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Tu éxito personal

Tu éxito personal

Las personas que inician un proceso de coaching buscan tener éxito y aumentar su bienestar.

Ante una misma situación, cada persona se comporta de forma diferente, podemos mostrarnos proactivos (ver: Claves para tomar la iniciativa y ser resolutivo: Proactividad) o pasivos y víctimas de las circunstancias.

Cómo podemos alcanzar el éxito deseado

Primer paso: define tu objetivo

La clave para alcanzar nuestro éxito personal, está en definir qué es lo que queremos, qué deseamos en nuestra vida.

Segundo paso: conoce tus valores

Otro paso importante es ser conscientes de nuestros valores, puesto que ello siempre serán la brújula de nuestras decisiones, cuando actuamos en contra de ellos nos sentimos mal. Ver: 6 preguntas para conocer tus valores y poder reinventarte

Nuestra escala de valores va cambiando a lo largo de la vida según son nuestras vivencias y aprendizajes y lo que era importante en la niñez, no lo es tanto en la adolescencia y puede cambiar por completo cuando somos adultos.

Tercer paso: define qué es éxito

La definición de “triunfo” también varía mucho de una persona a otra. Lo interesante es que definamos lo que es éxito o triunfo para nosotros/ as, y poder guiarnos por nuestros valores y no por lo que los demás (familia, amigos, sociedad…) piensan que es importante.

Si vivimos en función de esto último, podemos sentir frustración, pensando que nunca vamos a llegar a esa meta ajena. En cambio, cuando descubrimos que tenemos la capacidad de “decidir”, aunque la decisión sea “me quedo como estoy” nuestros sentimientos son de paz y tranquilidad, porque es coherente con lo que “yo he elegido” y no soy víctima de las circunstancias, de las que no tengo el control.

“Soy lo que soy como consecuencia de mis elecciones de ayer” para también poder decir “Ahora elijo otra cosa”

Stephen Covey

Cuarto paso: sé resiliente

Lo importante es no resignarse, ser resiliente, ver: 9 pasos para tolerar la frustración. Resiliencia no es el camino fácil pero sí el más saludable.

Si no te gusta tu situación analiza qué puedes cambiar, si no lo puedes cambiar, acepta la realidad y actúa en consecuencia siendo dueño de tu destino.

Hoy, ahora, puede ser un buen momento para detenerte y pensar si estás en el camino que llevará al destino que has elegido: tu éxito personal.

Si no sabes cómo conseguir tu éxito personal, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Felices Fiestas

Desde EnPositivoCoaching te deseamos que cada error te haya servido de aprendizaje y que el año que viene puedas soltar aquello que te ata y vivas en armonía con tus valores.

Cómo conseguir hábitos saludables

Cómo conseguir hábitos saludables

En este post hablaremos del proceso de cambio de hábitos perjudiciales por rutinas más saludables. ¿Quiéres tener una vida más sana?

¿Qué son los hábitos?

Un hábito es el resultado de una acción que se repite frecuentemente (una rutina) de forma inconsciente. Es inconsciente porque el cerebro automatiza determinadas acciones para ahorrar energía y poder realizar otras actividades que requieren más esfuerzo.

Para poder cambiar un hábito necesitamos conocer cómo se ha formado y crear un hábito nuevo fuerte que vaya sustituyendo al hábito negativo.

Los hábitos se forman para cubrir una necesidad, pero cuando esa rutina no cumple esa función se transforma en un hábito no sano. En este punto te invito a que reflexiones sobre uno de tus hábitos negativos: ¿cómo surgió?, ¿qué necesidad inicial satisfizo?, ¿sigue dando respuesta a esa necesidad?, ¿cómo te hace sentir en la actualidad?, ¿quieres cambiarlo?

Pasos para cambiar de hábitos

Para poder cambiar hábitos poco saludables por otros más sanos tenemos que seguir los siguientes pasos:

  1. Identificar el hábito poco saludable (sobrepeso, adicciones, ansiedad…). ¿Qué acciones realizo que son tóxicas?, ¿qué acciones me perjudican física o mentalmente? Por ejemplo, nos puede perjudicar a la salud tener sobrepeso. En este momento tenemos que asumir la responsabilidad de querer hacer un cambio en nuestra vida.
  2. Reflexionar sobre cuál será la nueva conducta que sustituya a la negativa. Esta nueva conducta ha de formarse de acciones que realmente queramos poner en práctica y no vivirla como una obligación “tengo que comer menos” o “tengo que adelgazar”. Nos podemos hacer la pregunta ¿para qué quiero el nuevo hábito? Aquí nos marcaremos nuestro objetivo. (Ver: 5 tips para conseguir tus objetivos)
  3. Superar la resistencia al cambio. (Ver: ¿Por qué nos resistimos al cambio?)
  4. Fortalecer el nuevo hábito.

Cómo fortalecer el nuevo hábito

Como hemos visto hasta ahora, es fundamental que sintamos que realmente queremos cambiar. Por este motivo es importante que iniciemos el cambio desde nuestra parte emocional, que realmente sintamos que “queremos hacer el cambio” y desde ahí pensar racionalmente las ventajas que vamos a obtener con el cambio, para así poder gestionarlo y saber lo que “tenemos que hacer”.

Para este paso podemos trabajar el esquema de “Tengo que-quiero”:

Tengo que A,

si yo no A…. tendré consecuencias B

y si B, ……. tendré consecuencias C,

y así sucesivamente hasta que lleguemos al punto “Si Y,…. tendré consecuencias Z

y cómo prefiero A que tener consecuencias Z, “quiero” hacer A

No necesariamente tenemos que plantearnos todo el abecedario, pero sí llegar a un punto en el que sintamos que las consecuencias de no hacer A, sean realmente negativas, para darnos cuenta que A es la mejor opción.

A continuación ponemos un ejemplo de este esquema. “Tengo que dejar de comer bollería industrial, si yo no dejo de comer bollos tendré alto el colesterol, si tengo alto el colesterol se me pueden obstruir las arterias, si se me obstruyen las arterias me puede dar un infarto. Y como prefiero dejar de comer bollos a que me dé un infarto, elijo y quiero dejar de tomar bollos. O mejor aún, quiero comer frutas o verduras que sustituyan a la bollería.

Una vez que tenemos claro el nuevo hábito, tenemos que fortalecerlo. Para fortalecer las nuevas acciones tenemos que ser conscientes de qué creencias limitantes nos influyen en la resistencia al cambio. (Ver: Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo) y buscar creencias potenciadoras.

Un ejercicio que nos puede ayudar a potenciar el nuevo hábito, es visualizarnos con él en nuestras vidas. (Ver: Visualización para la búsqueda de empleo)

Además tenemos que reflexionar sobre si nuestro nuevo hábito satisface la necesidad que dio lugar al hábito perjudicial.

Por supuesto, ¡tenemos que recompensarnos! Tenemos que pensar qué premio vamos a regalarnos cada vez que realicemos un paso que nos aproxime al nuevo hábito.

Tenemos que realizar el nuevo hábito mínimo 21 días para adquirirlo y de 33 a 66 días para que esté totalmente integrado en nuestra vida.

Si quieres, EnPositivo te ayuda a conseguir hábitos más saludables.

Sonia Treviño

Cómo mejorar relaciones. El principio de reciprocidad

Cómo mejorar relaciones. El principio de reciprocidad

Reciprocidad significa: Correspondencia mutua de una persona o cosa con otra. En este post vamos a ver cómo podemos mejorar nuestras relaciones interpersonales gracias a este principio.

¿Qué influye en nuestras relaciones con los demás?

Son muchos los aspectos que influyen en las relaciones con los demás: el contexto, nuestra forma de ser, la forma de ser de la otra persona, nuestras creencias, las suyas, los sentimientos, las expectativas, etc… En esta entrada al blog, nos vamos a centrar en tres aspectos: creencias, estereotipos y el principio de reciprocidad.

Creencias

En entradas anteriores hablábamos de la importancia que tienen nuestras creencias en nuestra forma de ser, (ver: Cómo aumentar nuestra autoestima. El poder de las creencias), si creo que soy gracioso/a mi atención de manera selectiva encontrará hechos que me confirmen esta creencia, actuaré en consecuencia y reforzaré una y otra vez esa creencia hasta hacerla realidad (ver: Cómo ganar confianza. Creo, luego puedo)

Además, no solo son importantes las creencias sobre nosotros mismos, también lo son las creencias que tenemos sobre los demás. Si pienso que todos los adolescentes son maleducados, tendré una determinada predisposición cuando me relacione con ellos. Esto nos lleva a cómo nos influyen los estereotipos cuando nos relacionamos con otras personas.

Estereotipos

Los estereotipos son representaciones mentales que construimos a partir de información que observamos, pero, ¿cuántas veces te has confundido atribuyendo características a una determinada persona solo por su forma de vestir?

Como ves, los estereotipos que nos formamos del prójimo también influye en la forma de relacionarnos con él/ella. Por eso es importante no dejarnos llevar por esa “primera impresión” y conocer qué imagen proyectamos (ver: Cómo realizar una buena entrevista usando los estereotipos)

Principio de reciprocidad

Otro principio que es importante en nuestra relación con el otro es el de “Reciprocidad”. Si percibís que caéis mal a una persona, ¿cómo os cae dicha persona? Y qué sucede si os enteráis de que a esa persona realmente le parecéis alguien maravilloso, ¿cambiáis de opinión?

La reciprocidad es la correspondencia mutua de una persona con otra. De manera que mi opinión sobre una persona suele ser recíproca. Como decía Jorge Drexler en su canción:

“Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma”

Consejos para mejorar nuestras relaciones

  1. Si nos centramos en los aspectos positivos de las personas que nos rodean, de manera sincera, ellos/as sacarán a la luz esas virtudes y la relación será más sana que si nos centramos en los defectos.
  2. Realizar favores sin esperar nada a cambio.
  3. Disfrutar de lo que los demás quieran darnos, sin sentirnos en deuda o culpables.
  4. Hacer lo que realmente deseamos, sin esperar la aprobación de los demás.
  5. No medir continuamente lo que hacemos por los demás y lo que los demás hacen por nosotros

A continuación os dejamos un anuncio de Coca- cola en el que se ve claramente el cambio que se produce en las personas cuando se centran en los aspectos positivos.

Si quieres mejorar tus relaciones, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Imagen Pixabay

Cómo hablar bien en público

Cómo hablar bien en público

¿Te consideras buen orador/a?, ¿te gustaría hablar bien delante del público?. Hoy querría que profundizásemos es las características personales que muestran l@s buen@s orador@s.

¿Qué es ser buen orador?

En primer lugar, es fundamental que lleguemos a un acuerdo sobre lo que consideramos un buen orador. Según la RAE:

La oratoria es el arte de hablar con elocuencia, de deleitar, convencer y conmover por medio de la palabra.

En otras definiciones se habla de influir en los demás y convencerles para tomar una determinada acción. También se define a un buen orador como alguien capaz de cambiar las emociones de los oyentes.

Si pensamos en buen@s orador@s es muy posible que a cada persona nos venga alguien a la cabeza pero si los analizamos, tod@s cumplirán unas características.

Características de los buen@s orador@s 

Naturalidad

Siempre debemos apostar por ser nosotros mismos. Para conseguirlo debemos aceptarnos tal como somos. Si hay algo que queremos mejorar, siempre estamos a tiempo de hacerlo. Esta estrategia suele dar mejor resultado que aparentar ser quienes no somos. Si aparentamos algo, perderemos la naturalidad.

En la comunicación lo ideal es actuar con naturalidad y comportarnos como lo hacemos normalmente en nuestro entorno.

Nos tendremos que adaptar al contexto en el que se desarrolla la comunicación pero sin perder nuestra esencia.

Sinceridad

La característica fundamental de la sinceridad es creer lo que dices. Lo recomendable es consultar múltiples fuentes de información para que nuestras afirmaciones estén suficientemente respaldadas por datos contrastables.

Esto implica prepararse concienzudamente cada exposición. Puede ocurrir que nos planteen alguna duda  que no sabemos responder o que nos rebatan con argumentos sólidos. Si esto ocurre, reconoceremos nuestro desconocimiento o la oportunidad del argumento. Normalmente se recomienda en estos casos que aplacemos la respuesta para una próxima ocasión en la que tendremos la oportunidad de responder adecuadamente.

Es mucho mejor esta opción que ponernos a divagar sobre algo que no sabemos ya que crearemos un clima poco favorable para el desarrollo del discurso.

Confianza

Si en la sinceridad creemos en lo que decimos, en la confianza creemos en nosotros mismos. Es extremadamente difícil que el auditorio confíe en nosotros si nosotros no confiamos.

Al igual que en la naturalidad, debemos aceptarnos para mostrarnos confiados pero hay trucos que te darán confianza. Prepara exhaustivamente el tema sobre el que vayas a hablar. Se aconseja que si tienes que hacer una presentación en la que tienes que saber 5, estudia hasta 10. No me digas que esto no te dará seguridad. Si te hace falta, ensaya lo que vas a decir y pregunta a tu entorno cercano qué les parece tu exposición.

Transmitir energía y entusiasmo

Si conseguimos transmitir energía tendremos a nuestros oyentes en el bolsillo. Hay una clara diferencia entre transmitir un mensaje de una manera plana a hacerlo de manera entusiasta.

No es lo mismo transmitir un mensaje como: “digo esto porque es lo que hay que decir”, a transmitirlo como: “me gusta lo que te estoy diciendo, creo en ello y seguro que te ayuda”.

¿Cuántas de estas características puedes cumplir en tus exposiciones en público? Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa

Adelgazar con coaching

Pixabay
Adelgazar con coaching

Adelgazar con coaching

En este post vamos a mostraros como el proceso de coaching nos ayuda a conseguir nuestros objetivos, si adelgazar es uno de ellos, no dudes en seguir leyendo.

Define tu objetivo

Conozco coachs reconocidos que definen así el coaching: la manera de alcanzar objetivos. Uno de los objetivos que con más frecuencia queremos conseguir es deshacernos de unos kilos de más. Y curiosamente es uno de los objetivos con los que más fracasamos. Esto nos genera una sensación de malestar, de falta de control de mí mismo, de incompetencia personal que es muy molesta y puede llegar a afectarnos más de lo que parece.

Da igual el motivo que nos lleve a adelgazar, sea por estética o salud, el resultado que deseamos obtener es el mismo.

El objetivo debe formularse en positivo

No resulta motivador un objetivo formulado en negativo: “No quiero estar gord@” o “Quiero perder peso”. La inacción, el dejar de hacer algo, el no desear un determinado estado, no motivan, no mueven a la acción. ¿Cómo me va a dirigir a la acción el dejar de hacer algo si en este caso lo que tengo que hacer es no actuar? Entonces debemos formularlo en positivo: “Quiero pesar 70 kilos” será más motivador.

Hemos de ser realistas, concretos y proponernos objetivos alcanzables y temporalizados

Un objetivo de pesar 60 kg cuanto antes pero siempre antes de que me vaya a la playa puede que no sea muy realista si mido 1,70 y soy de constitución atlética. Si además mi peso es de 80 kg y me voy a la playa el mes que viene, va a ser difícil de conseguir.

Es importante proponernos un objetivo retador

No será muy retador proponernos perder dos kilos en dos meses. No estaremos debidamente motivad@s y es posible que no seamos capaces de conseguirlo. Normalmente, los profesionales de la salud nos indicarán los plazos y la pérdida de peso adecuada sin dañar nuestra salud. En este caso, lo mejor es dejar esa parte en sus manos.

Debemos mirarnos por dentro

¿Realmente quiero estar más delgad@? ¿Cómo afectará eso a mi vida? ¿Y a los que me rodean? ¿Qué consecuencias se producirán? Tenemos que ser conscientes y estar preparados para nuestra nueva apariencia. Debemos tener en cuenta todo nuestro entorno y cómo le va a afectar.

Visualicemos cómo seremos cuando lo hayamos conseguido

Visualízalo con todo lujo de detalles:

  1. Cómo te verás. Cuantas más imágenes seas capaz de generar, más motivador te resultará. Qué verás cuando te mires al espejo, qué ropa vestirás. Quizá guardes alguna prenda que te gusta mucho pero que te ha quedado pequeña: visualízate con ella puesta y cómo te sentará.
  2. Qué sonidos oirás, qué comentarios harán sobre ti tus seres queridos, que te dirás a ti mism@.
  3. Por último, qué sensaciones sentirás al verte como quieres, qué sentimientos se producirán dentro de ti. Céntrate en esas sensaciones, intenta localizar en qué parte de tu organismo se producen, localízalas y úsalas cuando necesites un empujoncito, un poco de motivación extra.

Persevera

No permitas que nada te desvíe de tu objetivo. Hay expertos que dicen que para conseguir grandes objetivos, hay que hacer todos los días tres cosas pequeñas. Tenemos una oportunidad en cada comida. Céntrate en las instrucciones que te haya dado el profesional de la alimentación y si en alguna ocasión cometes un desliz, no te vengas abajo y persevera.

No digo que sea fácil, digo que si te mantienes enfocad@ tienes muchas más posibilidades de conseguirlo. Si quieres, EnPositivo puede ayudarte.

Néstor Villa

Hipnosis, coaching y psicología

Pixabay

Hipnosis, coaching y psicología

En este post vamos a desmitificar las falsas creencias que existen sobre la hipnosis y vamos a explicar lo interesante que resulta para trabajar en procesos de terapia o de coaching.

Mitos sobre la hipnosis

Cuando hablamos de hipnosis a la mayoría de las personas les viene a la cabeza el típico show donde el hipnotizador convence a los hipnotizados a hacer de gallina, a cantar o a hacer cualquier otra cosa, es decir que piensan que la gente termina haciendo cosas sin ser conscientes y en contra de su propia voluntad. Este es uno de los mitos generalizados sobre esta técnica. No existen datos que evidencien que nadie haya obrado en contra de su voluntad en un estado hipnótico.

Otro mito que existe respecto a la hipnosis es que la persona hipnotizada se puede quedar enganchada en un trance y se puede quedar demente. En realidad el “trance” es un estado de relajación profunda, ondas theta 3- 7 hz, por tanto nadie se puede quedar demente por este motivo.

La hipnosis tampoco provoca reacciones excepcionales, casi mágicas en las personas, aunque sí sirve para que la persona hipnotizada tome contacto con sus recursos, y descubra que puede hacer más de lo que él o ella piensa.

Otro mito es pensar que la hipnosis es una terapia tan eficaz que no exige ningún esfuerzo por parte del coachee/paciente para cambiar el comportamiento. En realidad la hipnosis es una técnica que facilita el proceso de cambio, por ejemplo, pero todo el proceso requiere esfuerzo por parte del coachee.

Algunas personas creen que es imposible que la persona hipnotizada mienta, la realidad es que la persona hipnotizada no revelará nada que no desee, ya que mantiene el control en todo momento. Además hay estudios que demuestran que la hipnosis no aumenta la memoria de sucesos pasados disociados en el inconsciente.

Ventajas de la hipnosis

Después de desmitificar algunas falsas creencias sobre la hipnosis hemos de saber cuáles son las principales ventajas de incluir la hipnosis como una técnica más en los procesos de coaching:

  • Aumenta la motivación del coachee para llevar a cabo el plan de acción
  • Aumenta la eficacia y eficiencia del proceso.
  • Fomenta el autocontrol.
  • Facilita la aplicación de sugestiones a otros problemas de la vida diaria.
  • Ayuda a generar expectativas de auto-eficacia.

Hipnosis Ericksoniana

Enpositivo utilizamos principalmente la hipnosis Ericksoniana por resultar muy eficaz.

Milton Erickson utilizaba la hipnosis para permitir para retomar o tomar contacto con los recursos que dentro de nosotros tenemos.

Como ya hemos visto la hipnosis es un estado de conciencia modificada natural, un estado intermedio entre la vigilia y el sueño que atravesamos todos diariamente sin darnos cuenta. Estos estados también los tenemos por ejemplo cuando nos quedamos absortos haciendo una tarea hasta perder noción de todo lo que nos rodea.

La hipnosis utiliza los estados focalizados de atención para la salud. La hipnosis tradicional o clásica está basada en la sugestión, en cambio la hipnosis ericksoniana está basada en los estados de relajación más o menos profundos de la persona hipnotizada y en la participación activa de la misma, por medio de la conversación o del lenguaje simbólico el hipnotizador guía al inconsciente del hipnotizado para permitirle encontrar soluciones a sus problemas.

Se utilizan mensajes saludables ambiguos cuando la persona está en estado de trance para que encuentre sus propios recursos. Todo el mundo puede ser hipnotizado, aunque para acceder a este estado, con cada persona será diferente pero siempre estará consciente a lo largo de toda la sesión.

¿Te gustaría retomar tus recursos?  nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Fuente de información:Grupo de Trabajo de Hipnosis Científica del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunitat Valenciana.