Barreras de la comunicación: el receptor

En todo proceso de comunicación surgen barreras que pueden dificultar la comprensión del mensaje que se trata de transmitir. Existen muchos tipos de barreras que la dificultan pero nosotros seguimos hablando de las se pueden producir por parte de las personas y que se puedan evitar. La persona cumple dos roles en la comunicación: puede ser emisor o receptor de la información.

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En otra entrada, hablamos de las barreras que se pueden producir por parte del emisor del mensaje. Hoy vamos a ver las barreras que se pueden producir en el receptor.

El efecto halo es primera barrera del receptor en la comunicación. El efecto halo es un sesgo cognitivo que consiste en atribuir una serie de características a partir de una sola cualidad. Por ejemplo, si una persona es atractiva físicamente, le atribuimos otra serie de características positivas como inteligentes, educadas o agradables. También funciona en negativo. Es el llamado “efecto diablo”. Si una persona luce un aspecto descuidado es posible que se le atribuyan otras características como despistado, antipático o torpe. Evitar este sesgo cuando se hace de receptor, implica no dejarse llevar por primeras impresiones y permanecer atento al mensaje que emita. Cuando somos los emisores, si lo usamos a nuestro favor, podemos obtener mejores resultados en nuestra comunicación.

Los estereotipos producirían la misma reacción que el efecto halo. De nuevo, para evitar que se convierta en una barrera para la comunicación, lo mejor es escuchar activamente.

El mecanismo de proyección puede jugar malas pasadas cuando somos receptores de información. Este mecanismo, un clásico mecanismo de defensa del  psicoanálisis freudiano, consiste en atribuir a otros las virtudes o defectos  que percibimos en nosotros. Entonces es posible que “observemos” que el emisor está nervioso, aunque no se le note mucho, o que se enreda demasiado explicando algún concepto. En principio, y al ser éste un mecanismo inconsciente, no se puede hacer mucho por evitarlo. Lo mejor es ser conscientes de que podemos estar proyectando para que nos afecte lo menos posible.

Debemos tener cuidado también con cómo nos puede afectar la atención. Si hay algo que nos distrae, se producirán errores en la comunicación. Para evitarlo, mantener la atención. En caso de que estemos cansados, podemos pedir un descanso o un aplazamiento ya que es preferible esto a perder la información.

En otras ocasiones lo que puede ocurrir es que estemos más pendientes de los detalles que del contenido. Nuestra atención se centra en la corbata o los pendientes de la persona emisora cuando debería centrarse en el propio mensaje y escuchar activamente.

Resumiendo, podemos categorizar las barreras en la comunicación por parte del receptor en dos tipos. Los errores debidos a la atribución de características al emisor y los errores debidos a nuestra atención.

¿Quieres mejorar tu comunicación? Nosotros podemos ayudarte.

Néstor Villa

Conocerse mejor. Ventana de Johari.

ventana de johariDurante mi preparación como coach, una labor fundamental consistía en que nos conociéramos muy bien y que probásemos en nuestras propias carnes las herramientas que en el futuro utilizaríamos con nuestros clientes- coachees.

Una de las herramientas que me parece más útil para el “autoconocimiento” es “La ventana de Johari”.

El nombre proviene de dos psicólogos, sus creadores, Joseph Luft y Harry Ingham. Da pistas para meditar sobre uno mismo, permite tomar conciencia de situaciones que se nos escapan.

También podemos considerarla un medio para recibir feedback de nuestro entorno. El feedback recibido es tanto una forma de ofrecernos “ayuda” y un mecanismo para facilitar el cambio.

Un DAFO previo y uno posterior a la Ventana de Johari, es recomendable para un mejor autoconocimiento.

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Lo ideal en la Ventana de Johari es que el Área/Zona Pública se vaya ampliando, gracias a una mayor y adecuada comunicación. Lo que hace que se reduzcan las restantes áreas, especialmente el Área/Zona Oscura..

¿Cómo se hace este ejercicio?

Primero elegiremos al menos 30- 50 adjetivos/atributos referidos a nuestras debilidades y fortalezas (DAFO)

La proporción entre adjetivos / atributos “buenos” / “malos” será de 3 ó 4 a 1, es decir, por cada 1 “malo” 3 ó 4 “buenos”.

Pensaremos a quién vamos a pedir el feedback: familia (poco allegada), laboral (clientes, proveedores, colegas de profesión, de estudios), amigos. Mínimo 30 personas máximo 50.

Los adjetivos van ligados al objetivo de la encuesta, por ejemplo “¿Tengo capacidad de coordinar personas?”, “¿Cómo trabajo en equipo?”…

Debemos expresar los adjetivos / atributos en forma positiva.

Evitar atributos que puedan originar falta de claridad o induzcan a error o que puedan admitir varias interpretaciones.

Dejar espacios en blanco, para que, las personas, a quienes envías el cuestionario, añadan los adjetivos que puedan querer incluir.

Primero respondemos nosotros/as mismos/ as el cuestionario. Esta autoevaluación nos sirve para comparar al final la valoración de uno mismo con la valoración de los demás.

Después, se reparte el cuestionario a distintas personas del entorno laboral, social, familiar, y facilitarles una vía de entrega del cuestionario anónima para que se sientan libres de expresar su opinión.

La finalidad es comparar las respuestas que dimos nosotros/as con las recibidas de los demás y así determinar en qué cuadrante de la Ventana de Johari colocamos cada adjetivo y comprobar en qué cuadrantes resaltamos.

Por ejemplo, cuando mi puntuación coincide (o difiere en menos de un punto) con la media obtenida del resto de personas consultadas, estaremos en adjetivos/atributos/cualidades que se encuadran en la Zona Pública.

Yo y Ellos (Los demás) puntúamos igual

Cuando la diferencia entre mi puntuación y la media del resto de personas es igual o mayor a un punto, estaremos ante Zona Íntima o Privada.

Yo puntúo más alto que Ellos (Los demás)

Cuando la diferencia entre mi puntuación y la media del resto del grupo consultado es menor o igual a un punto estaremos en la Zona Social.

Yo puntúo más bajo que Ellos (Los demás)

Si quieres conocerte mejor, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Dar feedback

Veamos, en un principio, en qué consiste el feedback o retroalimentación:

Consiste en dar información a otra persona o grupo sobre su conducta y cómo ésta nos afecta.

Tiene dos componentes: incluye un componente de observación (lo que yo observo en la conducta del otro) y un componente emocional (qué sentimientos provoca en mi la conducta observada).

Sirve para reflejar a los demás qué comportamientos pueden seguir realizando, dados los efectos positivos que causa sobre  nosotros, o cuáles modificar o cambiar en función del impacto negativo que ejercen.Feedback

Puede ser feedback positivo o feedback negativo. No nos gusta mucho el término feedback negativo pero vamos a usarlo para facilitar la distinción entre uno y otro. Además de feedback negativo se puede llamar feedback constructivo o de mejora.

  • Feedback positivo:

Es aquel en el que se reconoce un trabajo bien hecho o cómo nos ha afectado positivamente la acción de otra persona. Lo ideal es darlo inmediatamente después de haberse producido el hecho sobre el que vamos a dar feedback. Puede darse en público o en privado.

Es fundamental que sea sincero, es decir, que realmente queramos afirmar o aprobar las acciones de la otra persona.

El feedback positivo es una forma  de alabar, no de manipular. Esto es, no debemos darlo esperando algo a cambio.

También es importante no juntar varias cosas. A cada actuación que queramos aprobar o alabar le debe corresponder su feedback. Nada de dar de feedback por muchas cosas a la vez.

  • Feedback negativo:

Se trata del feedback que usamos para hacer saber a la otra persona cómo nos afecta negativamente lo que hace o dice.

De esta manera la persona tiene información clara y no tiene que estar haciendo suposiciones que pueden ser acertadas o no.

Este feedback debe darse en un momento oportuno, es decir, si estamos estresados o enfadados, debemos esperar a estar tranquilos ya que si no, es muy posible que nosotros estemos diciendo una cosa y nuestro lenguaje no verbal otra.

No se debe dar en público

¿Por qué es Importante el feedback?

Básicamente sirve para dos cosas:

Para reconocer comportamientos y conductas que repercuten positivamente en el desarrollo de la persona, del equipo y de la empresa para que, en la medida de lo posible, se repitan o aumente su frecuencia.

Y para identificar comportamientos y conductas no adecuados, de tal modo que las personas sean capaces de modificarlos para su propio bien o el del grupo.

No debemos centrarnos en dar feedback de mejora o feedback negativo, lo ideal es que se produzca una relación de 4:1. Cada 4 feedback positivos, un feedback negativo.

Cuando se niega el feedback en el ámbito laboral, se puede responder mostrando una conducta inapropiada o inefectiva. Lo que indudablemente se producirá es un descenso en la satisfacción laboral que bajará la motivación y con ello el rendimiento.

Más concretamente, por un lado el feedback mantendrá o incluso aumentará los puntos fuertes. Por otro lado, daremos información sobre las cosas que no se están haciendo bien, dando la oportunidad de mejorar.

Formas de dar feedback

Técnica del Sandwich

Se usa para dar feedback negativo.

Consiste en empezar el feedback diciendo a la persona que lo recibe algo positivo. A continuación se dice la cuestión a mejorar para terminar con algo positivo o con una frase de ánimo.

Por ejemplo:

Has tenido unas iniciativas bastante acertadas en este proyecto de marketing como la publicidad en google y el mailing. La gente cada vez usa más Internet y creo que puede ser el futuro. También sería interesante desarrollar el tema de la publicidad en prensa. Me gustaría que lo estudiaras más porque he visto que ha quedado desatendido. Te tengo que decir que, hasta el momento, creo que en tu departamento habéis hecho un gran trabajo de ventas”.

Esta técnica suele ser preferida por las personas que dan feedback frente a las que lo reciben, que pueden percibir las cuestiones positivas como falsas.

Feedback directo

Se dice simplemente lo que se tiene que decir. Debe ser específico, es decir, no hablar de vaguedades. No se debe decir: “este informe está mal”, sino “a este informe le faltan los datos de ventas y está incompleto”

También debe ser descriptivo, es decir sin valoraciones, eliminando nuestra carga de subjetividad en la medida de lo posible. No es lo ideal ni mucho menos decir: “sois unos vagos”, sino “vuestro rendimiento no es el que se esperaba” y demostrarlo con datos.

Se debe dirigir a comportamientos modificables. De nada servirá un feedback sobre una cuestión que no se puede modificar.

Debe ser oportuno. Ofrecido en el momento adecuado, como comentamos más arriba.

Debe contemplar las necesidades de la persona que lo recibe y no solo las del que lo da.

Por último, se debe comprobar que ha sido comprendido.

Este tipo de feedback suele ser preferido por la persona que recibe el feedback y suele ser más costoso para la persona que lo da, sobre todo cuando es para mejorar.

Dado que dar feedback es una habilidad, conviene practicarla. Y además, como hemos dicho antes, el feedback positivo tiene que ser mucho más abundante que el negativo.

Después de saber esto, ¿te planteas cambiar tu forma de dar feedback?

Néstor Villa

 

Pensar en no pensar

“Si dejamos de darle vueltas a la cabeza y nos dejamos llevar por su influjo positivo, al modo zen, las soluciones aparecen” Helen Fieding

Seguro que alguna vez os han preguntado que si estabais preocupados o preocupadas por algo, y cuando habéis contestado que sí os han terminado diciendo: “No le des más vuelta” o “no lo pienses más”,…pero, ¿cómo no se piensa?

Muchas personas cuando piensan en no pensar se imaginan que esto consiste en dejar la mente totalmente en blanco y directamente no lo intentan porque les resulta de todo imposible llegar a un estado similar.

En entradas anteriores hablamos de distintas técnicas como STOP de pensamiento” para conseguir un pensamiento más adaptativo.

Una vez que detectamos ese pensamiento que nos machaca, podemos poner nuestra atención en la respiración y así lograr relajarnos.  A continuación os explico un ejercicio extraído del libro “Con rumbo propio. Disfruta de la vida sin estrés” de Andrés Martín Asuero.

Este autor nos explica que respirar con atención plena, puede ser una buena práctica de la que obtendremos buenos resultados, si la practicamos durante 10 o 15 minutos una vez al día.

deep breathePodemos hacer este ejercicio sentados/as o tumbados/as, sin dejar que el sueño nos impida hacer esta meditación, en una postura cómoda y estable. Cuando empecemos el ejercicio, lo primero que tenemos que hacer es establecer en qué zona vamos a establecer nuestra observación de la respiración.

Hay quienes eligen observar, las sensaciones que se produce cuando respiran en los orificios nasales y el labio superior, sentir el aire entrar y salir. Otras personas prefieren observar los movimientos que se producen en el pecho o el vientre con cada inspiración y expiración.

Una vez establecida la zona de observación, debemos ser fiel a ella durante toda la práctica. Es normal que poco a poco la respiración sea más sutil, no pasa nada, simplemente observaremos su flujo y las sensaciones que se producen en ese lugar sin intentar cambiar la forma de respirar.  Nos dejaremos llevar por el ritmo de la respiración, siguiendo la inspiración desde que comienza hasta que acaba, siguiendo la exhalación desde el principio hasta el fin, plenamente presente en el momento en que la inspiración y la exhalación se encuentran y se cambia el sentido del aire.

Quizás en determinado momento dejaremos de fijarnos en la respiración y aparezca algún pensamiento. Es normal, puesto que la mente tiene el hábito de saltar de un pensamiento a otro, hasta que encuentra algo con interés. Incluso puede que este pensamiento altere nuestro ritmo de la respiración, al principio es frecuente, cuando nos damos cuenta de esto, podemos aprovechar la siguiente exhalación para soltar cualquier pensamiento que tengamos y llevar la atención de vuelta a la respiración. Sin preocuparnos del contenido del pensamiento, sin hacer un juicio ninguno, simplemente tomaremos conciencia de que la mente se ha distraído y la invitaremos a continuar observando el flujo del aliento para volver a centrar nuestra atención en la respiración.

Solo existe un momento, el momento presente. En esto básicamente consiste la técnica de “mindfulness”. Espero que esta práctica os ayude a no pensar y logréis un momento de relajación.

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

Creatividad al alcance de todos

Tod@s conocemos personas creativas. Esta cualidad se da entre los grandes genios: Mozart, Picasso, Lope de Vega, eran personas muy creativas. La creatividad no es exclusiva de las artes, también son muy creativos Einstein, Steve Jobs y otros científicos y empresarios.

Está claro que la creatividad se da en todos los ámbitos. Pero nosotr@s, pobres mortales, ¿podemos ser creativos?

creatividad

Pues bien, la respuesta es, sin duda, que sí. La creatividad es una cualidad inherente al ser humano pese a que haya personas que piensan que no lo son. Todos podemos crear e innovar, todos tenemos ese potencial, solo que hay que practicar y dedicarle algo de tiempo, como a casi todo.

La creatividad no es solo el idear inventos que revolucionen al mundo. También buscar una solución a un problema cotidiano o a una situación inesperada que se produce en cualquier momento es creatividad.

No obstante, es verdad que la creatividad es una actitud, una forma de enfrentarnos a la vida. Es no darse por vencid@ ante cualquier dificultad, es buscar soluciones, ser flexible, inconformista y crític@.

Si nos rendimos ante cualquier dificultad o nos dejamos llevar por la crítica o no proponemos alternativas, nuestra creatividad se verá seriamente afectada.

El miedo afecta también, como no, a la creatividad. El temor a equivocarnos o a hacer el ridículo nos paraliza, impide que desarrollemos la creatividad. Piensa: ¿qué harías si no tuvieras miedo?

Dar paseos, hacer las cosas de una manera distinta, no hacer demasiado caso a las opiniones de los demás, llevar una libreta para apuntar las ideas que te surjan, son consejos que vienen bien para casi todos para ser más creativos.

Pero ante todo, disfruta. Disfruta de cada momento, sácale el lado bueno a las cosas, goza con cada cosa que hagas.

Es muy difícil ser creativo cuando estás enfadado con el mundo o frustrado. Si te ocurre esto, busca una actividad que te relaje. Puede ser cantar o escuchar música, mirar un cuadro o un paisaje, ser consciente de la agradable temperatura que hay a tu alrededor o de los atractivos olores que te rodean.

Si ahora te preguntan si eres creativo, ¿qué respondes?

Néstor Villa

Valores, la brújula de tu vida

Leyendo  el libro “Coaching por Valores” me encantó la metáfora de los zapatos que utiliza Simon Dolan (autor de este libro) para explicar la importancia que tiene vivir alineados con nuestros valores:

“Intenta caminar con unos zapatos que no sean de tu talla. ¿Qué sucede? Si son demasiados pequeños, cuando des un par de pasos empezarás a sentir dolor, que aumentará hasta que no aguantes más y tengas que ponerte otros. Lo mismo ocurrirá si los zapatos te quedan grandes. Primero se te deslizará el pié hacia delante y se romperán los calcetines, aunque no habrá daños físicos hasta que recorras una distancia mayor e ininterrumpida; entonces sentirás los efectos de los zapatos grandes. ¿Qué pensarías si alguien te dijera que tienes que adaptar el pie para que te queden bien los zapatos? ¿No sería más razonable adaptar o cambiar los zapatos? Y si no encuentras zapatos adecuados en una tienda, te pasarás por otra hasta que los encuentres. Tal vez te lleve un tiempo y los zapatos nuevos no van a durarte toda la vida, pero te proporcionarán la comodidad que necesitas en ese momento… y tu vida será mejor gracias a ellos”

valoresbrujulaLos valores sirven de brújula en nuestra vida, son nuestros principios y los que nos ayudan a tomar decisiones y actuar de forma coherente. Pero ¿qué sucede si nuestros valores son como zapatos demasiado grandes o pequeños y no se adaptan a los de nuestra pareja, trabajo, familia o comunidad? Seguramente, la sensación sea de tristeza, inadaptación,  de dolor psicológico e incluso físico.

Cuando esto sucede, lo ideal es buscar cambiar de zapatos, es decir, buscar un ajuste mejor entre nuestros valores y los del entorno.

¿Alguna vez has vivido un episodio en el que actuabas en contra de tus valores? Esta incoherencia produce estrés, y ya vimos en entradas anteriores que estar sometido prologadamente a un estado de estrés debilita el cuerpo y la mente.

El origen de los valores son las creencias, que son estructuras de pensamiento que hemos aprendido a lo largo de los años, en base a nuestras experiencias.

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Conocer nuestras creencias, nos ayudará a conocer la importancia que le damos a determinados valores.

A grandes rasgos, ¿Cómo podemos alinear nuestros valores con los de nuestro entorno?:

  1. Descubre tus valores preferidos.
  2. Valídalos.
  3. Define tus objetivos para que estén en sintonía con tus valores.

Si quieres, nosotros podemos ayudarte.

Sonia Treviño

El duelo

dueloCuando a lo largo de la vida nos toca enfrentarnos a una situación difícil que no esperamos, que en muchos casos nos parece tremendamente injusta y que no alcanzamos a comprender en otros muchos como puede ser la muerte de alguien querido, una enfermedad grave, una ruptura sentimental o algo tan común a los tiempos que vivimos como la pérdida de un empleo podemos experimentar una “etapa de duelo” que es la respuesta emocional que ofrecemos ante esa situación que nos toca vivir.

La psiquiatra Elisabeth Kübler- Ross (1926-2004) en su libro “On death and dying”, en 1969 dividió en cinco etapas este proceso de duelo distinguiendo entre:

  1. Negación
  2. Ira
  3. Negociación
  4. Depresión
  5. Aceptación

Tenemos que tener en cuenta que no todo el mundo experimenta estas etapas de la misma forma al enfrentarse a una situación de este tipo, ni siquiera todo el mundo atraviesa por los mismos pasos y en el mismo orden.

Desde mi experiencia acompañando a personas  en procesos de recolocación a partir de su desvinculación de la empresa, en algunos casos además en contra de su voluntad, es muy común la manifestación de emociones de duelo por las que van atravesando estas personas. Frente al impacto inicial de la noticia y el shock que esto produce, algunas de ellas, incluso después de que haya pasado un tiempo, siguen soñando por las noches con el “ficticio”  trabajo del día siguiente o manifiestan la sensación de estar de vacaciones y que en cualquier momento tendrán que volver. Expresiones como “no me lo puedo creer”, “esto no me está pasando a mí”, “parece una pesadilla” dan muestra de la situación que viven en ese momento.

Otra reacción bastante común es la ira, el enfado, una manera de rebelarse contra la realidad que les toca vivir. Esta es una etapa complicada por un lado para la propia persona porque detrás de esas reacciones suele haber mucho sufrimiento y por otro lado para el entorno que le rodea, que se puede llegar  a convertir en blanco o “sparring” de sus ataques. Además es importante tener en cuenta que un aspecto que se puede ver afectado es la propia autoestima de esa persona cuando entran en escena el miedo, la inseguridad, el bajo concepto de uno mismo e incluso las dudas acerca de su capacidad profesional.

El aislamiento, el no querer relacionarse con otras personas,  no salir a la calle, no tener ganas de realizar ninguna actividad e incluso rasgos evidentes de pérdida de peso, incapacidad para conciliar el sueño con normalidad y la constante confluencia de pensamientos negativos, de espiral y de lamento de lo perdido conforman un estado depresivo por el que se puede llegar a pasar.

Por último, solo cuando la persona llega a aceptar su situación totalmente y  equilibra de nuevo su estado emocional, está preparada para afrontar la nueva etapa que se abre en su vida y la búsqueda de nuevas oportunidades, mirando al futuro con optimismo, con seguridad en sí misma y cerrando etapas pasadas para que no se conviertan en lastre de nuestro recorrido.

El duelo es algo natural y superar esta etapa conlleva tiempo. La escucha activa, el permitir que la persona exprese sus sentimientos y manifestar un respeto a los mismos, tener paciencia y ponernos en los zapatos del otro son aspectos determinantes, desde mi punto de vista, para ayudar a alguien a pasar por este trance.

 Ana Alonso