiosas.

Como sabemos que el cambio es difícil, alentamos a nuestros/as coachees a seguir en la lucha por sus desafíos, a que amplíen su zona de confort abriendo nuevas opciones que quizás antes, jamás se habían planteado.

Si quieres vivir tu propia metamorfosis  nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Seis maneras de aumentar la autoestima

Seis maneras de aumentar la autoestima II

Seis maneras de aumentar la autoestima II

En este artículo voy a decirte seis maneras de aumentar la autoestima.

En la entrada anterior, hablábamos de cómo aumentar la autoestima y facilitamos estrategias para aumentar la autoestima, ser feliz con uno/a mismo/a y ganar confianza en aquello que emprendemos.

Continuando con la anterior entrada al blog (Seis maneras de aumentar la autoestima), vamos a ver las cuatro estrategias restantes para aumentar la autoestima. Habíamos hablado de que debemos cuidar nuestro diálogo interno y que debemos valorarnos.

Pues bien, la siguiente manera para mejorar nuestra autoestima que os propongo es:

3.- Presta atención a tus éxitos.

Una situación concreta puede tener muchas interpretaciones. Puedo terminar un maratón y sentirme orgulloso por haber acabado. Puedo estar alegre porque contemplo mi progresión desde que empecé a correr y valoro mi esfuerzo hasta haber llegado a este momento. Todos estos pensamientos me harán sentir bien y contribuirán a mejorar la autoestima.

La misma situación puede tener otra interpretación totalmente distinta: “Acabé el maratón pero no quedé entre los quince primeros”. “Total, un maratón lo termina cualquiera, otra cosa son las carreras de cien kilómetros”. Este tipo de pensamientos no ayudarán a mejorar nuestra autoestima. Es más, es posible que incluso la empeoren.

Lo que pretendo decir es que una misma situación puede entenderse de muy distintas maneras. Para mejorar la autoestima debemos reconocer nuestros éxitos, nuestro esfuerzo y valorarlo en su justa medida.

4.- Rodéate de personas positivas.

Hay personas que nos quieren y nos valoran. Tienden a ayudarnos y a reforzar nuestros logros, nuestras fortalezas y nos valoran positivamente. Normalmente son personas que también se quieren y se valoran a sí mismas. Esto no quiere decir que no nos hagan una crítica o nos digan en que aspectos podemos mejorar pero siempre con la idea de ayudarnos a crecer y a hacer mejor las cosas.

Este tipo de personas son las que nos ayudan a valorarnos y a tener una autoestima positiva. Son las personas positivas. Lo ideal es identificar a esas personas y tenerlas cerca.

Recuerda que tendemos a imitar a los que nos rodean. Si las personas que nos rodean tienen una autoestima negativa, se critican de manera destructiva y mantienen un autodiálogo rigorista, podemos “contagiarnos” y terminar comportándonos como ellos.

Si, por el contrario, nos juntamos con personas que se quieren, se valoran, se exigen pero también son conscientes de sus logros y de su valía, nos contagiaremos de esa forma de tratarnos a nosotros mismos y el resultado será que nuestra autoestima aumentará.

5.- Toma tus propias decisiones.

Tomar nuestras propias decisiones es arriesgado ya podemos equivocarnos. Pero también podemos acertar.

En caso de que tomemos la decisión que nos ayude a conseguir aquello que queremos, nuestra autoestima se verá reforzada. Nos sentiremos orgullosos de haber conseguido nuestro objetivo y eso nos ayudará para tomar nuevas decisiones.

Si la decisión que hemos tomado no es la más adecuada siempre podremos hacer dos cosas. En primer lugar, podemos rectificar. Muchas de las decisiones que tomamos no son irreversibles y podemos rectificar. En segundo lugar, en caso de que no podamos rectificar, podemos analizar cómo hemos decidido y aprender del error. Algo hemos aprendido: “como no se hace lo que hemos hecho”.

Si no tomamos decisiones, dejaremos pasar oportunidades y de eso poco podemos aprender. Si no tomamos decisiones, otros las tomarán por nosotros y también pueden equivocarse y, de nuevo, no habremos aprendido. O todo dependerá del azar, de la suerte. ¿Cómo puede ayudarnos esto a aumentar nuestra autoestima?

Si tomamos nuestras decisiones, lo que nos pase será lo que hayamos decidido y siempre podremos tomar otro camino. Tomaremos el control de nuestra vida. ¿Qué hay mejor para la autoestima que esto?

Si quieres, puedes mirar esta entrada sobre toma de decisiones: Cómo tomar buenas decisiones.

6.- Potencia tus características.

Por un sano afán de superarnos hay veces en las que nos centramos en aquello que nos cuesta más trabajo o nos resulta más difícil. Es una manera de mejorar y de superarnos pero, si puedes, trabaja desde tus fortalezas, usa aquello que se te da bien para superarte. Y, sobre todo, no olvides que hay actividades en las que brillas, que se te dan muy bien y de las que te sientes orgulloso.

Potencia tus puntos fuertes, lo que se te da bien, lo que te gusta hacer, tu talento. Practícalo y disfrútalo.

Puedes dar un vistazo a este artículo si quieres saber más sobre talento: 9 tips para desarrollar tu talento.

Y si quieres saber más sobre autoestima o necesitas más ayuda, dirígete a EnPositivo. Estaremos encantados de ayudarte.

Néstor Villa

Masterclass: Técnicas para combatir el estrés laboral

El próximo lunes 18 de enero emitiremos una Masterclass en directo a través de la plataforma de la UNIR (Universidad Internacional de la Rioja).

  • Si te sientes amenazad@ o en peligro.
  • Si no ves salida a tus problemas.
  • Si tienes sensación de nudo en el estómago.
  • Si notas que tu cuerpo no funciona como debería.
  • Si la vida pasa ante ti sin que puedas disfrutarla.

Entonces, esta conferencia te puede ayudar.

Te puedes apuntar aquí

 

Desarrolla autocompasión y renuncia al perfeccionismo

6 tips para recuperar la ilusión

6 tips para recuperar la ilusión

¿Has perdido la ilusión? ¿Sabes cómo recuperarla? En el post de hoy me gustaría hablar de la “ilusión”. Considero que esta emoción es uno de los ingredientes principales para conseguir cualquier cambio positivo en un proceso de coaching (3 aspectos en los que Enpositivo Coaching puede ayudarte)

Hay varias definiciones de la palabra ilusión, nos quedaremos con la siguiente explicación del término para saber de qué estamos hablando:

Sentimiento de alegría y satisfacción que produce la realización o la esperanza de conseguir algo que se desea intensamente.

En un proceso de coaching, una vez que hemos definido nuestro objetivo, el segundo paso sería pensar distintas alternativas, trazar nuestro plan de acción (Consigue lo que te propongas: plan de acción) y escribirlo, ya sabéis que el papel todo lo soporta, lo difícil es llevar a cabo todos nuestros propósitos y no desinflarnos por el camino. Si sentimos ilusión por la meta que nos hemos marcado, este sentimiento será nuestra energía para avanzar por el camino.

Para mí, la motivación sería el motor del cambio y la ilusión sería la gasolina.

Para que haya motivación es necesario que sintamos cierta inquietud que nos mueva a querer cambiar, bien para aproximarnos a una meta o bien para salir de una situación que no nos satisface, en cualquier caso dicha inquietud dará lugar a un comportamiento orientado a reducir esa tensión.

La ilusión nos da la alegría y la esperanza de seguir luchando por aquello que nos hemos propuesto. Pero si perdemos dicha alegría, nos quedamos sin el combustible necesario para que el cambio sea eficaz.

¿Cómo podemos recuperar la ilusión?

  1. Revisando que nuestro objetivo sea realista, motivador y retador. 5 tips para conseguir tus objetivos
  2. Recordando nuestros logros obtenidos hasta el momento. Cómo hacer una buena entrevista. Reconoce tus logros
  3. Siendo realistas en nuestras expectativas y renunciando al perfeccionismo.

    Desarrolla autocompasión y renuncia al perfeccionismo

  4. Visualizandonos alcanzando nuestra meta.
  5. Canalizando el miedo que nos produce salir de nuestra zona de confort. Tips para salir de tu zona de confort. Consigue tus sueños
  6. Actuando, sin pensar tanto y sin esperar el momento adecuado.

Si quieres recuperar tu ilusión y conseguir tus metas, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño