Archivo de la etiqueta: autoempleo

¿Emprender? ¿Por qué no?

Pese a que las cifras macroeconómicas digan que estamos saliendo de la crisis, cada día en la calle se ve que el paro sigue afectando severamente a una parte muy importante de la población.

Muchas de las personas que están buscando trabajo poco a poco van perdiendo la motivación y la esperanza. De nuevo cuando estás en la calle y hablas con las personas te das cuenta que muchos se estrellan una y otra vez contra el muro de la edad, la inexperiencia, los sueldos insuficientes, los contratos temporales e infinidad de situaciones más.

Nuestra labor como coaches y orientadores laborales es apoyarles, motivarles y conseguir que saquen lo mejor de ellos mismos para superar este cúmulo de situaciones. En no pocas ocasiones terminamos llegando a la misma conclusión: “¿y si me monto algo por mi cuenta?”.

Somos muchos los que tenemos la ilusión de trabajar en lo que nos entusiasma, en ponernos nuestros propios horarios y en depender de nuestras propias posibilidades. Y por qué no, ganar un sueldo digno.

Si tienes algo que ofrecer, descubres una necesidad que satisfacer o eres capaz de crearla. Si sabes lo que te va a diferenciar de los demás y eres capaz de imaginar otra forma de hacer las cosas. Si tienes una pasión y quieres vivir de ella, adelante, ve a por ello.

¿Y ya está? ¿Así de fácil?

Sí. Así de fácil.

Pero antes haz un plan de empresa. No saltes al vacío. Estudia la viabilidad económica de tu proyecto, investiga a la competencia, diseña un plan de marketing. Proveete de recursos. Ten en cuenta que tardarás un año en poner en funcionamiento tu idea.

Cuando tengas todos los datos, llegará el momento de tomar la decisión y dar el salto. O de echarse atrás. Pero si finalmente saltas, llevarás un paracaídas.

Puedes encontrar ayuda para realizar tu plan de empresa en multitud de instituciones y centros de formación. Aprovecha la ayuda.

¿Emprender? ¿Por qué no?

Néstor Villa

Anuncios

¿Hay vida laboral más allá de los 45 años?

Ante el panorama desolador en materia de empleo al que nos enfrentamos diariamente, con unas tasas de desempleo que alcanzan índices históricos y que según las previsiones de los principales analistas para el año que viene, lejos de mejorar incluso van a empeorar, me gustaría abordar un tema como es el desempleo en personas mayores de 45 años.

Parece un tanto paradójico, que en una sociedad en la que nos exigen que cada vez nos jubilemos a una edad más avanzada para poder mantener nuestro actual sistema de pensiones, en la que los jóvenes tienen serias dificultades para acceder al mercado de trabajo, y en consecuencia, su incorporación al mismo cada vez se hace más tarde y la mayoría de ofertas que existen en la actualidad llevan aparejados contratos de trabajo temporales que impiden las estabilidad de las personas y su desarrollo profesional, sin embargo exista un “techo” de empleabilidad al llegar a los 45 años.

¿Hay vida laboral más allá de esta edad?

Desde mi experiencia como orientadora laboral he podido trabajar con este colectivo en diferentes ocasiones y en la mayoría de los casos, estas personas, que cuentan con un enorme bagaje profesional a su espalda entienden, que a la ya dura y a veces desalentadora búsqueda de un nuevo proyecto profesional, se une el hándicap de la edad. Y aunque no podamos negar que algunas empresas posen una creencia errónea en relación a la valía de las persona con cierta edad, por suerte contamos con nuestra capacidad de hacer cambiar esta opinión con argumentos, y esta puede ser nuestra mejor arma de seducción.

¿Qué puede aportar un profesional en esta situación a una empresa? Sin lugar a duda mucho y por este motivo tenemos que convencer argumentando en nuestra candidatura las razones que nos avalan para convertirnos en el candidato idóneo. Entre todas me ellas me gustaría destacar algunas como:

–       Pueden ofrecer una estabilidad y madurez emocional mucho mayor que los trabajadores más jóvenes.

–       Poner toda su  dilatada experiencia y la capacidad de proyección en el trabajo al servicio de la empresa.

–       Mayor fidelización con respecto a la empresa que les contrata lo que se traduce en una mayor calidad del servicio prestado y desarrollo de un sentido de pertenencia a la misma.

–       Incremento de su responsabilidad laboral acrecentada por su situación y la crisis. Mayor valoración de su puesto de trabajo cuidando especialmente el absentismo laboral.

–       Pueden convertirse en un incentivo y ejemplo para los trabajadores más jóvenes.

Por último, no debemos olvidar que siempre existe una alternativa y es crear nuestra propia empresa, nuestro propio trabajo, ya que contamos con una serie de valores importantes para ser un buen emprendedor como experiencia, madurez, capacidad de asumir responsabilidades y por encima de todo ello algo que nunca debemos perder de vista: nuestra confianza en nosotros mismos.

Ana Alonso.