Control de las emociones en la búsqueda de empleo.

En entradas anteriores vimos la importancia que tenía desarrollar la inteligencia emocional en la búsqueda de empleo.

Es importante porque afecta a nuestra actitud en la ardua tarea de elaborar el c.v, cartas de presentación, autocandidaturas, etc.

Cuando no llegamos a los resultados que deseamos, experimentamos frustración. En este momento nos toca decidir si vivimos esa situación como una amenaza o como un reto para cambiar y probar herramientas diferentes a las usadas hasta ahora.

Evidentemente no resulta sencillo acallar a la vocecita que internamente nos machaca con frases como “nunca lo conseguiré”, “no puedo hacer nada más”, “no tengo suficiente preparación”, etc.

Estos pensamientos disparan una serie de emociones y cada emoción nos predispone a distintas acciones: la ira nos invita a la agresión, la ansiedad nos lleva a un estado de incapacidad, el enfado a la inacción, la tristeza al pesimismo, el asco al rechazo, la sorpresa a la desorientación, la aceptación a la confianza y la alegría al optimismo.

Todas ellas cumplen distintas funciones: motivadora, adaptativa, informativa y social.

Vamos a pensar cómo las podemos poner de nuestra parte y que nos ayuden a tener una mejor actitud en la búsqueda de empleo.

Lo primero que aparece es la emoción de forma automática, después elaboramos un argumento ante esa emoción, es lo que conocemos como sentimiento, éste invita a tener determinados pensamientos, todos estos componentes tienen una correlación corporal.

Veamos un ejemplo, la emoción de tristeza que se dispara ante un fracaso, se vive como una pérdida, el sentimiento es de pena, desolación, nos lleva a la inacción y a pensamientos del tipo “para qué voy a hacer algo si no sirve de nada”, la corporalidad es de encogimiento y llanto.

¿Cómo trabajar sobre estos componentes?

  1. Conocernos y detectar las emociones que nos asaltan. Para ello podemos hacer un registro durante tres semanas en el que recojamos dos o tres veces al día la emoción sentida, qué situación la produjo, cual fue la sensación corporal, los pensamientos y reflexionar sobre si deberíamos seguir a esa emoción (es adaptativa) o si es mejor cambiar de perspectiva y modificarla.
  2. Fomentar un pensamiento positivo.
  3. También nos ayudará visualizar el objetivo de tener una entrevista exitosa, y un puesto de trabajo que nos gusta haciendo este ejercicio:
  4. Tener una corporalidad relajada.

¿Te apetece ponerlo en práctica?

Sonia Treviño Manjón

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s