¿Por qué nos resistimos al cambio?

Según  el diccionario de la RAE, resistir es tolerar, aguantar o sufrir. En otra acepción del término lo define como combatir las pasiones o deseos.

Es posible que estés aguantando o incluso sufriendo situaciones que podrías cambiar pero no lo haces. Lo que sí vamos a hacer hoy y la próxima semana es ver que mecanismos psicológicos más o menos conscientes nos hacen sufrir una situación o combatir nuestros deseos. En definitiva, por qué aguantamos una situación que no nos resulta agradable cuando tenemos la posibilidad de cambiarla.

El primer mecanismo que usamos es el de oposición. Se llama así a la creencia de que si tenemos una cosa no tendremos otra, son opuestas. La realidad es que muchas de estas situaciones son compatibles. Por ejemplo, puedo decir “no” sin que los demás se enfaden conmigo, puedo defender mis opiniones sin entrar en confrontación con los demás. Es más, puedo elegir otro tipo de vida sin perder la que tengo actualmente.

En segundo lugar podemos hablar del mecanismo de defensa. Cuando lo usamos, lo que hacemos es protegernos de algo que identificamos como amenazador, nos protegemos de la incertidumbre. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Este refrán resume perfectamente el mecanismo de defensa. En este caso, el miedo a lo desconocido nos paraliza de tal manera que no intentamos nada fuera de nuestra “zona de confort”. Es posible que estemos sufriendo con nuestra situación actual pero el miedo nos atenaza, no actuamos.

También puede ocurrir que nos falte flexibilidad o tolerancia. Puede que las cosas se puedan modificar o que no sean tan rígidas como pensamos, pero no lo intentamos. Nos agarramos a normas estrictas de cómo se deben hacer las cosas. Tampoco hacemos caso a las opiniones de los demás, actuamos como si nosotros estuviésemos en posesión de la verdad absoluta y de la única manera correcta de hacer las cosas.

Las omnipresentes creencias limitadoras harán que nos resulte muy difícil el cambio. Las creencias limitadoras son todas aquellas creencias o pensamientos que nos impiden progresar y que no están basadas en algo real y concreto. “Tengo que caer bien a todo el mundo”, “no valgo para nada”,  “no se me da bien” “no puedes fiarte de nadie”, son ejemplos de creencias que nos harán resistentes al cambio. En este caso nos decimos: ” para qué voy a intentarlo si no me va a salir bien”. Lo malo de estás creencias es que no las ponemos a prueba y así nunca podremos comprobar si son ciertas.

La próxima semana veremos algunas otras resistencias

¿Detectas alguno de estos mecanismos en tu forma de actuar, de pensar, de enfrentarte al mundo?

¿Alguno de estos mecanismos impide tu desarrollo personal?

Néstor Villa

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5 pensamientos en “¿Por qué nos resistimos al cambio?

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