¿Quiero pero no puedo o puedo pero no quiero?

Iniciar un proceso de coaching supone aceptar el reto a cambiar y comprometerse a ello.

El miedo a cambiar puede venir de pensar que cuando cambiamos sabemos lo que perdemos pero no lo que ganamos. Si pensamos así nos vendrán mil frases que justifiquen el hecho de quedarnos inmóviles en nuestra zona de confort: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”

Si el cambio es impuesto, es decir, que nos ha venido dado sin elegirlo, podemos pasar por las fases de un duelo, como ya vimos en anteriores entradas.

Pero hoy me quiero centrar en el cambio deseado, buscado, anhelado pero no conseguido, y ¿por qué?, ¿quiero pero no puedo o puedo pero realmente no quiero?

cambio libertad

Si pensamos que cambio significa aprender, seguramente tendremos un enfoque más proactivo, aunque aprender supone un esfuerzo (nadie dijo que el cambio fuera fácil).

¿Qué podemos hacer para que el cambio sea lo más agradable y fácil posible?

  • El cambio debe ser más atractivo que la resistencia, de forma que el esfuerzo tenga una gran recompensa. ¿Qué puedo ganar con este cambio que me propongo?
  • Además debe de preservar la intención positiva de la conducta que queremos cambiar. Según la PNL todo comportamiento tiene una “intención positiva” un propósito; aunque el comportamiento sea algo negativo, se mantiene por algún motivo, por ejemplo, todos sabemos que fumar es malo, incluso los fumadores, ¿Cuál es la intención positiva de este acto?, para cada persona será diferente: para algunos/as será útil para acercarse a otras personas y conversar, para otros/as puede ser que se sienten que les relaja…etc.
  • Debemos creer que podemos hacer ese cambio. Ya vimos la importancia de nuestras creencias tanto limitadoras como potenciadoras.
  • Será importante asumir que podemos cometer errores,  ¿cuántas veces te caíste cuando aprendiste a montar en bicicleta?
  • También es importante saber que cuando cambiamos algún hábito, comportamiento, pensamiento, sentimiento o conducta,  no estamos cambiando nuestro ser, nuestra esencia, “Yo soy yo, independientemente de lo que haga o me toque vivir”. No tenemos que tener miedo a perder nuestra identidad porque hagamos cambios en nuestra vida.
  • Como decía el cambio no es fácil, por lo tanto démonos una tregua, en vez de luchar con nuestro “lado oscuro” que nos atrapa en la zona de confort, escuchemosle y lleguemos a un acuerdo. Mi profesor de mindfulness Rafael G de Silva dice que “bailemos” con la fuerza que nos impulsa a hacer lo de siempre, por ejemplo si un día no me encuentro con fuerza de meditar 20 minutos, negocio mi buena intención de hacerlo con el hábito (llevo toda mi vida sin meditar) de no hacerlo, y llego al punto medio de meditar durante 10 minutos.
  • Además pensemos que cambiar supone ser responsable de lo que hacemos, dejando de ser víctimas de las circunstancias.
  • Pensemos también que si alguien ha conseguido hacer eso que deseamos cambiar, nosotros/as también podemos conseguirlo.

¿Merece la pena? Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Efecto Halo en entrevista

¿Sabes en qué consiste el efecto halo?, ¿cómo puede influir en una entrevista de trabajo?

halo enpositivo

En la siguiente entrevista explicamos cómo puedes sacarle partido a este interesante efecto.

 

¿Cómo te comunicas con tu pareja?

¿Cuántas veces habéis dado por hecho que la otra persona tiene que saber lo que necesitamos y en qué momento?, y ¿qué sucede cuando no es así? A menudo esto puede desembocar en un conflicto y en una discusión sintiéndonos frustrados/as porque no nos entienden, él o ella no es detallistas, no nos conocen, etc.

parejaEn estas ocasiones me viene a la cabeza el título del libro de Albert Espinosa “Si tú me dices ven, lo dejo todo… pero dime ven” ¿Nuestra comunicación es eficaz?

Para mejorar la comunicación con nuestra pareja podemos hacer uso del modelo de “La comunicación no violenta” de Marshall Rosenberg que busca que las personas se comuniquen entre sí (y también cada uno consigo mismo/a) con empatía y eficacia.

Lo importante según Rosenberg es que nuestras necesidades, deseos, anhelos, y esperanzas se satisfagan sin necesidad de frustrar a la otra persona. Para ello tendremos que desarrollar la capacidad de expresarnos sin enjuiciar si algo es bueno- malo; correcto- incorrecto. Por este motivo pondremos el foco en expresar nuestros sentimientos y deseos (que siempre van a ser ciertos, lo que sentimos es real) en vez de expresar críticas o juicios morales.

Además seremos asertivos/as teniendo en cuenta cuáles son nuestras “necesidades” y cuáles son las necesidades de nuestra pareja, para expresar claramente qué es lo que esperamos en esa situación determinada. Cuando nos centramos en clarificar lo que observamos, sentimos y queremos en lugar de en juzgar y criticar, disminuyen las reacciones defensivas y/o de violencia.

Podemos seguir los siguientes pasos:

  1. Observar lo que ocurre realmente en la situación, lo que dice o hace nuestra pareja y cómo lo puede ver él o ella.
  2. Reflexionar sobre cómo nos sentimos en ese momento ¿ofendidos/as, asustados/as, alegres, irritados/as, tristes, etc.? y cómo se puede sentir él o ella.
  3. Identificar cuáles son nuestras necesidades y las suyas (con empatía y sin juzgar).
  4. Hacer una petición dirigida para resolver el problema y enriquecer nuestra vida como pareja.

Por ejemplo, en el punto 3 podemos decir a nuestra pareja “Me molesta ver tu ropa en la silla durante días, porque me gusta que la habitación que compartimos esté ordenada” y pasamos al punto 4 haciendo una petición muy específica: “Por favor, ¿puedes meter en la lavadora la ropa sucia y guardar la que esté limpia en su sitio?”

Probablemente este tipo de comunicación es más eficaz que esperar a que tu pareja recoja la habitación ante una mala cara, y es menos dañina que juzgar y decir “eres un desastre, un/a egoísta etc. ves que vengo cansado/a y mira cómo tienes el cuarto”

Recordad que la comunicación no verbal es importante en las peticiones asertivas, el tono de voz debe ser adecuado y no con “retintín”

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Efecto halo en la comunicación

Como comentamos en otra entrada, el efecto halo es el sesgo cognitivo según el cual generalizamos una característica positiva de una persona a toda ella. Un sesgo cognitivo es una desviación en el procesamiento que hacemos de la información que captamos del entorno.

Este efecto se produce, por ejemplo, cuando vemos a un actor que nos resulta atractivo físicamente. Inmediatamente le atribuimos también que es simpático, agradable y otras características que no tienen porqué ir unidas al atractivo físico. Es aquí donde se produce el llamado sesgo cognitivo, digamos que utilizamos un “atajo” para caracterizar a esa persona.Efecto halo

Pues bien, tal y como pensamos que es esa persona, así nos comportaremos con ella y además lo haremos de manera inconsciente, es decir, lo haremos sin darnos  cuenta en la mayoría de los casos.

En marketing saben muy bien cómo utilizar este efecto. Cuando un reloj o un pantalón vaquero va unido a una persona famosa como el pantalón de Juan o el reloj de Alberto, saben que pueden aumentar el precio, ya que al comprador le resultará más atractivo.

Con las personas ocurre lo mismo. Si nos dicen que alguien es médico o psicólogo, le atribuiremos unas características determinadas inmediatamente y sin darnos cuenta de ello. Más adelante cuando conozcamos más a la persona, es decir, tengamos más datos sobre ella, podemos cambiar esta primera impresión pero va a influir notablemente en las primeras interacciones que mantengamos.

En consecuencia, antes de conocer a alguien debemos pensar en cómo nos vamos a presentar ya que de esto va a depender como nos perciban. El efecto es claro cuando nos enfrentamos a una entrevista de trabajo pero también lo es cuando hablamos con un cliente o cuando hacemos nuestro perfil en cualquier red social. Si nuestro perfil está hecho minuciosamente y habla de nuestras capacidades, logros y conocimientos, jugará a nuestro favor.

Igualmente ocurrirá al hablar con nuestro cliente. Si demostramos seriedad e interés por el cliente, éste nos valorará positivamente.

¿Cómo de influyente será nuestra comunicación si la persona a la que nos dirigimos nos ha percibido como alguien profesional? ¿Y si nos ha percibido como alguien que no sabe muy bien de qué habla?

Néstor Villa

La vuelta a la búsqueda de empleo

Un año más nos enfrentamos a la vuelta a la rutina después de las vaciones. Hay personas que tienen la llamada depresión postvacacional al incorporarse al trabajo. Pero, y es de lo que vamos a hablar hoy, hay otros muchos que no sufren este trastorno. Simplemente porque no tienen trabajo.

Pues si te encuentras en la situación de buscar trabajo vamos a ver si podemos hacer algo nuevo este “curso” que empieza.la_vuelta_al_cole

En primer lugar, deberíamos tener siempre presente la frase de Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Quizá podemos ver si nuestro currículum es el que más nos ayuda a encontrar el empleo que estamos buscando. Podemos mirar si las funciones que detallamos en él son las que coinciden con el trabajo al que aspiramos. Si no ponemos las funciones que realizábamos en cada trabajo, igual es buena idea ponerlas. A veces creeemos que está claro lo que hacíamos. Pero está claro para nosotros, no para la persona que se encarga de recibir los currículums. Mejor explicitarlo. Tengamos en cuenta que las funciones las podemos ir cambiando dependiendo del trabajo que solicitemos. Para un puesto puede ser más importante una que otra. En definitiva, podemos tomarnos el currículum como un documento que variará en función del trabajo al que nos dirigimos.

Otra cuestión es la foto. En mi trabajo como consultor de recolocación y orientador laboral, muchas veces he recomendado no incluir foto. Pero dado que casi todo el mundo la pone, puede ser buena idea incluirla. Lo que es indudable es que el currículum quedará más atractivo visualmente. Siempre que sea una foto en color y con buena calidad de imagen, lógicamente. Quizá salgas muy serio en la foto. Prueba una en la que salgas sonriendo o al contrario, prueba una en la que aparezcas más serio. Tómalo como si fuera tu folleto publicitario e incluye una foto en la que “salgas bien”.

También puedes valorar que pones en primer lugar, si la formación o la experiencia laboral. Siempre coloca en primer lugar lo que más te ayude a encontrar el trabajo que buscas. Recuerda: el currículum es tu publicidad.

Si quieres, pùedes empezar a enviar cartas de presentación. Si ya las envías puedes revisarlas y probar un nuevo estilo.

Más allá del currículum, prueba nuevas vías para la búsqueda de empleo. Si te has apuntado a cien ofertas en una página de empleo pero no te han llamado para ninguna entrevista, tal vez puedas probar alguna otra alternativa. Se me ocurre que puedes llamar a las empresas de tu sector o visitarlas personalmente. Piensa en lo que se te da mejor y pruébalo. Si además si has visto alguna oferta en alguna empresa, ¿qué te impide ponerte en contacto con ellos directamente?. Es posible que les esté facilitando la tarea de reclutar.

En las estadísticas, septiembre es tradicionalmente un mes malo para el empleo pero también es verdad que muchas empresas abren procesos de selección después del verano. Lo que es seguro, es que vas a encontrar más ofertas que en agosto. Puedes aprovechar para hablar con tus contactos y recordarles que si se enteran de algo, te lo hagan saber. Recuerda agradecerles su ayuda.

A fin de cuentas, puede que “la vuelta al cole” sea mejor de lo que parece…

Néstor Villa

 

¿Qué realidad existe?

En los procesos de coaching se siguen una serie de pasos para que el cliente alcance los objetivos que se ha marcado.

Enpositivo utilizamos el método GROW, cuyas siglas en inglés corresponden al término
“Crecer”, y hace alusión a las cuatro fases de este método:

  • G: Goal, determinar el objetivo.
  • R: Reality, analizar la realidad.
  • O: Options, buscar diferentes opciones.
  • W: Wrap- up, cerrar y preparar el plan de acción.

En este post nos vamos a centrar en el análisis de la realidad y ¿qué es la realidad, lo que es o cambia de perspectivalo que creo que es?. Normalmente tenemos una visión de la realidad, una percepción concreta que nos suele mantener en la zona de confort. Ya vimos en post anteriores la influencia que tienen nuestras creencias en la percepción de lo que nos rodea y que pueden ser limitantes o potenciadoras.

Cuando tomamos perspectiva sobre nuestra realidad, podemos generar distintas alternativas que hasta ese momento no nos habíamos planteado.

El pasado 17 de marzo estuve en el colegio oficial de psicólogos en la conferencia de María Manzano sobre “La exploración de la realidad, como diferenciar lo que es y lo que cree que es”. En dicha conferencia una de las actividades que me parecieron de gran utilidad para ampliar el foco de lo que estamos viviendo consiste en lo siguiente:

Pensaremos en una relación del tipo: cuando hago X me pasa Y.

Ejemplo: Cuando estudio mucho obtengo buenos resultados.

Una vez que hayamos hecho este ejercicio continuamos pensando y escribiendo qué otras Y pueden suceder cuando hago X.

CuandoX-Y

  • Cuando estudio mucho obtengo buenos resultados.
  • Cuando estudio mucho me siento seguro/a.
  • Cuando estudio mucho siento satisfacción personal.

Aquí nos damos cuenta de que podemos tener distintas alternativas que ante un mismo hecho, estamos ampliando nuestra perspectiva y este hecho nos permite sentirnos más libres y nos da más poder y responsabilidad sobre lo que queremos que suceda.

A continuación vamos a pensar dos X más que den como resultado Y.

CuandoX-Y2

  • Cuando estudio mucho obtengo buenos resultados.
  • Cuando presto atención obtengo buenos resultados.
  • Cuando me interesa algo obtengo buenos resultados.

Si nuestra Y es positiva, con este tercer paso vamos a tener más formas de actuar para mantener y seguir alcanzando objetivos deseables.

Una vez realizado este ejercicio la pregunta que nos podemos plantear es ¿Y ahora que vamos a hacer con esta información? Hemos ampliado nuestro mapa de la realidad y vemos que hay otras alternativas que no habíamos tenido en cuenta. En este momento se genera el plan de acción.

Analizar la realidad nos hace ser conscientes de que “vemos lo que miramos” y si no, mirad el siguiente vídeo:

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

 

Toma de decisiones

indecisoLa toma de decisiones es el proceso durante el cual la persona debe escoger entre dos o más alternativas. Todos y cada uno de nosotros pasamos los días y las horas de nuestra vida teniendo que tomar decisiones. Algunas decisiones tienen una importancia relativa en el desarrollo de nuestra vida, mientras otras son fundamentales en ella. Por ejemplo a la hora de buscar trabajo, nos podemos encontrar con distintas ofertas y tener que decidirnos en un breve espacio de tiempo. 

De los procesos existentes para la toma de decisiones, este es catalogado como “el proceso ideal”. En su desarrollo la persona que toma la decisión debe:

  1. Determinar la necesidad de una decisiónSiguiendo el caso de nuestro ejemplo, nos puede surgir la necesidad porque se nos acaba la prestación, o bien porque estando trabajando en una empresa nos surge una oferta nueva.
  2. Identificar los criterios de decisión. Una vez determinada la necesidad de tomar una decisión, se deben identificar los criterios que sean importantes para la misma. En el primer caso, la decisión será más fácil porque el criterio seguramente será llegar a fin de mes, en el segundo caso podremos barajar varios criterios: gusto por el nuevo trabajo, sueldo, cercanía, posibilidad de promoción, también valoraremos que entrar en un nuevo trabajo supone adaptarte a la cultura de la empresa, salir de nuestra zona de confort.
  3. Asignar peso a los criterios. Los criterios enumerados en el paso previo no tienen igual importancia. Es necesario valorar a cada uno de ellos y priorizar su importancia en la decisión.Si me estoy planteando cambiar de trabajo, tendré qué sopesar cuál de los criterios que me he planteado en el punto dos es más importante para mí.
  4. Desarrollar todas las alternativas. Desplegar las alternativas. La persona que debe tomar una decisión tiene que elaborar una lista de todas las alternativas disponibles para la solución de un determinado problema. Visualizar cómo serían cada una de las alternativas que tengo, si me quedo en mi trabajo de toda la vida, si cambio de aires…
  5. Evaluar las alternativas. La evaluación de cada alternativa se hace analizándola con respecto al criterio elegido. Una vez identificadas las alternativas, el tomador de decisiones tiene que evaluar de manera crítica cada una de ellas. Las ventajas y desventajas de cada alternativa resultan evidentes cuando son comparadas. Es decir, tendremos que hacer balanza.
  6. Seleccionar la mejor alternativa. Una vez seleccionada la mejor alternativa se llegó al final del proceso de toma de decisiones. En el proceso racional, esta selección es bastante simple. El tomador de decisiones sólo tiene que escoger la alternativa que tuvo la calificación más alta en el paso número cinco.

Estos pasos aparentemente sencillos se topan muchas veces con obstáculos o bloqueos psicológicos que provocan perjuicios en todas las áreas vitales y, en especial, en el proceso de toma de decisiones. Son inconscientes, generalmente actúan juntos y se nutren unos a otros lo cual, no obstante, trae la ventaja de que al superar uno o varios de ellos se puede enfrentar a los demás. Algunos de estos bloqueos, según Rubin (1986) son:

  • Pérdida de contacto con los propios sentimientos, es decir, en qué medida desconocemos o no tomamos en serio nuestros sentimientos. Qué sentimientos y qué emociones de fondo nos despierta el tener que elegir cuando nos planteamos buscar trabajo en algo que no había probado hasta ahora, porque todo lo que he hecho anteriormente no ha funcionado, por ejemplo.
  • Evitar los problemas y la ansiedad, para no experimentar el sufrimiento que puede conllevar cualquier “miedo al cambio”. Cuando tenemos varias alternativas, podemos pensar “más vale malo conocido que bueno por conocer”, me quedo como estoy, en mi trabajo de siempre donde conozco a mi jefe, compañeros y como ya sé sus manías sé lidiar con ellos. 
  • Falta de autoestima, inconscientemente pensamos que ninguna opción elegida es suficientemente buena. Tener miedo a equivocarnos, a cometer errores, a pensar que incluso no tenemos esa capacidad de elección muy desarrollada. 
  • Necesidad obsesiva por agradar a los demás, pero si pensamos en el resto elegimos cosas que no satisfacen los propios gustos y cada vez que renunciamos a tomar decisiones anulamos nuestro propio yo. Pensemos en el primer ejemplo que pusimos al principio, se me acaba la prestación, he buscado trabajo relacionado con mi formación, no encuentro nada y decido que trabajo de lo primero que salga. A nuestra familia, amigos les puede parecer mal, que no nos esforzamos, y dejamos de tomar esa decisión que nos parecía bien por no desagradarles. 
  • Perfeccionismo, consiste en la creencia inconsciente de que hay situaciones y decisiones perfectas. La búsqueda de la excelencia no es lo mismo que la búsqueda de la perfección, ya que la primera tiene que adaptarse a criterios realistas. Si quiero empezar a trabajar en el sitio perfecto, no avanzo, porque nada me parecerá lo suficientemente bueno.
  • Ceguera ante las diversas opciones, esto suele suceder cuando la persona está sumergida en grandes presiones. Cuando estamos en una situación que nos desborda no somos capaces de pensar con lucidez, si tengo ataques de ansiedad, no duermo bien ni puedo comer pensando en todo lo que se me avecina porque se me acaba la prestación, probablemente pierda de vista alternativas válidas para la toma de decisiones. Lo primero que tendría que hacer es relajarme y tomar perspectiva.
  • Temor y distorsión  de la presión del tiempo, la engañosa creencia de que no hay tiempo se utiliza a menudo con consecuencias negativas, ya que puede producirse una acentuada presión y una reacción de temor. Muchas veces estamos convencidos de que tenemos que tomar una decisión inmediata, esta falta de tiempo “autoimpuesta nos genera ansiedad y podemos hacer una elección sin madurar suficientemente las alternativas y los criterios de elección. 
  • Criterios erróneos debido a un deficiente análisis y a un pobre desarrollo de las ideas.

Una vez que hemos tomado la decisión nos puede surgir la duda y quizás nos sintamos arrepentidos sobre lo que hemos decidido pensando en lo bueno que tenían las demás alternativas; y si hemos tenido altas expectativas en nuestra elección, podemos sentirnos insatisfechos porque no se cumplen.

Dan Gilbert, en su conferencia sobre la “Felicidad Sintetizada” nos habla sobre cómo se desarrolla la felicidad con la toma de decisiones. Los seres humanos tenemos algo que podría compararse con un “sistema inmunológico psicológico”, un sistema de procesos cognitivos, en su mayoría procesos inconscientes, que le ayudan al ser humano a cambiar su punto de vista sobre la situación donde se encuentran para que se puedan sentir mejor.

¿Cómo combatir el arrepentimiento que puede generar el tomar una decisión?

  • Hay momentos en los que tendremos que simplificar y otros en los que debemos valorar más opciones. En el caso de saber que se me acaba la prestación tendré que buscar más opciones, en el caso de estar bien en mi trabajo y tener opción de cambiar, será mejor simplificar. 
  • Debemos buscar algo bueno para estar a gusto con nuestra decisión, sin obsesionarnos con buscar “lo mejor”. Si necesito trabajar ¡Ya! es mejor valorar algo que me guste, que se adapte a mis necesidades sin obsesionarme por conseguir el “mejor trabajo del mundo” aquel que guste a mis amigos, familiares, vecinos, etc. Es fundamental que yo esté a gusto con la elección. 
  • Pensaremos menos en los costes que tiene la oportunidad y focalizaremos más en la opción elegida que en las alternativas. Si me surgen varios puesto alternativos, igualmente válidos y me he decantado por uno, es mejor intentar ver lo positivo que tiene esa elección y no estar pensando una y otra vez en lo bueno que habrían sido las demás alternativas, o pensar en lo que me pierdo por haber elegido ese puesto de trabajo. 
  • Practicaremos la gratitud por la decisión que hemos tomado. Pensar que lo hemos hecho bien, y estar agradecidos con la elección que hemos hecho. 
  • Es importante tener claro que queremos cambiar.Muchas veces nos planteamos, por ejemplo, cambiar de trabajo, pero ponemos resistencias, de las que no somos conscientes. Para tomar una decisión es importante tener claro que puede conllevar a un cambio y tenemos que estar dispuesto a ello. 
  • Controlaremos nuestras expectativas, es mejor que nos imaginemos varias, puesto que si nuestra elección no coincide con aquello que habíamos pensado, sentiremos frustración. Ha llegado mi primer día de trabajo, me había imaginado un gran plan de acogida, un despacho con vistas al exterior, un ordenador de uso propio con todas las aplicaciones instaladas, un compañero que me acompañase en un proceso de mentoring. Pero lo que me encuentro nada tiene que ver y me siento frustrado/a. Para evitar esto, es mejor que nos imaginemos distintas situaciones, que no idealicemos la decisión que hemos tomado y que seamos realistas. 

 Sonia Treviño