El lenguaje de la felicidad

Todos tenemos una forma específica de hablar, hacemos un uso propio del lenguaje. Por un lado, infinidad de estudios psicológicos y sociales y por otro lado, los estereotipos sociales nos hablan de como en el lenguaje se refleja nuestra formación académica, nuestro estrato social o nuestra profesión.

felicidad enpositivoLo que propongo hoy es justo lo contrario, cómo el lenguaje afecta a nuestra forma de ver el mundo. Es decir, cómo nuestra forma de expresarnos y de nombrar los acontecimientos, las personas y sus actos, crea nuestra realidad.

Si al llegar al trabajo decimos que nos ha costado “un horror” levantarnos de la cama, ¿cómo estamos viviendo el momento de levantarnos? Claramente, lo estamos viviendo como una situación horrible.

Si a continuación comentamos que hemos cogido un atasco “angustioso”, igualmente estamos viviendo esa situación de manera angustiosa.

Y si además, resulta que el jefe es “insoportable” ya tenemos un cóctel que no nos hará felices en absoluto.

Si nos fijamos, esta mañana hemos pasado en por algo horrible, algo que nos provoca angustia y estamos con una persona que no podemos soportar. Esta es nuestra realidad en ese momento. Es lo que hemos vivido en cada momento de la mañana y lo que vivimos en el momento en el que se lo contamos a un amigo  o lo recordamos. Y esto es así por la forma en que nos referimos a ello. El lenguaje que hemos  usado para nombrar a cada acontecimiento, ha dado una connotación negativa a todo.

Pero es que es así, me diréis. Es que el levantarse por la mañana es horrible. O al menos yo lo siento así. Es mi forma de ver las cosas. 

En este caso os propongo que penséis qué es lo que hace que sea horrible levantarse, por ejemplo. Puede ser que sea porque me levantado cansado. Porque no he dormido suficiente. Porque no he tenido un sueño reparador. Porque me angustia todo lo que me voy a encontrar a lo largo del día: el atasco angustioso, el jefe insoportable y demás.

Una vez que sepamos qué es lo que hace horrible el levantarse, lo podemos decir de otra forma. En vez de “es un horror levantarse”, me he levantado cansado o no he dormido suficiente o no he descansado bien.

Tiene dos ventajas fundamentales esta forma de expresarse. Primero, no estoy viviendo algo “horrible”. Segundo, puedo poner remedio a esa situación. Si me levanto cansado porque he dormido poco, lo soluciono fácilmente durmiendo más. Si es por lo que me espera a lo largo del día tendré que idear alguna solución para que esto no siga siendo así.

En resumen, podemos elegir entre vivir un momento horroroso, una situación de la que no podemos escapar o vivir una situación neutra, con una explicación y una solución.

Nos podemos esconder tras defensas de tipo: yo soy así, yo lo veo así, es mi forma de ver el mundo que son excusas para no salir de nuestra zona de confort. Pero realmente es una cuestión de elección.

Tod@s, y digo TOD@S, podemos elegir entre cambiar nuestro lenguaje para vivir una vida más feliz o seguir viviendo situaciones horrorosas, angustiosas e insoportables. Si optas por ser más feliz, el coaching puede ayudarte.

Néstor Villa

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