Liberación, adiós rencor.

En entradas anteriores hablábamos de la importancia de la Inteligencia Emocional, veíamos que ninguna emoción es buena o mala por sí misma. Son adaptativas, el problema surge cuando la emoción deja de ser funcional  y sus consecuencias son negativas.

Hoy quiero centrarme en la rabia, que es una emoción intensa que nos predispone para la lucha. El sentimiento de ira y de rabia nos produce calor en la cara y tensión en los brazos, una pequeña dosis de esta emoción nos permite afrontar determinados problemas, pero si no se canaliza adecuadamente, y volvemos a rememorar una y otra vez ese momento, la rabia se convierte en rencor y resentimiento.

“Aferrarse a la ira es como aferrarse a una brasa candente con la intención de tirársela a otro; tú eres el que se quema.” Buda

rencorEl hecho de sentir una y otra vez el dolor pasado originado por la ira contenida produce gran malestar. Pero si es algo tan perjudicial ¿por qué lo mantenemos?, ¿qué beneficios obtenemos al aferrarnos a la rabia y al resentimiento? Quizás nos haga sentir más “poderosos/as” o nos proporciona la falsa ilusión de control sobre la situación, lo mismo nos ayuda a “responsabilizar” de todo a la otra persona y nos mantiene en nuestro papel de víctima. Es importante reflexionar sobre este aspecto (que se produce de forma inconsciente) para poder liberarnos de los efectos negativos del rencor.

El siguiente relato explica perfectamente el efecto del resentimiento:

Dos hombres fueron injustamente encarcelados. Compartiendo celda en prisión durante  varios años, soportaron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez en libertad, se encontraron años después. Uno de ellos preguntó al otro: – ¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros? – No, gracias a Dios ya lo olvidé todo – contestó – ¿Y tú? – Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas – respondió el otro. Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo: – Lo siento por ti. – Si eso es así, significa que aún te tienen preso.

¿De qué sirve sentir ese odio por alguien que ni es consciente de ello?, ¿cómo afecta tu odio a la persona odiada?, ¿quién sufre?

El hecho es que quien sufre rencor está irritado/a, experimentando el amargor en su boca y reviviendo una y otra vez la situación que le causó la ofensa. En ese momento, puede aparecer deseos de venganza. Pero, generalmente, el rencor hunde a su víctima en unas arenas movedizas de las que es difícil escapar.

¿Cómo podemos escapar de estas arenas del resentimiento? ¿Cómo hacer para superar el rencor y los deseos de venganza? La solución es el perdón, fácil de decir pero difícil de aplicar. Por eso no lo vamos a tratar en este post y lo haremos más adelante.

De momento me interesa que seamos capaces de mirar la emoción en sí, sabiendo que todo en la vida es pasajero, aceptar y experimentar las sensaciones que nos produce la rabia. Y reflexionar sobre lo que esta emoción esconde:

  • ¿Qué hay bajo tu ira? ¿Ves tristeza?, ¿miedo?, ¿inseguridad?, ¿abandono?, ¿frustración?
  • ¿Te sientes herido/a o impotente?
  • ¿Sientes que no se han cumplido tus expectativas?
  • ¿Qué necesidad insatisfecha está tras esa emoción? ¿Necesidad de que te escuchen, de reconocimiento?

Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Decálogo del buen líder

¿Alguna vez te has planteado si serías un buen “jefe”?

¿Crees que sabrías actuar como un buen “jefe”?

¿Eres “jefe” y piensas que lo podrías hacer mejor?

Pues para todas estas preguntas que te puedes hacer o si simplemente tienes curiosidad, te paso el decálogo del buen líder. Son diez características que se deben tener para ser un buen líder.

1.- Integridad personal: El líder tiene que ser honesto y coherente con sus decisiones. Debe ser una persona comprometida con su trabajo y con su equipo. Todo esto hará que sea un persona creíble.

2.- Visión de futuro: El líder tiene que ser capaz de pensar con perspectiva de futuro para anticiparse a los cambios.

3.- Entusiasmar, implicar a todos en el proyecto: Las personas necesitan esperanza e ilusión. No se puede construir desde el miedo o la amenaza. Lo ideal es contruir desde la implicación y el entusiasmo en el proyecto ya ésta es la manera de conseguir los mejores resultados.

4.- Trabajo en equipo: Es fundamental implicar a los colaboradores y poner en práctica los principios teóricos que potencien los modelos participativos. Con el trabajo en equipo las personas alcanzan su máximo potencial. Además es sabido que 1+1 es simpre mayor de dos, cuando hablamos de personas trabajando. Tengamos en cuenta que sin equipo, no hay líder.

5.- Gestor: Los líderes tienen que realizar tareas de gestor. En consecuencia, tienen que intentar evitar la visión negativa del gestor asociado al control y a la burocracia. La labor del líder no es la de un controlador o un mero burócrata que se dedica a distribuir el trabajo y a contratar y despedir. Es cierto que forma parte de sus funciones pero el líder con sus actuaciones, ha de evitar que sea ésta la imagen que se tenga de él.

6.- Desarrollar las habilidades sociales: El líder tiene que usar la inteligencia emocional para facilitar la interacción en el grupo, tanto la suya como la de todos los miembros del equipo.

7.- Capacidad de aprendizaje: El líder tiene que mostrar una actitud de aprendizaje permanente. Lo ideal es que estuviera “a la última” en las habillidades técnicas, de conocimientos y personales que le pudieran hacer falta para desarrollar de manera óptima su trabajo.

8.- Sentido del humor y creación de un ambiente de trabajo agradable: El líder tiene que adoptar una actitud relajada que proporcione una atmósfera cálida y agradable. También está empíricamente comprobado que un ambiente de trabajo agradable aumenta el rendimiento de los equipos. No es “buenrrollismo”, es que el resultado obtenido es mayor y de mejor calidad

9.- Reconocer y valorar: Todos necesitamos sentir que lo que hacemos tiene cierto sentido y de ahí la importancia del reconocimiento. Es necesario expresar y valorar el esfuerzo de los colaboradores. Ya hablamos de que el feedback es importantísimo para el buen funcionamiento del equipo.

10.- Creatividad, flexibilidad, orientación al cambio: Es fundamental tener la capacidad de adaptación o flexibilidad ante las distintas circunstancias o situaciones. En el contexto actual si no poseemos estas cualidades, estamos abocados al fracaso.

Ahora que ya conocemos el dacálogo, no hay motivo para no ponerlo en práctica.

Ten en cuenta que todos ganan cuando un líder mejora.

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa

Acepta – te

Ya vimos en distintas entradas la importancia de la aceptación para la transformación, y como paso de superación del duelo o de un gran cambio.

Creo que la aceptación, sobre todo hacia uno/a mismo/a es un pilar fundamental para aumentar la autoestima, aceptar las circunstancias que nos tocan vivir también nos ayuda a ser más felices, esto no significa que no planifiquemos, soñemos y no nos movamos hacia algo mejor.

Según Jon Kabat-Zinn cuando no aceptamos las cosas como son “podemos estar tan ocupados/as negando, forzando y luchando que no nos queden casi energías para sanar y crecer, y que las pocas que nos queden puedan desvanecerse por nuestra falta de conciencia e intención”

AceptateEl ejemplo que expone explica muy bien la de energía que derrochamos por no aceptarnos tal cual somos: “Si tenemos exceso de peso y nuestro cuerpo no nos gusta, no sirve de nada esperar hasta que tengamos el peso que creemos que deberíamos tener para empezar a que nuestro cuerpo nos agrade y nos guste a nosotros/as mismos/as. En determinado momento y si no queremos vernos empantanados en un frustrante círculo vicioso, podríamos darnos cuenta de que es perfectamente correcto gustarnos con el peso que tenemos en ese momento porque es el único tiempo con que contamos para lo que sea. Tenemos que aceptarnos como somos antes de que en realidad podamos cambiar

De forma que aceptarnos no es resignarnos a quedarnos inactivos con lo que tenemos, ni tampoco significa que nos tenga que gustar todo.

La aceptación es una actitud que nos permite ver las cosas tal y como son y al estar libres de prejuicios podremos ser más proactivos/as y resilientes, aumentado nuestra autoestima.

Aceptarnos tal cual somos, hará que no nos auto-critiquemos constantemente por no alcanzar el estado que “creemos” que es el ideal, no nos afectarán tanto las críticas que hagan otro/as sobre nosotros/as, y nuestras expectativas sobre nosotros/as mismos/as serán más realistas, lo que supone planes de acción ajustados y una aproximación más certera hacia nuestros objetivos.

¿Merece la pena? Si quieres, nosotr@s podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Cambio a positivo

Uno de los presupuestos de la PNL (Programación Neuro Lingüística) es que toda conducta tiene una intención positiva. Esto es, todos los comportamientos que emitimos están orientados a conseguir un fin. O estuvieron orientados a ello. Cada persona realiza siempre la mejor conducta posible en función de sus recursos, sus creencias, sus valores o su educación, entre otras cosas.

Un ejemplo puede ser respirar profundamente o acompasar la respiración para tranquilizarnos cuando estamos nerviosos o estresados. El comportamiento que emitimos (respirar profundamente), reduce la excitación que sentimos. Objetivo conseguido.

Es muy posible que cuando en otras ocasiones se presente la misma situación, repitamos la conducta, ya que nos ha servido para conseguir lo que queríamos. En cuanto hagamos esto varias veces, crearemos una huella neuronal o, según la PNL, crearemos un programa. Nos programamos para cuando ocurre una determinada situación, responder de una determinada manera, igual que ocurriría con un programa de ordenador.

Lo malo de esta forma de funcionar “en automático” es que puede que la respuesta que emitamos en este momento no sea adecuada, ni beneficiosa, ni consiga los objetivos que nos proponemos. Es seguro que en un momento anterior nos sirvió pero actualmente no.

Un ejemplo de esta manera de actuar es lo que ocurre con las personas fumadoras. La mayoría de los fumadores reconocen lo nocivo de su hábito. En muchas ocasiones se sienten hastiados y desean dejarlo pero no pueden. La intención positiva de la conducta de fumar en un principio puede que fuera la inclusión en un grupo o el acompasar la respiración en momentos de estrés o tener las manos ocupadas.

Para este ejemplo, deberíamos buscar nuevos comportamientos que mantengan la inclusión en el grupo o acompasar la respiración en momentos de estrés o que mantengan las manos ocupadas.

Como podéis comprobar, esta intención no siempre es evidente ya que normalmente no miramos las cosas desde este punto de vista.

Cuando tenemos un comportamiento que queremos cambiar o mejorar, es muy conveniente que hagamos consciente cual era la intención positiva de aquello que queremos cambiar. Para ello, debemos poner empeño y buscar con la profundidad adecuada. Cuando lo sepamos, debemos buscar alternativas, ya que si no somos conscientes de esta intención, no conseguiremos el cambio deseado.

Hay que darse cuenta de qué está pasando en nuestro interior para una vez conocidos los beneficios que se obtienen, buscar alternativas que sean más fáciles y más útiles.

Si quieres, EnPositivo podemos ayudarte.

Néstor Villa

¿Quiero pero no puedo o puedo pero no quiero?

Iniciar un proceso de coaching supone aceptar el reto a cambiar y comprometerse a ello.

El miedo a cambiar puede venir de pensar que cuando cambiamos sabemos lo que perdemos pero no lo que ganamos. Si pensamos así nos vendrán mil frases que justifiquen el hecho de quedarnos inmóviles en nuestra zona de confort: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”

Si el cambio es impuesto, es decir, que nos ha venido dado sin elegirlo, podemos pasar por las fases de un duelo, como ya vimos en anteriores entradas.

Pero hoy me quiero centrar en el cambio deseado, buscado, anhelado pero no conseguido, y ¿por qué?, ¿quiero pero no puedo o puedo pero realmente no quiero?

Si pensamos que cambio significa aprender, seguramente tendremos un enfoque más proactivo, aunque aprender supone un esfuerzo (nadie dijo que el cambio fuera fácil).

¿Qué podemos hacer para que el cambio sea lo más agradable y fácil posible?

  • El cambio debe ser más atractivo que la resistencia, de forma que el esfuerzo tenga una gran recompensa. ¿Qué puedo ganar con este cambio que me propongo?
  • Además debe de preservar la intención positiva de la conducta que queremos cambiar. Según la PNL todo comportamiento tiene una “intención positiva” un propósito; aunque el comportamiento sea algo negativo, se mantiene por algún motivo, por ejemplo, todos sabemos que fumar es malo, incluso los fumadores, ¿Cuál es la intención positiva de este acto?, para cada persona será diferente: para algunos/as será útil para acercarse a otras personas y conversar, para otros/as puede ser que se sienten que les relaja…etc.
  • Debemos creer que podemos hacer ese cambio. Ya vimos la importancia de nuestras creencias tanto limitadoras como potenciadoras.
  • Será importante asumir que podemos cometer errores,  ¿cuántas veces te caíste cuando aprendiste a montar en bicicleta?
  • También es importante saber que cuando cambiamos algún hábito, comportamiento, pensamiento, sentimiento o conducta,  no estamos cambiando nuestro ser, nuestra esencia, “Yo soy yo, independientemente de lo que haga o me toque vivir”. No tenemos que tener miedo a perder nuestra identidad porque hagamos cambios en nuestra vida.
  • Como decía el cambio no es fácil, por lo tanto démonos una tregua, en vez de luchar con nuestro “lado oscuro” que nos atrapa en la zona de confort, escuchemosle y lleguemos a un acuerdo. Mi profesor de mindfulness Rafael G de Silva dice que “bailemos” con la fuerza que nos impulsa a hacer lo de siempre, por ejemplo si un día no me encuentro con fuerza de meditar 20 minutos, negocio mi buena intención de hacerlo con el hábito (llevo toda mi vida sin meditar) de no hacerlo, y llego al punto medio de meditar durante 10 minutos.
  • Además pensemos que cambiar supone ser responsable de lo que hacemos, dejando de ser víctimas de las circunstancias.
  • Pensemos también que si alguien ha conseguido hacer eso que deseamos cambiar, nosotros/as también podemos conseguirlo.

¿Merece la pena? Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Efecto Halo en entrevista

¿Sabes en qué consiste el efecto halo?, ¿cómo puede influir en una entrevista de trabajo?

En la siguiente entrevista explicamos cómo puedes sacarle partido a este interesante efecto.

 

¿Cómo te comunicas con tu pareja?

¿Cuántas veces habéis dado por hecho que la otra persona tiene que saber lo que necesitamos y en qué momento?, y ¿qué sucede cuando no es así? A menudo esto puede desembocar en un conflicto y en una discusión sintiéndonos frustrados/as porque no nos entienden, él o ella no es detallistas, no nos conocen, etc.

En estas ocasiones me viene a la cabeza el título del libro de Albert Espinosa “Si tú me dices ven, lo dejo todo… pero dime ven” ¿Nuestra comunicación es eficaz?

Para mejorar la comunicación con nuestra pareja podemos hacer uso del modelo de “La comunicación no violenta” de Marshall Rosenberg que busca que las personas se comuniquen entre sí (y también cada uno consigo mismo/a) con empatía y eficacia.

Lo importante según Rosenberg es que nuestras necesidades, deseos, anhelos, y esperanzas se satisfagan sin necesidad de frustrar a la otra persona. Para ello tendremos que desarrollar la capacidad de expresarnos sin enjuiciar si algo es bueno- malo; correcto- incorrecto. Por este motivo pondremos el foco en expresar nuestros sentimientos y deseos (que siempre van a ser ciertos, lo que sentimos es real) en vez de expresar críticas o juicios morales.

Además seremos asertivos/as teniendo en cuenta cuáles son nuestras “necesidades” y cuáles son las necesidades de nuestra pareja, para expresar claramente qué es lo que esperamos en esa situación determinada. Cuando nos centramos en clarificar lo que observamos, sentimos y queremos en lugar de en juzgar y criticar, disminuyen las reacciones defensivas y/o de violencia.

Podemos seguir los siguientes pasos:

  1. Observar lo que ocurre realmente en la situación, lo que dice o hace nuestra pareja y cómo lo puede ver él o ella.
  2. Reflexionar sobre cómo nos sentimos en ese momento ¿ofendidos/as, asustados/as, alegres, irritados/as, tristes, etc.? y cómo se puede sentir él o ella.
  3. Identificar cuáles son nuestras necesidades y las suyas (con empatía y sin juzgar).
  4. Hacer una petición dirigida para resolver el problema y enriquecer nuestra vida como pareja.

Por ejemplo, en el punto 3 podemos decir a nuestra pareja “Me molesta ver tu ropa en la silla durante días, porque me gusta que la habitación que compartimos esté ordenada” y pasamos al punto 4 haciendo una petición muy específica: “Por favor, ¿puedes meter en la lavadora la ropa sucia y guardar la que esté limpia en su sitio?”

Probablemente este tipo de comunicación es más eficaz que esperar a que tu pareja recoja la habitación ante una mala cara, y es menos dañina que juzgar y decir “eres un desastre, un/a egoísta etc. ves que vengo cansado/a y mira cómo tienes el cuarto”

Recordad que la comunicación no verbal es importante en las peticiones asertivas, el tono de voz debe ser adecuado y no con “retintín”

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño