La mochila emocional en la entrevista de selección

Cuando nos encontramos inmersos en la búsqueda de un nuevo empleo existe un momento que es especialmente  delicado y relevante en este proceso: la entrevista de selección. En la actualidad podemos encontrar un sinfín de información, relacionada con este tema, que nos ofrece una visión de diferentes aspectos que nos pueden ayudar a superar la entrevista con éxito, como por ejemplo, los tipos de entrevistas de selección a las que nos podemos enfrentar, las preguntas más frecuentes que se nos pueden plantear por parte de la persona que nos entrevista, la importancia de cuidar el aspecto físico, el lenguaje verbal y corporal, etc.

En mi trabajo como orientadora laboral han sido numerosas las ocasiones en las que he realizado simulacros de entrevista (Role Playing) con personas que se encontraban buscando un nuevo proyecto profesional. Este ejercicio de entrenamiento sirve para comprobar cómo se comportará una persona ante una hipotética o real futura entrevista, reforzando todos los puntos fuertes que tenga y corrigiendo aquellos errores en los que puede incurrir. Hoy me gustaría centrarme en un momento en concreto de esta simulación cuando planteo  a la persona entrevistada preguntas relacionadas con su anterior puesto de trabajo, empresa y motivos de salida, tipo ¿Cuál ha sido el motivo/s de salida de su última empresa? ¿Cómo era su relación con su superior/es jerárquicos? ¿y con sus compañeros?

Son muy diferentes las reacciones que producen en las personas este tipo de preguntas, que van desde una actitud de naturalidad de algunas, contestando de manera tranquila y serena a las cuestiones, no reflejando ningún tipo de emoción, incluso destacando aspectos positivos de la experiencia vivida, a la reacción contraria en otras muchas personas, que pasa por un estado de nerviosismo, de no saber que decir e incluso de derrumbe emocional ante el recuerdo de las experiencias vividas o la salida involuntaria y a veces dolorosa de su empresa.

Y es que todos, en algún momento, hemos pasado por situaciones difíciles en nuestro puesto de trabajo, relaciones nada satisfactorias con nuestros compañeros y/o superiores jerárquicos, o desvinculaciones no deseadas y en algunas ocasiones no realizadas con el debido tacto y mimo.  A veces es difícil no caer en la tentación, ante las preguntas de la persona que te está entrevistando, de dejarnos llevar por el sentimiento de rabia, de injusticia, de resentimiento o de dolor y hablar mal de tu anterior empresa y entorno laboral. Cuando esto ocurre, estamos cometiendo un grave error que puede incluso tirar por tierra nuestra entrevista, y por consiguiente nuestras posibilidades de conseguir el puesto de trabajo.

Para que esto no ocurra debemos tener en cuenta una serie de pautas que nos pueden ayudar a superar este crítico momento:

  • A ninguna futura empresa le va a gustar oír como hablas mal de la que ha sido hasta hace poco tu organización. Una reacción negativa por tu parte puede darle a entender al entrevistador/a que no has superado esa etapa y que no estás aún preparado para enfrentar un nuevo reto profesional. Además no garantiza que, si te contratan, en un futuro no hables igual de mal de ellos.
  • Nadie pone en duda que lo que sientes no sea legítimo y que estás en tu derecho a vivirlo como quieras, pero no debemos olvidar que aunque a veces el dolor nos viene dado por situaciones en las que nuestra voluntad nada ha tenido que ver, el sufrimiento que se deriva si es algo controlable por nosotros y en nuestra mano está el aprender a limitarlo. El no superar esta situación puede transmitir al entrevistador/a una imagen equivocada sobre ti mismo, de persona rencorosa o incluso conflictiva, que por otro lado no son cualidades que mejoren nuestra empleabilidad. En nada nos puede ayudar revivir y contar a cualquiera que nos quiera escuchar lo mal que nos han tratado (y menos a la persona que nos entrevista) puesto que estos hechos ya no tienen marcha atrás y además forman parte de nuestro pasado.
  • Cualquier experiencia, incluso aquellas que laboralmente hubiésemos  deseado no tener que vivir, tiene sus aspectos positivos, y estos son los que tenemos que tener en cuenta a la hora de responder las preguntas del entrevistador/a. Antes de acudir a la entrevista es fundamental preparar las preguntas que posiblemente se nos van a plantear, entonces tenemos que tener claro cuáles son todos los aspectos positivos que implicaba nuestro anterior puesto de trabajo, y ante preguntas que pueden resultar espinosas, nunca mentir, pero si contestar de la manera más aséptica posible.
  • Por último, nunca debemos perder de vista, que el entrevistador/a no es nuestro amigo, ni siquiera un conocido, es un profesional que está haciendo su trabajo y por tanto nosotros debemos comportarnos con la misma profesionalidad a la hora de responder a sus preguntas.  Siempre nos quedará, cuando terminemos nuestra entrevista y lo necesitemos, el acudir a nuestra familia, amigos y en general a todas las personas que nos quieren y apoyan en los momentos difíciles, porque son ellos, y no otros, los que deben ser  bálsamo para nuestras heridas.

  Ana Alonso

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2 pensamientos en “La mochila emocional en la entrevista de selección

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