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Cómo mantener tu meta

Cómo mantener tu meta

Cómo mantener tu meta

¿Has conseguido una meta y a los pocos días la has perdido?, en este post, vamos a dar unos consejos para mantener tu meta.

“Fueron felices y comieron perdices”, “eureka”, “lo conseguí”…. Todas estas expresiones son la celebración de haber conseguido una meta, pero ¿qué sucede después?, ¿cómo mantenemos lo conseguido?, ¿es fácil?….

Muchas de las entradas que hemos realizado en el blog están dedicadas a definir objetivos, analizar la realidad, generar alternativas y llevar a cabo un plan de acción que nos aproxime a la meta, pero también es importante saber qué responsabilidad adquirida supone alcanzar dicha meta y reflexionar sobre cómo vamos a conservar nuestro éxito.

Por ejemplo, un objetivo puede ser: “llegar a pesar 70 kilos dentro de dos meses”, pasan esos meses y conseguimos llegar a dicho peso, pero no nos podemos descuidar, tenemos que desarrollar hábitos y un estilo de vida que nos permita seguir pensando 70 kilos. En el momento en el que nos subimos a la báscula y vemos que hemos recuperado 3 kilos, no nos podemos dejar llevar por el distrés (ver: cómo aumentar nuestra felicidad. Eustrés la cara buena del estrés) y tirar la toalla.

Algunas actitudes que nos ayudan a disminuir el estrés y recuperar el control de la situación.

Reduce el estrés y hazte con el control:

  1. Ilusión. 6 tips para recuperar la ilusión
  2. Aceptación. No te preocupes: ocúpate o acéptalo
  3. Compromiso. Cómo aumentar tu compromiso para alcanzar tus metas
  4. Ver la oportunidad en vez de la amenaza. Cómo conseguir un cambio a positivo
  5. Cuidado de la salud y de las relaciones afectivas. Cómo mejorar las relaciones

Reflexiones para cambiar nuestro estilo de vida

  1. ¿Qué pequeñas acciones te ayudan a establecer la rutina que deseas? Haz un listado y elije por cuál vas a empezar, una vez que la realices de forma automática, puedes seguir con tu listado y trabajar la siguiente acción. Por ejemplo para mantenerme en mi peso me gustaría seguir las siguientes acciones: hacer una dieta equilibrada, salir a correr por las mañanas 20 minutos tres días en semana, ir dos días al gimnasio,….
  2. ¿Con qué rutinas tienes que romper para alcanzar la nueva? Haz consciente el comportamiento que quieres cambiar, utiliza recordatorios dónde y cuándo lo necesites para realizar la nueva acción. Si quiero hacer una dieta equilibrada, tengo que deshacerme de todas las comidas hipercalóricas y el recordatorio puede consistir en colgar en la nevera los alimentos que puedo tomar en el desayuno, hacer la lista de la compra ciñéndome a ellos, no comprar si tengo hambre… Los expertos dicen que el tiempo recomendable para consolidar un hábito son 21- 28 días.
  3. ¿Cómo te tratas cuando no consigues lo que quieres? Es importante que cuando fallamos no nos machaquemos y seamos benévolos/as con nosotros/as mismas, aprender del error y buscar una solución es lo más inteligente. Si un día caigo en la tentación de comer un trozo de chocolate, no debo fustigarme, puedo hacer consciente el por qué he tomado ese chocolate y preparar alternativas por si me vuelve a suceder, no caer de nuevo.

Siguiendo estas recomendaciones, puedes ir avanzando en tu listado de acciones positivas para tu bienestar.

¿Ya sabes cómo mantener tu objetivo?

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Sonia Treviño

No te preocupes: ocúpate o acéptalo.

No te preocupes: ocúpate o acéptalo

No te preocupes: ocúpate o acéptalo

En este post, vamos a dar pautas para vivir relajados y dejar de preocuparnos tanto, puesto que preocuparse no quita los problemas de mañana, lo que quita es la paz del aquí y el ahora.

Qué sucede cuando estamos preocupados

¿Cuántas noches de insomnio le has dedicado a un problema sin llegar a ninguna solución?, ¿cuánta energía has derrochado?, ¿qué sensaciones tenía tu cuerpo?, ¿y tu mente?

Me encanta el proverbio oriental: “Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? Si no lo tiene ¿por qué te quejas?” Si nuestro mal tiene remedio, pasemos a la acción y si no lo tiene, aceptemos la situación lo antes posible.

Coaching y mindfulness para dejar de preocuparnos

En el post de hoy vamos a ver cómo a través del coaching (movilizarnos a la acción) y de mindfulness (aceptar aquello que nos rodea) podemos dejar de “sufrir” y de “preocuparnos” desarrollando la capacidad de resiliencia. Ver: 9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia

Coaching

Veíamos en entradas anteriores que las personas proactivas (ver: Claves para tomar la iniciativa y ser resolutivo: Proactividad) analizan sus preocupaciones distinguiendo aquellos aspectos sobre los que tenían control  de aquellos en los que no podían hacer nada, una vez que sabían dónde podían influir, trazaban su plan de acción para tomar las riendas. Según Covey, las personas proactivas tienen las siguientes características:

  • visión (tienen el objetivo claro)
  • ilusión (aprovechan la fuerza de la emoción)
  • disciplina
  • conciencia

Hacer un proceso de coaching sirve para generar estrategias y planes de acción centradas en la tarea que origina nuestra preocupación y alcanzar el objetivo que nos marquemos.  Siguiendo el modelo que hemos visto en otro post: GROW y haciéndonos responsables de nuestras decisiones.

Mindfulness

Por otro lado, ante aquellas circunstancias que nos perjudican, pero  que no podemos modificar, lo único que nos queda es aceptarlas y tener la mejor actitud posible:

“Lo que resistes persiste y lo que aceptas se transforma”

A través de Mindfulness cultivamos la “Aceptación” que según Jon Kabat-Zinn consiste en tomar cada momento como nos llega y estar de lleno con él como es. Intentar no imponer nuestras ideas sobre lo que “deberíamos” sentir, pensar o ver en nuestra experiencia, sino solo acordarnos de mostrarnos receptivos y abiertos a lo que sintamos, pensemos o veamos y de aceptarlo porque está aquí y ahora, sin juzgarlo.

4 actitudes para aceptar lo que nos toca vivir:
  1. Entender que no podemos cambiar a los demás y que sólo podemos cambiar nosotros/as mismos/as y “aceptar” a quién nos produce la “preocupación”.
  2. Comprometernos con aquello que realmente nos llena, que esté alineado con nuestros valores personales.
  3. Tener una actitud positiva ante la crisis que podamos vivir, tomarnos los obstáculos como retos y oportunidades de mejora.
  4. Aceptándonos con Autocompasión, renunciando al perfeccionismo.

Si quieres ocuparte, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Desde la aceptación, la transformación

¿Desde la aceptación, la transformación

¿Aceptar lo que nos sucede es lo mismo que resignarnos?

Es frecuente que se confundan ambos términos, pero la diferencia es muy significativa, puesto que la aceptación tiene un enfoque proactivo y quién está resignado tiende más a la reacción, pensando que no puede hacer nada para un mayor bienestar.

Por lo tanto la resignación supone vernos indefensos frente a lo que nos ocurre, sin confiar en nuestra valía y con pensamientos negativos recurrentes del tipo: “haga lo que haga no voy a conseguir nada”. Esta actitud nos invita a “tirar la toalla”

En cambio, la aceptación supone reconocer que algo no nos gusta, para empezar a jugar con las cartas que nos han tocado en esa partida.

Hay una idea oriental que dice “aceptar lo que nos sucede sin cuestionarlo”, esta afirmación se refiere a no cuestionar lo que nos sucede, asumiendo que eso es así, sin negarlo o evitarlo.

La aceptación es el punto de partida para realizar una transformación

“Aunque nada cambie, si yo cambio….¡Todo Cambia!” Aldous Huxley

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

¿Te quieres? ¡Quiérete!

¿Recuerdas cuando eras muy pequeño/a?, seguramente eras intrépido/a, te atrevías a dibujar sin ser Picaso, a bailar sin ser Pávlova, a cantar sin ser Madona o Pavarotti, lo mismo sucedía con patinar, actuar, etc.

Te invito a ver el siguiente vídeo: “Si pudieras cambiar una parte de tu cuerpo ¿Qué cambiarías?”

¿Reconoces la autenticidad, la ilusión, la forma que tienen de vivir el momento y la seguridad con que lo hacen la mayoría de los niños y de las niñas?

ilusión

Ya le hemos dedicado muchas entradas a la importancia que tiene que nos aceptemos para atrevernos a ser nuestro mejor “Yo” y estar bien con nosotr@s mism@s.

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Coaching y mindfulness

¿Alguna vez has visto una película de terror en la que sólo con escuchar la música se te erizaba el pelo y te recorría un escalofrío por la espalda? Seguramente en esas escenas de miedo, incluso los amantes de este género notan cómo se acelera el ritmo cardiaco… ¿has probado a ver esa misma escena sin la música? Seguro que la reacción fisiológica es totalmente distinta.

En la primera situación estamos totalmente identificados con la película y aunque sea ficción la sentimos como real, ¿cuántas veces te ha sucedido lo mismo con un recuerdo, pensamiento o emoción? ¿qué sucede cuando son pensamientos, sentimientos y emociones negativas? Muchas veces nos sentimos arrastrados por una gran corriente de la que no podemos salir y nos identificamos con esa experiencia negativa, pero nosotros/as somos más de lo que hacemos, sentimos y pensamos.

perspectivaVamos a hacer un ejercicio. Por un momento, imagínate que eres un tablero de ajedrez en el que hay fichas blancas y negras jugando una partida. Podemos representar los pensamientos “positivos” que tienes con las fichas blancas y los pensamientos y las emociones negativas con las fichas negras, contra las que en muchas ocasiones has luchado. Ahora te pregunto en esa situación hipotética ¿Quién serías?

Quizás tu respuesta es que te identificas con las fichas blancas (pensamientos, sentimientos, acciones y emociones que te gustan)…, ¿qué pasaría si te digo que también eres las fichas negras?,¿o que eres el tablero?

Este ejercicio me gusta porque nos sirve para cambiar de perspectiva para pensar en que a pesar de que sintamos unas veces tristeza (fichas negras) y otras alegría (fichas blancas), unas veces decepción (fichas negras) y otras ilusión (fichas blancas), de que en ocasiones las cosas nos salgan bien y en otros momentos mal; siempre hemos seguido “siendo nosotros/as”, algo siempre permanece constante en cualquier experiencia que podamos tener. Además es importante saber que lo “que resite, persiste”.

Los ejercicios de mindfulness nos ayudan a tener atención plena en el “ser” que somos (valga la redundancia), a que seamos el “observador” de todas las experiencias que son cambiantes en la vida, aceptándolas, pero sin identificarnos con ellas, como en la película de terror.

En un proceso de coaching puede suceder que el/la cliente piense: “No puedo alcanzar mi objetivo porque soy inútil, todo me sale mal y no tengo fuerzas”, quizás después de este ejercicio y hacer mindfulnes piense: “me siento bloqueado y estoy teniendo pensamientos negativos, pero son sólo pensamientos y sentimientos en este momento, y puede que mañana sean diferentes”.

A partir de aquí podemos trazar objetivos que estén más alineados con los valores personales del coachee (cliente) y que le motiven a alcanzar lo que se propongan, viviendo en armonía, siendo responsable y coherente con los aspectos que la persona tiene como fundamentales.

Si quieres, conseguir tus objetivos alineados con tus valores, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Cómo aumentar la autoestima: Acéptate

Ya vimos en distintas entradas la importancia de la aceptación para la transformación, y como paso de superación del duelo o de un gran cambio.

Creo que la aceptación, sobre todo hacia uno/a mismo/a es un pilar fundamental para aumentar la autoestima, aceptar las circunstancias que nos tocan vivir también nos ayuda a ser más felices, esto no significa que no planifiquemos, soñemos y no nos movamos hacia algo mejor.

Según Jon Kabat-Zinn cuando no aceptamos las cosas como son “podemos estar tan ocupados/as negando, forzando y luchando que no nos queden casi energías para sanar y crecer, y que las pocas que nos queden puedan desvanecerse por nuestra falta de conciencia e intención”

El ejemplo que expone explica muy bien la de energía que derrochamos por no aceptarnos tal cual somos: “Si tenemos exceso de peso y nuestro cuerpo no nos gusta, no sirve de nada esperar hasta que tengamos el peso que creemos que deberíamos tener para empezar a que nuestro cuerpo nos agrade y nos guste a nosotros/as mismos/as. En determinado momento y si no queremos vernos empantanados en un frustrante círculo vicioso, podríamos darnos cuenta de que es perfectamente correcto gustarnos con el peso que tenemos en ese momento porque es el único tiempo con que contamos para lo que sea. Tenemos que aceptarnos como somos antes de que en realidad podamos cambiar

De forma que aceptarnos no es resignarnos a quedarnos inactivos con lo que tenemos, ni tampoco significa que nos tenga que gustar todo.

La aceptación es una actitud que nos permite ver las cosas tal y como son y al estar libres de prejuicios (Cómo realizar una buena entrevista usando los estereotipos) podremos ser más proactivos/as (Claves para tomar la iniciativa y ser resolutivo: Proactividad) y resilientes (9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia) aumentado nuestra autoestima.

Aceptarnos tal cual somos, hará que no nos auto-critiquemos constantemente por no alcanzar el estado que “creemos” que es el ideal, no nos afectarán tanto las críticas que hagan otro/as sobre nosotros/as, y nuestras expectativas sobre nosotros/as mismos/as serán más realistas, lo que supone planes de acción ajustados y una aproximación más certera hacia nuestros objetivos.

¿Merece la pena? Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

El duelo

dueloCuando a lo largo de la vida nos toca enfrentarnos a una situación difícil que no esperamos, que en muchos casos nos parece tremendamente injusta y que no alcanzamos a comprender en otros muchos como puede ser la muerte de alguien querido, una enfermedad grave, una ruptura sentimental o algo tan común a los tiempos que vivimos como la pérdida de un empleo podemos experimentar una “etapa de duelo” que es la respuesta emocional que ofrecemos ante esa situación que nos toca vivir.

La psiquiatra Elisabeth Kübler- Ross (1926-2004) en su libro “On death and dying”, en 1969 dividió en cinco etapas este proceso de duelo distinguiendo entre:

  1. Negación
  2. Ira
  3. Negociación
  4. Depresión
  5. Aceptación

Tenemos que tener en cuenta que no todo el mundo experimenta estas etapas de la misma forma al enfrentarse a una situación de este tipo, ni siquiera todo el mundo atraviesa por los mismos pasos y en el mismo orden.

Desde mi experiencia acompañando a personas  en procesos de recolocación a partir de su desvinculación de la empresa, en algunos casos además en contra de su voluntad, es muy común la manifestación de emociones de duelo por las que van atravesando estas personas. Frente al impacto inicial de la noticia y el shock que esto produce, algunas de ellas, incluso después de que haya pasado un tiempo, siguen soñando por las noches con el “ficticio”  trabajo del día siguiente o manifiestan la sensación de estar de vacaciones y que en cualquier momento tendrán que volver. Expresiones como “no me lo puedo creer”, “esto no me está pasando a mí”, “parece una pesadilla” dan muestra de la situación que viven en ese momento.

Otra reacción bastante común es la ira, el enfado, una manera de rebelarse contra la realidad que les toca vivir. Esta es una etapa complicada por un lado para la propia persona porque detrás de esas reacciones suele haber mucho sufrimiento y por otro lado para el entorno que le rodea, que se puede llegar  a convertir en blanco o “sparring” de sus ataques. Además es importante tener en cuenta que un aspecto que se puede ver afectado es la propia autoestima de esa persona cuando entran en escena el miedo, la inseguridad, el bajo concepto de uno mismo e incluso las dudas acerca de su capacidad profesional.

El aislamiento, el no querer relacionarse con otras personas,  no salir a la calle, no tener ganas de realizar ninguna actividad e incluso rasgos evidentes de pérdida de peso, incapacidad para conciliar el sueño con normalidad y la constante confluencia de pensamientos negativos, de espiral y de lamento de lo perdido conforman un estado depresivo por el que se puede llegar a pasar.

Por último, solo cuando la persona llega a aceptar su situación totalmente y  equilibra de nuevo su estado emocional, está preparada para afrontar la nueva etapa que se abre en su vida y la búsqueda de nuevas oportunidades, mirando al futuro con optimismo, con seguridad en sí misma y cerrando etapas pasadas para que no se conviertan en lastre de nuestro recorrido.

El duelo es algo natural y superar esta etapa conlleva tiempo. La escucha activa, el permitir que la persona exprese sus sentimientos y manifestar un respeto a los mismos, tener paciencia y ponernos en los zapatos del otro son aspectos determinantes, desde mi punto de vista, para ayudar a alguien a pasar por este trance.

 Ana Alonso