¿Nos boicoteamos?

El punto de partida para cualquier proceso de cambio es saber de donde partimos y tener claro donde queremos llegar.

Para algunas personas resulta más sencillo conocer su meta que analizar su realidad, porque: ¿nos conocemos realmente?, ¿sabemos cómo somos?, ¿tenemos una idea clara de lo que queremos y lo que no queremos?, ¿somos conscientes de nuestros valores y principios?, ¿sabemos qué creencias nos limitan?.

emocionesA veces nos cuesta mirarnos en el espejo y conocer con detalle a la persona que se refleja en él. Nos asusta descubrir algo que no nos gusta, por eso ponemos en marcha distintos mecanismos de defensa:

  • Evasión:  consiste en alejarnos de la situación que nos preocupa en lugar de hacerle frente.
  • Proyección:  supone dirigir hacia alguien sentimientos, pensamientos o deseos que no aceptamos como propios porque nos producen angustia.
  • Racionalización: a través de este mecanismo, justificamos y excusamos nuestra conducta para no sentirnos culpables.
  • Negación: se produce cuando obviamos determinados hechos de la realidad.

Estos mecanismos, entre otros muchos, son adaptativos en su justa medida. Sin embargo, llevados al extremo puede distorsionar nuestro autoconcepto. Solo desde la aceptación es posible la transformación. No es tarea fácil, no obstante, merece la pena.

Si quieres conocerte, EnPositivo te ayuda a potenciar tus capacidades.

Sonia Treviño

¿Eres protagonista de tu propia vida? Descubre tu pasión.

Según Ken Robinson cuando nos apasiona lo que hacemos y además tenemos la preparación adecuada para hacerlo bien, estamos en nuestro Elemento, este estado maravilloso en el cual trabajamos sin cansancio y con gran creatividad. Los colegios y las empresas deberían ayudarnos a todos a encontrar nuestro Elemento para un mejor desarrollo para el futuro

Todos nacemos con habilidades extraordinarias, somos capaces de crear, intuir y emocionarnos.

Ya en la segunda mitad del siglo XX Gardner empezó a hablar de inteligencias múltiples. En la actualidad se reconocen ocho tipos de inteligencias:

  1. Inteligencia lingüística.pasion
  2. Inteligencia lógico- matemática.
  3. Inteligencia espacial.
  4. Inteligencia cinético- corporal.
  5. Inteligencia musical.
  6. Inteligencia interpersonal.
  7. Inteligencia intrapersonal.
  8. Inteligencia naturalista.

Todos y todas poseemos las ocho inteligencias, cada uno/ a hemos desarrollado unas más que otras, la buena noticia es que podemos desarrollar cada inteligencia hasta alcanzar un nivel adecuado de competencia. Estas inteligencias interactúan entre sí, es decir, que no se dan de forma aislada.

Como existen muchas maneras de ser inteligentes, lo interesante es saber ¿en qué tipo de inteligencia destaco? ¿le saco todo el partido posible?, quizás tengo un talento oculto que nunca ha salido a la luz y ahora puede ser el momento.

Thomas Armstrong señala que el desarrollo de las inteligencias múltiples depende de tres factores principales:

  1. Dotación biológica, los factores hereditarios.
  2. La experiencia vivida con las personas que desarrollan o frenan las inteligencias.
  3. Los antecedentes culturales e históricos, incluyendo el tiempo y el lugar donde ha nacido el individuo, así como la naturaleza y el estado de los avances culturales.

Seguro que podemos recordar momentos que en nuestra vida que nos han animado a seguir estudiando, practicando o investigando algún área determinada y experiencias  que por el contrario, nos han hecho tirar la toalla, por ejemplo el vivir la humillación por parte de un profesor delante de toda la clase cuando alguien expone un trabajo artístico, puede hacer que esa persona deje de explorar y desarrollar su inteligencia espacial, interiorizando la creencia de “no sé dibujar”

Disfrutar y trabajar en lo que nos apasiona es un regalo muy preciado, no debemos dejar que estas creencias nos limiten a seguir desarrollándonos, citando a Ben Franklin: “No ocultes tus talentos, se hicieron para que los utilices ¿De qué sirve un reloj de sol en la sombra?”

Sonia Treviño

Si no sabes cuál es tu pasión, nosotr@s podemos ayudarte.

Valores, la brújula de tu vida

Leyendo  el libro “Coaching por Valores” me encantó la metáfora de los zapatos que utiliza Simon Dolan (autor de este libro) para explicar la importancia que tiene vivir alineados con nuestros valores:

“Intenta caminar con unos zapatos que no sean de tu talla. ¿Qué sucede? Si son demasiados pequeños, cuando des un par de pasos empezarás a sentir dolor, que aumentará hasta que no aguantes más y tengas que ponerte otros. Lo mismo ocurrirá si los zapatos te quedan grandes. Primero se te deslizará el pié hacia delante y se romperán los calcetines, aunque no habrá daños físicos hasta que recorras una distancia mayor e ininterrumpida; entonces sentirás los efectos de los zapatos grandes. ¿Qué pensarías si alguien te dijera que tienes que adaptar el pie para que te queden bien los zapatos? ¿No sería más razonable adaptar o cambiar los zapatos? Y si no encuentras zapatos adecuados en una tienda, te pasarás por otra hasta que los encuentres. Tal vez te lleve un tiempo y los zapatos nuevos no van a durarte toda la vida, pero te proporcionarán la comodidad que necesitas en ese momento… y tu vida será mejor gracias a ellos”

Los valores sirven de brújula en nuestra vida, son nuestros principios y los que nos ayudan a tomar decisiones y actuar de forma coherente. Pero ¿qué sucede si nuestros valores son como zapatos demasiado grandes o pequeños y no se adaptan a los de nuestra pareja, trabajo, familia o comunidad? Seguramente, la sensación sea de tristeza, inadaptación,  de dolor psicológico e incluso físico.

Cuando esto sucede, lo ideal es buscar cambiar de zapatos, es decir, buscar un ajuste mejor entre nuestros valores y los del entorno.

¿Alguna vez has vivido un episodio en el que actuabas en contra de tus valores? Esta incoherencia produce estrés, y ya vimos en entradas anteriores que estar sometido prologadamente a un estado de estrés debilita el cuerpo y la mente.

El origen de los valores son las creencias, que son estructuras de pensamiento que hemos aprendido a lo largo de los años, en base a nuestras experiencias.

creencias-valores

Conocer nuestras creencias, nos ayudará a conocer la importancia que le damos a determinados valores.

A grandes rasgos, ¿Cómo podemos alinear nuestros valores con los de nuestro entorno?:

  1. Descubre tus valores preferidos.
  2. Valídalos.
  3. Define tus objetivos para que estén en sintonía con tus valores.

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

¿Te comprometes?

En el libro “No es lo mismo” Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárte analizan la diferencia entre distintos conceptos importantes, uno de mis capítulos favoritos es en el que distinguen “compromiso de obligación”, términos fundamentales a la hora de abordar un proceso de coaching.

Según Shearson Lehman:Compromiso es lo que transforma una promesa en realidad. Es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones. Es la acción que habla más alto que las palabras. Es hacerse el tiempo cuando no lo hay. Es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se ponen adversas. Compromiso es el material con que se forja el carácter para poder cambiar las cosas. Es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo”

Tomamos decisiones y elegimos en función de nuestro compromiso con aquello que consideramos importante. Este compromiso está nutrido por nuestros valores aunque no siempre seamos conscientes de ellos. Por este motivo, para alcanzar cualquier objetivo que nos marquemos, será fundamental que nuestro plan de acción esté alineado con esa meta y preguntarnos si realmente estamos comprometidos en conseguirla.

Cuando estamos 100% comprometidos con algo, nos mostramos libres a la hora de elegir uno u otro objetivo y nos sentimos motivados/as a la hora de realizar las acciones necesarias, aunque tengamos que esforzarnos.

compromisoNuestro lenguaje está cargado de energía y solemos empezar las frases con “voy a hacer”, “quiero llevar a cabo”, “haré”, etc.

En cambio, cuando nos sentimos obligados a realizar determinadas acciones para alcanzar un objetivo, nuestro lenguaje cambia: “tengo qué..”, “debo hacer…”, “no tengo otra opción que…”, etc,. Lógicamente nuestra actitud y energía cambia, nos sentimos con la obligación de hacer algo impuesto y nos movemos más por las consecuencias negativas que tendríamos si no lo hiciéramos que por el deseo de hacerlo. En este punto podemos pensar sobre qué creencias están detrás de estos “deberes” y “obligaciones” muchas veces autoimpuestos.

Resumiendo, cuando nos comprometemos con algo, nuestro foco está en la pasión, en la motivación para realizar aquello que hemos elegido en libertad, en cambio, en la obligación nos preocupa cumplir con lo propuesto para no tener malas consecuencias, nos mueve el sentimiento de culpa.

Si el compromiso es demasiado rígido y consideramos que bajo ninguna circunstancia puede romperse, puede transformarse en una obligación. Esto no quiere decir que ante la mínima adversidad abandonemos.

Para trabajar en este sentido, cuando surjan pensamientos  del tipo “tengo que…” reflexionemos sobre si realmente es una obligación o un compromiso, si se corresponde con este último podemos cambiar mentalmente nuestro lenguaje por: “quiero hacer” o incluso mejor “voy a hacer”. Esta decisión ha de proceder de un proceso mental previo donde nos demos cuenta de las implicaciones que tiene querer hacerlo o tener que hacerlo. Podemos seguir el siguiente esquema:

  • Tengo que… (A) …
  • Si yo no …(A)…, entonces … (B);
  • Y si … (B) …, entonces … (C);
  • Y si … (C) …, entonces … (Z).
  • Es por eso que prefiero (A) que (Z)
  • Por eso elijo (A)

¿Eliges trabajar y alcanzar tus metas desde el compromiso?

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Y tú ¿cómo afrontas los cambios?

Originalmente publicado en enpositivocoaching:

No siempre ocurre lo que nosotros deseamos, cuando queremos y de la forma que nos gustaría. A unos se les acaba el contrato sin previo aviso y otros se sienten frustrados al realizar el trabajo que deberían de hacer dos personas. Perdemos seres queridos y en ocasiones tomamos decisiones que afectan a los demás.

Cuando nos planteamos “¿qué puedo hacer para cambiar esa situación?” nos acomodamos en la zona de confort, “más vale malo conocido que bueno por conocer”“buff, quién me va a querer a mí”, “dónde voy a encontrar algo mejor”, el caso es que a la mayoría nos cuesta salir de lo “conocido” porque sabemos lo que perdemos, pero no lo que ganamos.

Tanto en nuestra vida personal como en nuestra vida profesional, cambiar no es fácil. Pero si no cambiamos no aprendemos, no crecemos y no nos desarrollamos, así que ante una situación de…

Ver original 377 palabras más

Desde la aceptación, la transformación.

¿Aceptar lo que nos sucede es lo mismo que resignarnos?

Es frecuente que se confundan ambos términos, pero la diferencia es muy significativa, puesto que la aceptación tiene un enfoque proactivo y quién está resignado tiende más a la reacción, pensando que no puede hacer nada para un mayor bienestar.

Por lo tanto la resignación supone vernos indefensos frente a lo que nos ocurre, sin confiar en nuestra valía y con pensamientos negativos recurrentes del tipo: “haga lo que haga no voy a conseguir nada”. Esta actitud nos invita a “tirar la toalla”

En cambio, la aceptación supone reconocer que algo no nos gusta, para empezar a jugar con las cartas que nos han tocado en esa partida.

Hay una idea oriental que dice “aceptar lo que nos sucede sin cuestionarlo”, esta afirmación se refiere a no cuestionar lo que nos sucede, asumiendo que eso es así, sin negarlo o evitarlo.

transformaciónLa aceptación es el punto de partida para realizar una transformación y de aquí precisamente parte la EFT o Técnica de Liberación Emocional, cuyo objetivo es eliminar todo tipo de malestar emocional o físico reequilibrando nuestro sistema energético.

Esta técnica se basa en los principios de la Medicina China y más concretamente de la Acupuntura, trabajando con la energía que circula por el cuerpo a través de los meridianos energéticos.

La metodología de trabajo de EFT consiste en efectuar “tapping” o golpear suavemente con las yemas de los dedos en los puntos de inicio y final de los meridianos energéticos, mientras que nosotros pronunciamos unas frases de aceptación y relativas al tema a solucionar, conectados con la emoción o malestar que queramos eliminar.

Los orígenes de EFT los encontramos en TFT (Thought Field Therapy) Terapia del Campo del Pensamiento del psicólogo Roger Callahan.

Uno de los discípulos de Callahan fue Gary Craig que llegó a la conclusión de que la calidad de la vida de un individuo se puede relacionar directamente con su salud emocional. La salud emocional es el cimiento de la autoconfianza, y la autoconfianza es el trampolín que nos impulsa a perseguir aquello que queremos para nuestra vida. Fue Craig, quien desarrolló la técnica de la EFT

“Aunque nada cambie, si yo cambio….¡Todo Cambia!” Aldous Huxley

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cinco claves para soportar a tu …suegro/a, jefe/a, vecino/a, pareja,..

¿Cuántas veces has oído?: “¡No soporto a mi…..!” y ese no soportar se traduce en malestar incluso con el simple hecho de pensar en la persona que produce ese rechazo. Además poco a poco, a cada acción, bienintencionado o no, que hace dicha persona le sacamos el lado negativo, nada nos gusta, ni complace.

¿Y qué podemos hacer? Está claro que nos encantaría tener una varita mágica y con un simple “abracadabra” hacerla/e desaparecer, pero la magia sólo existen en los cuentos de hadas, así que en el post de hoy vamos a ver de qué manera podemos quitarles poder y que nos afecte lo menos posible.

Para conquistar la frustración, uno debe permanecer totalmente enfocado en los resultados, no en los obstáculos.-T.F. Hodge.

Sí, el truco de verdad está (si no podemos evitar el tratar con él o ella) en el cambio en uno/a mismo/a; en canalizar la energía y usar la inteligencia emocional para mejorar la relación y si esto no es posible, al menos no sufrir gratuitamente.

Algunos consejos para soportar a esa persona ”insoportable son los siguientes:

  1. Intentar ser lo más objetivos/as posible. Prestar atención al pensamiento involuntario y a las distorsiones del pensamiento. Y averiguar qué es lo que realmente nos molesta (cuanto más lo concretemos, mejor)
  2. Procurar una comunicación asertiva con la persona que nos causa ese rechazo, si no explicamos aquello que nos molesta, “el/ la otro/a” no tiene por qué saberlo. Hacer críticas constructivas.
  3. Aceptar y hacer consciente nuestras emociones cuando “nos crispan” las acciones de esa persona. Hagamos lo posible por evitar el piloto automático, vayamos más allá.
  4. Si esas emociones son rencor, ira o rabia, aprendamos a liberarnos de las consecuencias negativas que nos ocasionan.
  5. Trabajar la relajación puede ayudarnos si la situación nos causa mucha tensión.

¿Lo intentas?

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño