Sentido de pertenencia ¿La competencia olvidada?

Hace unos días me encontraba reunida con un grupo de personas que estaban hablando de sus respectivas empresas y puestos de trabajo. Según trascurría la conversación cada uno iba exponiendo los diferentes motivos que tenía de queja hacia su organización, y lo que comenzó como un simple e inocente tema sin mayor trascendencia, terminó derivando en un torrente de insatisfacción y desencanto. Llegados a ese punto, se me ocurrió preguntarles en primer lugar si habían intentado encontrar soluciones a esos problemas, y en caso de haberlo intentado y no haberlo conseguido, el motivo por el cual seguían en la empresa y en ese puesto de trabajo. La respuesta no se hizo esperar y aunque con diferentes matices y razonamientos, básicamente se resumía en la siguiente frase: “Con el panorama laboral que existe uno no puede pensar en cambiar de trabajo, bastante con tener trabajo. No queda más remedio que aguantar”.

Esta pequeña anécdota me dio pie para hacer una reflexión al respecto, ¿Cuántas personas ocupan su actual puesto de trabajo en la empresa por miedo al cambio y a la incertidumbre ante la situación económica y laboral que atravesamos y no porque de verdad se sientan satisfechas e involucradas con el mismo? ¿sigue existiendo un verdadero sentido de pertenencia de los trabajadores a sus empresas o nos dejamos llevar por otros factores como la comodidad, el confort, la rutina, el miedo, la inercia o la actual situación económica y laboral para justificar nuestra permanencia en una organización?

Si acudimos a cualquier  diccionario de competencias encontraremos la definición de que se entiende por sentido de pertenencia y las implicaciones que conlleva el desarrollo de la misma: Se refiere a la identificación de cada trabajador con la organización. Implica conocer los valores y elementos culturales de la empresa, asumirlos, defenderlos y promulgarlos como si fueran propios. Se refiere a la disposición que tenga el trabajador para defender los intereses de la empresa en ocasiones en que éstos se vean amenazados. Implica también el dar prioridad a los intereses organizacionales y comprometerse a la consecución de los mismos”.

No debemos perder de vista que solo el esfuerzo conjunto entre organización y trabajadores creará un verdadero sentido de pertenencia y los beneficios derivados de una mayor implicación y compromiso con el trabajo reportarán directamente en la empresa. Un trabajador satisfecho, comprometido y orgulloso de su trabajo aumentará sus niveles de productividad.

Por desgracia, algunas organizaciones han descuidado este aspecto y olvidado lo importante que es el factor humano y el cuidar e invertir en él, y algunos trabajadores por su parte,  han llegado a un punto en el que entienden su actividad laboral, exclusivamente, como  un intercambio mercantil,  necesario para garantizar la supervivencia, de prestación de servicios a cambio de dinero.

Culturas organizacionales que fomentan climas laborales insanos en los que el respeto, la cordialidad, el compañerismo alcanzan cotas bajas o simplemente no existen, permisividad ante la actuación de trabajadores “toxicos” que obstaculizan o arruinan el trabajo y la buena disposición de sus compañeros, la falta de comunicación y transparencia en las actuaciones y decisiones de la Compañía y la incorrecta  o inexistente alineación entre los valores y principios  de la organización y su toma de decisiones diaria, son algunos de los factores, entre otros, que propician el deterioro o la total destrucción del sentimiento de un trabajador  de considerarse parte de la empresa.

Valores como el compromiso, la entrega y esfuerzo, la creencia en nuestro trabajo y en las funciones que hacemos y la sensación de formar parte activa de nuestra organización deberían ser los auténticos motores de nuestra vida laboral, y los verdaderos motivos de permanencia en la empresa. Olvidar esta premisa solo nos puede conducir a la insatisfacción laboral y a la errónea creencia de que no nos queda otra alternativa más que aguantar.

Ana Alonso

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3 pensamientos en “Sentido de pertenencia ¿La competencia olvidada?

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